Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Kenia: plantemos las semillas de la paz y de la esperanza, no las semillas del conflicto

En 1977 la keniata Wangari Maathai, ganadora del premio Nobel de la Paz en 2004 y también parlamentaria y viceministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales, inició el Movimiento Cinturón Verde, que desde Kenia se expandió por todo el continente africano.

El movimiento incluye un programa de conservación ambiental centrado en la promoción del cultivo de árboles indígenas en zonas de captación de agua y reservas riparias, fincas privadas a las que las comunidades tienen mucho acceso y espacios públicos para preservar la diversidad biológica local. Los árboles nativos, por ser los más apropiados, se brindan para fines de conservación, hierbas y medicinas, sombra, aumento de la biodiversidad y protección de sitios culturales. Sin embargo, Maathai advierte que la introducción de algunas especies vegetales exóticas puede tener graves efectos sobre el equilibrio del ecosistema.

“Pensar en dinero todo el tiempo contribuye también al sacrificio de nuestra rica biodiversidad por parte de los gobiernos”, dijo en una entrevista (The East African Magazine, 13-19 de noviembre de 2006). Explicó los peligros de la tendencia actual que ahora hace “mucho énfasis en árboles como el eucalipto”: “Dentro de unos cuantos años, la napa freática empezará a bajar con la enorme cantidad de agua que extraen desde el suelo estos árboles, porque consumen demasiada agua. El argumento es que maduran rápido. Pero lo triste es que se están introduciendo en las tierras altas del continente, que custodian el sistema natural de drenaje sin el cual los animales y las personas aguas abajo no pueden sobrevivir”, dijo la laureada con el Nobel de la Paz.

En la misma línea, e incluso con el Movimiento Cinturón Verde como asociado, el PNUMA [Programa de Naciones Unidas para el MedioAmbiente] lanzó una importante campaña de plantación de árboles llamada Plantemos para el Planeta: Campaña de los mil millones de árboles (http://www.unep.org/billiontreecampaign/spanish/index.asp) que alienta la plantación de árboles autóctonos o que estén en consonancia con el medio ambiente local en zonas tales como los bosques naturales degradados y las zonas naturales silvestres con el objetivo de plantar por lo menos mil millones de árboles en el mundo entero durante el 2007.

Sin embargo el proyecto alienta también “las plantaciones sosteniblemente gestionadas”. Esto plantea una serie de dudas, dado que dos planes de certificación de plantaciones (PEFC y FSC) que han certificado una y otra vez plantaciones de árboles en gran escala e insustentables son colaboradores de esta campaña y lo mismo ocurre con la FAO, que ha sido y sigue siendo el principal promotor mundial de los monocultivos. Es interesante observar que la campaña declara que “es preferible la mezcla de especies al monocultivo”, una redacción muy similar al criterio 10.3 del FSC, según el cual “Se prefiere la diversidad en la composición de las plantaciones”. ¿Por qué no decir simplemente que en esta campaña no se aceptarán los monocultivos de árboles en gran escala?

No es difícil que la importancia que esta campaña confiere a las promesas de plantar árboles (desde uno solo hasta diez millones) resulte en la participación de intereses comerciales e industriales que podrían servirse de ella para dar publicidad a sus grandes monocultivos. A este respecto, un hecho revelador es que el “Socio Inaugural de Cooperación” de la campaña no es otro que Toyota, una corporación japonesa involucrada en la manipulación genética de árboles para plantaciones. ¿Será que pronto veremos a Weyerhaeuser, APRIL, Advance Agro, Sappi, Mondi, Stora Enso, Metsa Botnia, Smurfit y otros como “nuevos socios de cooperación” de la campaña?

A este respecto es esencial mantener el espíritu de las palabras de Wangari Maathai: “Cuando plantamos árboles, plantamos las semillas de la paz y de la esperanza”. De sus dichos se desprende claramente que Maathai piensa en términos de especies indígenas o plantaciones a cargo de pequeñas comunidades. Si se incluyen los grandes monocultivos de árboles, el resultado será que la campaña alcanzará fácilmente la cantidad fijada como objetivo pero en realidad estará plantando las semillas del conflicto y la desesperanza.

Artículo basado en: “Unbowed. One Woman’s Story”, Wangari Muta Maathai, publicado por William Heinemann, 2006; “Beware those foreign plants”, The East African Magazine, 13-19 de Noviembre 2006