Mouvement mondial pour les forêts tropicales

Certificación de plantaciones por SGS y SmartWood. Un historial de cuestionamientos

Por Ricardo Carrere –

En este trabajo se describe a dos de las principales empresas involucradas en la certificación de plantaciones forestales bajo el esquema FSC y se documentan las reacciones y denuncias que sus actividades han generado en diferentes países del mundo. El estudio fue realizado en el marco de un trabajo más amplio sobre certificación de plantaciones en Uruguay y ella es la razón por no haber incluido a otras empresas (en particular Scientific Certification Systems –SCS), que también han certificado grandes monocultivos de árboles en todo el mundo. En dicha investigación se hace un cuestionamiento detallado sobre la actuación de SGS y SmartWood en la certificación de tres y una plantaciones respectivamente en Uruguay. El trabajo completo (“El maquillaje verde de la forestación en Uruguay: análisis crítico de plantaciones certificadas por el FSC”, Ricardo Carrere, 2006) se encuentra disponible en: http://wrm.org.uy/fr/libros-e-informes/maquillaje-verde-analisis-critico-de-la-certificacion-de-monocultivos-de-arboles-en-uruguay-por-el-fsc/

1. SGS Qualifor

1.1. Descripción general

SGS ( Societé Générale de Surveillance), es una empresa con sede en Ginebra, Suiza y con sucursales en numerosos países del mundo, incluido Uruguay (SGS URUGUAY LIMITADA, Acevedo Díaz 996, Montevideo).

Dentro de sus múltiples áreas de certificación de productos y procesos se incluye la certificación de bosques y de plantaciones. De acuerdo con su página web, “SGS QUALIFOR es el programa líder mundial en la certificación de bosques, con más de 1000 cadenas de custodia y más de 190 certificados de manejo de bosques, que cubren más de 15 millones de hectáreas de bosques en el mundo. El programa está actualmente activo en más de 60 países del mundo”.

La información de la empresa agrega que “el programa de certificación de manejo forestal de SGS QUALIFOR está acreditado ante el Forest Stwewardship Council (FSC), que promueve un manejo forestal ambientalmente responsable, socialmente beneficioso y económicamente viable. El programa de certificación puede ser aplicado a los bosques tropicales, templados y boreales, así como a las plantaciones y a los bosques parcialmente replantados”.

1.2. Certificación de plantaciones

En materia de certificación de plantaciones, SGS es ciertamente una de las empresas líderes en la materia, con un total de 3:863.103 hectáreas certificadas bajo el FSC en 20 países del mundo (agosto 2005). Esos países son: Alemania Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Francia, , Guatemala, Japón, Nueva Zelanda, Panamá, Países Bajos, Reino Unido, Sudáfrica, Sri Lanka, Tailandia, Uruguay y Zimbabwe.

Dentro de esos países hay grandes diferencias en cuanto a plantaciones certificadas, tanto en lo referente al total certificado en cada uno de ellos como en cuanto al número de hectáreas de las empresas certificadas.

En materia de totales, el siguiente listado muestra las hectáreas certificadas por esta empresa en cada país:

Reino Unido: 1.177.020
Sudáfrica: 1.154.177
Brasil: 644.910
Nueva Zelanda: 279.258
Chile: 209.294
Uruguay: 115.612
Zimbabwe: 85.942
Argentina: 39.566
Colombia: 38.388
Japón: 29.525
Ecuador: 20.000
Costa Rica: 19.560
Sri Lanka: 16.251
Alemania: 14.370
España: 12.201
Panamá: 8.827
Guatemala: 2.242
Francia: 2.100
Países Bajos: 939
Tailandia: 921

Allí es posible observar que Uruguay se ubica en el sexto lugar a nivel mundial.

