Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

La deforestación de la Amazonia y el dinero de REDD+ que sigue llegando a Brasil

Las decenas de millones de euros que el gobierno de Acre recibió del gobierno de Alemania para su programa REDD+ no lograron detener la deforestación. A pesar de esto, y de no tener “resultados” positivos para el clima y del alza actual en la tasa de deforestación, varios estados brasileros continúan recibiendo recursos del gobierno alemán.

Manifestación en contra del capitalismo verde en Xapuri

La deforestación de la Amazonia brasilera está en aumento, y de forma más marcada desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia en 2019. El estado de Acre no es la excepción. Las decenas de millones de euros que el gobierno estatal recibió del gobierno alemán para su programa REDD+ no lograron detener la deforestación. Lo que preocupa todavía más es que aun sin “resultados” positivos para el clima y con el incremento actual en la tasa de deforestación, varios estados brasileros continúan recibiendo recursos del gobierno alemán. Recientemente, el gobierno federal de Brasil logró recibir recursos de REDD+, casi US 100 millones de dólares del Fondo Verde para el Clima, a pesar de toda la destrucción que el propio gobierno incentiva. La pregunta entonces es, ¿cuál es el actual papel de REDD+?

El estado de Acre, con su programa “REDD+ jurisdiccional” (1), siempre fue considerado como un modelo exitoso por el Banco Mundial, WRI, Forest Trends, WWF, TNC y otras instituciones. Desde 2010, estas instituciones vienen promoviendo el programa REDD+ como un modelo exitoso por haber logrado reducir la deforestación. Asimismo, el estado estaría preparado para vender créditos de carbono a quien estuviera interesado en comprarlos, por ejemplo, las industrias contaminadoras de California. (2) Sin embargo, a partir de denuncias hechas por líderes comunitarios en los territorios, surgieron cada vez más evidencias que confirman que ese “éxito” no es más que una ilusión. Tal vez la prueba más lamentable surgió en agosto de 2019, cuando el aumento de la deforestación en Acre fue uno de los más significativos de la Amazonia brasilera, en comparación con otros estados de la región. (3)

Uno de los principales argumentos utilizados constantemente por los promotores de REDD+ para explicar por qué el mecanismo no estaba dando los resultados esperados, es la insuficiencia de recursos, e incluso el bajo precio de la tonelada de carbono. (4) Pero, entre 2012 y 2016, el gobierno de Alemania transfirió al gobierno de Acre 25 millones de euros (casi 30 millones de dólares) a través del programa REM “Pioneros de REDD+” (REDD EarlyMovers), administrado por el Banco público alemán KfW. En 2017 se firmó un nuevo contrato por 10 millones de euros más (casi 12 millones de dólares) para los 3 años siguientes. Y el gobierno de Acre también recibió otros recursos, por ejemplo, del Fondo Amazonia. (5) Por lo tanto, el hecho de que la deforestación haya aumentado – y, en ese sentido, que los esfuerzos de REDD+ no hayan resultado – no fue por falta de dinero invertido en el programa REDD+ en Acre, sobre todo cuando se trata de uno de los estados más pequeños de la Amazonia brasilera, con apenas 790 mil habitantes.

Una primera contradicción que llama la atención son los cálculos del gobierno de Acre en los que se basaron los pagos del gobierno alemán. Para justificar los desembolsos realizados entre 2012 y 2016, la deforestación no podía aumentar más allá de un determinado nivel. Para fijar dicho nivel, el gobierno de Acre se basó en la tasa media de deforestación del período 2001-2010. Eso incluye los años de 2002 a 2004, cuando hubo un pico importante de deforestación tanto en Acre como en todo Brasil. (6) Entonces, la pregunta es, ¿será que el gobierno de Acre tuvo la suerte de que los años de 2002 a 2004 fueran parte de sus cálculos para llegar a una media de referencia de deforestación relativamente alta?

No. Esa fue una selección cuidadosamente pensada por los técnicos del gobierno. Es vergonzoso que los donantes hayan sido cómplices en este juego de datos sobre la deforestación, que le permite al gobierno de Acre recibir recursos por emisiones “evitadas” por deforestación que solo existen en el papel. De hecho, la deforestación podría incluso aumentar y, aun así, el gobierno de Acre podría recibir recursos. De esta forma, REDD+ se vuelve un mecanismo contradictorio en sí mismo: dice una cosa mientras hace otra. Igualmente vergonzoso es que, al participar en este juego, todos los involucrados optan por ignorar la dinámica mucho más compleja del proceso de deforestación y sus causas.

