Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Brasil: la lucha de la Red Alerta contra el Desierto Verde

La reciente reunión internacional del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales para hacer un balance de sus actividades y reelaborar sus estrategias en la lucha contra las plantaciones industriales de monocultivos de árboles en gran escala, escogió un lugar simbólico para su encuentro – el Estado de Espírito Santo en Brasil

Fue en este Estado en el cual, en 1999, nació una red de resistencia contra las plantaciones de eucalipto: la Rede Alerta contra o Deserto Verde (Red Alerta contra el Desierto Verde). Esta red se constituyó a partir de la lucha concreta de comunidades que sufren el impacto del monocultivo del eucalipto, que se sumó a un amplio grupo de ciudadanos, entidades, movimientos sociales, pastorales e iglesias, dispuestos a apoyar esa lucha y convencidos de que es preciso enfrentar el actual modelo de desarrollo, basado en grandes proyectos concentradores de renta y tierras, como es el eucalipto usado en la producción de celulosa de exportación. Este modelo que separa al ser humano de la naturaleza, forma los llamados ‘desiertos verdes’, enormes plantaciones de árboles de rápido crecimiento, pero sin fauna, sin flora y sin gente.

El año 2005 fue fértil para la Red Alerta contra el Desierto Verde, con grandes movilizaciones contra las plantaciones industriales de árboles, principalmente en Espírito Santo, con las luchas por la tierra de las comunidades indígenas Tupinikim y Guaraní y del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST).

En las visitas de campo que formaron parte de la programación del encuentro, los participantes conocieron la aldea Córrego do Ouro, en el municipio de Aracruz, reconstruida dentro de las 11.009 hectáreas de tierra indígena Tupinikim y Guaraní, autodemarcadas por los propios indígenas en mayo de este año. En la nueva aldea ya viven cuatro familias Tupinikim sin agua ni luz y con poca comida, pero con mucha esperanza, mostrando en la práctica la viabilidad de la alternativa por la cual luchan: sustituir las plantaciones de eucalipto por plantaciones de alimentos y árboles nativos y desarrollar las condiciones para vivir en libertad.

Los líderes indígenas relataron como el monocultivo del eucalipto, sobre las tierras indígenas, alteró su conducta, sus tradiciones y su modo de vida y destruyó la naturaleza de la que dependían para sobrevivir. Estos impactos los obligaron a llegar a un acuerdo de ‘Fomento Forestal’ con Aracruz Celulose. El ‘Fomento Forestal’ es a nivel global, la más reciente estrategia de las empresas del sector para ‘integrar’ al productor rural al agronegocio del eucalipto y de la celulosa.

Los indígenas Tupinikim y Guaraní continúan luchando por la demarcación oficial de sus tierras, todavía no llevada a cabo por el Gobierno Federal. Precisan del apoyo de todos(as) en esta pulseada con la mayor productora mundial de celulosa de eucalipto.

En la segunda visita de campo, se conoció otra experiencia de lucha concreta, ahora en el campamento de trabajadores rurales sin tierra, vinculados al MST, en Vila do Riacho, Aracruz. Más de 100 familias ocupan desde el mes de setiembre un área de Aracruz Celulose de 8.500 hectáreas en el municipio de Aracruz. Los ocupantes son trabajadores expulsados de la tierra por el agronegocio, que sueñan con retornar al medio rural y producir su propio alimento.

Solamente en esta área, por lo menos 400 familias podrían asentarse. Cabe destacar que en este momento, el gobierno federal y el gobierno del estado estarían realizando estudios, según prometieron, para identificar si esta área es productiva y cuánto de las llamadas ‘tierras fiscales’ (tierras sin documentación que por ley pertenecen al Estado) están entre las 8.500 hectáreas. Las ‘tierras fiscales’ no pueden ser entregadas a empresas privadas, sino que tienen que ser usadas con fines sociales, o sea, para la reforma agraria.

La resistencia del MST da esperanza a estas familias. Ellas relatan las persecuciones sufridas por recoger restos de eucalipto en las plantaciones de la empresa. Con estos restos, las familias producen carbón para contribuir con el sustento de sus hijos. Hablan con dignidad y firmeza de la importancia de la organización para enfrentar la lucha contra el modelo de desarrollo del campo brasileño: el del agronegocio y del latifundio.

La organización es el camino para que las comunidades que sufren el impacto del desierto verde luchen por sus derechos y para mostrar a la sociedad que, si por un lado los grandes proyectos industriales como el de Aracruz Celulose son perversos y sin futuro, por otro lado existen alternativas justas y posibles que pueden surgir de la articulación e intercambio de aquellas personas privadas de sus tierras – indígenas, trabajadores sin tierra, campesinos y quilombolas (descendientes de esclavos) La Red Alerta contra el Desierto Verde se propone ser un espacio que permita el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de las luchas de quienes resisten.

Por Winfried Overbeek, FASE-ES, e-mail: winnie.fase@terra.com.br