Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

El proyecto de plantación de árboles de Ibi Batéké en RDC: propagandeado como un éxito que nunca fue

El proyecto de plantación de árboles de Ibi Batéké, propagandeado como “innovador” y el primer proyecto MDL (1) en la República Democrática del Congo, prometió utilizar préstamos y pagos anticipados por concepto de créditos de carbono para plantar acacias, eucaliptos y pinos en unas 4.000 hectáreas de sabana. También prometió restaurar 230 hectáreas como “zona ecológica”, plantando especies de árboles nativos. (2) Pasados 5 o 7 años, los árboles de la plantación serían cortados y convertidos en carbón vegetal, que se vendería en el lucrativo mercado del carbón vegetal en la capital del país, Kinshasa. En los primeros años, antes de que creciera el dosel forestal hasta cerrarse, también se generarían ingresos a partir de la venta de mandioca plantada bajo los árboles de la plantación de acacias. La empresa Novacel, dueña del proyecto, esperaba que estas tres actividades – la venta de carbón vegetal y de mandioca, junto con los ingresos por las ventas de créditos de carbono – generaran suficiente dinero para que el proyecto pudiera cubrir sus costos, devolver los préstamos y replantar los árboles que fueron cortados para ser convertidos en carbón vegetal. (3) Novacel describe el carbón vegetal como “sostenible” por la promesa de volver a plantar reponiendo los árboles que fueron convertidos en carbón vegetal.

La replantación también es necesaria porque el proyecto vende créditos de carbono, entre otros al Fondo del Biocarbono, del Banco Mundial. (4) Los créditos de carbono son una promesa: Ibi Batéké planta árboles que almacenan carbono y que el proyecto afirma que no se habrían plantado de no haber sido por los ingresos provenientes de las ventas de créditos de carbono. Esto permite a inversionistas del Fondo del Biocarbono, como Sumitomo Chemicals o Tokyo Electric Power Co., dos compañías japonesas que reciben créditos de carbono a cambio de sus inversiones, afirmar que sus emisiones no perjudican al clima porque han pagado al proyecto Ibi Batéké para plantar nuevos árboles. Los consultores del proyecto han calculado que estos árboles absorben cada año 54.511 toneladas de dióxido de carbono, y que así lo seguirán haciendo durante los 30 años de vida del proyecto, es decir, 2,4 millones de créditos de carbono en 30 años. Los consultores también afirman saber que, de no haber sido por el proyecto, los árboles no se habrían plantado y no se habría almacenado carbono. Para mantener esa promesa de almacenar carbono que de otro modo hubiera permanecido en la atmósfera, es necesario replantar los árboles que fueron cortados para obtener carbón vegetal.

¿Por qué? Porque cuando se quema carbón vegetal, el carbono almacenado en los árboles se libera nuevamente a la atmósfera. Pero el comprador del crédito de carbono pagó al proyecto de carbono de Ibi Batéké para que mantuviera el carbono fuera de la atmósfera, para así poder él emitir más carbono sin violar su límite legal de emisión. Es por eso que, para que el crédito de carbono mantenga la promesa realizada al comprador de compensar las emisiones realizadas en algún país industrializado, el proyecto necesita replantar los árboles que fueron convertidos a carbón vegetal.

El proyecto Ibi Batéké también prometió utilizar una parte de los ingresos de la venta de créditos de carbono en proyectos comunitarios. “Comunidad del Congo utiliza pagos de carbono para enviar a los niños a la escuela” fue el titular de un comunicado de prensa del Banco Mundial de marzo de 2011, cuando el Fondo del Biocarbono anunció que compraría créditos de carbono del proyecto. (5)

¿Quién está detrás del proyecto Ibi Batéké de plantación de árboles para carbono?

