Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Indonesia: REDD+, el financiamiento europeo para el desarrollo y la ‘economía baja en carbono’

¿Cómo encaja REDD+ en la agenda para el desarrollo de Indonesia? ¿Cuáles son los actores involucrados en promover REDD+ y con qué intereses? Este artículo reflexiona sobre estos temas y alerta acerca de cómo REDD+ resulta funcional para el avance hacia lo que se denomina como desarrollo “limpio”, “verde”, “bajo en carbono”.

Este artículo está disponible en Bahasa Indonesio

Una mina de níquel en el sureste de Sulawesi, Indonesia. Ref: China Dialogue

Actualmente, los activistas de base en Indonesia perecen estar menos preocupados por los proyectos de tipo REDD+ en comparación con 10 años atrás. Esto podría deberse a que la comercialización de los créditos de carbono derivados de proyectos REDD+ – una de las principales críticas – no se ha materializado, por lo menos no todavía. REDD+ actualmente se basa en gran medida en ‘pagos en base a resultados’ (1); y, ¿acaso no será mejor algún resultado que ninguno? Para los activistas, los proyectos REDD+ también podrían sonar mejor que aquellos relacionados con las industrias de la minería y del aceite de palma.

Desarrollo, destrucción y REDD+

Parece obvio que los organismos, los fondos y las iniciativas para el desarrollo busquen el desarrollo. Pero para los activistas podría resultar menos obvio qué es lo que representa el desarrollo. El desarrollo está inevitablemente entrelazado con la destrucción, por lo menos en dos formas. En primer lugar con la destrucción que acompaña a las actividades extractivas, que están justificadas como ‘el precio’ que hay que pagar por el progreso. De allí se obtienen los materiales necesarios para fabricar productos para un estilo de vida desarrollado, moderno y urbano. En segundo lugar, la destrucción del desarrollo está vinculada con el impacto sobre, por ejemplo, las prácticas y valores colectivos y tradicionales, así como sobre los sistemas tradicionales de sabiduría y conocimientos ancestrales. En esencia, el desarrollo significa transformar a las personas en consumidoras de los productos del mercado, con frecuencia inaccesibles, del mundo desarrollado.

Estas dos formas de destrucción explican por qué REDD+ también encaja muy bien en la lógica del desarrollo – ya sea un mecanismo del comercio de carbono o de ‘pago en base a resultados’. Los proyectos REDD+ han invadido espacios de vida de las comunidades y destruyeron diversas formas de vida dentro de los bosques, así como sistemas de conocimiento y rituales conectados con los bosques. Al convertir el carbono almacenado en los árboles en unidades intercambiables, los proyectos REDD+ restringen el acceso de las comunidades a sus espacios de vida, para supuestamente ‘proteger’ dichas unidades. Los proyectos REDD+ intentan transformar modos de vida a los llamados ‘modos de vida sostenibles’, prometiendo que los miembros de las comunidades pueden convertirse en emprendedores y acceder a nuevos mercados. Con ello REDD+ ha sido funcional a la introducción del desarrollo en una de las regiones más aisladas del mundo, los bosques tropicales. (2)

Esto es porque REDD+ no trata de resolver las causas subyacentes de la deforestación, tales como los modelos de inversión, el endeudamiento, las políticas macroeconómicas, los flujos mundiales de mercancías y las relaciones comerciales con una economía neoliberal globalizada. En cambio, es un buen ‘socio’ del desarrollo. Permite que se siga destruyendo los bosques siempre que sea más rentable extraer minerales, metales, madera o establecer plantaciones de palma aceitera, que invertir en créditos de carbono. (3) En consecuencia, REDD+, incluyendo a las agencias de desarrollo en su condición de promotoras de REDD+, prefiere enfocarse en las comunidades que dependen del bosque, como si estas fueran los ‘agentes de la deforestación’.

