Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Malasia: las plantaciones industriales de acacias violan y amenazan los derechos de los pueblos indígenas

El gobierno del Estado de Sarawak ha concedido un área total de 490.000 hectáreas para la plantación industrial de árboles de acacia, la mayor superficie de este tipo en Malasia. Un consorcio llamado Grand Perfect Sdn. Bhd., compuesto por tres compañías, plantaría 150.000 hectáreas de acacias dentro de dicha concesión. Una evaluación de impacto ambiental identificó 240 aldeas Dayak dentro del área de la concesión.

En 2011, 5 comunidades indígenas Iban (Dayak) que comparten dos territorios tradicionales comunes dentro de la zona de la concesión, uno en la región de Satai, que incluye las aldeas de Rumah Mering, Rumah Mujah y Rumah Belaja, y otro en la región de Sungai Binyo (Río Binyo) donde están las aldeas de Rumah Sengok y Rumak Mikai, manifestaron su preocupación sobre dicha concesión en un memorando dirigido a las autoridades estatales de Sarawak y al gobierno federal.

En primer lugar declararon que no habían sido informadas ni consultadas y que nunca habían autorizado la concesión para la plantación de acacias otorgada por el gobierno. Esto es una profunda violación de los derechos de esos pueblos.

En el mismo documento enviado a las autoridades, las comunidades afirman que tienen derechos territoriales consuetudinarios. Además, la documentación muestra que están establecidas desde hace mucho tiempo en la región: una carta del gobierno de Malasia de 1939 que les otorga autoridad sobre su tierra, y un documento de 1955 que muestra las fronteras de su territorio, tal como fueron convenidas con las comunidades vecinas, además de otras pruebas documentales.

Sin embargo, el Departamento de Territorios y Catastros publicó una carta en la que afirma que las comunidades ocupaban tierras estatales sin permiso. En base a la documentación mencionada, las comunidades alegan que esa afirmación del Departamento carece de fundamento, y reafirman sus derechos territoriales tradicionales, basados en las pruebas documentales históricas. Añaden que, si bien no poseen títulos de propiedad, varias leyes malayas, como la Constitución del país, protegen y reconocen los derechos territoriales tradicionales, y que también existe jurisprudencia en favor de esos derechos.

Además, dado que los líderes de las cinco aldeas han sido nombrados oficialmente por el gobierno, las comunidades preguntan cómo es posible que el gobierno no reconozca ahora los derechos de esas personas a las tierras que siempre necesitaron para su supervivencia como pueblos indígenas.

Las plantaciones de árboles en la concesión no son el único problema que tienen las comunidades: también se quejan de que parte de sus tierras tradicionales hayan sido declaradas reserva de bosque en 2009 – la Reserva de Bosque de Sujan – sin informarlas ni pedir su permiso.

Además, denuncian que el Departamento de Territorios y Catastros les ha ordenado abandonar las cabañas de sus campos agrícolas y les ha avisado que su propiedad será destruida, eliminada o reubicada (como ya sucedió anteriormente a algunos propietarios de tierras). Todo esto se hace para que las plantaciones puedan invadir las tierras tradicionales en las que han construido su vida y sus medios de subsistencia.

El proceso de pérdida de tierras agrícolas ya ha comenzado y está afectando a las comunidades, volviendo más difícil la obtención de alimentos. También tienen restricciones en cuanto al acceso a otros materiales y alimentos provenientes de los bosques comunales. Y para empeorar aún más la situación, cientos de trabajadores del exterior, contratados por la compañía plantadora, han invadido sus bosques para recolectar y cazar. Los ríos, única fuente de agua potable para las comunidades, se han vuelto cenagosos y están muy contaminados por las actividades de plantación.

Las comunidades también se quejan de que la única “respuesta” que han recibido hasta ahora a sus objeciones contra la licencia concedida ha consistido en presiones y numerosas amenazas, tanto por parte de los proponentes del proyecto como de gente del exterior.

En el memorando, las cinco aldeas plantean al gobierno de Sarawak las siguientes exigencias:

(a) “El Departamento Forestal de Sarawak debe cancelar inmediatamente el permiso de plantación (LPF001 / LPF043) otorgado a Grand Perfect Sdn Bhd para el proyecto de reforestación en el interior de nuestro territorio tradicional.

(b) El Departamento de Tierras y Catastros de Bintulu debe retirar las notificaciones que nos exigen abandonar nuestras tierras de las zonas de Sungai Satai y Sungai Binyo.

(c) El Departamento Forestal debe retirar de la Reserva de Bosque de Sujan nuestro territorio territorial, porque la declaración de reserva de bosque ha violado los derechos fundamentales que poseemos como nativos de Sarawak.

(d) El Gobierno del Estado de Sarawak debe proveer una protección especial a nuestras tierras tradicionales para que podamos seguir practicando nuestra cultura y nuestra tradición como Ibans, de conformidad con su responsabilidad ética y sus obligaciones fiduciarias para con los pueblos indígenas.

(e) El desarrollo más importante que necesitamos en este momento es la construcción de rutas desde Bintulu hasta nuestras aldeas de Sungai Satai, Binyo y Pandan, hospitales y clínicas, agua potable limpia y otros servicios. Tales son las instalaciones que se debería darnos, en lugar de instalar en nuestros territorios tradicionales plantaciones de acacias que provocarán muchos problemas y pondrán en peligro nuestras vidas y formas de vida y sustento.”

Las comunidades declaran al final del memorando: “esperamos que el gobierno encuentre sin demora una solución amistosa y justa para cumplir con nuestros pedidos. Nosotros, los Iban de Sungai Satai, Pandan y Binyo, no venderemos ni cederemos nunca nuestras tierras tradicionales a personas del exterior”.

Artículo basado en información enviada por Sahabat Alam Malaysia (Amigos de la Tierra Malasia).