Novacel es una empresa privada creada por el difunto Paul Mushiete Mahamwe, Ministro de Hacienda de la República Democrática del Congo durante el mandato del ex Presidente Mobutu. Sus tres hijos son dueños de la empresa, de la cual es director uno de ellos, Olivier Mushiete, quien ha residido durante largo tiempo en Bélgica. Olivier fue quien inició el proyecto Ibi Batéké en 1995. También se presenta como jefe tradicional de las tierras incluidas en el proyecto de carbono Ibi Batéké, y varios documentos del Banco Mundial se refieren a Novacel como una empresa fundada por “nativos de la región de Batéké”. Olivier Mushiete también creó una organización sin fines de lucro, GI-Agro, que gestiona los fondos destinados por Novacel a proyectos de “desarrollo comunitario”.

Olivier Mushiete y sus hermanos afirman que al morir su padre heredaron títulos personales sobre 22.000 hectáreas de tierra. Se dice que de esa tierra Olivier Mushiete tituló 8.000 hectáreas a su nombre y las registró como una concesión (contrat d’emphyteose). La tierra arrendada a Novacel para el proyecto Ibi Batéké de plantación de árboles para carbono es una parte de esas 8.000 hectáreas de tierra que O. Mushiete registró como tierras de tenencia privada. Un informe acerca de los derechos sobre la tierra en la zona del proyecto (6) establece que, por lo tanto, “legalmente, Olivier Mushiete es el principal beneficiario de todos los ingresos generados por el proyecto Ibi-Batéké”. El estudio señala además que “al obtener una titulación legal sobre las 8.000 has donde se ejecutan las actividades del proyecto – además de que la Chefferie (entidad política y administrativa de un territorio determinado) reconociera la tierra como privada -, Olivier Mushiete parece haber anulado efectivamente cualquier reclamo consuetudinario sobre Ibi que pudieran hacer otros miembros del clan y que pudiera competir con él”. El informe no dice si había otras reivindicaciones sobre esta tierra o cómo reaccionaron quienes pudieron haber visto anulados sus derechos consuetudinarios sobre la misma. Otro interrogante que no está contemplado en el informe es cómo adquirió la tierra el difunto Paul Mushiete Mahamwe. El informe “The Impacts of the Carbon Sinks of Ibi-Batéké Project on the Indigenous Pygmies of the Democratic Republic of the Congo” sugiere que el pueblo indígena “Pigmeo” tiene reivindicaciones consuetudinarias sobre la tierra de la que se apropió Mushiete Mahamwe. (7)

¿Quién financió el proyecto?

El Fondo del Biocarbono fue uno de los primeros financiadores del proyecto Ibi Batéké. Además de entregar un pago anticipado por los créditos de carbono que prometió comprar, el Fondo también proporcionó apoyo técnico para su registro como un proyecto MDL. Un informe del Banco Mundial afirma que la temprana participación del Fondo del Biocarbono como inversionista motivó a la compañía francesa Orbeo (una empresa conjunta de la empresa química Rhodia y el banco francés Société General que fue luego comprada por la empresa belga Solvay Energy Services) a hacer un pago anticipado por una cantidad de créditos de carbono igual a la adquirida por el Fondo del Biocarbono. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, cubrió parte de los costos de los documentos técnicos exigidos para la preparación de un proyecto de compensación de emisiones de carbono. Se dice que dos empresas francesas, UMICORE (que opera en el sector minero) y Suez (una empresa del sector de la energía) habrían ofrecido préstamos pagaderos a 7 años de 250.000 euros cada una (se esperaba que las ventas de carbón vegetal generaran ingresos a partir del séptimo año, con lo que se pagarían los préstamos). Varios informes también señalan que dos personas invirtieron un total de 550.000 euros en el proyecto.

En 2012, el Fondo del Biocarbono redujo sustancialmente el número de créditos de carbono que compraría al proyecto Ibi Batéké – de los 500.000 créditos de carbono anunciados en 2009, pasó a 80.000. La compañía francesa Orbeo anunció que compraría una cantidad igual a la anunciada por el Fondo del Biocarbono, así que también redujo su compra a 80.000 créditos. Los créditos de carbono, comprados por el Fondo del Biocarbono y por Orbeo a un precio de 4 dólares por crédito, deben entregarse en 2017. (8)

A pesar de la importante quita en la compra de créditos de carbono por parte tanto del Banco Mundial como de Orbeo, Novacel pudo acceder a por lo menos 1,5 millones de dólares de financiamiento externo, además del apoyo técnico y financiero del PNUMA y del Fondo del Biocarbono para la preparación de los documentos del proyecto y para la plantación. Sin embargo, en mayo de 2013 la empresa había plantado apenas 1.012,42 hectáreas. Ésa es la última fecha sobre la cual existe información pública acerca de la superficie plantada.