La combinación de desarrollo y conservación no es nueva en Indonesia. Ya en la década de 1990 las agencias para el desarrollo apoyaron con entusiasmo los “Proyectos Integrados de Conservación y Desarrollo” (PICD) en Indonesia. Un informe del Banco Mundial incluso señaló que la posibilidad de ofrecer “desarrollo económico a los sectores rurales pobres” estaba entre las características que hacían a ese tipo de proyectos “irresistibles para (…) las agencias para el desarrollo”. (4)

Luego de que los PICD demostraron ser un fracaso más en los intentos por conservar los bosques, la financiación para el desarrollo en Indonesia se enfocó con entusiasmo en REDD+ y se convirtió en su principal fuente de financiamiento. (5) REDD+ prometió no solamente asegurar la conservación de los bosques, sino también transformar la conservación de los bosques en la conservación de unidades de carbono. Esta posibilidad beneficia a las empresas y economías del mundo desarrollado en tanto esas unidades de ‘carbono almacenado’ sirven como compensaciones para perpetuar la extracción y el uso de combustibles fósiles, que son la base de la riqueza financiera del mundo desarrollado. También evidencia cómo el desarrollo se refiere esencialmente a los intereses del llamado mundo desarrollado.

Sin embargo, después de casi 15 años, la deforestación en todas las principales zonas de bosque tropical está en aumento. ¿Cuál fue entonces el resultado de todo el dinero vinculado a los proyectos REDD+ con ‘pagos en base a resultados’, por ejemplo en Indonesia? Un reciente análisis general de 15 años de REDD+ lo considera un típico ejemplo de “persistencia de políticas”, es decir, “el continuado apoyo económico y político a una política a pesar de las pruebas abrumadoras de que no logra alcanzar los objetivos declarados”. El estudio concluye que REDD+ se ha convertido en un mecanismo con una perspectiva de “el desarrollo de siempre” e “inserto dentro de la industria para el desarrollo”. (6) Podría agregarse que una consecuencia de REDD+ en Indonesia es la creación de otra burocracia más dentro de la estructural estatal.

Además, las miles de páginas de documentación de REDD+ en Indonesia apenas si mencionan las causas subyacentes de la deforestación. Si bien hablan de “escasa planificación espacial”, “inadecuada ejecución de la ley”, cuestiones de “tenencia de la tierra” y “deficiente manejo del bosque”, (7) simplemente se ignoran otras causas mucho más fundamentales, como la connivencia estructural entre el Estado y el sector privado. Por ejemplo, un documental de investigación (8) reveló cómo el Presidente Widodo y su familia, su Vicepresidente y otros estrechos colaboradores, están involucrados en el negocio de la minería de carbón. Además, 262 de 575 parlamentarios de Indonesia (el 45%) son empleados, dueños, accionistas o directores ejecutivos de alguna de las mayores industrias extractivas y empresas comerciales del país. El problema más importante, entonces, no es que los políticos están presionados o aceptan sobornos de las grandes empresas sino que las grandes empresas se han apoderado efectivamente del aparato estatal.

Un síntoma de esta toma de control empresarial es la administración de los fondos de REDD + dentro del gobierno de Indonesia. Esto no es la responsabilidad del Ministerio de Medio Ambiente y Bosques, como sería de esperar, sino de una empresa, PT SMI, creada dentro del Ministerio de Finanzas. PT SMI fue creada por el Banco Mundial, el Banco Asiático para el Desarrollo y el gobierno de Indonesia en 2009 para ser “un catalizador en el apoyo a la aceleración del desarrollo de infraestructura en Indonesia” (9). Particularmente después de 2017, la principal cartera de SMI en torno a las políticas de la ‘economía verde’ fue en energía y proyectos de energía baja en carbono. (10) Estos proyectos tienen un gran impacto en los bosques y las comunidades de los bosques. Por ejemplo, una nueva Ley sobre energía geotérmica (11) permite a SMI desarrollar aproximadamente el 60% de las exploraciones geotérmicas en Indonesia dentro de los llamados ‘bosques protegidos’.