Dado que los impactos de las plantaciones se vinculan directamente con la superficie que ocupan (aunque también con otros factores como rapidez de crecimiento), también resulta útil observar las empresas con las mayores áreas certificadas en esos países. Las empresas certificadas por SGS con superficies mayores a 100.000 hectáreas son:

Brasil
– CAF Santa Bárbara Ltda.: 122.824 hás
– Cenibra – Celulose Nipo-Brasileira S.A: 233.778 ha
– V&M Florestal Ltda.: 198.801 ha
Chile
– MASISA S.A. DIVISIÓN FORESTAL: 120.237 ha
Sudáfrica
– Komatiland Forests (Pty) Limited: 200.077 ha
– Mondi Business Paper: 399.068 ha
Reino Unido
– Forest Enterprise (North Scotland): 298.780 ha
– Forest Enterprise (South Scotland): 657.790 ha
– Forestry Commission Wales: 127.561 ha

1.3. Denuncias en su contra

En el año 1997, SGS fue suspendida durante seis meses por el FSC debido a una cuestionada certificación de una operación de madereo comercial otorgada a la empresa forestal Leroy en los bosques de Gabón.
(ver información en http://www.wrm.org.uy/bulletin/6/FSC.html)

En lo referente específicamente a la certificación de plantaciones, existen dos investigaciones detalladas que aportan elementos críticos muy concretos acerca de empresas certificadas por SGS en Brasil y Ecuador. A ello se suman duras críticas a certificaciones de SGS en Sudáfrica, Swazilandia, Colombia y España. Tal como lo prueba el presente trabajo, el hecho de que hasta ahora no haya habido un número mayor de críticas se debe más a la carencia de investigación que a la inexistencia de hechos que así lo ameriten. Sin embargo, en los casos investigados de Brasil y de Ecuador se observan fallas graves en el proceso de certificación.

En el caso de Brasil, un grupo de siete investigadores evaluó la certificación de la empresa V&M Florestal Ltda. (Vallourec & Mannesman), que en 1999 obtuvo la certificación del FSC para toda su área de 235.886 hectáreas, a través de la certificadora SGS. La investigación comprobó que los certificacodores cometieron una serie de irregularidades durante el proceso de certificación:

– No realizaron un estudio profundo del contexto que rodea a las empresas que plantan eucalipto y menospreciaron una serie de aspectos sociales, económicos y ambientales importantes;
– Escucharon a pocos « actores involucrados » y sólo a los menos críticos. Y, es más, no escucharon a los « actores involucrados » más importantes y, por consiguiente, no obtuvieron informaciones fundamentales sobre una serie de problemas serios que involucran a las empresas;
– No quedó claro si las condiciones y recomendaciones de hecho revirtieron el evidente incumplimiento de determinados principios y/o criterios del FSC y si se está haciendo el seguimiento adecuado al cumplimiento de esas condiciones y recomendaciones;
– No difundieron el resumen público de la certificación para que lo conociera la sociedad civil local y regional, incluso los organismos públicos; SGS ni siquiera puso a disposición en la internet una versión del resumen público en portugués, el idioma oficial de Brasil.

Los siguientes son algunos de los principales incumplimientos por parte de las empresas de los Principios y Criterios del FSC que se comprobaron durante la investigación:

