Mouvement mondial pour les forêts tropicales

Paraguay: campesinos pueden enfrentar avance de eucaliptos en sus tierras en base a la experiencia de sus hermanos brasileros

En Paraguay, la Federación Paraguaya de Madereros (FEPAMA) habla de “colaborar con el proyecto de la Reforma Agraria impulsada por el Gobierno, a través de una propuesta de desarrollo rural integral y generación de riquezas mediante la forestación utilizando las tierras ociosas.”(1)  La FEPAMA aduce que “con este trabajo se podrá brindar un especial apoyo a los pequeños y medianos propietarios rurales, de forma que puedan contribuir a organizar la promoción de plantaciones forestales … en las fincas de los pequeños y medianos propietarios”. (2)

Las “tierras ociosas” a las que hace referencia la FEPAMA forman parte del sistema productivo, generalmente diversificado, del campesinado. Es en esos espacios que proponen la plantación de árboles de rápido crecimiento. Este negocio, que beneficiaría principalmente a la industria forestal proporcionándole la materia prima necesaria para desarrollar una industria, se haría con dineros nacionales. La FEPAMA propone que se cree un fondo para activar la Ley 536, que establece subsidios a la forestación, con “un aporte inicial de cinco a diez millones de dólares provenientes de los Fondos Estructurales del Mercosur, y/o de aportes sociales de Itaipú y/o del Banco Mundial, BID, JICA y otros”.

La Ley 536, de 1994, sentó las bases para el desarrollo del modelo de forestación a gran escala –si bien por circunstancias particulares de Paraguay se estancó- y también guarda una sospechosa similitud con los marcos legales de países que han impulsado la forestación, como Chile y Uruguay.

En Paraguay se está dando entonces inicio al proceso de imposición del modelo de monocultivos a gran escala con árboles de rápido crecimiento y ésta es una buena oportunidad para que el campesinado paraguayo se pueda beneficiar de la experiencia de sus herman@s brasiler@s sobre la plantación de eucaliptos en fincas campesinas. 

En ese sentido, un documento elaborado recientemente por el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA) de Brasil (al que puede accederse desde el sitio del WRM en http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/Fomento_Florestal.pdf) analiza los impactos en el Estado de Espíritu Santo del programa de “fomento forestal” impulsado por el gobierno, que promueve la plantación de monocultivos de eucalipto por pequeños agricultores.

Tras el discurso de “beneficiar” al campesino se esconde una nueva estrategia de expansión de las empresas del agronegocio (la empresa de celulosa Aracruz, en el caso concreto de Brasil). Esta estrategia les asegura el suministro de materia prima sin la responsabilidad de su producción y eludiendo cualquier tipo de restricción a la propiedad de la tierra. Por otra parte, logran madera de árboles plantados en terrenos que no resultarían rentables para el manejo industrializado de las empresas, como es el caso de las serranías.

Los pequeños productores que entran en el programa quedan cautivos de la empresa ya que ésta tiene el monopolio de la compra. Por otro lado, la firma del contrato con la empresa les impone numerosas obligaciones, como por ejemplo aplicar los agrotóxicos y la asistencia técnica que define la empresa, llevar la madera hasta la empresa, alcanzar la producción estimada. De no alcanzarla, el productor puede llegar a tener que hacerse cargo de la diferencia. 

“Casi tuvimos que vender café para pagar el flete para transportar la madera de  eucaliptus. Fui hasta la oficina de Aracruz y dije que no iba a hacer eso, pero ellos insitieron en que tenía que pagar” 

La experiencia de los agricultores habla, entre otras cosas, del trabajo desprotegido y peligroso en las plantaciones de monocultivos de árboles, de la merma que éstos provocan en los cursos de agua, del uso obligatorio de venenos en la plantación. 

En un abordaje práctico, el documento compara el retorno económico y socioambiental que podría tener una plantación de eucalipto (en el peor y el mejor escenario) con el de una plantación de maíz y poroto. Los resultados no dejan lugar a dudas de que, aún en el mejor de los escenarios para el eucalipto, conviene más al campesino invertir en el cultivo de alimentos e incluso diversificar su producción con la plantación de árboles nativos.

Es importante transmitir esta experiencia a otros países, donde la expansión de los cultivos industriales de árboles quiere imponerse utilizando los mismos argumentos.   Los campesinos y el pueblo paraguayos pueden apoyarse en la experiencia de sus pares regionales, para que no los llamen a engaño. Están a tiempo de resistir.     

(1) “Paraguay: FEPAMA plantea apoyo a reforma agraria mediante forestación”, ForestalWeb, http://www.forestalweb.com/Noticias-internacionales/paraguay-fepama-plantea-apoyo-a-reforma-agraria-mediante-forestacion/

(2) “Fepama plantea desarrollo forestal”, ABC digital, http://www.abc.com.py/2009-01-26/articulos/490192/fepama-plantea-desarrollo-forestal