El proyecto Ibi Batéké fue registrado como proyecto MDL en 2011, pero todavía no se han emitido créditos de carbono. En diciembre de 2016, la base de datos del MDL no revelaba información alguna sobre la fecha de realización de la auditoría de verificación prevista para 2017. Sin embargo, sin una auditoría de verificación de este tipo, el proyecto no podrá ofrecer créditos de carbono al Fondo del Biocarbono a fines de 2017.

El dueño del proyecto Ibi Batéké quedó “subcapitalizado” a pesar de los generosos préstamos y pagos anticipados por créditos de carbono del Banco Mundial

Parece ser que el generoso financiamiento para que Novacel pusiera en marcha su negocio no alcanzó de todos modos para cumplir con la promesa de replantar unas 4.000 hectáreas con plantaciones de acacias, eucaliptos y pinos. “Con capital insuficiente, NOVACEL enfrenta recurrentes dificultades para financiar sus actividades, aunque se benefició de préstamos (Suez, Umicore) y prepagos (Fondo del Biocarbono, Orbeo) de créditos de carbono que debía recibir durante el período 2008-2017. Actualmente, sólo la venta de mandioca (como harina y en hojuelas) garantiza la supervivencia de la empresa. En consecuencia, hasta la fecha se plantaron sólo 1.012,42 hectáreas desde 2008, lo que se traduce en un saldo neto (secuestro – emisión) de C02 en todo el proyecto cercano a cero a finales de 2012”, se señala en un informe de evaluación del Fondo del Biocarbono de 2015. (9)

Novacel está buscando ahora que el Banco Mundial le arroje un nuevo salvavidas financiero. Esta vez la compañía espera acceder a los fondos proporcionados por el Programa de Inversión Forestal del Banco Mundial (FIP, por su sigla en inglés). Un informe del Fondo del Biocarbono de 2015 sobre la situación de la implementación del proyecto Ibi Batéké sugiere que el “Proyecto de manejo del paisaje forestal mejorado” (‘Improved Forested Landscape Management Project”) del FIP en la República Democrática del Congo podría ofrecer un préstamo adicional a Novacel. Con ese préstamo se podría resolver el problema que enfrentaría el Fondo del Biocarbono a fines de 2017 si – o cuando – no fuera posible entregar créditos de carbono y Novacel ya se hubiera gastado todo el dinero que recibió como pago anticipado a cuenta de la posterior entrega de los créditos de carbono.

Sin embargo, un nuevo préstamo no aborda la cuestión de por qué el proyecto necesita otro préstamo. ¿El Fondo del Biocarbono subestimó tanto el costo que implicaba plantar árboles en la meseta de Batéké que por eso la generosa financiación y los préstamos iniciales alcanzaron solamente para cubrir una cuarta parte de la plantación planeada?

Las publicaciones referidas al proyecto difieren en cuanto a la contribución que se espera harán los ingresos por venta de créditos de carbono al proyecto. Un informe indica que se calcula que las ventas de créditos de carbono representarán alrededor del 30 por ciento de los ingresos del proyecto, 20 por ciento las ventas de carbón vegetal y aproximadamente 45 por ciento la venta de mandioca. Por otro lado, otro gráfico atribuye sólo el 1 por ciento de los ingresos del proyecto a las ventas de créditos de carbono, el 30 por ciento a las de carbón vegetal y el 68 por ciento a las ventas de mandioca. ¿Qué contribución espera el Banco Mundial tendrán los ingresos por la venta de créditos de carbono? El material de relaciones públicas del Banco Mundial describe al proyecto Ibi Batéké como un proyecto de financiamiento de carbono. Si las ventas de los créditos de carbono representan tan solo una cantidad insignificante de los ingresos del proyecto, ¿no es engañoso calificarlo como un proyecto de compensación de emisiones de carbono?