Otro síntoma de esta apropiación empresarial es la creciente militarización de los bosques. La intimidación y la represión de los activistas que se oponen a la destrucción de los bosques se da a efectos de asegurar el avance fluido de los negocios en los espacios de vida de las comunidades, tanto en la tierra como en el mar. Mientras tanto, el gobierno de Indonesia está realizando cambios jurídicos, algunos de los cuales benefician al sector minero, mientras que otros, en particular la nueva Ley Ómnibus, como se le llama, benefician al sector empresarial en general. La Ley Ómnibus ha dado lugar a importantes protestas, dado el detrimento que resulta de los derechos de los trabajadores y las reglamentaciones ambientales. (12)

También faltan en el análisis los impactos del conservacionismo, otra importante causa de deforestación. Por ejemplo, cuando proyectos REDD+ de conservación provocan la expulsión de las comunidades de su tierra – para supuestamente proteger bosques ‘ricos en carbono’, – que a su vez tienen que encontrar algún otro lugar donde vivir. Además, con frecuencia, las áreas para la ‘conservación de la naturaleza’ son de propiedad del Estado, lo que significa que el Estado puede arrendar en cualquier momento dichas áreas para actividades industriales. Indonesia tiene un vasto récord de autorización para minería en áreas protegidas. (13) A eso se agrega que la ‘tala sostenible’, otro componente de REDD+, también muestra cómo REDD+ puede ser un factor de deforestación, como se explicará en la siguiente sección.

Lo que omite la financiación REDD+ para el desarrollo 

Noruega es el principal financiador de REDD+ en Indonesia. Cuando Noruega lanzó su estrategia REDD+ en 2007, el Ministro de Petróleo y Energía, Aslaug Haga, estaba presente. (14)  El impresionante compromiso de aportar mil millones de dólares – de los cuales recientemente se pagaron 55 millones de dólares – al gobierno indonesio para REDD+ con ‘pagos en base a resultados’ se hizo a través del Fondo del Petróleo. Se trata de un fondo de pensiones basado en las ganancias de Equinor, la compañía petrolera estatal de Noruega, que ha acumulado acciones de más de un billón de dólares (15). Esta cifra hace que los mil millones de dólares prometidos a Indonesia sean menos impresionantes.

Lo que la documentación REDD+ de Noruega no dice es que Equinor continúa extrayendo petróleo. La compañía abrió su oficina en Jakarta en 2007, el mismo año que REDD+ despegó en las negociaciones de las Naciones Unidas sobre clima, celebradas en Bali. El interés de Equinor en Indonesia se centra en la exploración offshore. Perforó siete pozos, tres de los cuales ya están en actividad. Actualmente sus actividades se centran en la Cuenca Aru en Papua Occidental, donde planea expandirse. (16) Según Equinor, 2019 fue un año “récord en alta productividad”, con ganancias de 13.500 millones de dólares, y la compañía tiene planes de explorar nuevos campos de extracción en los próximos años (17).

Mientras que Indonesia aparece por momentos en los titulares de las noticias por sus terribles incendios forestales, no ocurre una conmoción similar por los impactos diarios de la masiva extracción de petróleo y gas de Equinor, ni por las emisiones resultantes. Ahora la empresa pretende apoyar REDD+ promoviendo los mercados voluntarios e intentando armar lo que llaman un ‘robusto’ mercado de carbono – una manera fácil de evitar asumir responsabilidades por sus propias emisiones. (18)

En agosto de 2020, el Fondo Verde para el Clima aprobó un proyecto indonesio de desarrollo REDD+ de ‘pagos en base a resultados’ por 103,8 millones de dólares. Como en el caso de Noruega, la contribución del Fondo Verde para el Clima es también ‘en base a resultados’. Pero los ‘resultados’ se derivan de un juego que implica la “habilidosa elaboración de cálculos que darán un resultado que sea favorable al respectivo país”. Esto es lo que más de 80 organizaciones comunicaron a los miembros de la Junta del Fondo Verde para el Clima, agregando que dicha financiación es vergonzosa en tiempos de una creciente deforestación en Indonesia. (19) Además de resultar en más dinero para la propia burocracia de REDD+, el gobierno indonesio argumenta que también invertirá el dinero del Fondo Verde para el Clima en “medios de vida comunitarios” y “sostenibilidad”.

El foco puesto en “brindar medios de vida sostenibles” a las comunidades que dependen del bosque, como lo afirmó el vicedirector del Fondo Verde para el Clima, Juan Chang, no solamente expande las intervenciones neocolonialistas en los territorios de bosque sino que también desvía la atención de los verdaderos culpables de la deforestación. Chang también dijo que REDD+ debería ser “una transición hacia un desarrollo resiliente y de bajas emisiones” (20). Pero ¿qué tiene que ver el “desarrollo de bajas emisiones” con REDD+?