En una reflexión como esta, siempre es bueno recordar que, en los últimos 20 años, la caída más significativa en los niveles de deforestación en Brasil se produjo entre 2004 y 2009, antes de que comenzaran a surgir los proyectos, programas o políticas REDD+ en Acre y en todo el país. La reducción de la deforestación en estos años fue sobre todo debido a una inversión efectiva en los órganos responsables de controlar la deforestación, y de acciones integradas para combatirla. De la misma manera, el hecho de que la deforestación haya comenzado a aumentar nuevamente a partir de 2014 está directamente relacionado con un desmantelamiento gradual de la capacidad del Estado de combatir la deforestación, en especial en la era actual del presidente Bolsonaro.

Si los recursos de REDD+ en Acre no fueron utilizados para combatir la deforestación de manera estructural, ¿para qué fueron utilizados entonces? El hecho es que, hasta hoy, no existe una transparencia tal que permita decir con precisión cómo fue gastado ese dinero. Lo que se sabe es que una parte fue invertida en la estructura estatal del gobierno, por ejemplo, para ensamblar las instituciones, hacer consultorías y otras contrataciones en torno a políticas relativas al “cambio climático” y al monitoreo de la deforestación. Al mismo tiempo, el gobierno alemán exigió que la mayor parte de los recursos (70%), debían volcarse a la población local. En su informe de proyecto, el KfW afirma que los agricultores y los indígenas fueron “beneficiados”. Pero, por ejemplo, en la reserva extractivista Chico Mendes, en Acre, (7) el programa no ayudó a las personas a poder vivir y obtener su sustento a partir de los bosques. Por el contrario, se implementaron medidas restrictivas sobre los seringueiros (extractores de caucho) mientras que los proyectos que debían generar un medio de vida alternativo fracasaron. En relación con los Pueblos Indígenas de Acre, a pesar de las promesas escritas, el dinero del KfW nunca fue aplicado a la tan urgente regularización de las tierras indígenas aún no demarcadas. Mientras tanto, las actividades a gran escala de la industria pecuaria, el agronegocio y la industria maderera, que amenazan los territorios de los Pueblos Indígenas y sus bosques, lograron avanzar.

Incluso con el aumento en la deforestación, el actual gobierno del estado de Acre informó en setiembre de 2019 que la alianza con el gobierno de Alemania en torno a REDD+ continuaría. (8) Esto a pesar del claro compromiso del gobierno estatal con el avance del agronegocio, (9) que a su vez está fuertemente relacionado con la multiplicación de los incendios de bosques que plagaron el estado y parte de la Amazonia en 2019. No hay noticias sobre traspasos de fondos en 2020 del gobierno de Alemania al gobierno de Acre, a través del KfW. La única noticia encontrada fue del propio gobierno de Acre anunciando en abril que liberaba un total de R$ 2,2 millones (casi 400 mil dólares) en el marco del proyecto con el gobierno alemán, por intermedio del KfW. (10)

Mato Grosso, otro estado de Brasil que firmó un contrato con el gobierno alemán en 2017, recibió con normalidad los recursos de dicho gobierno en 2019, a través del KfW. (11) Este es otro ejemplo de cómo una tasa de referencia de deforestación inflada puede hacer que los pagos continúen a pesar de que la deforestación real está aumentando. Incluso con la situación actual de calamidad, emergencia y agonía en el bioma del Pantanal del Mato Grosso, debido a los incendios forestales que ya causaron la destrucción de un área de 100 mil hectáreas en 2020. (12) En medio de la crisis de deforestación que atraviesa el país, es bastante perturbador que el gobierno de Alemania continúe firmando nuevos acuerdos REDD+ para pagos en base a “resultados” en Brasil, como es el caso de los estados de Pará y Amazonas. (13)