– no se realizó el Estudio e Informe de Impactos Ambientales (EIA/RIMA), una exigencia legal para llevar adelante cualquier emprendimiento que cause potenciales impactos ambientales en Brasil. Como se comprobó, se está en un punto muerto entre, por una parte, los técnicos del organismo estatal responsable, el Instituto Estatal de Bosques, que exigen el estudio y, por otra parte, V&M Florestal, que no quiere que se realice dicho estudio.
– Hay fuertes indicios de que gran parte de las tierras de la empresa eran lo que en Brasil se denominan tierras « devolutas », o sea, tierras de uso comunal y, por consiguiente, pertenecientes al Estado. Por lo tanto, la empresa no podría haberlas comprado. Aun así, en busca de tierras, la empresa consiguió arrendar dichos terrenos al gobierno dictatorial de los años 1970, mediante contratos con la agencia estatal Ruralminas por un plazo de 20 años. En estos últimos años, dichos contratos empezaron a expirar, lo que amenaza la continuidad de la tenencia.
– Hay conflictos por la tierra con propietarios locales que tienen plantaciones de eucalipto de la empresa en sus fincas.
– Desde setiembre de 2002, una Comisión Investigadora Parlamentaria, instalada en el Parlamento del Estado de Minas Gerais, está con la mira puesta en la empresa V&M Florestal., para investigar las condiciones de trabajo de los trabajadores de la industria extractiva de Minas Gerais. En marzo de 2002, la Comisaría Regional de Trabajo sometió a proceso a la compañía por no respetar las leyes laborales brasileñas. Actualmente, el Ministerio Público de Trabajo la está enjuiciando mediante una Acción Civil Pública por los cargos de prácticas ilegales de tercerización, de trabajo degradante y precario.
– La mayoría de los trabajadores que trabajan en las áreas certificadas son tercerizados, con muchos menos derechos y beneficios que los empleados fijos de las empresas; destacamos que las tareas que ellos realizan son extremadamente pesadas y peligrosas. De acuerdo con el Ministerio Público de Trabajo, hay una « lista negra » en la empresa evaluada, lo que indica que la empresa persigue a los trabajadores y a sus dirigentes, por lo que viola los acuerdos 87 y 98 de la OIT.
– Las plantaciones de eucaliptos no generan beneficios sociales, ambientales ni económicos para las comunidades vecinas. Las zonas de « cerrado », que siempre han sido utilizadas por las comunidades debido a su extraordinaria biodiversidad, fueron cercadas por la empresa, lo que impide que dichas tierras sean usadas colectivamente por las comunidades locales. El « cerrado » siempre ha tenido todas las condiciones para un uso y manejo sustentables, generando trabajo e ingresos.
– La deforestación del « cerrado » y la plantación de eucaliptos por parte de la empresa provocó la desecación de ríos y nacientes de agua, la disminución de la flora y la fauna de la región, estimuló la erosión y envenenó a trabajadores, a la fauna y a los recursos hídricos existentes con agrotóxicos. La empresa V&M Florestal continúa utilizando el herbicida oxyfluorofen, definido como tóxico y persistente por el propio FSC en el año 2000, de acuerdo con el informe de seguimiento de SGS de 2001.
– Cerca del 25% de las plantaciones de eucalipto de V&M Florestal están instaladas en una región con precipitaciones anuales de unos 1000 mm, cantidad desaconsejable para este tipo de plantío a gran escala, tal como lo testifican los ríos, cañadas y humedales secos en la región.
– La empresa tiene un plan de manejo solo instrumentado para las áreas de eucalipto y no para las demás áreas y el 46% del área certificada no tiene un plan de manejo implementado. Luego de haber recibido la certificación, esta empresa comenzó a presentar relevamientos de flora y fauna y planes de seguimiento para esas áreas, objetivando un plan de manejo, que hasta el día de hoy no está implementando.
– La empresa V&M de Brasil, que compra todo su carbón a V&M Florestal, continúa comprando carbón de madera de « cerrado » para abastecer a sus altos hornos y sin tener información sobre la cadena de custodia, es decir, que no hay garantías de que el carbón certificado provenga realmente de las Unidades de Manejo Forestal certificadas.

El informe completo de ese trabajo está disponible en: http://www.wrm.org.uy/actores/FSC/certifica.html

En el caso de Ecuador, una reciente investigación llevada a cabo por Patricia Granda aporta elementos muy críticos acerca de la certificación de plantaciones en ese país por parte de SGS. El informe se pregunta cómo puede ser que estas plantaciones hayan sido certificadas y concluye que “.La Certificación del FSC no garantiza que las comunidades beneficiarias del proyecto FACE reciban beneficios económicos, sociales y ambientales. Más bien se demuestra una considerable -y cuestionable- flexibilidad en la aplicación de los Principios y Criterios. A ocho años de iniciadas sus actividades, FACE obtuvo la Certificación Forestal; poca relevancia tuvo el hecho de que para el establecimiento de sus plantaciones se destruyeran ecosistemas primarios, tampoco importó que no se demostraran medidas de mitigación de los impactos generados”.

