World Rainforest Movement

Carta Pública desde Honduras sobre la Industria Minera

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Señor Manuel Zelaya Rosales, Presidente de la República Señor Roberto Micheletti, Presidente del Congreso de la República Abogada Vilma Morales, Presidenta de la Corte Suprema de Justicia Diputadas y Diputados del Congreso Nacional Magistradas y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia

Excelentísimos y Honorables Señoras y Señores:

Me dirijo respetuosamente a ustedes para plantear, en mi carácter de hondureño médico, investigador científico, defensor de los derechos humanos y de la justicia ambiental, la demanda que existe en diversos sectores de la sociedad hondureña sobre la verdad, la definición y el posicionamiento que tienen las autoridades públicas,  cívicas y religiosas en relación con el problema de la Industria Minera en nuestro país.

Iniciaré esta carta con tres ideas de Gandhi sobre la verdad; porque se desea en forma urgente que se le diga al pueblo, lo que ocurre con la minería. La primera es que “la verdad es el objetivo, el Amor, es el medio para llegar a ella”. Si no se ama la vida, la familia, todas y todos los seres humanos, la tierra, el agua, los aires, los suelos, los bosques, las plantas, los animales, no se puede manifestar ni defender la verdad.

En toda la historia de la minería desde el siglo XVI, hasta los siglos XVII, XVIII, XIX, XX, y el presente siglo XXI se ha utilizado la mentira y deformado la verdad, para ocultar la infamia y la maleficencia de la industria extractiva minera articulada con el poder maléfico de los malinches; puesto que el oro y los minerales son extraídos al dinamitar nuestras montañas, destruir los bosques, contaminar las aguas y los vientos desalojar y torturar los pueblos, destruir la cultura, causar hambre y enfermedad. El resultado final es la acumulación histórica del capital de las empresas multinacionales y sus aliados a expensas del sufrimiento humano y planetario.

La vieja y la nueva industria minera globalizadora e imperial han creado en forma inmoral con sus cuadros tecnológicos y ‘científicos’ la metáfora de la Quimera del Hambre, monstruo de tres cabezas: la  primera que se encuentra en la “cola”, con la forma de serpiente que muerde para corromper y sobornar. La segunda, cabeza se asemeja a una “cabra”; devora todo lo que encuentra a su paso, destruye la  vida y la naturaleza. La tercera, que tiene la forma del “león” y representa al poder hegemónico que tiene la imaginación monstruosa del poder que domina, que controla mediante las más horrendas mentiras, al comunicar a las comunidades que se está contribuyendo a eliminar el hambre y la pobreza cuando en realidad incrementan la  injusticia social propia del capitalismo antihumano.

Todo comienza históricamente con la aprobación de las concesiones bochornosas: de las minas, bananos, madera. En los últimos años se suman los transgénicos y el cultivo de los biocombustibles en vez de  alimentos, todo mediante los tratados comerciales desiguales, el soborno, la violación de los derechos humanos y la venta de la patria.

En 1998 un mes después del huracán Mitch, cuando Honduras estaba casi totalmente destruida y para colmo de males, las empresas mineras logran mediante la corrupción aprobar la ley minera que está vigente y que a todas luces es nefasta para los intereses del pueblo. Se autorizó la construcción de lagunas de cianuro que son  incompatibles para un país de frecuentes huracanes, tormentas tropicales y fenómenos sísmicos.

Sin embargo estas empresas mineras con sus aliados nacionales, en las evaluaciones de impacto ambiental se olvidaron que existió el huracán Mitch y que vendrán futuros huracanes y tormentas tropicales; sin embargo casi un siglo después, los sedimentos en las excavaciones subterráneas mineras fueron desplazados y  contaminaron las aguas de los ríos cercanos a los viejos pueblos mineros. Miles de personas durante varios años consumieron agua contaminada con aluminio, arsénico, hierro y otros metales pesados; porque no fueron oportunamente informados por las autoridades.

Por otra parte ciertas ciudades como Tegucigalpa y Choluteca, que fueron antiguos pueblos mineros, tienen alto riesgo de inundarse durante los cambios climáticos por la grave deforestación de las cuencas de los ríos y las excavaciones mineras del pasado.

Esta demostrado hasta la saciedad y en los mismos Estados Unidos que cada mina abandonada o activa constituye un gran peligro, aun en los países desarrollados porque el drenaje ácido de las minas es continuo y es una maquina perpetua de liberar metales pesados a las aguas y a la atmósfera.

