Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Malasia: plan de plantaciones de acacia amenaza el bosque Belum-Temenggor

Durante décadas, la presencia de insurgentes comunistas preservó la frontera norte malaya de la explotación. Demasiado peligroso para abrirse al turismo o al “desarrollo”, el bosque Belum-Temenggor conservó su prístino esplendor mientras la nación construía superestructuras y supercarreteras y extraía madera de otros bosques.

En gran medida intacto, este bosque tropical primario que abarca más de 3.000 km² es hoy un tesoro de biodiversidad. La principal intrusión en estas tierras salvajes fue la construcción, en 1975, de la Carretera Este-Oeste, una cinta de asfalto de 124 km que se extiende de Gerik a Jeli para llegar a Kelantan y la costa oriental.

Los insurgentes prosiguieron sus actividades hasta 1989. Pocos años después se levantó el estado de excepción, lo que permitió que comenzara el madereo. Pero los hábitats se mantuvieron bastante saludables como para seguir sustentando la megafauna como el tigre malayo y el elefante asiático, diez tipos de tocos y cálaos [Bucerotidae], plantas especiales como la flor rafflesia grande y antiguas plantas del género Cycads, una serie de monos y gibones y varias comunidades de Orang Asli [pueblos originarios].

La Carretera Este-Oeste divide este enorme pero singular ecosistema en sus dos partes principales: la Reserva Forestal de Belum, al norte, y la Reserva Forestal de Temenggor al sur.

Una amenaza se cierne sobre los bosques de Belum y Temenggor: el gobierno de Perak pretende plantar con acacias una faja de 4 km de ancho a lo largo de la Carretera Este-Oeste. Si esto se hiciera, la conmoción ecológica tendría sin duda el enorme potencial de convertir a Belum-Temenggor en un paisaje fragmentado, con espantosas consecuencias. Los animales grandes necesitan grandes espacios, por lo que el tamaño del bosque es fundamental para que los mamíferos salvajes conserven poblaciones que se reproduzcan con suficientes bancos de diversidad genética.

Los funcionarios del gobierno declaran que “el nuevo establecimiento de plantaciones de bosques [sic] debe darse fuera de la reserva forestal permanente” y que ellos “también deben considerar la actual inquietud por la conservación del medio ambiente y la biodiversidad”. La Reserva Forestal de Belum ya es candidata a la protección como parte del Real Parque de Belum, en tanto algunas zonas de la Reserva Forestal de Temenggor están bajo una directiva de cese del madereo de Perak Menteri Besar Datuk Seri Mohamad Tajol Rosli Ghazali [ministro del Estado de Perak] que empieza este año.

Hasta ahora Perak ha revelado poco acerca de su plan de plantación de acacia. Pero no es mucho el mérito de establecer plantaciones a lo largo de la Carretera Este-Oeste.

Las plantaciones de acacia son monocultivos estériles: un solo tipo de árbol, hojas incomibles, cobertura limitada para la vida silvestre y un hábitat inadecuado para la mayoría de las especies. Carece del tipo de vida biológica que rebosa de los bosques. Veamos dos ejemplos de Sumatra y Sarawak, donde las plantaciones de acacia en gran escala se mezclan con los paisajes de las zonas protegidas.

Las fábricas de papel de Sumatra exigen un suministro de madera tanto de bosques naturales como de plantaciones. Los problemas aparecen cuando las acacias de las plantaciones no alcanzan para cubrir las necesidades de las fábricas, lo que ejerce presión sobre los bosques naturales. El Parque Nacional Tesso Nilo, parte de la mayor zona de bosques de tierras bajas que todavía subsiste, fundamental para tigres y elefantes, está rodeado de plantaciones de acacia y palma aceitera. La reducción de los hábitats hace que los elefantes, quienes no encuentran las acacias de su agrado, busquen frutas y hojas frescas en otros lugares, como los huertos de las aldeas o las plantaciones de palma aceitera.