La investigadora continúa diciendo que “En el año 2000 cuando se concede la Certificación, la verificadora SGS constata la deficiente capacidad de FACE PROFAFOR en proveer un adecuado apoyo a las comunidades en lo relacionado con las implicaciones sociales de los contratos. SGS no exigió una Evaluación de Impacto Ambiental como condición para otorgar la Certificación: FACE no identificó especies raras, amenazadas o en peligro de extinción, y tampoco zonas de protección ambiental en ocho años de trabajo. La verificadora admitió que las especies exóticas no son necesariamente las indicadas para la protección ambiental -ni siquiera para suelos degradados. También se reconoce que el Eucalipto y el Pino pueden contribuir a la degradación de los suelos más que a su protección”.

Granda plantea un tema crucial al decir: “Nos preguntamos cómo obtuvo FACE la Certificación Forestal. Tal vez encontremos la respuesta en el hecho que las Certificadoras y Verificadoras son Entidades Privadas cuya lógica es la ganancia y la competencia entre sí, lo que determinaría una “carrera hacia la no excelencia, disminuyendo los estándares, para atraer clientes”.

El informe completo está disponible en:
http://www.wrm.org.uy/countries/Ecuador/face.html

En el caso de las plantaciones certificadas en Sudáfrica (en su mayoría certificadas por SGS) existen numerosas denuncias documentadas acerca de sus impactos sociales y ambientales, así como sobre la certificación del FSC en particular. Entre estos últimos se cuentan:

– Sudáfrica: ¿Quo vadis FSC?
http://www.wrm.org.uy/boletin/45/Sudafrica.html

– Sudáfrica: casi un millón de hectáreas de plantaciones certificadas por el FSC
http://www.wrm.org.uy/boletin/64/Sudafrica.html

– ¿Cuál es el futuro de la certificación del FSC en Sudáfrica?
http://www.wrm.org.uy/boletin/65/Sudafrica.html

– Sudáfrica: certificación del FSC a plantaciones forestales industriales
http://www.wrm.org.uy/boletin/84/Sudafrica.html

En Colombia, la única empresa certificada por SGS es Smurfit Cartón de Colombia (38.388 hás de plantaciones certificadas), una transnacional de origen irlandés con una larga y documentada historia de conflictos con las comunidades locales colombianas. En el año 1998, el investigador Joe Broderick describió la situación al detalle en su libro « El imperio de cartón: impacto de una multinacional papelera en Colombia ».

En noviembre de 2003 visité el área, hablé con las comunidades locales y constaté personalmente los impactos sociales y ambientales de la empresa ahora certificada. Con posterioridad escribí un artículo en el que afirmé que “La visita no sólo confirmó ampliamente la información aportada por Broderick, sino que además mostró que la empresa no ha variado un ápice en sus políticas respecto a la gente y el ambiente y que su relacionamiento con la sociedad local sigue siendo tan problemático como lo fuera en la época de la publicación de ese libro”.

El artículo resume la situación de la siguiente forma:

“Algo similar podríamos decir de los impactos en Colombia, donde la empresa ha estado involucrada en procesos de deforestación, donde ha impactado sobre el agua, la fauna y la flora y donde ha sido clave en la expulsión de la población rural en las zonas en las que se ha instalado. Todo ello –y mucho más- surgió de las entrevistas realizadas el mes pasado por el WRM a pobladores locales.

La gente local nos dijo que « las plantaciones han acabado con el agua », que « las fumigaciones acaban con todo lo que hay en el suelo », que « casi no hay fauna », que antes habían « nubes de pájaros » y que « ahora sólo en verano aparece algún pájaro, pero en invierno no » y que « se acabó también el pescado ».

Con respecto al empleo, nos informaron que « todo el trabajo se hace a destajo » (por contratistas) y que « el contrato implica trabajar como dos y cobrar como uno ». Como en la selva, sólo sobrevive el más fuerte: « si no llega al rendimiento lo sacan, la persona no puede tener más de 40 años y todos tienen que ser fuertes para llegar a ese rendimiento ». En materia de organizaciones de trabajadores, no sólo no hay sindicato, sino que « el que gruña va para afuera » y « por aquí no se comenta nada ».