La visión del gobierno alemán sobre REDD+, aplicada a través del KfW en Acre, es parecida y reforzada por la visión del vicedirector del Fondo Verde para el Clima (Green Climate Fund – GCF), Juan Chang. Según él: “si vemos a REDD+ como una transición en la que se proveen medios de vida sostenibles a cambio de actividades insostenibles, entonces llega un punto en que ya no se depende de los pagos de REDD+ para la subsistencia y para mantener el bosque. Ese debería ser el objetivo final”. (14) Es decir, Chang refuerza la visión de que las poblaciones que habitan y dependen de los bosques son las responsables por la deforestación, y por tanto, ellas deberían ser el objetivo de REDD+. Mientras tanto, la acción destructiva de los madereros, los acaparadores de tierras, los mineros y el agronegocio, todos implicados en la deforestación a gran escala, permanece ignorada. De hecho, el elemento central del proyecto que Brasil presentó al GCF y que consiguió su aprobación en 2019, es el programa “Floresta+”, enfocado en los pequeños agricultores, Pueblos Indígenas y comunidades tradicionales. El gobierno de Jair Bolsonaro recibió del GCF US 96 millones de dólares para eso, justificados por el supuesto “resultado” de una reducción en la deforestación durante los años 2014 y 2015 – otro ejemplo de manipulación experta y conveniente de los datos.

¿Cuál es el papel actual de REDD+?

En la lógica de pagos en base a “resultados” utilizada por el Banco Mundial, el KfW y el GCF, REDD+ se ha vuelto un mecanismo -incluso aún más- desconectado de la alarmante realidad de la creciente deforestación en la Amazonia, y de sus verdaderas causas. Pero, tal como ha sido desde el principio, continúa siendo una amenaza para las poblaciones que dependen del bosque, culpándolas por la deforestación y restringiéndoles su acceso a las tierras y los bosques de los que dependen.

Resulta increíble que los pagos por “resultados” del gobierno de Alemania a los gobiernos estatales de Brasil continúen. Tal vez sea porque necesita gastar recursos que ya tiene en caja y que fueron aprobados para esta finalidad. Por su lado, la GCF está siendo duramente criticada a nivel internacional por aprobar proyectos REDD+ en base a “resultados” en países donde la deforestación está en aumento y donde los gobiernos en el poder incentivan la deforestación. (15) Para los gobiernos estatales de Brasil y para el federal, que se benefician con los recursos del gobierno alemán y del GCF, esto también les resulta útil para crear una cortina de humo en medio de la destrucción real en curso, silenciar a los críticos y dar la impresión hacia el exterior de que algo se está haciendo.

En julio de 2020, ejecutivos de grandes empresas nacionales del agronegocio de la carne y la soja, así como otras empresas transnacionales, frente a las denuncias de su involucramiento en la deforestación, (16) publicaron una carta abierta para supuestamente mostrar su preocupación por la destrucción de bosques. (17) Es sabido que el empresariado nacional e internacional han apoyado desde el inicio al presidente Jair Bolsonaro, de extrema derecha y neofascista, en función de su compromiso con una agenda económica ultraliberal, que facilite e incremente los negocios y las ganancias de las empresas que invierten en Brasil, prometiendo abrir tierras indígenas para el sector privado, más allá de acabar con la regulación ambiental.

Los empresarios que firman la carta, varios a cargo de empresas con un largo historial de crímenes ambientales y sociales, sostienen que están preocupados por “el impacto, en los negocios, de la percepción negativa actual de la imagen de Brasil en el exterior en relación a los problemas socioambientales de la Amazonia”. Pero no piden que se termine con la deforestación sino solo con la “deforestación ilegal”, ya que sus actividades y planes de expansión implican una deforestación aún mayor. Por tal motivo insisten en REDD+: un mecanismo de compensación que genera un mercado de carbono donde las empresas contaminadoras pueden compensar sus emisiones de carbono protegiendo un bosque en otro lugar. Por eso la carta de los ejecutivos reclama la “valoración (…) de la biodiversidad”, la “adopción de mecanismos de negociación de créditos de carbono”, para contribuir con una supuesta economía de “carbono reducido” – para “planificar estratégicamente el futuro sostenible de Brasil”, donde “no haya controversias entre producir y preservar”.

