Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

El Banco Africano de Desarrollo y la industria de las plantaciones de árboles

En junio 2019, un informe del Banco Africano de Desarrollo y WWF Kenia exhortó a agencias para el desarrollo, principalmente de Europa, y al Banco Mundial, a que proporcionaran dinero a un nuevo Fondo para financiar 100.000 hectáreas de (nuevas) plantaciones de árboles en África Oriental y Meridional, con miras a establecer 500.000 hectáreas más.

“Las plantaciones no son bosques”, miembros de comunidades de la provincia de Zambézia, en Mozambique.

En junio de 2019, el informe “Hacia una inversión comercial a gran escala en la silvicultura africana” (Towards Large-Scale Commercial Investment in African Forestry) (1) exhortó a agencias de financiamiento para el desarrollo, principalmente de Europa, y al Banco Mundial, a que proporcionaran ayuda financiera a un nuevo Fondo para establecer 100.000 hectáreas de (nuevas) plantaciones industriales de árboles en África oriental y meridional, como apoyo al potencial establecimiento de 500.000 hectáreas más. Este dinero, según el informe, sería crucial para que las plantaciones resultaran rentables para los inversionistas privados. El nuevo Fondo tendría su sede en el paraíso fiscal de Mauricio.

El Banco Africano de Desarrollo (BAfD) y WWF Kenia elaboraron este informe con la financiación de los Fondos de Inversión en el Clima del Banco Mundial. El propósito del informe es ayudar al BAfD “en la evaluación y formulación de modelos alternativos de financiación privada para la silvicultura comercial en África con miras a establecer o ayudar al establecimiento, en última instancia, de un mecanismo de inversión especializado para plantaciones forestales comerciales”. El informe declara que existe interés en las agencias para el desarrollo de Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Reino Unido y Holanda.

Esencialmente, el informe es un elogio a las plantaciones de monocultivos industriales de árboles. Repite, sin aportar prueba alguna, la mayoría de los engañosos argumentos que las empresas de plantaciones utilizan en sus propagandas para encubrir los impactos de esta devastadora industria. El informe se centra en esbozar los posibles instrumentos financieros que atraerían a empresas a esa región y que harían más rentables sus inversiones.

El informe identifica “proyectos de fácil acceso con el potencial de establecer casi 500.000 ha de bosque nuevo (sic) en aproximadamente 1 millón de ha de paisaje, lo que no incluye a las zonas donde empresas y promotores existentes ya planean utilizar para su propia expansión. También excluye a los proyectos en etapa inicial o de especulación”. (cursiva agregada) En particular, el informe identifica “tierras viables para plantaciones” en diez países: Angola, República del Congo, Ghana, Mozambique, Malawi, Sudán del Sur, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabue.

El informe afirma además que “África podría posicionarse para tener el potencial de forestación más rentable del mundo”. Y, luego se pasa a explicar los posibles mecanismos de inversión que puedan alinear los objetivos empresariales con fines de lucro con los de la forestación (a partir de objetivos climáticos o voluntarios) y, así, generar más ganancias para los accionistas.

Sin embargo, ninguna de las páginas del informe menciona, ni siquiera indirectamente, la abrumadora cantidad de información que evidencia los múltiples impactos negativos que las plantaciones industriales causan a las comunidades y sus entornos. Los autores del informe optaron por ignorar la destrucción de bosques y sabanas por parte de las empresas de plantaciones; la erosión de suelos; la contaminación y el secado de fuentes de agua; la violencia general infligida a las comunidades, que incluye la restricción de movimiento, la criminalización de la resistencia, el abuso, el acoso y la violencia sexual, en particular contra mujeres y niñas; la destrucción de los medios de sustento y la soberanía alimentaria; la destrucción de tejidos culturales, espirituales y sociales dentro y entre comunidades vecinas; los escasos puestos de trabajo precarios y peligrosos; los proyectos ‘sociales’ o promesas incumplidas; la destrucción de formas de vida; el aumento del VIH/SIDA; y la lista continúa.

