Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Camerún: el desarrollo de los bosques comunitarios

Los bosques comunitarios constituyen una nueva categoría de mecanismos de responsabilidad progresiva de las comunidades locales en el manejo de los bosques y de los recursos forestales. Actualmente, el Ministerio del Medio Ambiente ha definido treinta y cinco bosques como comunitarios.

Los resultados arrojados por los modelos de gestión desarrollados hasta ahora han sido modestos y limitados. Las experiencias son nuevas y bastante recientes. La mayoría de ellos están aún en un estadio de aprendizaje.

En el plano social y cultural, el modelo desarrollado en torno a los bosques comunitarios de la región es el modelo asociativo. Luego de algunas instancias de cuestionamiento, los bosques han alcanzado actualmente cierta estabilidad, con excepción del bosque de Bimboué, sujeto a conflictos en vías de resolución.

Las principales ventajas asociadas a dicho modelo son las siguientes: la funcionalidad del modelo asociativo, el esbozo de una mejora del hábitat, la educación de los niños, el aprendizaje a través de la acción, la difusión de actividades, la capacidad de defender sus derechos y reconocer sus deberes, la afirmación de las poblaciones minoritarias (los Baka, las mujeres, etc.).

Pero existen problemas: el modelo de organización de las comunidades, a pesar de su pertinencia y su funcionalidad en el contexto sociológico local, es exógeno a las estructuras sociales locales titulares de atributos y poderes en materia de manejo de los recursos naturales (incompatibilidad del modelo asociativo actual con la forma endógena de representatividad y la estructura social, múltiples incomprensiones debidas a la aparición de nuevas estructuras en los poblados ya que las comunidades no se reconocen en el nuevo modelo, falta de integración de las mujeres a las instancias de decisión).

Desde el punto de vista económico, los modelos de manejo desarrollados tuvieron impactos a la vez positivos y negativos. Facilitaron, por ejemplo, la creación de empleos en los poblados –con la consiguiente reducción del éxodo rural–, el pago de las deudas, la afirmación del espacio, la capacitación de expertos y técnicos locales, el inicio del proceso de mejora del hábitat, la construcción de capillas, la ayuda y asistencia sanitarias, la construcción de dispensarios, etc.

Sin embargo, se plantean varios problemas a ese nivel: la gestión financiera actual de los ingresos generados por los bosques comunitarios no es sustentable. No se basa en ningún sistema científico de gestión. La mayoría de las realizaciones llevadas a cabo con ingresos financieros generados por la explotación de los bosques comunitarios no responden a una planificación de gestión de ingresos elaborada con anterioridad a la llegada de los fondos a las comunidades.

La mayor parte de las realizaciones concretizadas hasta hoy no estaban inicialmente previstas en los planes simples de gestión y no siempre apuntan a un objetivo comunitario.

Por último, en el plano técnico y ecológico, surge que hasta ahora se han experimentado dos enfoques técnicos de explotación en los bosques comunitarios: la explotación industrial y la explotación artesanal.

La explotación industrial ha sido realizada, por ejemplo, por la comunidad Bimboué (Camerún Este), en colaboración con empresarios forestales seleccionados por los directivos de la asociación. A través de ella se pudo explotar el potencial maderero del bosque comunitario y generar fondos destinados a la realización de obras comunitarias. Pero este medio de valorización de los recursos del bosque comunitario sufrió numerosos contratiempos debidos principalmente a los conflictos de intereses y de poder en torno al manejo de los ingresos financieros provenientes del madereo. Ha sido prohibida por la reglamentación forestal vigente.

La explotación artesanal es actualmente la única forma de explotación practicada en los bosques comunitarios. Se hace, por ejemplo, en los cinco bosques comunitarios de Lomié, en el Este de Camerún. La mayoría de estos bosques cumplen un segundo contrato con los usufructuarios o, en algunos casos como el de Ngola, no tienen contrato formal con el asociado. Los primeros contratos no se cumplieron por diversas razones: incumplimiento de los plazos de pago, mala utilización de la madera talada, precio irrisorio del metro cúbico de madera, insuficiente capacitación de los técnicos locales.

Los adelantos constatados son: respeto del diámetro mínimo de explotación, existencia de comisiones de control, protección de las esencias de uso múltiple (frutales silvestres y otros), explotación familiar de los productos forestales no madereros y de la fauna, inventario al 100% en el sector abierto a la explotación, participación de la comunidad en la prospección, contrato a corto plazo con los asociados (3 meses), capacitación en técnicas forestales básicas, caso aislado de apertura manual de rutas, transporte de la madera cortada sobre cabeza de hombre.

Los problemas: falta de materialización de los límites externos, incumplimiento de los límites (relacionado con el modo de explotación/asociado), debilitamiento de la comisión de control en algunas comunidades, falta de control de la explotación de los productos forestales no madereros, la sensibilización no logra siempre el efecto esperado (riesgo de incumplimiento de la rotación), plano de prospección no disponible en el ámbito de las comunidades, ausencia de programa, sacrificio y riesgo relacionados con el transporte de madera sobre cabeza de hombre (posibilidad de accidente), falta de datos sobre los otros recursos (productos no madereros del bosque), falta de un plan de caza para la gestión de la fauna (la explotación de la fauna sigue siendo individual y doméstica).

Pero a pesar de las insuficiencias constatadas en el proceso, se observa un verdadero entusiasmo por parte de las comunidades lugareñas. Este entusiasmo refleja la voluntad creciente de las comunidades aldeanas ribereñas de participar en el manejo de los recursos del bosque y de aumentar, por esta misma vía, la contribución del manejo de bosques a la mejora de las condiciones de vida de las comunidades lugareñas.

Extractado del trabajo de Patrice Bigombe Logo, “Foresterie Communautaire et Réduction de la Pauvreté rurale au Cameroun: Bilan et tendances de la première décennie”, enviado por el autor, Centro de Investigación y Acción por el Desarrollo Sustentable en Africa Central (Centre de Recherche et d’Action pour le Développement Durable en Afrique Centrale/CERAD), correo electrónico: ftpp.cameroun@camnet.cm. La versión completa, en francés, está disponible en http://www.wrm.org.uy/countries/Cameroon/Bigombe.html