Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Camerún: graves impactos de la agroindustria de palma aceitera sobre la soberanía alimentaria y las formas de vida

En el contexto de la concesión masiva de tierras que ha tenido lugar durante los últimos cinco años – ya sea para ampliar plantaciones ya existentes o para otorgar nuevas concesiones para palma aceitera o hevea – la compañía estadounidense Herakles Farms, por intermedio de su filial local SG Sustainable Oils Cameroon PLC (SGSOC), planea establecer una gran plantación industrial de palma aceitera y una refinería de aceite. Ambos proyectos se implantarían en una zona cubierta de bosque tropical y rodeada por dos parques nacionales, una reserva de bosque y otra de fauna.

El 17 de septiembre de 2009, la SGSOC firmó un contrato con el gobierno de Camerún, por el cual la compañía adquiría derechos sobre 73.086 hectáreas en las divisiones de Ndian y Kupe-Manenguba, en el suroeste de Camerún, bajo la forma de un arriendo de 99 años de duración. La región suroeste ya está mayormente cubierta de plantaciones de palma, que rodean las casas y carreteras.

En 2012, el Centro para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CED) de la Red de Lucha contra el Hambre (RELUFA, Réseau de Lutte contre la Faim) realizó una investigación (1) sobre el acuerdo de Herakles/SGSOC y descubrió que el proyecto era extremadamente provechoso para la compañía: el contrato la exime de pagar derechos de exportación y algunos costos de seguridad social durante sus 99 años de duración, así como de todo impuesto por un período de 10 años a partir del momento en que la producción llegue a 10 toneladas de frutos por hectárea en al menos 3.000 ha. Gracias a esto, la SGSOC terminará pagando un arriendo de sólo USD 0,50 – 1,00 por hectárea y por año.

El proyecto afirma que sólo planea utilizar tierras “degradadas” y “bosques secundarios”, pero la compañía ya abrió una carretera de 3 km que penetra profundamente en el bosque, cerca de Talangaye, y taló parte del Parque Nacional Bakossi para establecer sus plantaciones, sin autorización del Ministerio de Silvicultura, por lo cual fue citada a comparecer y se le confiscó la maquinaria.

El Oakland Institute también produjo un informe (2) y un video (3) que revelan los impactos ya experimentados por muchos pequeños agricultores que corren el riesgo de perder su tierra debido al proyecto, en un país en el que la producción agrícola emplea al 70% de la población. En todas las aldeas situadas dentro de la concesión (en la región suroccidental) los agricultores se oponen al proyecto de Herakles Farms, principalmente porque muchas de esas familias se quedarán pronto sin campos para cultivar si se permite a la empresa llevar adelante sus planes.

Si bien el convenio no otorga a la compañía el derecho de comenzar a operar, la SGSOC funciona como si así fuera y ha comenzado a realizar demarcaciones para sus plantaciones, sin conocimiento o aprobación de los propietarios tradicionales de las tierras. Los agricultores dicen: “Entraron en el bosque sin que la aldea lo supiera… y demarcaron la zona”. “Queremos que se vayan y nos dejen en paz.” “No los necesitamos, estamos bien.” “Pelearemos hasta la muerte por nuestra tierra.”

La compañía ha instalado viveros en tres lugares, y algunos aldeanos lo lamentan ahora: “Debo decir que cometimos un gran error cuando dejamos que la empresa instalara un vivero en nuestra aldea. Pero nos dijeron que si les dábamos la tierra para el vivero, iban a edificarnos casas, a traernos el agua y la luz, a construir un hospital. Pero desde entonces no han hecho nada dentro de la aldea”, dice uno de los agricultores.

Uno de los principales argumentos que da la SGSOC para afirmar que traerá el desarrollo económico a la zona es que creará 7.500 nuevos puestos de trabajo mientras dure el proyecto. Sin embargo, manejando su propia tierra y plantando diferentes productos para vender en los mercados locales los agricultores independientes tienen el potencial de ganar cuatro veces más que lo que ganan trabajando para una compañía agro-industrial. La mayoría de ellos realiza diversos cultivos – mijo, cacao, mandioca, nueces de kola, mangos, porotos, arroz, frutas e incluso palma aceitera, individualmente o en cooperativas. La caza, la pesca y la recolección de productos del bosque, como alimentos silvestres, plantas medicinales y leña, son actividades comunes en esa zona. De hecho, la Evaluación de Impacto Ambiental y Social (EIAS) que se realizó reconoció que la aplicación masiva de productos químicos, típica en grandes plantaciones como ésa, constituye una fuerte amenaza para las fuentes de agua de la zona, para la población de peces y para la provisión de agua potable. La EIAS indica que el impacto negativo de la plantación industrial de palma aceitera sobre los medios de vida será “considerable” y “a largo plazo”.

“Aquí, cada uno es su propio empleado. Tenemos plantaciones de cacao.” “No necesitamos palmeras, las que tenemos nos bastan”, manifiestan muchas de las personas entrevistadas en el video. La agro-diversidad les permite construir su propia soberanía alimentaria. “Tenemos todo en nuestra aldea: mandioca, cacao, aceite de palma, macis, mangos para vender, nueces de cola y bita cola. No tenemos sólo una cosa en nuestra tierra, tenemos tantas cosas que nos dan dinero que no necesitamos que venga gente a molestarnos… No estamos en problemas. Entonces, ¿por qué dicen ustedes [SGSOC] que pasamos hambre? No los necesitamos.”

El caso de Herakles/SGSOC en Camerún forma parte del enorme acaparamiento de tierras realizado por inversores que, en poco tiempo se han apoderado de unos 56 millones de hectáreas, de las cuales 29 millones se ubican en el continente africano, al sur del Sahara. Los informes y el video del CED y del Oakland Institute muestran los problemas a los cuales se exponen las comunidades, el medio ambiente y el país entero cuando se establecen grandes plantaciones agro-industriales.

Como dijo el presidente de Nature Cameroon, “Tenemos que preocuparnos: ¿de qué vivirá la gente… si debemos dar 70.000 hectáreas a un solo individuo o a una compañía? ¿Qué tierra queda para las comunidades?”.

Artículo basado en los siguientes informes: (1) “Herakles’ 13th Labour? A Study of SGSOC’s Land Concession in South-West Cameroon”, Samuel Nguiffo y Brendan Schwartz, Centre pour l’Environnement et le Développement (CED):http://www.forestpeoples.org/sites/fpp/files/publication/2012/02/herakles-13th-labour-english.pdf; (2) )“Understanding Land Investment Deals In Africa. Massive Deforestation Portrayed As Sustainable Development: The Deceit Of Herakles Farms In Cameroon Land Deal Brief”, septiembre de 2012, The Oakland Institute:http://www.oaklandinstitute.org/sites/oaklandinstitute.org/files/Land_deal_brief_herakles.pdf ; (3) “The Herakles Debacle”, video producido por The Oakland Institute: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=EgrFvayJhE0#!.