La economía europea baja en carbono: más deforestación en Indonesia

Desde el comienzo, una gran preocupación de Alemania, otro importante donante de REDD+ en Indonesia que se centró en tres distritos de Kalimantan, ha sido “promover el entendimiento del rol que desempeñan los bosques en una economía verde” (21). La economía verde es tan solo otra forma de referirse a una economía baja en carbono o a un desarrollo con bajas emisiones.

En su intento de ‘promover’ el entendimiento de un desarrollo con bajas emisiones, el gobierno alemán argumenta que con su financiamiento a REDD+ se trata de “integrar a la población local a un manejo sostenible del bosque”, y que “las empresas privadas forestales reciban apoyo para la certificación”. La tala legal a través del manejo sostenible del bosque es con frecuencia un componente ignorado pero importante del concepto de REDD+, y es visto como una forma de combinar conservación con desarrollo. También es un componente clave dentro del nuevo y reluciente concepto del que REDD+ ha formado parte recientemente: las Soluciones basadas en la Naturaleza. En la última conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima, celebrada en Madrid en 2019, durante un seminario sobre las Soluciones basadas en la Naturaleza, Peter Ellis, de The Nature Conservancy, argumentó que la tala podría ser parte de tales ‘soluciones’.

Si bien los analistas de los programas REDD+ admiten que la tala es un factor importante de deforestación, también dicen que para mantener los bosques en pie, la clave no es suprimir la tala sino hacerla ‘legal’, ‘sostenible’ y ‘basada en la comunidad’. Sin embargo, existe cada vez más evidencia sobre los destructivos impactos del manejo sostenible del bosque así como del involucramiento del crimen organizado en sistemas legales de tala ‘sostenible’ y certificada por el FSC (23). En lugar de boicotear la madera tropical, el FSC ha creado e intenta aumentar la reciente demanda comercial de madera ‘sostenible’.

La mayor demanda de madera tropical ‘sostenible’ viene con creces de Europa. La Asociación Técnica Internacional de Maderas Tropicales (ATIBT, por su sigla en francés) argumenta que “hay bastante espacio para aumentar la cuota de mercado de madera tropical sostenible verificada”, lo que se traduce en un aumento de la tala. Alemania, el país que aloja a la secretaría internacional del FSC, compra un 32,5% de la madera tropical ‘sostenible’ (24). En 2008, Indonesia fue el tercer mayor exportador de madera ‘sostenible’ a la Unión Europea. (25)

Por su parte, la Unión Europea pretende liderar los esfuerzos mundiales por una economía baja en carbono. Durante su discurso “Escenario de la Unión Europea” de 2020, y con referencia a los impactos económicos de la pandemia del Covid-19, la Presidenta de la Unión Europea, von der Leyen, anunció que el objetivo de reducción de las emisiones [de carbono] para 2030 aumentaría de 40% a, como mínimo, 55%. También anunció la creación de “un millón de puntos de recarga eléctricos” y que Europa se convertiría en “el primer continente neutral en relación al clima”. La transición a una ‘economía verde’ es aparentemente parte integral de cómo la Unión Europea planea alentar la recuperación económica post-pandemia. (26)

No obstante, las ambiciones de Europa exigirán más minerales, metales y metales raros para producir baterías, autos eléctricos, puntos de recarga, turbinas eólicas, paneles solares, energía geotérmica, etc. Si bien China tiene la mayoría de las reservas mundiales de metales raros conocidos, Indonesia está entre los países con los depósitos más valiosos; por consiguiente, para los próximos años se espera una gran demanda de minerales y metales en este país. También se sabe que Indonesia tiene el mayor potencial de energía geotérmica del mundo. Esos nuevos mercados, cuyos recursos de ‘energía verde’ tienen un valor multimillonario, provocarán una presión enorme y creciente en los bosques, paisajes hídricos, tierras cultivables y comunidades campesinas y comunidades que dependen de los bosques. (27)

El mayor financiador de REDD+ a nivel mundial, Noruega, es el país que proporcionalmente tiene la mayor cantidad de autos eléctricos del mundo: uno de cada dos autos nuevos comprados en Noruega es eléctrico. Por lo tanto, mientras Equinor continúa con la extracción de petróleo en otros lugares, en Noruega todos los vehículos nuevos vendidos para 2025 deberán ser “cero emisiones”. (28)

