Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

India: la lucha por Niyamgiri sin minería

En un estado como el de Orissa, donde los grupos tribales y Dalit abarcan casi el 40% de la población total, el problema del acceso a la tierra y los recursos (bosques, agua, etc.) ha estado en el centro de todos los conflictos. Para las comunidades tradicionales, el acceso está directamente ligado a los modelos de civilización y a la filosofía cultural, que son los que mayormente definen sus modelos económicos, y no la inversa, como puede suceder en las civilizaciones modernas, centradas en la tecnología. Así, en entornos tradicionales la negación del acceso a los recursos impacta directamente sobre la seguridad alimentaria. Sin embargo, la mayoría de los discursos convencionales de la historia han intentado atribuir la crisis – la marginalización visible y siempre creciente de los Adivasi y los Dalits – a la falta de intervención estatal. No obstante, al examinar la historia social se ve que la crisis tiene raíces más profundas: la pérdida de la posesión y la imposibilidad de acceso, a través de diversos procesos sociales y políticos que tuvieron lugar en los dos últimos siglos y que se intensificaron luego de la implantación del Estado “benefactor”.

La lucha que ha tenido lugar en las montañas Niyamgiri es ahora bastante conocida. “De las minas se extrae la felicidad…”, anuncian los carteles de la empresa Vedanta, que obstruyen el paisaje urbano de Orissa. Hace sólo diez años, toda la zona de Lanjigarh, al pie de las Niyamgiri, que comprendía unos 25 pueblos habitados por la tribu Kutia Kandh y los Dalits, era un paisaje sereno cubierto de bosques de sal(Shorea robusta) y atravesado por el río Vamsadhara que descendía de la montaña. Ese hábitat inmaculado es hoy un páramo industrial, por obra de la refinería de aluminio de Vedanta. Cerca de 15.000 personas dependientes del bosque se han convertido en refugiados en su propia tierra. Grandes extensiones de bosque han desaparecido para hacer lugar a la fábrica, a depósitos de ceniza y barro rojo, a carreteras recorridas por centenares de camiones, mientras que los habitantes originales del bosque se ven obligados a deambular en busca de algún medio de vida en otro lugar.

Arjun Chandi, del pueblo de Kadamguda, próximo a la refinería, pone la situación en perspectiva: “¿Cómo se puede llamar desarrollo a esto? Alguien viene de afuera, diezma los bosques y las tierras, destruye las fuentes de nuestra economía, nos deja en la calle y gana un montón de dinero. ¿Dónde está el desarrollo? Si quieren desarrollo para nosotros empiecen por devolvernos nuestros bosques y tierras, y luego hablen de desarrollo”.

Después de haber visto de cerca la devastación de la zona, los Dongria Kandhs que viven en las montañas Niyamgiri desde hace siglos han opuesto una fuerte resistencia a la propuesta de extracción de bauxita en la región, y han logrado que la “felicidad de las minas” de Vedanta sea cosa del pasado. La lucha de los Dongrias ha recibido apoyo y refuerzo de muchos grupos de defensa de derechos civiles y territoriales. Luego de haber triunfado sobre Vedanta intentan ahora hacer cerrar la refinería, pues consideran que su presencia en la zona representa “enormes peligros” para su cultura y su subsistencia. No obstante, el Estado no ha cesado de reprimir a los Adivasis; aun después del abandono del proyecto, las fuerzas policiales y paramilitares han atacado muchas veces las aldeas Dongria y torturado a los Adivasis. El Estado intenta incluso declarar que las Niyamgiri están “infestadas de maoístas”, para obtener el completo control de la región. Las gentes del lugar dicen que lo hace sólo para mantener abierta la posibilidad de que Vedanta explote la zona más adelante.

El éxito – por ahora parcial – del movimiento contra la minería en Niyamgiri se ha visto reforzado por otros movimientos en defensa de los derechos territoriales, surgidos en las últimas décadas: el CPI (ML)-Liberation, que organizó a los Adivasis y Dalits sin tierras en los años 1990, para recuperar cientos de acres dentro y fuera de las zonas de Miuniguda y Bissamkatak, y el Lok Sangram Manch que, hasta ahora, ha recuperado cientos de acres usurpados por terratenientes y los ha distribuido entre los Adivasis y los Dalits.

Esta fuerza colectiva se canalizó luego en la lucha contra Vedanta y el gobierno estatal, para proteger a la región de Niyamgiri contra la minería.

Extractado y adaptado de: “Expropriation of land and cultures: the Odisha story and beyond”, de Subrat Kumar Sahu, subrat69@gmail.com, y Mamata Dash,mamata68@gmail.com, Social Change, Publicaciones SAGE; enviado por los autores.