Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Filipinas: cría industrial del camarón y deterioro de los manglares

En los años 1980, la cría del camarón se convirtió en una industria cuando la disponibilidad comercial de nueva tecnología proveniente de Taiwan, junto con los atractivos precios de exportación, condujo a la “fiebre del camarón” que inundó el país y el resto de Asia. Los granjeros filipinos cambiaron el sábalo (Chanos chanos) por el camarón, y también intensificaron sus sistemas de cría, pasando de modalidades tradicionales y extensivas a densidades mayores.

Además, el alza de los precios nacionales y el consumo de camarón alentaron a muchos plantadores de caña de azúcar de la provincia de Negros Occidental a cambiar al monocultivo del camarón tigre negro (Penaeus monodon), estableciendo infraestructuras de acuicultura caras y aumentando la producción de camarón de Filipinas en el proceso. El aumento de la ayuda exterior para el desarrollo de la acuicultura y las reformas en las políticas de inversión en Filipinas, iniciadas por el gobierno de Aquino a fines de los años 80, proporcionaron más apoyo a la naciente industria camaronera, lo que produjo un aumento impresionante y sostenido en la producción hasta mediados de los años 90.

Sin embargo, la epidemia generalizada de “bacteria luminosa” en las islas Visayas occidentales (en gran medida resultado de malas practicas agrícolas y ambientales), produjo un colapso espectacular de la producción de camarón, especialmente en Negros Occidental. A fines de 1996, se estimaba que sólo una de cada diez granjas camaroneras estaba en funcionamiento en esa provincia, antes centro del cultivo intensivo del camarón.

En el trabajo “Development and Conservation of Philippine Mangroves: Institutional Issues” (1998), J. H. Primavera analizó las “historias entrelazadas de los estanques de acuicultura y los manglares filipinos”, destacando el deterioro de los ecosistemas de manglares y la pérdida de bienes y servicios derivados de los mismos recursos, como uno de los mayores impactos de la producción del camarón.

Igualmente, destacó la correlación entre la producción de pescado y las áreas de manglares y camarón: a lo largo de los años, al mismo tiempo que las zonas de manglares declinaban, también lo hacia la producción de pescado atrapado cerca de la costa; en contraste, aumento el área de estanques de agua salobre, y también la contribución del sector acuicultura a la producción pesquera total de Filipinas.

Además, “la política nacional que promueve el cultivo en estanques de agua salobre ha estado basada en la creencia de que los manglares y otros humedales son eriales”, señaló J. H Primavera.

La Oficina de Recursos de Pesca y Acuicultura (BFAR por sus siglas en inglés), el organismo encargado de asegurar la protección y manejo de los recursos fluviales y marítimos, insiste en que su nueva iniciativa, el programa Acuicultura para el Desarrollo Rural (ARD por sus siglas en ingles), se aparta claramente del antiguo paradigma, demasiado centrado en la tecnología y la producción.

Sin embargo, a pesar de que afirma estar “basado en las masas con énfasis en tecnología simple beneficiosa para el medio ambiente” y dirigido a resolver “el problema eterno de la pobreza en el campo”, parecería que el ARD sigue siendo el mismo perro con distinto collar: apunta a aumentar la producción de acuicultura a través de planes como el establecimiento de parques de maricultura, y la “conversion de tierras improductivas”, como áreas de dunas de arena, áreas hundidas e inundadas, áreas montañosas, (y) ciánagas y zonas pantanosas” en “áreas de acuicultura más productivas”.

Con sus antecedentes de favorecer a las grandes empresas en perjuicio de los pequeños pescadores, combinado con políticas pesqueras débiles y vagas que confunden en vez de aclarar, el BFAR prepara inexorablemente el terreno para repetir los errores sociales y ambientales de la Revolución Azul en los años 70, cuando cerca de 200.000 hectáreas de manglares fueron convertidas en estanques para cría de peces, siempre en nombre de supuestos ideales de “desarrollo” y “progreso”.

Por: Gilbert Sepulveda, Tambuyog Development Center/ Aurora Support Group/ e ISA-Net.