Además de aprobar el dinero REDD+ para Indonesia, en 2018 el Fondo Verde para el Clima también aprobó un proyecto de 10 años para que el gobierno indonesio – a través de PT SMI – aumentara la energía geotérmica. (29) El gobierno alemán, junto con su contraparte británica, ha brindado asistencia técnica al gobierno indonesio para elaborar su “ruta para el desarrollo bajo en carbono”, del cual la energía geotérmica es un pilar fundamental. (30) A través del banco para el desarrollo KfW de Alemania – uno de los principales financiadores de REDD+ en todo el mundo -, este país ha invertido 2.300 millones de dólares en energía geotérmica en Indonesia (31). Según un vocero del KfW, “también existen potenciales oportunidades comerciales para las empresas alemanas”. (32)

En Indonesia, la minería geotérmica ha invadido tanto espacios vitales de la gente como áreas protegidas. Según expresa un poblador afectado por un proyecto de energía geotérmica: “Si nuestra tierra, recursos hídricos, aire y formas de vida son destruidos por la exploración y explotación geotérmica, cómo pueden llamar ‘limpia’ a esta energía? ¿‘Limpia’ para quién?” (33)

Comentarios finales

Actualmente, en especial los organismos, iniciativas y fondos europeos para el desarrollo, impulsan una agenda hacia lo que denominan desarrollo ‘limpio’, ‘verde’, ‘bajo en carbono’, sin abandonar aquello sobre lo que se construye su riqueza financiera: la extracción y combustión de combustibles fósiles. REDD+ es una parte esencial, no menos peligrosa, de esa agenda, especialmente en la forma en que es usado por los gobiernos de Noruega y Alemania, de la mano del gobierno de Indonesia, como una pantalla de humo para mostrarse como salvadores del clima, los bosques y sus comunidades.

Además, el gobierno indonesio utiliza actualmente a REDD+ como uno de sus principales argumentos para contrarrestar las críticas a la Ley Ómnibus. En respuesta a una carta de 36 inversores internacionales que critican la Ley debido al esperado aumento de la deforestación en caso de que se aplique, el ministro de Medio Ambiente de Indonesia escribió que el hecho de que tanto el Fondo Verde para el Clima como Noruega hubieran aprobado los pagos ‘en base a resultados’ de REDD+ “refleja su éxito [de Indonesia] en reducir la deforestación y la degradación de los bosques, como lo evaluó un equipo independiente nombrado por el Fondo Verde para el Clima y Noruega”. (34) ¿’Independiente’ para quién?

Winnie Overbeek, winnie@wrm.org.uy
Miembro del secretariado internacional del WRM