Por otra parte, el mercado del carbón vegetal de Kinshasa es muy lucrativo y tiene una alta demanda. Entonces, ¿el proyecto todavía no vende carbón vegetal, o acaso la replantación de los árboles que fueron cortados para hacer carbón vegetal no es una prioridad para generar ingresos a partir de su venta? Las empresas forestales en Brasil, por ejemplo, aprovecharon el mercado de carbono del MDL para financiar la replantación cuando se redujeron los subsidios estatales para dicha actividad. En lugar de guardar los fondos necesarios para replantar sus plantaciones de eucaliptos envejecidos al final de la rotación de 21 años, las compañías prefirieron embolsarse sus ganancias durante los 20 años que los árboles de eucalipto rebrotaron después de ser cortados. En Brasil, empresas como Plantar (también un proyecto del Fondo del Biocarbono) (10), y Vallourec utilizaron los ingresos percibidos a través de los créditos de carbono del MDL para financiar la replantación de sus monocultivos de eucalipto, alegando que de otro modo hubieran tenido que cambiar y pasar a quemar carbón mineral en lugar de carbón vegetal en sus fundiciones de hierro (ver boletín 163 del WRM, febrero de 2011). ¿Guardarán fondos para volver a plantar a los 21 años, cuando sea necesario reemplazar los eucaliptos cortados? Esto parece tan (poco) probable como que Novacel reserve los fondos necesarios para volver a plantar los árboles de acacia en Batéké, después de que sean cortados una última vez para hacer carbón vegetal al final de los 30 años de vida del proyecto de carbono Ibi Batéké. Pero si no se replantan, aumentará el impacto climático negativo del proyecto, porque los créditos de carbono, una vez vendidos, justificarían que se realizaran emisiones adicionales en otras partes del mundo, que en ese caso ni siquiera se compensarían con la plantación de árboles.

Proyectos del Fondo del Biocarbono como Plantar e Ibi Batéké revelan que las plantaciones de carbono son una falsa solución para el clima, la crisis energética y para las comunidades

Aún así, el Acuerdo de París de las Naciones Unidas llama a expandir estas falsas soluciones. Tanto dicho Acuerdo como otros numerosos planes de acción climática nacionales y regionales promueven directa o indirectamente las plantaciones de árboles para biomasa (ver artículo en este boletín), y fondos como el Fondo del Biocarbono perpetúan los mercados de carbono como una forma de financiar dichas plantaciones. La experiencia de los movimientos sociales y las comunidades locales afectadas por las plantaciones de árboles a gran escala muestra que los proyectos de compensación de carbono de las plantaciones de árboles son una falsa solución que tiende a empeorar el problema.

Hasta ahora, desde el punto de vista climático y financiero, el proyecto Ibi Batéké ha sido un fracaso. También muestra por qué los proyectos de compensación de carbono tienden a reforzar las injusticias históricas en la designación de tierras. Este no es el único ejemplo de un proyecto de compensación de carbono que cambia el uso del suelo a gran escala y refuerza las injusticias históricas de la distribución de tierras. (11) El dueño de la empresa que está por detrás del proyecto Ibi Batéké, Novacel – creada por miembros de la élite política de la era Mobuto – ha convertido las tierras consuetudinarias (adquiridas bajo circunstancias cuestionables) en propiedad privada. Esto extinguió efectivamente cualquier otro derecho consuetudinario que otros miembros del clan Ibi pudieran tener para esta tierra. El proyecto de plantación de árboles de Ibi Batéké en la República Democrática del Congo se ha propagandeado como un éxito que nunca fue.

