Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Camboya: los impactos de las plantaciones de pino en la provincia de Mondolkiri

Desde la transición de Camboya hacia una economía de mercado, ocurrida a principios de los años 1990, en ese país se ha acelerado el establecimiento de monocultivos de árboles de crecimiento rápido para producir la llamada madera rápida. En el marco del paradigma de desarrollo de “concesiones económicas” se propusieron y establecieron plantaciones de maderas rápidas como acacia, pino y eucalipto. La mayoría de estas concesiones económicas violan la ley camboyana y no hay muchos indicios de que hayan creado los beneficios e ingresos para el Estado propuestos.

Entre setiembre de 2004 y marzo de 2005 el grupo de activistas ambientalistas voluntarios Environment Forum Core Team (EFCT) hizo una investigación de campo en cuatro concesiones económicas de Camboya. El grupo EFCT es parte de una red de ONG orientadas al medio ambiente establecida por el Foro de ONG sobre Camboya en 1995. Mediante la utilización de métodos cualitativos y cuantitativos, EFCT observó los probables beneficios y desventajas de las concesiones económicas sobre el sustento de las personas (véase el informe completo en inglés en: http://www.ngoforum.org.kh/Land/Docs/Plantation/EFCT%20Plantations%20Report%20FINAL.pdf).

Entre los casos investigados figura el de la plantación de árboles de crecimiento rápido de Wuzhishan LS Group en la provincia de Mondolkiri. Tras haberse establecido como empresa en mayo de 2004, Wuzhishan recibió en agosto de ese año permiso para establecer una plantación de pino de 199.999 hectáreas en los distritos Sen Monorom y Ou Reang, provincia de Mondolkiri. El límite de la concesión también se superpone en parte con la zona de conservación de la biodiversidad de Seima.

Para la planificación de la concesión no hubo consultas con las comunidades locales y la comunicación con las autoridades locales fue extremadamente limitada. No existe un mapa oficial disponible para el público que indique la extensión de la concesión otorgada. En setiembre de 2004, Wuzhishan inició sus operaciones en serio, aplicando el herbicida glifosato en praderas de la concesión, quemando la vegetación muerta y procediendo a plantar 250.000 pinos. Al preparar la tierra para la concesión, Wuzhishan “limpió” indiscriminadamente no sólo las praderas que la población local Phnong usa para pastar su ganado sino también bosques espirituales y cementerios ancestrales, elementos esenciales de la cultura Phnong. El uso de herbicida fue muy criticado por las comunidades: se cree que contaminó el agua y afectó la salud humana y que es responsable de la muerte de ganado.

El 16 de junio de 2005 hubo grandes manifestaciones. Entre 650 y 800 personas afectadas por la plantación, en su mayoría Phnong, protestaron frente a la oficina de la empresa en la ciudad de Sen Monorom. Esto llevó al Consejo de Ministros a emitir una notificación el 17 de junio de 2005 ordenando a Wuzhishan suspender inmediatamente la plantación en todas las zonas de la concesión. Se estableció un comité interministerial para resolver el problema.

No obstante, ante la aparente falta de avances y el hecho de que la empresa seguía plantando, a fines de junio las comunidades protestaron con cortes de ruta en las comunas afectadas por la concesión. Según se informó, luego de esto las comunidades fueron objeto de numerosas amenazas y tácticas de intimidación. Los cortes de ruta duraron alrededor de una semana hasta que la empresa los rompió con camiones llenos de trabajadores que blandían azadas, palos y cuchillos.

Los resultados de la investigación demuestran que la principal ocupación de casi todos los hogares entrevistados (98%) era la agricultura y cría de animales. El 65% manifestó que las operaciones de la empresa habían afectado estas actividades agrícolas, debido principalmente a la pérdida de tierras y los efectos de la fumigación con glifosato. Según se informa, muchas mujeres de las aldeas ya no salen al campo por temor a ser violadas por los trabajadores de la empresa.

Los entrevistados afirmaron que la madera disponible había disminuido significativamente y culparon de este hecho principalmente a Wuzhishan, que taló el bosque. Se observó también que la vida silvestre era menos abundante y se informó de la pérdida de hábitat resultado de las actividades de Wuzhishan.

