Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Tanzania: la muerte del proyecto camaronero del delta del Rufiji

Los planes de construir las instalaciones de acuicultura de camarón más grandes del mundo en el delta del Rufiji en Tanzania se enfrentaron con la fuerte oposición de los pobladores locales (ver Boletín 40 del WRM).

El delta del Rufiji, ubicado aproximadamente 150 km. al sur de Dar es Salaam, contiene el bloque continuo de bosque de manglares más grande del este de Africa, abarcando cerca de 53.000 hectáreas. El delta soporta la actividad pesquera más importante de la costa de Tanzania, y de allá proviene el 80% de la captura de camarón silvestre del país. En el Delta habitan aproximadamente 41.000 personas, muchas de las cuales son pequeños productores y pescadores tradicionales. Proporciona un hábitat importante para animales y plantas en peligro de extinción.

En1997, el gobierno aprobó una propuesta de la Africana Fishing Company (AFC) de establecer casi 20.000 hectáreas de granjas camaroneras en esa zona. La AFC quería utilizar tierras “públicas” en el Delta para crear estanques de camarón, un criadero, una planta procesadora y una fábrica de alimento. El treinta y cinco por ciento de esas instalaciones estaría ubicada dentro de una “reserva de bosque de manglares”; y el criadero estaría ubicado en la isla Bwejuu, que forma parte del Parque Marino de la isla Mafia.

El fuerza impulsora del proyecto propuesto era la cosecha de 6.210 kilos anuales de camarones por hectárea que se esperaba producir en la granja, yendo la mayoría de las exportaciones a Europa y Japón. El negocio supuestamente produciría US$500 millones por año en ganancias de exportación, pero los expertos sociales y ambientales afirmaron que el daño al medio ambiente superaría por lejos las ganancias.

El Consejo Nacional de Manejo Ambiental (NEMC, por sus siglas en ingles), el organismo asesor ambiental del gobierno de Tanzania, exhortó al gobierno a rechazar el proyecto argumentando que tendría impactos negativos de consideración sobre los bosques, la pesca y el medio ambiente marino, el uso de la tierra, los recursos hídricos y también sobre la agricultura, la flora y la fauna. Destruiría 1.200 hectáreas de manglares, incluyendo especies raras como la Rhizophora y amenazaría el hábitat de distintas especies en peligro de extinción. Las operaciones de acuicultura propuestas generarían una contaminación importante que determinaría el aumento de la eutrofización, toxicidad y acidificación de los recursos hídricos cercanos.

A pesar de la recomendación del NEMC y sin tener en cuenta las objeciones de las ONGs de Tanzania e internacionales, el Gabinete de Tanzania aprobó el proyecto. John R. Nolan, el accionista mayoritario de la AFC, también había intentado establecer en el delta del Rufiji dos plantas procesadoras de pescado destinadas a producir para los mercados japonés, europeo y norteamericano.

El proyecto fue fuertemente resistido por los ambientalistas de Tanzania, en especial por la Asociación de Periodistas Ambientales de Tanzania (JET, por sus siglas en ingles), así como por organizaciones ambientales internacionales, y residentes locales. Desde julio de 1997 hasta hoy, los miembros del JET han liderado la discusión sobre los impactos negativos de la acuicultura del camarón. Recientemente, 2.000 habitantes del delta del Rufiji presentaron una solicitud ante la Suprema Corte de Tanzania solicitando permiso para exigir al Gobierno que anule la aprobación del proyecto de la AFC, y también hay otro caso pendiente presentado ante la Corte por mas de 2.000 ex empleados de la compañía.

Finalmente, parece que todos estos años de resistencia a este proyecto nocivo han dado su fruto. El 15 de agosto de 2001, se anunció en la prensa que los buques pesqueros de la AFC serían vendidos a través de un equipo de rematadores supervisado por la Suprema Corte de Tanzania, aparentemente para compensar parte de la enorme deuda de la compañía acumulada a través de los años por el Proyecto Camaronero del delta del Rufiji, como resultado de la oposición de los pobladores locales a su instrumentación. La liquidación de la compañía implica la detención del proyecto, lo que asegura la supervivencia de los manglares de Tanzania y la preservación de los servicios sociales, económicos y ambientales que brindan.

Artículo basado en información obtenida de: Shrimp centinel on line: National report from Tanzania, http://earthsummitwatch.org/shrimp/national_reports/crtanzan.html ; Balinagwe Mwambungu, Chairman “Journalists Environmental Association of Tanzania”; Electronic Mail&Guardian;