Con ese currículum, nadie podría pensar que la empresa estuviese interesada en el tema de la certificación de maderas producidas en forma social y ambientalmente responsable. Sus más de 60.000 hectáreas de monocultivos de árboles no están certificadas y dudamos que alguna vez puedan llegar a serlo. Nos llama entonces poderosamente la atención que la Smurfit integre el propio Consejo Directivo del FSC (Forest Stewardship Council), considerado uno de los sistemas de certificación más creíbles a escala internacional. La página web del FSC nos informa que el Sr.Victor Giraldo representa a esa empresa en el Consejo del FSC”.

Pese a todo lo anterior, esas plantaciones ahora han sido certificadas por SGS
La información está disponible en: http://www.wrm.org.uy/boletin/77/Colombia.html

En cuanto a España, el día 23 de junio de 2005, la Asociación pola defensa da Ria de Galicia, le hizo llegar a la delegación del FSC en España una carta en la que se solicita la “urgente cancelación de la certificación de la gestión forestal sostenible concedida a NORFOR, dadas las profundas deficiencias del informe de certificación y la clara inadecuación del sistema de gestión de NORFOR a los principios y criterios de FSC”. La empresa NORFOR es una filial de la empresa española Ence (productora de celulosa) que fuera certificada en abril del 2005.

La carta fue acompañada de un detallado informe de 85 páginas. Tal como expresa la carta enviada al FSC, de acuerdo con dicho informe y a la vista del análisis realizado del proceso, de las consultas y contactos mantenidos con personas y miembros de los sectores implicados en actividades forestales y de defensa del medio ambiente y del análisis de reportajes de prensa y otras publicaciones, resulta evidente que la empresa NORFOR está dedicada básicamente al monocultivo de eucalipto, y queda claro que se produce el incumplimiento de buena parte de los principios y criterios establecidos por FSC.

Se asegura también que el objetivo básico de dicha empresa es la obtención de la máxima producción de biomasa en forma de fibra de madera, con los mínimos costes, aunque ello implique un severo daño ambiental y empobrecimiento en el sector forestal y en la economía rural, como se demuestra en dicho informe.

En la carta se solicita además que se envíe el informe elaborado por la Asociación pola defensa da Ría al órgano central de FSC, con la solicitud de que se proceda a la revisión, por parte de entidades o personas independientes, de los demás procesos de certificación llevados a cabo por la empresa SGS en el mundo, de cara a determinar la existencia de irregularidades y deficiencias de la magnitud de las existentes en el informe de certificación de NORFOR.

El informe completo está disponible en:
http://www.wrm.org.uy/actores/FSC/informeNORFOR.pdf

2. SmartWood

2.1. Descripción general

SmartWood es un programa de la organización conservacionista Rainforest Alliance, con sede en Nueva York y actividades en todo el mundo. De acuerdo con su página web, “la misión de Rainforest Alliance es proteger a los ecosistemas y a la gente y especies que de ellos dependen a través de la transformación de las prácticas de uso de la tierra, de las prácticas del comercio y del comportamiento de los consumidores”.

En material de certificación de plantaciones, SmartWood se define como “el principal certificador sin fines de lucro y “certifica todo tipo de operaciones forestales, incluyendo bosques naturales, plantaciones, operaciones comerciales a gran escala y bosques familiares o comunitarios a pequeña escala”.

SmartWood está acreditado ante el Forest Stwardship Council (FSC).

2.2. Certificación de plantaciones

SmartWood es sin duda otro actor muy importante en materia de certificación de plantaciones, con un total de 1:543.533 hectáreas certificadas bajo el FSC en 18 países del mundo (agosto 2005): Argentina, Australia, Brasil, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Guatemala, Indonesia, Japón, Nueva Zelanda, Panamá, Portugal, Reino Unido, Uruguay y Venezuela.

Al igual que en el caso de SGS, también en este caso interesa observar el número de hectáreas certificadas en cada uno de esos 18 países:

Brasil: 792.450
Australia: 509.716
Venezuela: 139.650
Nueva Zelanda: 109.330
Chile: 64.570
Portugal: 49.341
Colombia: 20.056
Uruguay: 18.099
Costa Rica: 12.992
Argentina: 6.424
Guatemala: 5.324
China: 5.237
Panamá: 3.413
Reino Unido: 2.712
Japón: 2.249
Ecuador: 1.341
España: 477
Indonesia: 152

En este caso se observa que Uruguay se ubica en el octavo lugar y con un área certificada relativamente pequeña.

