Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Brasil – Voces de comunidades en Acre alertan sobre violaciones involucradas con el Manejo Forestal Sustentable Comunitario

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En el mundo empresarial, la “sustentabilidad” promete, entre otras cosas, que la actividad económica no viole derechos de las comunidades afectadas y que las futuras generaciones podrán seguir disfrutando del medio natural donde se practica la actividad. ONGs, empresas y gobiernos que promueven el “Manejo Forestal Sustentable” (MFS) afirman que ello es posible en el bosque tropical, usando la certificación del FSC (Consejo de Manejo Forestal) como garantía.

Acre, en la región amazónica de Brasil, es un estado pionero y referencia mundial para el MFS, e inclusive para el “Manejo Forestal Sustentable Comunitario” (MFS Comunitario). En este caso, el madereo se practica dentro de territorios de comunidades caucheras, a las que se les presentó el MFS con muchas promesas, siendo las principales que podrían aumentar en gran medida sus ingresos y, al mismo tiempo, conservar el bosque para las generaciones futuras.

En una visita de campo a Acre, escuchamos los relatos de caucheras y caucheros que, a través de sus asociaciones, han participado del MFS Comunitario, incluso de áreas certificadas por el FSC. Ellos viven en los Proyectos de Asentamiento Agroextractivista (PAEs) Porto Dias y Chico Mendes. El PAE Porto Dias fue la primera experiencia del MFS Comunitario en Acre.

En este artículo decidimos no revelar la identidad de la mayoría de las personas con las que conversamos, con el objetivo de evitar que sufran consecuencias por lo que denunciaron: que el MFS, aún cuando es llamado comunitario, no cumple sus promesas y amenaza los derechos de los caucheros a mantener sus formas de vida y el control del bosque del que dependen.

El Manejo Forestal Sustentable (MFS) en Acre

En Acre, la coalición de partidos políticos que gobierna el estado desde 1999, adhirió al pensamiento del MFS desde su inicio. El actual gobernador Tião Viana afirmó, en 2012, que “los bosques de Acre son espacios de producción y de riqueza, con características extractivistas, amparadas por la introducción de la ciencia y la tecnología”. A partir de ello se puede crear “una economía dinámica y sustentable para las generaciones actuales y futuras”, y una “inserción global, inteligente y humana en el mundo”. (1)

Durante el “2º Encuentro Internacional de Especialistas en Manejo Forestal Sustentable” realizado en Acre en 2011, que conmemoraba el 25º Aniversario de la Organización Internacional de Maderas Tropicales (ITTO), Eduardo Mansour, representante de la organización, declaró que, “Acre consiguió imprimir un modelo de desarrollo sustentable que es un ejemplo para todos porque siguió modelos criteriosos de respeto al bosque, a las poblaciones tradicionales”. (2)

Impactos del MFS Comunitario sobre las comunidades

– Una propuesta que viene de arriba hacia abajo

El FSC Brasil afirma que la búsqueda de “alternativas de modelos sustentables de desarrollo” en Acre “tiene sus bases en los ideales de defensa del bosque y el desarrollo sustentable, iniciados y promovidos por Chico Mendes”, el principal líder en el proceso de organización y lucha de los caucheros en Acre y en Brasil. (3) La referencia constante a la figura de Chico Mendes prevalece en los discursos de quienes comandan y se benefician hoy del MFS en Acre. Pero compañeros/as que militaban junto a Chico Mendes afirman que él luchó para crear territorios, Reservas Extractivistas (RESEX), donde los caucheros podían ejercer sus actividades con autonomía y con control del territorio y del bosque.

El MSF Comunitario surgió en Acre a mediados de la década de 1990 con ayuda de técnicos de la ONG CTA (Centro de los Trabajadores de la Amazonia), según relata un cauchero antiguo de Porto Dias, quien también explicó que fue una propuesta de arriba hacia abajo, y que los caucheros tenían dos opciones: “hacer el manejo legal o nuestro bosque se transformaría en humo”, en referencia al avance de la ganadería, la tala y el madereo ilegal. Para convencer a la comunidad, los técnicos del CTA prometieron que el MFS redundaría en buenos ingresos, y que la extracción selectiva, de “bajo impacto”, conservaría el bosque.