La segunda idea de Gandhi es que “la verdad es dura como el diamante y delicada como la flor del melocotonero”. Hemos sido duros para decir estas verdades porque a pesar de la evidencia de estos hechos y de las implicaciones que tienen no hemos sido escuchados. Trabajamos más de cinco años en investigaciones sobre  el impacto de la minería en la salud y ambiente de nuestro país; denunciamos en reiteradas ocasiones las consecuencias de la nefasta minería y demostramos los hechos, mas nunca fueron tomados en cuenta nuestras observaciones por la mayoría de las autoridades; y por el contrario, recibimos la intimidación de encarcelamiento y amenazas a muerte.

No obstante lo anterior nunca fuimos invitados ante el Congreso Nacional de la República para conocer nuestras investigaciones; lo contrario ha ocurrido en los foros internacionales científicos y ambientales. Hasta después de estos cinco años el gobierno ha tenido que aceptar la realidad de que sí ha habido una mortal contaminación por parte de la industria minera. Sin embargo, son más de cuatrocientos años de ignominia, sufrimiento y dolor que ha sido objeto nuestro pueblo a consecuencia de las políticas mineras y ambientales.

Nuestra definición y posición es que deben abolirse las concesiones de cualquier índole. En el caso minero son más de trescientas cincuenta licencias para matar las que han sido otorgadas y si se consolidan estas concesiones estaría el territorio excavado o inundado de lagunas de cianuro en más de un tercio del país. Ante  tan deplorable situación los gobiernos han agachado la cabeza, sumisos ante el poder del norte y de occidente y se excusan en base a la ley y no a la justicia al actuar en forma dócil frente a la Quimera del poder transnacional.

Por todo lo que hemos investigado hemos comprobado que la minería metálica en la historia de Honduras es dañina para la vida y para el ambiente y es falso que contribuya a la salud y al desarrollo sustentable y sostenible. Por consiguiente debe aprobarse una ley que prohíba dicha industria y en forma valiente, honesta el gobierno y  pueblo unidos debemos derogar las concesiones mineras y exigir una restauración verdadera de los daños irreparables ocasionados no sólo a la naturaleza sino a los pueblos y personas que han sido objeto de  semejante crimen.

Únicamente basta visitar San Andrés Copán, El Mochito Las Vegas y El Valle de Siria para comprender en forma fehaciente que se necesitan miles de millones de dólares para apenas restaurar los ecosistemas, los ríos, el lago de Yojoa, la vida de las poblaciones y la cultura. Una indemnización de un millón de lempiras que pagará la  Empresa Entremares al Valle de Siria por una posible cancelación de la concesión no sólo resulta ridícula sino ofensiva a la dignidad nacional. Hasta el momento presente ninguna organización cívica o del movimiento social ni diputado(a) del Congreso de Nacional de la República ha presentado una iniciativa de ley que prohíba la industria  metálica y que propugne por la derogación de las concesiones.

Por todo lo anteriormente señalado y por ser ustedes honorables representantes de la autoridad legítima, ya sea constitucional u otorgada por los valores cívicos y morales de la sociedad hondureña, con todo respeto se demanda la verdad, la definición y la posición frente a la industria minera, en el entendido de que vuestra conducta  ante este grave problema será registrado por la historia y la historia les agradecerá.

Sin duda, su posición, su respuesta y las razones que tengan para pronunciarse, estarán condicionadas a las siguientes interrogantes:

¿Cuál es la definición y posición que tiene usted o ustedes frente a la industria minera?

¿Estaría usted o ustedes a favor o en contra de la derogación de las concesiones mineras?

¿Es partidario o no está de acuerdo con que se prohíba la industria minera metálica?

Finalizo con la tercera idea de Gandhi sobre la verdad: “Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”. El pueblo hondureño espera la pronta respuesta a  las interrogantes planteadas y beberemos gota a gota la verdad que nos amarga. Estamos seguros de que de acuerdo a su conciencia social, sus valores éticos y religiosos y su amor por la vida humana sabrán responder a las preguntas planteadas.

Su respuesta, por tanto, habrá de obedecer a estas circunstancias: un silencio que podría ser interpretado como indiferencia frente al problema; posicionarse como partidarios de los intereses de la industria minera; o por el contrario pronunciarse en contra de esta industria minera es estar definitivamente a favor de los intereses  sagrados del país y con los seres humanos que lo habitan y a los cuales ustedes, con seguridad, de la manera más responsable, representan.

Con muestras de mi más alta consideración y respeto, se suscribe de ustedes,

Atentamente,

Juan Almendares Bonilla

Presidente del Movimiento Madre Tierra Honduras

Miembro de Amigos de la Tierra Internacional