Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Las tristes cifras de empleo generado por empresas plantadoras

Uno de los argumentos más comúnmente utilizados por quienes promueven los monocultivos forestales a gran escala es que éstos generan empleo. Como veremos en los siguientes ejemplos, tal argumento es falso.

Veamos en primer lugar a la compañía multinacional Aracruz Celulose, basada en Brasil. Actualmente la compañía posee 144.000 hectáreas de plantaciones de eucalipto en los estados de Espirito Santo y Bahía. Según datos de su propia página web (www.aracruz.com.br), en total si sumamos las hectáreas de plantaciones y las hectáreas de bosque nativo, esta multinacional es propietaria de un total de 210.000 hectáreas de tierras. En su página web, afirma a su vez, que tiene un total de 4643 empleados (de los cuáles 1689 son directos y 2954 indirectos permanentes).

Regla de tres mediante, nos da que esta empresa ocupa 3,2 empleados por cada 100 hectáreas de tierra plantada que posee. Ahora, si incluimos el total de tierras de propiedad de Aracruz, la estadística es más triste aún: 2,2 empleos cada 100 hectáreas de tierra (ya sean éstas plantadas o de bosque nativo).

Sin embargo, incluso esas cifras son engañosas en cuanto al empleo que genera a nivel rural, ya que incluyen a los empleados en la planta de celulosa y a otra serie de empleados en áreas muy alejadas de las plantaciones. Es decir, que a nivel rural emplea mucha menos gente aún.

Veamos ahora un ejemplo en el país vecino, Uruguay. La multinacional Weyerhaeuser de origen estadounidense, tiene en este país un total de 128.000 hectáreas de tierras, de las cuales 71.000 están forestadas. Según declaraciones a la prensa del vicepresidente de la empresa, “hoy en día unas 600 personas se vinculan con la empresa. Un total de 130 personas trabajan directamente para la compañía”.

Vamos nuevamente a los números: La empresa genera 0.18 puestos de trabajo cada 100 hectáreas plantadas. Si utilizamos en cambio el total de las tierras de propiedad de la multinacional la cifra pasa a ser de 0,10 cada 100 hectáreas. A diferencia del caso de Aracruz, en este caso la empresa no realiza ninguna transformación industrial, por lo que reflejan mejor el escaso nivel de empleo generado por la forestación. Es interesante señalar que la Dirección Forestal uruguaya sostiene en su publicidad que esta actividad genera 3,3 empleos cada 100 hectáreas. Como no creemos que la empresa esté escondiendo empleados, la conclusión es clara: la Dirección Forestal falta a la verdad.

Ahora veamos un ejemplo Sudafricano: la multinacional MONDI, que es a su vez una de las principales accionistas de Aracruz Celulose. Esta empresa tiene un total de 638.000 hectáreas de tierras. De este total 407.000 hectáreas son plantaciones. A su vez, la empresa –y nuevamente según datos de su sitio web– tiene 4500 empleados. Una vez más los datos que obtenemos en relación al empleo que estas multinacionales generan son bajos: en el caso de MONDI, es 1,1 empleo por cada 100 hectáreas plantadas. Si tomamos el total de hectáreas de propiedad de MONDI, entonces el dato pasa a ser de 0,7 empleos por cada 100 hás. Y ello pese a que MONDI también incluye las cifras de empleados de su sector industrial, por lo que su situación se asemeja a la de Aracruz en cuanto al escaso empleo rural que genera.

A lo anterior hay que agregar la baja calidad de los empleos generados por estas empresas a nivel rural, con bajos salarios, malas condiciones de vivienda, alimentación y seguridad social, sistemas abusivos de subcontratación, trabajo temporal, etc. Y las perspectivas son aún peores, ya que la creciente mecanización de la plantación y la cosecha resulta en un número siempre decreciente de empleos.

En resumen, si bien puede haber alguna excepción a la regla, la práctica está indicando que las empresas plantadoras no cumplen con sus promesas de generación de empleos y que, por el contrario, empeoran la situación anterior a su arribo, aumentando la migración del campo a la ciudad.

Artículo basado en información obtenida de: MONDI; ARACRUZ; Semanario Brecha, 17/9/01, “Una matemática de empleos que falla” ; Diario El País, 14/8/01.