Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Indonesia: el insaciable apetito de la industria de la celulosa

Asia Pulp and Paper (APP) es una de las mayores empresas de celulosa y papel del mundo. Esta empresa es responsable de la deforestación a gran escala de los bosques de Indonesia. Además, APP ha generado en Indonesia una cantidad de conflictos aún no resueltos con las comunidades locales.

Una investigación de próxima publicación realizada por Rully Syumanda, activista por los bosques de Amigos de la Tierra Indonesia/WALHI, y Rivani Noor de la Alianza Comunitaria contra la Industria de la Celulosa (CAPPA), documenta el negro historial de la empresa en Sumatra.

“Aquí en Indonesia nos estamos enfrentando a muchísimos desafíos en cuanto a la destrucción de los bosques, incluidas las plantaciones de árboles y la industria de la palma aceitera”, dijo Syumanda al comenzar su presentación. En Indonesia hay siete plantas de celulosa, 65 fábricas de papel y 10 fábricas de celulosa y papel. Nos centraremos en la mayor de todas, la fábrica de celulosa y papel de APP en Riau. “Tendremos problemas a causa de los planes de APP de convertirse en el mayor exportador mundial de celulosa y papel”, dijo Syumanda, y añadió: “El gobierno de Indonesia apoya el crecimiento de esta industria”.

Los técnicos forestales que trabajan en APP alegan que la empresa está estableciendo plantaciones con gran rapidez para poder alimentar sus fábricas de celulosa sin tener que seguir cortando los bosques primarios. “APP es el niño mimado del Departamento de Bosques”, dijo Syumanda, “porque el madereo, las plantaciones, la pulpa y el papel lo dominan todo”.

Pero esta industria no es seria en cuanto al desarrollo de plantaciones. Las plantaciones siguen suministrando apenas el 30% de la materia prima necesaria. El madereo destructivo o ilegal proporciona gran parte del resto. APP está convirtiendo bosques en plantaciones. La empresa ha utilizado subsidios del fondo de rehabilitación que deberían haber sido usados para la recuperación de zonas de bosques. Grandes superficies de las concesiones de APP se superponen con tierras comunitarias.

Syumanda explicó que el problema principal es el exceso de capacidad de la industria. Su mera escala significa que los conflictos por la tenencia de tierras no podrán resolverse en forma equitativa. No existe un protocolo para la resolución de los problemas causados. Pero al gobierno no le preocupa el exceso de capacidad. En su lugar prefiere mantener la atención en el madereo ilegal. “Esto tiene sus repercusiones”, explicó Syumanda, “y muchos campesinos y agricultores fueron arrestados por cortar árboles en sus chacras para cubrir sus propias necesidades”.

Todas las ideas relativas a la reestructuración de la industria, con inclusión de la reducción de su tamaño, fueron dejadas de lado por la necesidad de dinero rápido, que se utilizará por lo menos parcialmente para pagar las elevadas deudas de la empresa. La deuda de APP, que asciende a casi US$ 14.000 millones, es la mayor entre las empresas del sudeste asiático.

La violencia, las violaciones de los derechos humanos, la contaminación del agua y el aire, los incendios forestales y las inundaciones se han convertido en moneda corriente para la industria de la celulosa y el papel en Indonesia.

“Nos enfrentamos ahora al próximo desafío”, dijo Syumanda. El gobierno programa establecer otros cinco millones de hectáreas de plantaciones de acacia para pulpa. Esto se suma a los planes de plantar dos millones de hectáreas de palma aceitera en el medio de Borneo y, tal vez, otros ocho millones de hectáreas de palma aceitera distribuidos por el archipiélago. “Es una locura”, concluyó Syumanda.

Durante la década de 1970 el gobierno de Indonesia declaró 140 millones de hectáreas de tierras como bosques estatales, “estableciendo de ese modo el control estatal sobre recursos forestales administrados tradicionalmente por decenas de miles de comunidades locales”, añadió Patrick Anderson, asesor sobre políticas de WALHI. Al igual que con las concesiones para el madereo industrial, el gobierno entrega concesiones a la industria de la pulpa y el papel sin considerar quién vive allí ni quiénes han usado tradicionalmente el bosque.

Una de las pocas reglas que la industria de la pulpa y el papel sigue en Indonesia es que primero se construye la fábrica de celulosa y las plantaciones vienen después. “Entonces, por lo menos durante los primeros años, mientras se establecen las plantaciones y los árboles crecen, la fábrica utilizará los bosques naturales como materia prima”, explicó Anderson.

Indonesia tiene cerca de 50 millones de indígenas y alrededor de 1.000 idiomas diferentes. Aunque teóricamente en Indonesia se reconocen los derechos de los indígenas a su tierra, el gobierno no cumple con sus leyes que reconocen los derechos consuetudinarios. Ahora que la industria del contrachapado está decayendo debido a la falta de árboles grandes, el gobierno está haciendo todo lo que puede para crear una economía de exportación basada en el sector de la celulosa y el papel.

Rivani Noor señaló que en Sumatra simplemente no queda suficiente bosque para que la industria de la pulpa siga expandiéndose, por lo cual APP ha comenzado operaciones de fábricas de celulosa y plantaciones en China. El resultado es que las astillas de los bosques de Sumatra se exportarán para proveer las operaciones de APP en China. APP tiene además una nueva concesión en Kalimantán.

Se proponen otras tres nuevas fábricas de pulpa para Kalimantán. El grupo Korindo de Corea del Sur ha realizado un estudio de factibilidad para una fábrica de celulosa y papel en Kalimantan Central. Un grupo de inversores indios y malayos presentó ante el Ministerio de Bosques una propuesta para construir una fábrica de celulosa y papel de US$ 1.300 millones. Si sale adelante, el proyecto convertirá unas 300.000 hectáreas de bosques en plantaciones. La empresa United Fibre Systems (UFS), con sede en Singapur, tiene un proyecto en Kalimantán del Sur y está buscando apoyo financiero europeo. UFS también está en proceso de apropiarse de una fábrica existente (Kiani Yertas) en Kalimantán del Este, con asesoría financiera del Deutsche Bank.

Deseosa de no limitar la destrucción de los bosques a la isla de Sumatra, la industria de la pulpa y el papel está muy ocupada planeando su expansión en Kalimantán. Si lo hace, los resultados serán predecibles y desastrosos para la gente y los bosques.

Por Chris Lang, correo-e: http://chrislang.org