En Sarawak el gobierno empezó a establecer 150.000 hectáreas de plantaciones de acacia en una Zona Forestal Plantada (ZFP) en 2003 con el fin de cubrir las necesidades de materia prima de las fábricas de celulosa. La ZFP es un mosaico de árboles plantados, bosques naturales, zonas de amortiguación ribereñas y corredores de vida silvestre, estos dos últimos como reservas de conservación. Desde el punto de vista ecológico, los investigadores han descubierto que los únicos animales que encuentran alimento en las plantaciones de acacia son los cerdos barbados [Sus barbatus], una especie resistente conocida por adaptarse al crecimiento secundario en bosques fragmentados. Convertir un bosque tropical complejo en un monocultivo no tiene sentido.

Hoy la Carretera Este-Oeste es apenas una cicatriz que diseca un ecosistema bastante intacto. Pero una plantación de acacia de 4 km de ancho es esencialmente un corte que creará dos hábitats distintos incapaces de funcionar ecológicamente como antes debido a su estado fragmentado.

Estas son algunas posibles consecuencias para Belum-Temenggor si la carretera Este-Oeste se convierte en un corredor para la madera para celulosa:

• Pérdida de potencial ecoturístico. Hoy todavía hay posibilidad de ver elefantes y otros animales salvajes al viajar por la Carretera Este-Oeste. Mañana, los camiones de madera para celulosa podrían ir y venir por la carretera como hormigas guerreras en marcha.
• Fragmentación irracional. La plantación de acacia actuará como una barrera que impedirá el fácil cruce de la carretera, reducirá la cobertura y por lo tanto expondrá los animales al peligro durante demasiado tiempo y perturbará los patrones migratorios y las necesidades territoriales esenciales para encontrar recursos alimentarios desparramados y para los potenciales patrones de reproducción.
• Abundancia de cerdos. Puesto que son los únicos animales que encuentran alimento en las plantaciones de acacia, los cerdos podrían dominar el paisaje de la carretera y convertirse en un problema para los viajeros, que tendrán que evitar sus migraciones masivas y cruces de medianoche.
• Ampliación de la zona de conflicto: Se sabe que los elefantes y otros animales se alimentan de cultivos agrícolas y destruyen los campos sembrados. Hasta ahora parece que los elefantes no entran en las plantaciones de acacia, pero abrir la Carretera Este-Oeste a la presencia humana solamente aumentará la frecuencia de los conflictos, en especial en las zonas cercanas a las sendas establecidas de los animales.

Si los cerdos barbados prefieren las plantaciones de acacia, ¿se mudarán también los tigres para hacerse un festín con una de sus presas favoritas? Y si así fuera, ¿se mudarán los cazadores furtivos para aprovechar la oportunidad de atrapar una especie en peligro que les reportará mucho dinero en el mercado negro?
• Expansión de la ruta del papel: A pesar de las grandes plantaciones de acacia, las grandes fábricas de papel de [la vecina] Indonesia siguen abasteciéndose con árboles procedentes de bosques naturales para cumplir con las exigencias de la producción y el pago de deudas. ¿Qué ocurrirá si las 40.000 hectáreas a lo largo de la carretera no son suficientes? La presión de la expansión y las ocupaciones ilegales podrían plagar y anular constantemente las preocupaciones por la conservación para satisfacer la industria de la celulosa y el papel.

La Carretera Este-Oeste es esencial para el crecimiento económico de la zona norte de Malasia. El bosque de Belum-Temenggor es esencial para la diversidad biológica y la integridad ambiental de la base de recursos naturales de Malasia. Los malayos deben decidir si la Carretera Este-Oeste mantendrá sus alrededores como refugio para la naturaleza o se convertirá en una ruta que amplíe los límites del capitalismo irracional.

Extractos de: “Choking our forest reserves”, Rick Gregory, http://thestar.com.my/lifestyle/story.asp?file=/2007/1/23/lifefocus/16591171&sec=lifefocus