El gobierno estadual fue otro actor fundamental, subsidiando el MFS Comunitario y la certificación FSC, con recursos inclusive internacionales. En 2002, el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), entregó US$ 65 millones para que Acre promoviera el “desarrollo sustentable”, con el Manejo Forestal y la Infraestructura como “instrumentos” clave (4).

La principal empresa certificadora del FSC en Acre, Imaflora, también hizo sus esfuerzos para convencer a las comunidades de entrar en el MSF Comunitario, afirmando que: “Hacer que la certificación y sus beneficios sean accesibles a las comunidades y los pequeños productores, atrayéndolos hacia un modelo de uso sustentable del bosque, es un trabajo conducido como prioridad por Imaflora desde sus comienzos”. (5)

– Los “ingenieros” y las empresas ocupando la “colocação” [casa de los caucheros]

Quienes vienen a hablar del manejo sustentable y de la certificación forestal del FSC, según comenta un cauchero, “no son personas del bosque”. Se refiere a los ingenieros de las firmas que hacen el inventario o que lideran la certificación, y agrega que “cuando los ingenieros hablan, todo el mundo se calla”. Con ellos entraron, citando las palabras del gobernador de Acre, la “ciencia y la tecnología” en los territorios de los caucheros.

Es, en esencia, una violación de los derechos territoriales de la comunidad porque las mujeres y hombres caucheros ya no pueden usar libremente su territorio. El MFS Comunitario fortalece, aún más cuando es certificado, la voz del ingeniero que dirá lo que se hará en el área del MFS, sin escuchar al cauchero.

– Promesas de ingresos frustadas

Las personas y las instituciones que convencieron a las comunidades de entrar en las actividades de madereo para fines industriales prometieron ingresos significativos. Pero, una pareja de habitantes del PAE Chico Mendes indicó que se siente frustada porque ganaron poco dinero: de unas 10 hectáreas en las que se extrae madera, recibirán unos 3000 reales, pero se quejan porque este valor solo se lo pagarán al final del año, y porque un porcentaje va para la Cooperfloresta (véase box abajo). Ellos aseguran que, con la recolección de castaña, por ejemplo, conseguirían mejores ingresos. Además, explican que decidieron salir del MFS Comunitario pero no es muy simple: ella debe seguir durante un tiempo más para poder pagar los gastos por el trabajo técnico – por ejemplo, el inventario realizado por terceros antes de que se iniciara el manejo. Dicen que es parte del contrato que firmaron y asumen, así, esa deuda. Pero hay un detalle: no tienen copia del contrato firmado con Cooperfloresta.

La Cooperfloresta

La Cooperfloresta (Cooperativa de Productores Forestales Comunitarios) es una cooperativa fundada en 2005 y formada por familias extractivistas que se reúnen en 6 asociaciones, de las cuales 4 tienen áreas certificadas por el FSC. La Cooperfloresta se responsabiliza de vender la madera de los asociados, buscando el mejor precio. El gobierno de Acre y el gobierno federal a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) han subsidiado a la cooperativa. (6)

Según uno de los habitantes del PAE Porto Dias, la Cooperfloresta fue creada en el plazo de un mes, sin mucha discusión, y es “más una empresa que una cooperativa”.

Aunque se llame “comunitario”, el MFS Comunitario es una actividad con fines industriales y es cada vez más desarrollado por empresas y no por comunitarios. Mientras el cauchero recibe, según varios relatos, una cantidad que no supera los R$ 100 (unos US$ 42) por metro cúbico por familia, una maderera en Xapuri cuenta que la venta de madera serrada en el puerto de Santos, uno de los principales de Brasil, puede dar hasta US$ 2.500 por metro cúbico.