En cuanto al tema del tamaño de las plantaciones, las empresas certificadas por SmartWood con superficies mayores a 100.000 hectáreas son:

Australia
– Hancock Victorian Plantations Pty. Limited: 246.117 ha
– Integrated Tree Cropping Limited: 166.536 ha
Brasil
– Klabin S/A (Klabin Florestal Parana): 229.356 ha
– Klabin S/A Unidade Florestal Santa Catarina: 104.269 ha
– Suzano Bahia Sul Papel e Celulose S.A. – Unidade Mucura: 168.794 ha
Venezuela
– Terranova de Venezuela S.A: 139.650 ha

2.3. Denuncias en su contra

El caso mejor documentado de denuncias contra una certificación de plantaciones realizada por SmartWood es el de Tailandia. Allí se constataron una enorme cantidad de violaciones a los principios del FSC, así como incumplimientos de todo tipo en cuanto a los procedimientos de la propia certificadora. Pese a todas las denuncias y a las connotaciones políticas de la certificación, SmartWood igual terminó certificando a la empresa forestal estatal FIO. Ello impulsó a las ONGs locales a participar en una investigación independiente para documentar todos esos hechos y lograr la des-certificación de la empresa. El esfuerzo culminó en un informe de Chris Lang titulado “La certificación de SmartWood de las plantaciones de la Organización de la Industria Forestal (FIO) de Tailandia: Por qué el FSC debe revocar el certificado”.

En la introducción del trabajo, Lang dice que “A pesar del hecho de que el área certificada cubre menos del 3,5 por ciento del área total de plantaciones de la FIO, el certificado permite a esta compañía afirmar que está realizando un “manejo forestal sustentable”. Antes de llevarse a cabo la evaluación, Chittiwat Silapat, funcionario de la FIO declaró al periódico Bangkok Post que la certificación sería “un gran paso hacia el fin de la deforestación y el comienzo del desarrollo sustentable” (Umdao 2000).

El autor aclara que “La FIO es una empresa forestal de propiedad estatal fundada en 1947 con el fin de manejar las concesiones madereras en Tailandia. Hasta la prohibición de madereo decretada por el gobierno en 1989, la FIO fue responsable de organizar la destrucción de grandes áreas de bosques de Tailandia. También estableció 140.000 hectáreas de plantaciones en Tailandia, a menudo sin el consentimiento de las comunidades locales que utilizaban las tierras. La certificación del FSC permite a la FIO ocultar sus antecedentes y sus problemas financieros, que se han agravado desde que la prohibición de madereo privó a la organización de su principal fuente de ingresos”.

Lang continúa diciendo que “La certificación FSC de la FIO plantea varios problemas que preocupan a los pobladores locales y las ONGs de Tailandia:

· La certificación otorgada por el FSC a dos plantaciones de la FIO permite a esta compañía legitimar y ampliar sus operaciones.
· El hecho de que sólo dos de las plantaciones más viables económicamente de la FIO hayan sido certificadas, permite a la organización desviar la atención de sus deudas, que ascienden a más de US$ 11,5 millones y del hecho de que la compañía cierra cada año comercial con pérdidas.
· La certificación de las dos plantaciones podría resultar en un aumento de las plantaciones de monocultivos en todo el país ocultas bajo el rótulo de “manejo forestal sustentable”.
· La certificación podría socavar la prohibición de concesiones de madereo aprobada en 1989. El Resumen público de la evaluación de SmartWood no menciona en ningún momento la prohibición.
· Al parece la principal razón por la cual la FIO quiere la certificación es su intención de colocar su madera en el mercado internacional, para recaudar el dinero necesario para salvar la organización”.