Frente a todo esto, el 21 de septiembre de 2020, Día Internacional de Lucha contra los Monocultivos de Árboles, 121 organizaciones de 47 países y 730 integrantes de diferentes comunidades rurales de Mozambique que se enfrentan a plantaciones industriales de árboles, difundieron una carta abierta para exigir el inmediato abandono de todos y cada uno de los programas de forestación basados ​​en plantaciones de monocultivos a gran escala. (2)

No obstante, el informe se jacta de haber utilizado un “ejercicio de consulta de alcance a todo el sector”. Para los autores, ‘el sector’ incluye a “participantes de la industria que van desde inversores, actores industriales y organizaciones no gubernamentales (ONG) hasta administradores de fondos forestales (…)” Y continúa afirmando que “Para enriquecer y triangular aún más los aportes al estudio, el equipo también participó en tres eventos de la industria forestal y consultó a una amplia gama de contactos personales del sector ”. El informe también menciona consultas realizadas a agencias e Instituciones de Financiamiento para el Desarrollo, así como a empresas petroleras y otras compañías industriales. Sin embargo, queda claro cómo las comunidades que viven dentro o alrededor de las casi 500.000 hectáreas de tierra identificadas para ser transformadas en monocultivos industriales, no se consideran parte ‘del sector’. Tampoco se consideraron a las numerosas comunidades y grupos que por décadas han resistido a las plantaciones industriales en los países que el informe usa como ejemplos: Tanzania, Mozambique, Ghana y Brasil. (3)

El informe sostiene además que la ONG Conservación Internacional confirmó “que ve potencial en la asociación de grandes empresas mundiales con el sector forestal”. También menciona a WWF y The Nature Conservancy, es decir, la misma categoría de ONGs que se preocupa principalmente por promover programas y políticas que estén alineados con los intereses empresariales – como una forma fácil de mantener sus fondos, proyectos e inversiones.

El enfoque puramente financiero de este informe, con la mirada puesta en cómo obtener la mayor cantidad de ganancias, no debería sorprendernos. Este fue preparado por una empresa llamada Acacia Sustainable Business Advisors (4), que fue creada por Martin Poulsen, un banquero de la banca para el desarrollo activo en incrementar Fondos de Capital privados, particularmente en África. Los Fondos de Capital intentan ofrecer grandes beneficios repartiendo su inversión entre empresas de diferentes sectores. (5) Un coautor del informe fue Mads Asprem, ex director de Green Resources, una empresa noruega de plantaciones industriales de árboles y compensación de carbono. Las plantaciones de árboles de Green Resources en Mozambique, Tanzania y Uganda han provocado acaparamiento de tierras, desalojos, pérdida de medios de vida y aumento del hambre entre las comunidades locales. (6)

El informe también muestra las posibles respuestas que los inversores podrían tener ante “barreras” potenciales. Una de las “barreras estructurales” identificada se llama “relaciones con las partes interesadas”, un concepto muy vago que parece estar relacionado con posibles conflictos con las comunidades que viven dentro o alrededor de los proyectos de plantación. Sin embargo, el término “conflictos” no se menciona ni una sola vez en todo el informe. La respuesta recomendada a esta “barrera” es “Utilizar el perfil del BAfD u otros BMD [Banco Multilateral de Desarrollo] como ‘intermediarios honestos’ para convocar a las partes interesadas”. Parece entonces que la estrategia es utilizar a los bancos para el desarrollo para hacer creer a las comunidades que el proyecto tiene la intención de mejorar (desarrollar) la vida de las personas. Otra “barrera estructural” identificada en el informe son los “desafíos en materia de tenencia de la tierra”, para los cuales la respuesta recomendada es “Cumplir el FSC y otras mejores prácticas”. Esto, por supuesto, se recomienda a pesar de la gran cantidad de información que muestra cómo, en la práctica, el FSC certifica como ‘sostenibles’ las plantaciones industriales de árboles que destruyen medios de vida y sustento de las comunidades.

