Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

El poder corporativo de la industria de la celulosa y el papel

Este mes el WRM inaugura “Pulp Inc”, una nueva sección ocasional en el boletín. La serie consistirá en perfiles de las empresas involucradas en la industria de la celulosa y el papel.
Para que nuestras campañas tengan efecto sobre la industria (y ciertamente antes de que las ONG empiecen a hablar de colaborar o cooperar con las empresas) necesitamos observar con atención la forma en que la industria se estructura y la naturaleza de las empresas que son parte de la industria: qué son y qué no son.
Las empresas se están haciendo cada vez más poderosas. Esto se aplica a todas, no solamente a las que tienen que ver con la producción de pulpa y papel. Pero la industria de la pulpa y el papel brinda un ejemplo de la forma en que las empresas intentan ejercer su poder sobre los gobiernos.
En Uruguay, por ejemplo, el gobierno no puede ordenar a la empresa finlandesa Metsä Botnia que detenga la construcción de su planta de celulosa en Fray Bentos a causa de un acuerdo firmado entre los gobiernos de Uruguay y Finlandia, el “Acuerdo relativo a la promoción y protección de inversiones entre Finlandia y Uruguay”. En efecto, se trata de un acuerdo con Botnia. En virtud de los términos del mismo, Botnia se garantiza el apoyo constante del gobierno uruguayo. El acuerdo incluso obliga al gobierno a pagar a Botnia una compensación por cualquier pérdida provocada por, entre otras cosas, manifestaciones.
“El conflicto más importante del siglo XXI será la batalla entre las empresas y la democracia”, escribe George Monbiot en el prólogo de un libro sobre la influencia de las empresas en Europa. “A medida que las empresas aumenten el control sobre los gobiernos nacionales y las instituciones internacionales, las personas comunes y corrientes descubrirán que, salvo que estén preparadas a enfrentarse a los grandes negocios, lo que resta de sus derechos democráticos desaparecerá”.
“El arma crítica en esta batalla será la información: ganarán los que sepan más”, dice Monbiot. “Nuestro poder radica en nuestra capacidad de exponer las maquinaciones de los enemigos corporativos de la sociedad, para avergonzar a los gobiernos que se han rendido ante ellos y para utilizar nuestro conocimiento en la realización de campañas incisivas e informadas tanto contra las empresas en sí como, más importante aún, contra los fracasos institucionales que les han permitido ejercer su dominio”.
El objeto de esta serie es brindar información sobre la forma en que trabajan las empresas de la celulosa y el papel y ayudar a explicar cómo y por qué estas empresas están siempre en conflicto con las comunidades locales.
La serie “Pulp Inc” comienza con el perfil de Mondi. El WRM tendrá mucho agrado en recibir contribuciones con los perfiles de otras empresas de celulosa y papel.
Sudáfrica: Mondi y el racismo ambiental
Mondi fue fundada en 1967, durante el régimen de apartheid de Sudáfrica, por Anglo American, una de las mayores empresas mineras del mundo. Hoy Mondi opera en 46 países. Mondi, cuyas ventas ascendieron a US$ 6.900 millones en 2004, es la decimotercera mayor empresa de la pulpa y papel del mundo. Esta empresa es subsidiaria y propiedad exclusiva de Anglo American, empresa con sede en el Reino Unido, aunque hace poco Anglo American anunció sus planes de poner a Mondi en la Bolsa de Valores de Londres antes de fines de 2007.
La expansión internacional de Mondi comenzó a principios de 1990. Mondi se ha expandido mediante la compra de empresas, principalmente en Europa. En 2001 tan solo alrededor de un tercio de los ingresos de Mondi se generaban en Sudáfrica. En los últimos seis años, Mondi ha triplicado sus ganancias.
Luego de una reestructuración de la corporación a fines de 2004, las operaciones de Mondi pasaron a ser dirigidas por dos empresas: Mondi Business Paper y Mondi Packaging.
Mondi Business Paper tiene 17.000 empleados e incorpora a la empresa austríaca Neusiedler y a Mondi South Africa. Las 16 máquinas de papel de la empresa tienen una capacidad total de dos millones de toneladas [de papel] por año. En lo que refiere a la pulpa, Mondi Business Paper opera en Austria, Rusia, República Eslovaca y Sudáfrica, en tanto tiene operaciones forestales en Rusia, Sudáfrica y Swazilandia. La empresa administra alrededor de 400.000 hectáreas de plantaciones en Sudáfrica y Swazilandia.
Mondi Packaging tiene cerca de 16.000 empleados y unas 120 plantas de producción en Europa y otras 18 en las Américas, Asia y África. La empresa resulta de la fusión del grupo industrial austríaco del embalaje Frastschach (que ya era exclusiva propiedad de Anglo American) y el grupo Mondi Packaging que ya existía.
Al mismo tiempo que generaba ganancias para Mondi, la expansión de la empresa ha significado a menudo malas noticias para los trabajadores. En 1996 la empresa compró una participación en Swiecie, la mayor fábrica de celulosa, papel y embalajes de Polonia. Bajo la gestión de Mondi la producción anual aumentó de 450.000 a 737.000 toneladas anuales, mientras que las ganancias aumentaron de 25 millones de Rands [moneda sudafricana] en 1996 a 65 millones de Rands en 2002. Entretanto la cantidad de personas empleadas disminuyó de 3.300 a 1.500.
