Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

¡Firma la petición! Mujeres africanas exigen que las empresas de palma les devuelvan sus tierras y cese la violencia

¡Apoya a las mujeres de África! Firma la petición que se encuentra al final de este artículo. Mujeres organizadas que viven alrededor de plantaciones de palma aceitera denuncian distinas formas de violencia. 

Las Naciones Unidas propusieron 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres entre el 25 de Noviembre, Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y el 10 de Diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. La organización Réseau des acteurs du Développement Durable (RADD), de Camerún, participó a través de una campaña diaria de mensajes cortos donde vinculó cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas con alguna de las formas en que las mujeres africanas sufren la expansión de los monocultivos agrícolas sobre sus territorios. RADD sostuvo que para cumplir con cada uno de esos 17 objetivos es necesario no dejar atrás a las mujeres que viven alrededor de los monocultivos y erradicar todas las formas de violencia hacia ellas.

Al cierre de esta campaña, compartimos una vez más el reclamo de las mujeres africanas que viven alrededor de las plantaciones industriales de palma aceitera, un monocultivo promovido por gobiernos y organismos de certificación internacional como RSPO. Con argumentos engañosos, estas instituciones sostienen que las plantaciones a gran escala son una forma “sustentable” de producir aceite para la industria alimenticia, cosmética y de agrocombustibles. Pero lejos de ser sostenible y mejorar la vida de las comunidades locales, estas plantaciones empeoran las condiciones de pobreza, discriminación y violencia en que viven las mujeres y sus hijos.

La llegada de las empresas de palma conlleva: el robo de tierras y la destrucción de los bosques de los cuales las mujeres y sus familias dependen para vivir, el incremento de abusos sexuales, la explotación laboral, la criminalización por uso y tenencia de frutos de palma, la exposición a agrotóxicos y la contaminación del agua. A su vez, las mujeres son excluidas de los procesos de toma de decisiones sobre el destino de sus tierras y son discriminadas y perseguidas si se movilizan para luchar por sus derechos. En las declaraciones de Mundemba, Camerún, en enero de 2016, y de Port Loko, Sierra Leona, en agosto de 2017, mujeres organizadas denunciaron éstas y otras formas de violencia. Y el 21 de Septiembre, Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles, lanzaron una petición para que les sean devueltas sus tierras y cese la violencia.

Los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible forman parte de la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible de la ONU, acordada por más de 150 países en 2015. Entraron en vigencia en 2016 y se espera que los Estados que participan sigan sus lineamientos. Los objetivos hablan de erradicar la pobreza, alcanzar la seguridad alimentaria, salud, educación, igualdad de género, trabajo decente, protección de bosques y océanos, entre otros.

En casi todos los casos, los ODS parten de un diagnóstico que no explica las verdaderas causas directas ni subyacentes de la pobreza, la deforestación o la pérdida de soberanía alimentaria, que afectan de manera directa y diferenciada a las mujeres. No se habla del avance de las industrias extractivas sobre los países del hemisferio sur, que implican el desplazamiento y pérdida de territorio por parte de comunidades campesinas e indígenas, ni de los insostenibles niveles de consumo, en especial de los países del Norte.

Al mismo tiempo, organismos de las Naciones Unidas, como la FAO, promueven falsas soluciones a la deforestación y la inseguridad alimentaria, como incrementar las plantaciones industriales de árboles, mecanismos de compensación por pérdida de biodiversidad, mercados de carbono y programas REDD+. Estas políticas —orientadas a mantener los mismos niveles de contaminación y consumo pero “compensados”—, son impuestas de arriba hacia abajo, reforzando las estructuras patriarcales.

En contraposición, estas mujeres reclaman participar de las decisiones y que se les restituyan sus tierras. Así lo expresan en su petición: “Exigimos que se respeten los derechos de las mujeres dentro y alrededor de los grandes monocultivos agrícolas. Estas mujeres exigen que se les devuelvan las tierras, porque deben poder continuar gozando de sus derechos consuetudinarios de uso para sus actividades de producción, para garantizar la soberanía alimentaria de toda la comunidad, la estabilidad y la plenitud de la familia, la paz y el desarrollo en esas regiones. Las mujeres deben decidir sobre la utilización de sus tierras”.

Si usted desea firmar la petición en solidaridad con las mujeres en África, por favor complete el formulario a continuación con su nombre y/o el nombre de la organización a la que pertenece y su país:

Que cese la violencia hacia las mujeres en plantaciones industriales de palma aceitera

Nosotras, las mujeres de aquí y de otros lugares, hemos constatado la pobreza insolente de las familias vecinas a los grandes monocultivos agrícolas, particularmente los de palma aceitera, en todas las zonas en las que éstos se desarrollan.

Las mujeres, en tanto pieza central del núcleo familar, somos las más afectadas.

— se ha arrebatado a las mujeres las tierras donde desde siempre producían los alimentos para la familia y la comunidad;

— se registra a las mujeres hasta su intimidad, se las violenta, tortura y arrastra a los tribunales de justicia porque tienen alguna nuez de palma o un poco de aceite, incluso si las nueces provienen de sus propias plantaciones de palma aceitera, siendo que estas nueces constituyen la base de su alimentación;

— algunas mujeres son violadas dentro o cerca de las plantaciones, y los violadores permanecen impunes;

— los bosques y la biodiversidad, crisol de sus valores tradicionales, de donde las mujeres obtienen lo esencial de sus recursos económicos y culturales, son literalmente destruidos, con lo que también se agravan las consecuencias relacionadas con los cambios climáticos;

— los ingresos descienden drásticamente. Las mujeres se ven obligadas a trabajar como obreras en las plantaciones, donde están sujetas a horarios que jamás les permitirán garantizar la educación de sus hijos, cuyo futuro está totalmente comprometido. Los niños no tienen otra alternativa que robar y son regularmente encarcelados. Sin empleos decentes comienzan a drogarse, incluso los menores, y, al igual que los maridos, se entregan al alcohol;

— los agrotóxicos utilizados en las grandes plantaciones contaminan los ríos, y las enfermedades se multiplican;

— las bellas promesas hechas a las comunidades no se cumplen jamás.

Exigimos que se respeten los derechos de las mujeres dentro y alrededor de los grandes monocultivos agrícolas. Estas mujeres exigen que se les devuelvan las tierras, porque deben poder continuar gozando de sus derechos consuetudinarios de uso para sus actividades de producción, para garantizar la soberanía alimentaria de toda la comunidad, la estabilidad y la plenitud de la familia, la paz y el desarrollo en esas regiones. Las mujeres deben decidir sobre la utilización de sus tierras.

Mediante estas firmas, solicitamos que cesen todas las formas de violencia contra las mujeres y defendemos a las familias destruidas por el hambre, los conflictos, la exclusión, los robos, las violaciones, las enfermedades, la muerte… del hecho de que las grandes empresas nacionales y multinacionales hayan acaparado sus tierras. Exhortemos a los Estados a proteger las poblaciones, y a estas empresas a respetar las leyes de los países y la vida de los pueblos.

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