Cuando las agendas de clima y de desarrollo se combinan con fines de lucro

Es importante subrayar cómo el informe hace uso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la necesidad de mitigación y adaptación al cambio climático en la región africana para promover una mayor expansión de las plantaciones industriales. Incluso llega a la conclusión de que “La canalización de recursos financieros para tales esfuerzos [la forestación en el marco de los ODS] está dentro del mandato de las organizaciones internacionales de desarrollo y los fondos especiales para el clima”.

El informe también afirma que “entrevistas preliminares arrojaron la información de que algunas empresas petroleras ya están formando alianzas con empresas que invierten en forestación sostenible”. Esto a pesar del hecho de que las empresas de gas y petróleo son un motor fundamental del cambio climático, lo que socavaría cualquier posible resultado positivo para el clima. Estas ‘alianzas’ además, les da a estas empresas una forma fácil de eludir cualquier responsabilidad por sus actividades comerciales. Esto lo ejemplifica claramente el anuncio de gigantes petroleras, como la italiana ENI y la angloholandesa Shell, de invertir en mega-proyectos de plantación de árboles para supuestamente ‘compensar’ los mega-niveles de contaminación que provocan. Estas dos empresas son también responsables de desastres y delitos ambientales como resultado de sus actividades para la explotación de combustibles fósiles en varios lugares del mundo. (7)

El Banco Africano de Desarrollo es cómplice de esta estrategia. Mientras que el Banco financia este informe fomentando la expansión de plantaciones industriales en África como solución climática, en Mozambique financia un nuevo megaproyecto de extracción de gas en la provincia de Cabo Delgado, emprendido por un consorcio de empresas entre las que se encuentra ENI.

Este informe es una prueba más de cómo las inversiones de empresas con fines de lucro se anteponen al bienestar social de las personas en nombre del desarrollo, y ahora también de la mitigación al cambio climático. No hay tierra disponible “sin utilizar” o “degradada” en la escala propuesta, lo que significa que, de materializarse este plan de expansión, innumerables personas en África se verán afectadas directa e indirectamente.

Otra omisión importante de este informe es cómo asume sin rodeos que la actual escasez de inversión en plantaciones de árboles a gran escala en esta región africana se debe a las pocas oportunidades de inversión disponibles. Sin embargo, las comunidades y grupos que se organizan casi a diario para oponerse a la apropiación de sus tierras y vidas por parte de estas empresas de plantaciones, tienen claro que su resistencia ha sido exitosa en detener la expansión de estas plantaciones en numerosos lugares. Y como decía la carta abierta publicada el 21 de septiembre, las comunidades de todo el mundo “ciertamente resistirán este nuevo y descabellado plan de expansión que proponen el BAfD y WWF-Kenia.”

(1) AfDB, CIF, WWF, Acacia Sustainable, Towards large-scale investment in African forestry, 2019
(2) Carta abierta sobre inversiones en plantaciones industriales de árboles en el Sur global, y en especial en África, y en solidaridad con los Pueblos que resisten la ocupación de sus territorios, 2020
(3) Ver más información sobre luchas de resistencia a las plantaciones aquí.
(4) Acacia Sustainable Business Advisors
(5) Groww, Equity Mutual Funds
(6) REDD-Monitor, How WWF and the African Development Bank are promoting lang grabs in Africa, 2020 ; El avance de las plantaciones forestales en los territorios de los agricultores en el corredor de Nacala: el caso de Green Resources Mozambique, 2018 ; Boletín del WRM, Green Resources Mozambique: ¡Más promesas falsas!, 2018 ; Boletín del WRM, El colonialismo del carbono: el fracaso del proyecto de compensación de carbono de Green Resources en Uganda, 2018 ; Boletín del WRM, Tanzania: La Resistencia Comunitaria contra los Monocultivos de Árboles, 2018 ; y Boletín del WRM, La farsa de una “silvicultura inteligente”: Los casos de Green Resources en Mozambique y Suzano en Brasil, 2015.
(7) REDD-Monitor, NGOs oppose the oil industry’s Natural Climate Solutions and demand that ENI and Shell keep fossil fuels in the ground, 2019.