El investigador señala que “La introducción de los Principios y Criterios del FSC afirma que: “La intención del FSC es complementar, y no reemplazar, otras iniciativas que apoyan el manejo forestal responsable a nivel mundial”. Sin embargo, SmartWood ha socavado efectivamente el debate en curso sobre pueblos y bosques y sobre el significado del ‘manejo forestal sustentable’. En vez de contribuir a la discusión existente sobre la temática forestal y la necesidad del manejo comunitario de bosques como opción sustentable en Tailandia, el proceso de certificación de SmartWood la ha eludido.

Según Lang, “El proceso de certificación de SmartWood plantea además otra serie de temas:

· La evaluación de SmartWood no fue exhaustiva y hubo muy poca consulta a las ONGs tailandesas y a los pobladores locales que habitan cerca de las plantaciones.
· El Resumen público de la certificación de SmartWood no se ajusta a la Moción 26(a), aprobada en la Asamblea General de 1999 del FSC, que afirma que: “Los documentos de Resumen público deben contener información suficiente para aclarar la correlación entre los resultados específicos de la evaluación de certificación y los Principios y Criterios del FSC”.
· La certificación se realizó antes de iniciar una discusión amplia sobre la certificación en Tailandia. En el momento de la certificación no existía un Grupo de Trabajo de Normas. Sin embargo, en lugar de elaborar una norma provisoria, que según la Moción 29, aprobada en la Asamblea General de 1999 del FSC, “debe estar finalizada y ser distribuida entre las partes interesadas como mínimo un mes antes de la decisión de certificación”, SmartWood utilizó sus propias “Pautas generales para la evaluación de manejo forestal” para realizar la evaluación.
· SmartWood parece haber otorgado el certificado sobre la base de mejoras esperadas y no sobre mejoras reales. SmartWood estableció 26 condiciones, de las cuales 15 debían ser cumplidas por la FIO en un plazo de un año. Según la auditoría del primer año realizada por SmartWood, la FIO no había cumplido cinco de las condiciones y sólo había “cumplido parcialmente” otras siete. No obstante, en vez de anular el certificado, SmartWood emitió una serie de “solicitudes de acciones correctivas” con nuevos plazos”.

El informe completo fue incluido en el libro “Certificando lo incertificable. Certificación del FSC de plantaciones de árboles en Tailandia y Brasil”, publicado por el WRM en inglés, castellano y portugués. El libro tuvo amplia difusión y es muy probable que haya sido la razón principal por la que el 1º de diciembre de 2003, SmartWood finalmente suspendiera la certificación de esas plantaciones. El trabajo completo está disponible en http://www.wrm.org.uy/actores/FSC/certifica.html

Otra certificación muy cuestionada de SmartWood fue la de una plantación de teca en Costa Rica, que incluso dio lugar a la publicación de un libro al respecto: “Oro Verde – Sobre variaciones acerca de la verdad en la silvicultura de plantaciones” (título original: ‘GREEN GOLD – On Variations of Truth in Plantation Forestry’). El mismo, cuyo autor es Paul Romeijn, da cuenta en forma metódica de los aspectos técnicos, legales, políticos y éticos ligados a una plantación de teca establecida en Costa Rica por la compañía holandesa « Flor y Fauna », y de la sorprendente secuela de acontecimientos a que dio lugar.

De acuerdo con su autor, “Este estudio describe la erosión de la credibilidad de estas proyecciones, haciéndole un seguimiento a través del tiempo. Dichas declaraciones, o “variaciones de la verdad”, provienen de los mismos socios de Teakwood así como de organizaciones e individuos reconocidos por los socios, incluyendo Rainforest Alliance [que actualmente utiliza el sello SmartWood] y el Consejo de Manejo Forestal (Forest Stewardship Council, FSC). Rainforest Alliance es una organización con sede en EUA, acreditada por el FSC para certificar operaciones forestales. Certificó las plantaciones de Flor y Fauna como «bien manejadas» en 1995. … En Enero de 1998 el FSC endosa el certificado que le entregara Rainforest Alliance a Flor y Fauna, aunque en el manejo de estas plantaciones se evidencian violaciones a varios de los principios de manejo forestal establecidos por el FSC”.
El libro completo está disponible en: http://www.treemail.nl/download/book.pdf

Increíblemente, de acuerdo con la información de la página web del FSC, Flor y Fauna continúa certificada.