Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Aracruz: el traje del emperador

Luego de la movida de Aracruz para solicitar la certificación del FSC para sus plantaciones de eucalipto en el estado de Bahía -evitando al mismo tiempo la polémica cuestión del despojo de las tierras de los Tupiniquim y Guaraní como consecuencia de las plantaciones de la compañía en el estado de Espírito Santo- gran número de organizaciones y personas preocupados por el tema realizaron un seminario el pasado mes de octubre en Vitoria, Espírito Santo, a efectos de analizar este amenazante escenario. Dado que la firma certificadora SCS no había cumplido con una serie de requisitos establecidos por el FSC en cuanto a participación y consulta, el 22 de octubre los asistentes al seminario les dirigieron una nota cuestionando el proceso de certificación parcial y solicitándoles la postergación de los encuentros de consulta (ver Boletín 28 del WRM).

La postergación de la auditoría de campo que SCS tenía prevista para las primeras semanas de noviembre demuestra que, una vez más, se ha demorado la certificación, lo que parece ser un signo de que la presión ejercida por la sociedad ha sido exitosa, por lo menos hasta ahora. Sin embargo, el hecho de que la firma no haya respondido a la carta que le fue dirigida está generando preocupación. No resulta claro quién decidió demorar el proceso, cuál es la opinión de FSC-Brasil acerca de esta situación, ni qué puede esperarse para el futuro próximo.

Entretanto continúa la resistencia a las actividades de Aracruz. En Bahía, donde la compañía quiere obtener la certificación del FSC, varias organizaciones ya han registrado en fotos, videos y entrevistas una serie de impactos de la actividad de Aracruz. Asimismo, varios de los impactos de sus plantaciones en Espírito Santo ya han sido documentados y se sigue trabajando en este sentido. También se está redactando el texto de una nueva carta a ser enviada a SCS y a FSC-Brasil.

En este marco, Aracruz sigue empeñada en intentar convencer a la opinión pública y a las autoridades de que sus actividades de plantación no provocan en absoluto un impacto ambiental negativo. A fines de noviembre la firma recibió la vista del agrónomo Almir Bressan, del Ministerio de Medio Ambiente, y del biólogo Pedro Burnier, del Ministerio de Agricultura, a su “microcuenca” experimental de 286 hectáreas de superficie en Espírito Santo. En ese estado, Aracruz está planeando duplicar su actual área plantada de 175.000 hectáreas en un período de 10 años. La compañía dice haber realizado evaluaciones de impacto ambiental de los monocultivos de eucalipto sobre el ciclo hidrológico y estudiado su relación con ecosistemas vecinos, como la mata atlántica, que se encuentra en vías de desaparición. Según Aracruz, los resultados del balance hidrológico efectuado demuestran que el déficit de agua provocado por las plantaciones de eucalipto es semejante al registrado en el bosque de la mata atlántica.

Sin embargo, lo que Aracruz no dice es que dicha “microcuenca” experimental fue establecida recién en 1994 -cuando ya se había realizado una masiva plantación de eucalitos en la región -con lo cual se está ignorando que los impactos sobre los recursos hídricos locales ya habían empezado a ocurrir antes de que empezara el experimento. A su vez, si bien la empresa dice que los resultados arrojaron tan sólo una pequeña diferencia entre los balances hidrológicos bajo plantación y bosque nativo, no suministra la información y solamente da algunas cifras correspondientes al período octubre 1995 -octubre 1996. Cuando se les solicita concretamente la información -como hiciéramos nosotros en 1997- la respuesta es que la misma está disponible en el IBAMA …. ¡en Brasilia! Los aspectos vinculados con la escala del proyecto no son tenidos en cuenta, dado que lo que se supone ha sido probado para una pequeña área puede resultar completamente inaplicable para 350.000 hectáreas, que es la superficie que la compañía está planeando ocupar con monocultivos de eucalipto en los próximos diez años. Por último, pero no por ello menos importante, es importante recordar que las evaluaciones de impacto ambiental nunca son neutrales. Como muestra de lo anterior, es interesante subrayar que el referido Sr. Burnier -que será una de la personas encargadas de conceder o denegar el permiso para la extensión de las plantaciones de Aracruz en Espírito Santo- fue hasta hace algún tiempo uno de los directores de la empresa.

Más allá de sus estudios de “microcuenca” y de sus académicos rentados, el hecho es que las realidades de “macrocuenca” muestran un panorama completamente diferente. Quienquiera que visite la región acompañado por gente del lugar podrá ver que numerosos cursos de agua -donde solían bañarse y pescar- se han secado, podrán ver también que los pozos se han vaciado y que incluso las aguas de un río -el San Domingos- han dejado de fluir. Y todo ello sucedió después que Aracruz comenzó a plantar eucalipto. Es obvio que Aracruz está intentando ocultar la realidad bajo un disfraz “científico”. Pero a pesar de todos sus esfuerzos, el emperador sigue estando -como en el cuento- completamente desnudo.

Fuentes: CIMI-Espirito Santo, 23/11/99; “Aracruz defende eucalipto integrado a Mata Atlantica”, Berardo Hisas, Gazeta Mercantil, 22/11/99; The environmental and social effects of corporate environmentalism in the Brazilian market pulp industry, Ricardo Carrere, 1997.