En Sudáfrica, Mondi ha subcontratado a gran parte de su mano de obra. Esto ha tenido graves repercusiones en los trabajadores. “Los ingresos son inseguros e inadecuados, no hay una red de seguridad financiera en forma de seguros de salud o pensiones, y los trabajadores están expuestos a riesgos de lesiones permanentes que podrían reducir aun más su capacidad de ganarse el sustento en el futuro”, indican las investigadoras Jeanette Clarke y Moenieba Isaacs en un informe reciente que documenta los problemas a los que se enfrentan los trabajadores forestales. El informe, que se llevó a cabo como proyecto del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo, concluye que los empleos por contrato en el sector forestal no sacarán a flote a los trabajadores, mujeres en su mayoría, ni tan siquiera evitarán que sigan hundiéndose en la pobreza.
Las plantaciones de Mondi en Sudáfrica y Swazilandia están certificadas por el FSC como bien gestionadas. En setiembre de 2000, el WWF anunció que “Mondi se ha comprometido a la gestión forestal responsable, por ejemplo mejorando la calidad de la conservación de la biodiversidad en su enorme propiedad forestal”. Mondi financia también un proyecto de conservación de humedales llamado Mondi Wetlands Project. Las dos principales organizaciones conservacionistas de Sudáfrica, WWF South Africa y Wildlife and Environment Society of South Africa, dirigen este proyecto.
En noviembre de 2005 la ONG sudafricana TimberWatch organizó una reunión con comunidades y ONGs locales en Mtubatuba, provincia de KwaZulu-Natal. Al preguntárseles si había algún beneficio para las comunidades derivado de las plantaciones, los representantes de las comunidades no pudieron citar ni uno. “Desde que llegaron las plantaciones, son menos las personas que tienen empleo. Las granjas han sido destruidas. El impacto de las plantaciones de árboles ha sido muy negativo”, dijo una persona, en tanto otra añadió que “Las plantaciones han provocado hambre, no beneficios”.
Los pobladores de las aldeas hicieron una lista de los problemas causados por las plantaciones industriales de árboles, entre los que se cuentan la reducción de la disponibilidad del agua, la reducción de las hierbas medicinales, suelos dañados y el hecho de que las plantaciones brindan a los delincuentes un lugar donde esconderse.
Una mujer explicó que incluso las personas que habían trabajado 20 años para la empresa no habían recibido ningún beneficio. “No pueden mostrarles cosas lindas ni bienes que hayan obtenido con sus salarios, no hay nada”, dijo, y añadió: “Tendríamos que deshacernos de estas plantaciones”.
Con el régimen racista del apartheid en Sudáfrica, la población negra perdió todos sus derechos, incluidos los derechos a la tierra. “Las plantaciones madereras expulsaron a miles de personas de la tierra en el pasado, y siguen haciéndolo en la actualidad”, explicó Wally Menne, de TimberWatch. La empresa Mondi expandió sus plantaciones en la década de 1980, comprando cientos de establecimientos agrícolas hasta convertirse en uno de los principales terratenientes de Sudáfrica. Los propietarios de las granjas, blancos, tomaron el dinero y se fueron. Los agricultores negros no recibieron nada y perdieron lo poco que tenían.
La fábrica de papel de Mondi en Merebank, en el sur de Durban, es un ejemplo clásico de racismo ambiental. Durante el régimen del apartheid, los negros y los asiáticos del sur fueron obligados a reasentarse en el sur de Durban para suministrar mano de obra barata a las industrias del petróleo, el papel y los productos químicos. La contaminación química tóxica ocasionada por estas industrias hace que la zona sur de Durban sea uno de los peores ejemplos de contaminación industrial del mundo entero. Uno de cada cuatro residentes del sur de Durban sufre de asma.
Visité esta zona en octubre de 2005 y me sumé al “Tour Tóxico” de la Alianza ambiental de la comunidad del sur de Durban (SDCEA por su sigla en inglés). El día que estuve allí el cielo estaba azul y soplaba un fuerte viento desde el mar, pero la fábrica de papel de Mondi apestaba igual. Según SDCEA, Mondi es el tercer mayor contaminante de la zona, después de dos refinerías de petróleo. En 2003, Desmond D’Sa, presidente de SDCEA, viajó hasta Londres para dar voz a las inquietudes de la comunidad durante la reunión general anual de Anglo American.
Durante muchos años la comunidad local viene oponiéndose a los planes de Mondi de construir un incinerador en su fábrica de Merebank. El presidente de la Asociación de residentes de Merebank, Rajah Naidoo, declaró al periódico South African Sunday Times que el incinerador provocaría más contaminación en la zona y que podía aumentar la gran incidencia del asma y el cáncer.
Durante una recorrida por el sur de Durban en 2003, Zodumo Mbuli, vocera de la viceministra de Medio Ambiente, dijo a la Asociación de la Prensa de Sudáfrica: “Me duele la nariz de respirar este aire. Realmente no puedo entender cómo aquí puede vivir gente en estas condiciones. Este aire no es normal”.
Por Chris Lang [http://chrislang.org]. Se publicó una versión de este perfil en “Alternativer Waldschadenbericht”, urgewald, ARA, Forum Umwelt und Entwicklung, enero de 2006 (en alemán):
https://www.urgewald.de/_media/_docs/Studie_13_Web.pdf