(1) MDL es la sigla de “Mecanismo de Desarrollo Limpio”, uno de los tres sistemas a través de los cuales el acuerdo internacional de las Naciones Unidas sobre el clima de 1997, el Protocolo de Kyoto, pretendía promover los mercados de carbono. El MDL permite a los países industrializados y a las empresas de estos países superar sus límites de emisión de gases de efecto invernadero en el país si en su lugar compran créditos de carbono del MDL. Los créditos se venden con la promesa (no verificable) de que el proyecto que emite estos créditos de MDL ha ahorrado emisiones que de otro modo hubieran sido liberadas a la atmósfera. El rápido aumento de los gases de efecto invernadero es la principal causa del cambio climático.
(2) Ver una breve descripción y enlaces a más documentos en el Atlas de Justicia Ambiental de Ejolt: https://ejatlas.org/conflict/ibi-bateke-carbon-sink-plantation-drc
(3) Otro documento del Banco Mundial, el Plan de Inversión del FIP para la República Democrática del Congo, explica por qué los pagos por créditos de carbono fueron tan importantes para financiar las plantaciones de árboles: “En las fases iniciales, el flujo de los ingresos derivados de la venta de mandioca permite a la entidad del proyecto financiar los costos de transacción, pero no los costos de inversión. Por lo tanto, la entidad del proyecto necesitaba aprovechar los recursos de otras fuentes, lo que fue posible, ya que los ingresos esperados de los créditos de carbono pudieron utilizarse como garantía de fondos de inversión internacionales”. Pág. 35, https://www-cif.climateinvestmentfunds.org/sites/default/files/
meeting-documents/fip_4_dcr_ip_0_0.pdf
(4) El Fondo del Biocarbono es uno de los fondos creados por el Banco Mundial a principios de los años 2000 para promover los mercados mundiales de carbono.
(5) Comunicado de prensa del Banco Mundial “Congo community to use carbon payment to put kids through school”. 8 de marzo de 2011.
(6) Analysis of institutional mechanisms for sharing REDD+ benefits. Estudio publicado por USAID. 2012, https://www.land-links.org/wp-content/uploads/2016/09/USAID_Land_Tenure_Analysis_of_
Institutional_Mechanisms_for_Sharing_REDD_Benefits_Case_Studies.pdf
(7) Informe The Impacts of the “Carbon Sinks of Ibi-Batéké Project” on the Indigenous Pygmies of the Democratic Republic of the Congo por Sinafasi Makelo Adrien. 2006. Página 45. http://no-redd.com/wp-content/uploads/2015/09/Ibi-Bateke-REDD-type-servitude-Case-Studies1-2.pdf
(8) Antes de que un proyecto MDL pueda vender créditos de carbono, dos empresas de auditoría diferentes (pagadas por el proyecto) deben visitar el área del proyecto. La primera auditoría se llama validación. Sólo los proyectos validados pueden registrarse como proyectos MDL. La validación confirma que los documentos del proyecto cumplen con las reglas del MDL y que las estimaciones hechas sobre la reducción de emisiones son creíbles para la empresa auditora (la cartilla “10 alertas sobre REDD para comunidades” – http://wrm.org.uy/es/libros-e-informes/10-alertas-sobre-redd-para-comunidades/ – explica por qué estas estimaciones no son verificables y hacen de la compensación de carbono una falsa solución a la crisis climática). La segunda auditoría se llama verificación. Los auditores de la verificación comparan las reducciones estimadas del informe de validación con las reducciones reales que ha realizado el proyecto y deciden cuántos créditos de carbono puede realmente vender el proyecto. El proyecto Ibi Batéké ha sido validado pero aún no ha pasado una auditoría de verificación. Por lo tanto, todavía no tiene créditos de carbono para vender o entregar al Fondo del Biocarbono ni a otros que en 2011 pagaron por adelantado por esos créditos.
(9) Informe del Fondo del Biocarbono, mayo 2015: BioCarbon Fund Implementation Status & Results Report May 2015. http://documents.worldbank.org/curated/en/355501468233080724/pdf/ISR-Disclosable-P096414-05-26-2015-1432640393642.pdf
(10) En el siguiente enlace puede encontrarse una lista de proyectos a los cuales el Fondo del Biocarbono compró créditos de carbono: https://wbcarbonfinance.org/Router.cfm?Page=BioCF&FID=9708&ItemID=9708&ft=ProjectsT2
(11) El artículo Roots of Inequity de Susam Chomba et al. constituye un ejemplo de cómo el proyecto REDD+ en el Corredor Kasigau, en Kenia, refuerza la injusticia histórica de la distribución de tierras.