En el momento de escribir el informe se desconocía a cuánto ascendían exactamente las pérdidas de los pobladores, pues el límite preciso de la plantación en las cercanías de las aldeas seguía negociándose. A pesar de ello, el 57% de los entrevistados afirmó que perdería parte de sus tierras. Las grandes superficies de praderas alejadas del centro de los poblados, que los habitantes usan para pastar su ganado, se están perdiendo. Se están talando bosques y árboles frutales (que crecen tanto en los bosques como en las praderas abiertas) vitales para la recolección de productos forestales no madereros y se están obstruyendo las sendas utilizadas por los Phnong. Además, los trabajadores de la empresa roban animales, fruta y cultivos. También se han destruido importantes sitios culturales, a saber bosques espirituales y cementerios. El reconocimiento legal de la propiedad de la tierra se ve complicado por los sistemas de propiedad comunal practicados por los indígenas Phnong.

En el 21% del total de los hogares entrevistados había personas que trabajaban en la plantación. Cada obrero trabajaba ocho horas por día y recibía una paga de entre US$ 30 y US$ 42,50 mensuales; muchos trabajadores recibían también 25 kg de arroz por mes. La Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Camboya (UNCOHCHR) describió las condiciones de trabajo en la plantación como duras. Los pobladores entrevistados manifestaron que: cuando estaban enfermos no podían pedir el día; tenían que trabajar mucho; el salario no era suficiente; estaban preocupados porque supuestamente había violadores entre los trabajadores; se los presionaba para que trabajaran mucho; los trabajadores robaban ovejas, perros y vacas para comer. Informes más recientes (agosto de 2005) indican que en su mayor parte los empleados de la plantación son trabajadores itinerantes y no indígenas Phnong locales.

La concesión de Wuzhishan ha tenido graves impactos negativos sobre el sustento de los habitantes locales, en su mayoría indígenas Phnong, lo que provocó varias protestas y requirió la intervención del gobierno central para negociar una solución. No hubo consultas con la población local durante las etapas iniciales del desarrollo de la concesión, lo que llevó a que se perdiera confianza en la empresa y al sentimiento general de que las inquietudes de la gente no se están tratando adecuadamente. Tampoco se consultó a autoridades y departamentos de gobierno locales, y se los dejó al margen del proceso de adopción de decisiones. Cuando se les preguntó qué les parecía la empresa, en 11% de los hogares entrevistados la respuesta fue que les gustaba porque les daba trabajo, pero el 88% dijo que no le gustaba.

Después de la publicación del informe las comunidades afectadas han intentado continuar el diálogo con el gobierno. En octubre de 2005 funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente llevaron a cabo una evaluación del impacto ambiental y social en menos de dos días. La evaluación, a la que hasta ahora no se ha dado publicidad, no encontró impactos ambientales y atribuyó los impactos sociales a las exigencias irrazonables de los pobladores. Desde entonces, la opinión de que las comunidades locales son demasiado exigentes e incultas para comprender el “desarrollo” ha sido repetida en varias reuniones entre representantes de las comunidades y funcionarios del gobierno. Recientemente se organizaron “viajes de estudio” a la capital y otras provincias “más desarrolladas” para que los concejales comunitarios de la zona afectada, en la provincia de Mondolkiri, aprendieran del ejemplo. No se informó a las organizaciones de la sociedad civil, a las que se impidió sistemáticamente apoyar a las comunidades. Los pobladores indígenas Phnong temen que el gobierno demarque sus tierras comunitarias sin ningún respeto por sus derechos tradicionales, derechos claramente reconocidos por la ley de Camboya. Hasta el momento la situación sigue sin resolverse.

Extraído y adaptado de: “Fast-wood Plantations, Economic Concessions and Local Livelihoods in Cambodia”, Environment Forum Core Team (EFCT), http://www.ngoforum.org.kh/Land/Docs/Plantation/EFCT%
20Plantations%20Report%20FINAL.pdf. Información actualizada por el Foro de ONG sobre Camboya.