Un habitante de Porto Dias concuerda con los “ingenieros” en relación a que la madera certificada por el FSC recibe un valor extra, adicional, unos R$ 240 (aproximadamente US$ 100) por m3 de madera, comparado con R$ 120 (unos US$ 51) por m3 de un plan de manejo no certificado. Pero, al mismo tiempo, denuncia que entrar en la certificación aumenta los costos porque se generan gastos adicionales con consultorías y auditorias. La ganancia adicional, por lo tanto, se reduce debido a los gastos adicionales, cobrados a las familias que participan en el manejo.

Las dificultades enfrentadas, aún con todos los subsidios del Estado, fortalecen la tendencia del madereo que cada vez más es llevada a cabo por empresas. Otra tendencia creciente es la venta de “madera en pie”. Aunque la ganancia por hectárea sea menor, el cauchero, en estos casos, no necesita hacer nada más; y recibe el valor acordado por hectárea con la empresa maderera.

– El modo de vida actual y futuro del bosque y de los caucheros en jaque

Una familia de la PAE Chico Mendes decidió retirarse del MFS Comunitario. Uno de los principales motivos fue la devastación del bosque que sufrió dentro de su territorio, que solía usar para la recolección de productos no madereros. Durante nuestra visita nos mostraron un gran claro en medio al bosque, dentro de su “colocação”. Varios nuevos caminos se abrieron paso en el bosque para que el llamado “skidder”- una especie de pequeño tractor usado para arrastrar los troncos cortados – llegara hasta ese claro en el que los troncos se almacenan para ser transportados en camiones hasta el aserradero. La familia cuenta que todos esos caminos abiertos contribuyen a bloquear carreteras de caucho que suelen usar.

Un habitante de la PAE Porto Dias cuenta que ya hace tres años que abandonó el MFS comunitario. Relata que “despertó”, entendiendo que trabajar con madera fue una forma de sacar la tradición de los caucheros: “Él (el cauchero) extrae caucho y sabe venderlo, recoge castaña y sabe venderla. Madera no es algo para el cauchero, es para el ingeniero”.

Dercy Teles cuenta sobre el MFS comunitario que:

“ellos presentaron el Plano de Manejo didácticamente, minuciosamente, con todos los detalles, con el cuento de que la actividad no es amenazadora porque donde hay tres árboles de la misma especie – padre, hijo y nieto – se corta el padre, después el hijo y después el nieto, y en ese ciclo van creciendo otros árboles. Eso no se justifica- quien conoce el bosque lo sabe.”

Un habitante de Porto Dias advierte del riesgo de que la cantidad de madera extraída sea mayor, aumentando aún más el impacto sobre el bosque, y justifica ese riesgo diciendo que: “todo el mundo sabe que la madera da dinero”. Además, la tendencia de vender madera “en pie” puede provocar más destrucción. Y aún existe el riesgo de más destrucción por la falta de cuidado en los trabajos de extracción y transporte por parte de trabajadores tercerizados, que, algunas veces, están poco preparados y, muchas veces, actúan en condiciones precarias. Esto está confirmado en diversos informes de auditoria del FSC en el estado. La presencia de empresas y trabajadores foráneos también causan otros impactos en las comunidades.

Según relata Dercy Teles:

“Sabemos que quienes practican el madereo son las empresas contratadas para ese fin. El cauchero es solo un guía. Quienes hacen el inventario del área son personas de fuera. Además de los daños que provocan también modifican la situación familiar porque en la mayor parte de los casos consiguen casas a las mujeres de la región y terminan con los casamientos. Hay casos de prostitución. En la comunidad Simintuba, la empresa que fue a hacer el inventario modificó la vida de la comunidad. El índice de prostitución aumentó- las chicas adolescentes se prostituyeron desde la llegada de la empresa, lo que llevó a la separación de matrimonios.”