Este artículo está disponible en Bahasa Indonesio

(1) REDD ha sido el mecanismo de política internacional sobre bosques dominante desde 2005, y también ha sido un concepto constantemente redefinido desde su introducción: de REDD a REDD+ (incluidos Manejo Sostenible del Bosque, Reforestación y Áreas de Conservación), hasta REDD+ jurisdiccional, y actualmente REDD+ con pago “en base a resultados”. En el caso de REDD+ con pagos “en base a resultados” la única diferencia con el REDD+ en base al comercio de carbono es que los créditos de carbono no se venden a un comprador que luego compense su contaminación. En los proyectos REDD “en base a resultados”, se adopta la misma “contabilidad del carbono” para saber cuánto carbono está supuestamente almacenado en el bosque, y para saber la base de los pagos. REDD+ “en base a resultados” también culpa por la deforestación a las actividades agrícolas de las comunidades del bosque. Generalmente se prohíbe el cultivo migratorio, la recolección y otras actividades de subsistencia, y las restricciones generalmente son respaldadas por guardias armados. Por su parte, la destrucción de los bosques por parte de las empresas continúa sin obstáculos (por más información ver ¿Qué tienen que ver los bosques con el cambio climático, los mercados de carbono y REDD+?, WRM, 2017)
(2) Con su rechazo a contactarse con el mundo exterior, los aproximadamente cien grupos de pueblos indígenas en aislamiento voluntario de la Amazonía son probablemente los últimos en resistirse a ser parte del mundo desarrollado.
(3) REDD-Monitor, Guest Post: Forests, carbon markets, and capitalism. How deforestation in Indonesia became a geo-political hornet’s nest, 2020
(4) Scott Guggenheim, Investing in Biodiversity: A Review of Indonesia’s Integrated Conservation and Development Project, Research Gate, 1998
(5) REDD-Monitor, Why REDD’s not dead, despite its “dismal track-record”, 2020
(6) Idem
(7) CIFOR and ICEL, The context of REDD+ in Indonesia. Drivers, agents and institutions, 2012
(8) Sexy Killers, documental.
(9) The World Bank, PT SMI Supports Sustainable Development by Issuing the First Corporate Green Bond in Indonesia, 2018
(10) Por ejemplo, PT SMI firmó un acuerdo con el Fondo Verde para el Clima que técnicamente permite que SMI recaude fondos a nombre de los inversores en “infraestructura verde”, lo que incluye especialmente a 14 socios estratégicos, y también agencias para el desarrollo: el Grupo del Banco Mundial, el PNUD, la secretaría del Estado Suizo para Asuntos Económicos, el Programa de Ayuda de Nueva Zelanda, KfW (el banco alemán para el desarrollo), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM – GEF por su sigla en inglés), el Fondo Verde para el Clima, el CTF (fondo para la tecnología limpia), la CPI (iniciativa para políticas climáticas), CDIA (iniciativa para el desarrollo de ciudades asiáticas), CICERO (grupo del Banco Mundial), AIIB (banco de inversión en infraestructura de Asia), AFD (agencia francesa para el desarrollo), ADB (banco de Asia para el desarrollo). Ver también la participación del Banco Mundial en la energía geotérmica de Indonesia aquí.
(11) Nueva Ley Geotérmica de Indonesia, No. 21/2014
(12) Boletín 250 del WRM, Indonesia: cómo la pandemia fortalece la inmunidad de la oligarquía minera y allana el camino hacia una nueva dictadura, 2020
(13) Boletín 251 del WRM, La carretera que amenaza con destruir el bosque “protegido” de Harapan en Sumatra Meridional, Indonesia, 2020
(14) REDD-Monitor, Norway’s oil industry has been right behind REDD from the start, 2018
(15) Fondo Gubernamental de Pensiones de Noruega
(16) Equinor, Regional Review of Statoil’s Indonesian Exploration Portfolio and Upside, 2018
(17) Equinor, Equinor fourth quarter 2019 and year end results, 2020
(18) REDD-Monitor, Norwegian oil giant Equinor’s plans to burn the planet and buy REDD offsets praised by UNFCCC executive secretary Patricia Espinosa, 2018
(19) El Fondo Verde para el Clima (GCF) debe rechazar las nuevas solicitudes de financiamiento de REDD+, WRM, 2020
(20) Mongabay, In the battle to save forests, a make-or-break moment for REDD+, 2020
(21) Ministro Federal de Alemania para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, REDD+: Protecting forests and climate for sustainable  development, 2015
(22) Boletín 247 del WRM, Un nuevo nombre para una vieja cortina de humo: las Soluciones Basadas en la Naturaleza son el nuevo REDD, 2020
(23) FSC-Watch, New documentary slams FSC: “The eco-label could not slow down the forest industry
(24) Atibt, 28.5% of natural tropical timber is sustainable in Europe, 2019
(25) Eurostat, Wood products -production and trade, 2020
(26) European Commission, President von der Leyen’s State of the Union Address: charting the course out of the coronavirus crisis and into the future, 2020
(27) Aljazeera, The Dark Side of Green Energy, 2020
(28) Ibid
(29) GCF, Indonesia Geothermal Resource Risk Mitigation Project, 2018
(30) UN, PAGE to support Indonesia low-carbon development path, 2019
(31) Think Geoenergy, KfW offering $2.3 bn in loans for renewable energy projects in Indonesia, 2015
(32) DW, Indonesia, Germany team on geothermal energy, 2012
(33) Boletín 244 del WRM, Indonesia y la triste verdad detrás de la energía geotérmica: un discurso engañoso de “energía limpia”, 2019
(34) Carta abierta del Ministro de Medio Ambiente y Forestación de la República de Indonesia, 2020