Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

A las comunidades: alertas sobre REDD

A continuación sigue un resumen del contenido de la nueva publicación de contenido popular elaborada por el WRM. “10 alertas sobre REDD para comunidades” pretende dar información sobre el tema, resumiendo las experiencias concretas de diversas comunidades con proyectos REDD en todo el mundo, registradas por el WRM.
Casi 300 millones de personas en todo el mundo dependen de los bosques tropicales para vivir. Pero las grandes empresas con sus negocios de explotación de madera, petróleo, gas y carbón, de minería, de monocultivos agroindustriales – de árboles o alimentos -, de ganadería industrial, de grandes represas hidroeléctricas, están saqueando y destruyendo los bosques.

En respuesta a la deforestación, los gobiernos han impulsado planes tales como parques naturales o áreas protegidas, que, además de que no han dado resultado, muchas veces han perjudicado aún más a las comunidades que dependen de los bosques pues las han expulsado de sus territorios. ¡A ellas! para quienes la deforestación nunca ha sido una práctica común porque destruir el bosque sería como destruir su propia casa… Cortar algunos árboles para cubrir sus necesidades básicas o realizar agricultura itinerante en áreas que luego dejan regenerar no son en modo alguno las causas de la deforestación.

Los promotores presentan REDD y REDD+ como una solución al cambio climático y a la deforestación. Argumentan que el carbono liberado cuando se quema un árbol es parecido al carbono liberado cuando las empresas queman, por ejemplo, petróleo, que provoca cambios en el clima. Y gracias a REDD podrían seguir quemando petróleo en la medida que “compren” carbono – es decir, el derecho a liberar carbono – a alguien que lo esté ahorrando – por ejemplo, a alguien que asegure que va a mantener intocado el carbono almacenado en los árboles de un bosque.

Pero ésta es una propuesta que viene de fuera e impone restricciones y prohibiciones a las comunidades en sus formas de vida y de uso del bosque: en ocasiones no podrán cortar, ni siquiera un árbol para fabricar una canoa, tampoco cazar, pescar y recolectar frutas, plantas medicinales y alimentos del bosque. Si alguien desobedece debe enfrentarse a la policía o a algún guardia privado del proyecto REDD pudiendo perder su libertad. La comunidad como un todo pierde con eso. Las familias que se sienten más aisladas, sin condiciones de trabajar, comienzan a buscar alternativas fuera de la comunidad, generalmente en las ciudades, se van de la comunidad, y la comunidad se debilita.

Esto implica la pérdida de formas de vida, culturas, y también de soberanía alimentaria, ya que no se pueden cultivar más los alimentos con la práctica tradicional de agricultura itinerante. Se trata de un control del territorio, de aquellas zonas donde el bosque se mantiene en pie, que es donde los promotores de REDD van a buscar el carbono, pero es también donde viven las comunidades, generando así un conflicto con ellas en cuanto a su uso del bosque.

Para ganar su apoyo, los promotores de REDD llegan con promesas de empleo, dinero y proyectos sociales para la comunidad, como compensación de las pérdidas por no poder hacer más uso del bosque.

Muchas veces la comunidad acepta el proyecto REDD pensando que así mejorará su vida. Pero luego se encuentra con varios problemas. Uno de ellos surge cuando algunos integrantes de la comunidad son empleados como guardias forestales, debiendo vigilar que los otros miembros de la comunidad no corten árboles, ni cacen ni pesquen ni cultiven en el bosque – REDD enfrenta unos contra otros. Otro problema puede surgir cuando ofrecen dinero a cambio del cual la comunidad debe crear una nueva organización, con un formato preestablecido, para administrar los recursos – esto puede causar conflictos con la organización tradicional de la comunidad.

Los proyectos REDD no tienen como objetivo el bienestar de toda la comunidad, por eso beneficia a algunos de sus miembros y a otros no, mientras que a otros incluso los perjudica y excluye. El resultado es la división de la comunidad, lo que afecta negativamente su capacidad de organización, algofundamental para luchar contra los impactos negativos del proyecto y garantizar o retomar el control del territorio.

El objetivo central de los proyectos REDD es “vender” carbono y hacer dinero con el proyecto, no resolver los problemas que son comunes a muchas comunidades, como la falta de reconocimiento de sus derechos sobre el territorio o problemas en los servicios de salud, educación, transporte, comercialización de la producción comunitaria. O sea, la falta de políticas públicas adecuadas. Esto no lo resolverá REDD.

Como tampoco resolverá REDD el problema de la deforestación. Estos proyectos se realizan en una determinada superficie de bosque. Fuera de ese espacio, se puede seguir conlas actividades destructivas.

¿Y quiénes financian los proyectos REDD? Además de algunos gobiernos figuran industrias contaminantes que quieren mostrar que “compensan” de alguna forma su contaminación en otro lugar. Pero la “compensación” con la compra de carbono no resuelve el futuro de los bosques ni del cambio climático, porque las materias primas que necesitan esas industrias – minerales, petróleo, carbón, grandes insumos de electricidad de grandes represas hidroeléctricas – vienen muchas veces de áreas de bosque. Las empresas continúan contaminando y deforestando, pero con REDD se “maquillan de verde” argumentando que ponen dinero en proyectos que “reducen” la deforestación.

Otros actores de los proyectos REDD son grandes ONGs, técnicos del Estado, consultores, que se ocupan de la coordinación y las cuestiones “técnicas” del proyecto.

En parte, no es difícil entender qué es REDD. Pero es muy difícil o imposible entender que la contaminación de un lugar pueda ser compensada por una actividad realizada a miles de kilómetros de distancia. Y es más difícil aún de entender que, además, la contaminación dé lugar a nuevos negocios, como la compra y venta de carbono, en el llamado mercado de carbono.
Las comunidades afectadas explican REDD diciendo que hay un problema de contaminación en un lugar distante de su comunidad y los promotores de REDD intentan resolver ese problema dentro del territorio de la comunidad, o sea, dentro de su “casa”. Por eso sugieren que lo mejor es resolver el problema donde surgió, y no en su territorio, donde les traen aún más problemas. Es claro que una solución lógica y mucho más simple y sensata para los grandes problemas de la contaminación es pararla donde se está realizando.

También se sabe que la mejor forma de cuidar el bosque es garantizar a los pueblos del bosque y demás comunidades que dependen de él sus derechos territoriales y de usufructo y apoyarlos, además de contribuir con sus formas de conservación y manejo del territorio. Y sin duda es preciso enfrentar y prohibir las causas directas de la deforestación, entre ellas la minería, la explotación de petróleo, la construcción de grandes represas, la expansión de monocultivos…También es necesario cambiar el gran consumo de productos y energía de apenas una minoría de la humanidad, sobre todo en Estados Unidos y Europa.

Pero REDD no propone nada de eso, al contrario. Habilita a las empresas a contaminar y a seguir deforestando … en otro lado.

La buena noticia es que en el mundo entero crece la resistencia contra REDD. Las comunidades se organizan cada vez más para garantizar y reconquistar el control y el uso colectivo de sus territorios. Un paso importante de esa lucha es saber de otras comunidades, de lo que realmente ocurrió con REDD. Es saber que la lucha es de varias comunidades, es saber que uniéndose y organizándose es posible parar esa nueva forma de destrucción.

Resumen de la cartilla “10 alertas sobre REDD para comunidades”, elaborado por WRM, disponible en http://www.wrm.org.uy/publicaciones/10AlertasREDD-esp.pdf

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