Otro habitante de Porto Dias afirma que sería mejor “abandonar el bosque, el tema de la madera”, pero se queja porque hay poco incentivo del gobierno para ello y, en general, poco apoyo hacia las propuestas de las comunidades. Dercy Teles afirma: “Con los ganaderos avanzando en la reserva, los comunitarios terminan cediendo a la crianza de ganado, porque es lo único que les genera ingresos rápidos.” (7) Pero también dijo que: “No estoy obligada a derribar el bosque de mi “colocação” para criar ganado y puedo conciliar eso con otra actividad. Y lo hago. Crio ganado. No soy ganadera”. Varios comunitarios confirman que los pocos ingresos provenientes de la venta de la madera hacen que la ganadería – actividad que el madereo pretendía detener – avanza.

Consideraciones finales

En Acre, en 2010, más de 960 mil hectáreas ya tenían planes de manejo sustentable licitados por el IMAC (Instituto del Medio Ambiente de Acre) en áreas públicas, privadas y comunitarias. De esa superficie 30,3 mil hectáreas se explotaron en 2010, lo que resultó en una cantidad de madera extraída de 756 mil m3 en troncos, siendo la mayor parte extraída por empresas y grandes propietarios. Ello representa un volumen 79% mayor del de 2009 y 150% mayor en relación a la cantidad de madera en tronco extraída anualmente en la década anterior, mostrando así que el madereo en Acre está en plena expansión.

Vemos entonces que en lugar de la reducción necesaria del consumo de madera tropical – por ser una de las principales causas directas de la tala -, se creó un nuevo mercado de madera “sustentable”. Paradójicamente, en Acre falta madera.

De esta forma, la extracción de madera tropical “sustentable” y “certificada” se realiza, hoy en día, para que algunos pocos en los centros urbanos de Brasil y de otros países, principalmente los países más industrializados del Norte, tengan acceso a productos exclusivos hechos con madera noble, a costa de la gran mayoría del pueblo de las áreas de extracción y de su entorno.

Concluimos reafirmando que es necesario respetar, valorar e incentivar el modo de vida de las comunidades caucheras; ellas tienen una vasta experiencia en prácticas que dominan, que no destruyen al bosque y en las que gastan relativamente poco- como la recolección del látex, castaña y açaí. Como afirma Dercy Teles: “En primer lugar, creemos que para garantizar la preservación de la naturaleza hay que valorar los productos que secularmente probaron ser sustentables, como es el extractivismo. El cauchero es extractor, extrae látex. Para nosotros el significado de eso es de bienestar porque se puede tener una vida extremadamente tranquila en armonía con la naturaleza. Es muy bueno vivir en el bosque.” Y citando a Chico Mendes: “Aprendimos con los indios y con el bosque una forma de criar a nuestros hijos. Satisfacemos todas nuestras necesidades básicas y creamos una cultura propia, que nos aproxima mucho más a la tradición indígena que a la tradición de los ‘civilizados’. (…) juntos (indios, caucheros, rivereños, etc.), podemos proteger a la naturaleza (…).“ (8)

Winnie Overbeek, winnie@wrm.org.uy, WRM

(1) Acre+20 – Uma Terra de Sonhos, um Mundo de Oportunidades, 2012 – revista 
(2) Em Paula, Elder Andrade de (2012), “A dupla face da destruição das florestas tropicais” (http://www.wrm.org.uy/oldsite/paises/Brasil/A_dupla_face_da_destruicao_das_florestas_tropicais.pdf)
(3) http://br.fsc.org/newsroom.261.4.htm
(4) Carvalho, Ricardo da Silveira: “desenvolvimento, sustentabilidade e manejo madeireiro em comunidades no sudoeste da Amazônia: um olhar para além da engenharia florestal”. Tesis de maestría, Universidad de Lavras, 2009
(5) http://intranet.gvces.com.br/cms/arquivos/caminhos_para_a_mudanca.pdf
(6) http://cooperfloresta.com/home/index.php?option=com_content&view=article&id=63&Itemid=57 
(7) http://www.wrm.org.uy/oldsite/boletim/172/opiniao.html#7%20e
(8) Revista Contracorrente, entrevista con Dercy Teles Cunha Carvalho, vice-presidente del Sindicato de los Trabajadores Rurales de Xapuri, Acre, “O extrativismo morreu”, 2013 (http://issuu.com/guilhermeresende/docs/contracorrente5)