No obstante, la principal controversia es justamente que, al sugerir el mecanismo REDD+, los ejecutivos no proponen nada para detener la economía capitalista actual, destructiva por definición. Por el contrario, quieren usar REDD+ para justificar su expansión. Más aún, para esta economía de “carbono reducido” que los empresarios desean construir, se necesitan más minerales y metales, más tierras para agrocombustibles, más infraestructura, más plantaciones de árboles para biomasa. Todo esto resultará en una mayor deforestación provocada por estas empresas. Y para legitimar sus acciones piensan evidentemente en los supuestos mecanismos de “compensación,” como REDD+. La tendencia actual de REDD+ descrita en este artículo, hace prever que el mecanismo generará aún más restricciones y problemas para las comunidades de los bosques escogidas para esta “compensación” o para “almacenar” carbono.

El gobierno federal de Brasil, también a la defensiva en relación con la deforestación, se reunió el 10 de julio de 2020 (18) con los ejecutivos que redactaron la carta, y parece haber tomado nota de su mensaje en cuanto a la necesidad de invertir en mecanismos de compensación. Una de las medidas más recientes del Ministerio de Medio Ambiente es su propia reestructuración: se transformará a la Secretaría de los Bosques en la Secretaría de la Amazonia y Servicios Ambientales – siendo el carbono uno de estos “servicios” – con “la misión de fomentar el mercado de pagos por servicios ambientales”. Como dijo Ricardo Salles, Ministro de Medio Ambiente, durante la última conferencia sobre el clima de la ONU, realizada en Madrid en diciembre de 2019: “[Es preciso viabilizar el] pago por servicios ambientales y, finalmente, traer dinero para Brasil, pero en la proporción que el país precisa y merece, y no en pequeños valores simbólicos”. (19) De hecho, REDD+ y la ganancia destructiva del capital -que va en paralelo a la mala gobernanza,- parecen ser dos caras de la misma moneda, y van de la mano.

Winnie Overbeek, winnie@wrm.org.uy
Miembro del secretariado internacional del WRM

(1) Boletín 231 del WRM, De proyectos REDD+ “REDD+ jurisdiccional”: más malas noticias para el clima y las comunidades, junio de 2017
(2) California, EEUU: se posterga decisión sobre la Norma de Bosques Tropicales hasta abril de 2019
(3) Globo.com, Área deforestada en Acre aumenta más del 400% en un año, señala estudio, 2019
(4) Mongabay, Momento decisivo para REDD+ en la batalla por salvar los bosques, julio de 2020
(5) Informe REDD Early Movers (REM) en Acre, Brasil, 2018
(6) Ídem (5)
(7) Ídem (5)
(8) Gobierno de Acre, En Alemania, Gladson Cameli visita el banco KfW y reafirma la sociedad para reducir las emisiones de carbono, 2019
(9) Gobierno de Acre, Agronegocio, la transformación económica de Acre vendrá del campo, 2019
(10) Gobierno de Acre, El gobierno anuncia más de R$ 2 millones para las comunidades indígenas, abril de 2020
(11) Globo.com, MT recibe R$ 36,8 millones de un  banco alemán por acuerdo de conservación ambiental, enero de 2020
(12) Globo.com, Pantanal tiene 100 mil hectáreas destruídas por incendios que comenzaron hace 10 días en MT, agosto de 2020
(13) Agencia Pará, Semas y comitiva alemana avalan propuestas de inversión en la conservación ambiental, marzo de 2020; Agencia Pará, Semas lanza pliego de condiciones para selección de empresa que dará apoyo al proyecto de combate contra la deforestación ilegal, 2019; Gobierno de Pará, Cooperación Financiera Brasil–Alemania. Proyecto: Combate contra la Deforestación en el estado de Pará, 2019; y Gobierno de Amazonas, En Madrid, Wilson Lima presenta modelo de financiamiento adoptado por Amazonas para la captación de recursos, 2019
(14) Ídem (4)
(15) Carta abierta a los miembros de la Junta Directiva del Fondo Verde para el Clima (GCF), agosto de 2020
(16) Globo.com, Hasta un quinto de las exportaciones de soja y carne de la Amazonia y el Cerrado para la UE tiene rastros de deforestación ilegal, según estudio, julio de 2020
(17) Valor económico Brasil, En carta a Mourão, CEOs piden combate a la deforestación, julio de 2020
(18) Agencia Brasil, Mourão: empresarios piden definición de metas para la Amazonia, julio de 2020
(19) Agencia Brasil, Salles cobrará de países ricos compensación por conservación ambiental, 2019