Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

La explotación sexual y la violencia contra las mujeres están a la raíz del modelo industrial de plantaciones

La opresión patriarcal es inseparable del modelo de plantaciones industriales y es la base de cómo las empresas generan beneficios. Las compañías intimidan a las mujeres, en especial por su rol primordial en la vida de la comunidad. Mujeres al frente de la resistencia en Costa de Marfil, Sierra Leona y Camerún compartieron sus perspectivas con el WRM.

Foto: AP News

Los colonizadores europeos se basaron en las plantaciones de monocultivos a gran escala para imponer su dominio sobre los pueblos y territorios a lo largo del Sur global. El modelo de plantaciones que impusieron – de una sola especie típicamente en la tierra más fértil y llana con abundantes fuentes de agua disponibles – continúa hasta el día hoy. Esta apropiación de vastas extensiones de tierra y el despojo perpetrado a las poblaciones locales todavía se mantiene a base de opresión. Las relaciones de poder desiguales sistemáticamente discriminan a los pueblos indígenas, las comunidades tradicionales y, en particular, a las mujeres.

La violencia inherente al modelo colonial de plantaciones no perdona a los sistemas de reproducción de la vida. Es decir, a los sistemas de organización colectiva, de soberanía alimentaria, de cuidado comunitario, de diversidad cultural y lingüística, de conocimientos ancestrales, entre otros varios aspectos. Las partes de estos sistemas de reproducción que no pueden comercializarse suelen ser invisibilizados. Por lo tanto no se reconocen como trabajo. Las tareas asociadas generalmente recaen sobre los hombros de las mujeres. Por lo tanto, la violencia de las empresas de plantaciones también afecta a las mujeres en su rol como pilar de la cohesión comunitaria. La opresión patriarcal es inseparable del modelo industrial de plantaciones, un modelo que es la base de cómo las empresas de plantaciones generan beneficios. (1)

Mujeres que se enfrentan a las plantaciones industriales de palma aceitera administradas por la empresa luxemburguesa-belga SOCFIN en Sierra Leona, le dijeron al WRM que,

 “La empresa se aprovecha del trabajo de las mujeres de varias maneras … Cuando la empresa ya se ha apropiado de la tierra, la mayoría de las veces las mujeres no tienen otra opción que trabajar para la empresa. Porque no pueden volver a sus cosechas y realizar sus actividades normales; no pueden defender a sus familias; no pueden cuidar a sus hijos; ni siquiera pueden cuidarse a sí mismas ni llevar comida a la mesa. No pueden cultivar alimentos como de costumbre para su propio consumo, por lo que ahora tienen que comprarlos en los mercados. No les queda otra opción que buscar trabajo en estas plantaciones, con esta empresa.

Y la remuneración es mala. Las empresas son muy conscientes de que las mujeres no tienen otra alternativa, por lo que deciden cuánto pagarles e incluso cómo tratarlas. Las mujeres tienen que caminar todos los días desde lugares muy lejanos al trabajo y luego regresar haciendo caminatas muy largas, exponiéndose a la violencia.

Sus hijos, la mayoría de ellos, también se desvían. Porque si no puedes cuidar a tus hijos, especialmente a las niñas, cuando más te necesitan, buscarán cualquier cosa que un hombre pueda darles para sobrevivir. Así que los desafíos son muchos “.

Mujeres que se enfrentan a la empresa de aceite de palma PalmCi en Costa de Marfil, le dijeron al WRM que,

“Las empresas de palma aceitera sobreexplotan a las mujeres. Les puedo asegurar que las mujeres les son muy útiles; es una mano de obra excepcional para las empresas. Cosechando frutos todo el día sin descansar, día tras día durante años.

Cuando los empresarios de Malasia visitan las plantaciones, las mujeres tienen que esconderse y evitar ser vistas. ¿Por qué las esconden si el trabajo que hacen es legal? Otras mujeres se ven obligadas a taparles la boca a su bebés con la mano para amenorar el llanto y evitar ser detectadas. Las empresas sobreexplotan a las mujeres con el fin de lucrar. Eso es lo que está ocurriendo”.

Y mujeres que se enfrentan a la empresa de palma aceitera Socapalm en Camerún, una empresa que también forma parte del Grupo Socfin, le dijeron al WRM que,

“Las mujeres de diferentes pueblos en la zona tienen que caminar mucho para llegar a este pequeño terreno. Es el único lugar que pudimos encontrar para poner nuestros pequeños huertos. Mira, las papas son muy pequeñas. La plantación de palma aceitera está justo ahí, demasiado cerca. Nada crece bien porque las plantaciones están ahí. Como pueden ver, ésa es toda la tierra que hay [que podemos utilizar]. Miren nuestro sufrimiento. Este pequeño terreno no puede producir lo suficiente para nuestras familias. La tierra produce muy poco porque tenemos que plantar en la misma parcela todos los años. Nos falta tierra para cultivar nuestros alimentos. Socapalm se apoderó de nuestra tierra. Socapalm se llevó todo ”.

Una vez que las empresas establecen sus plantaciones industriales, la violencia sexual y la opresión contra mujeres y niñas aumentan considerablemente. Violación, maltrato físico y psicológico, hostigamiento, persecución, trabajo a cambio de sexo, golpizas, intimidación, embarazos por violación, presencia de guardias armados dentro y alrededor de los hogares y las comunidades, bajos salarios, condiciones deplorables y largas jornadas laborales, trabajo no remunerado, uso constante de productos tóxicos sin protección, impactos en la salud sexual y reproductiva, pérdida de acceso a la tierra, el agua, los medios de vida y sustento – todo lo cual se traduce en trabajo doméstico y comunitario más duro, más intenso y más prolongado -, son solo algunos de los impactos de las plantaciones industriales que a menudo no se nombran sino que simplemente se denominan como “impactos diferenciados”. (2)

Los criminales tras estas horribles y constantes violaciones contra los cuerpos, las vidas y las mentes de las mujeres casi siempre quedan impunes.

Las mujeres de Sierra Leona agregaron que,

 “La violencia contra las mujeres continúa sin que las autoridades locales o policiales intervengan demasiado. Si estás en contra de la empresa, nadie te escuchará.

Varias mujeres han sido arrestadas. Abusaron de ellas y las golpearon, por delitos que la mayoría de ellas niegan, y las llevaron a la policía para hacer frente a cargos en su contra. A nadie parece importarle lo que nos está pasando. Nadie quiere saber ni hacer nada contra estos criminales. Nos enfrentamos a numerosas dificultades con estas plantaciones. A veces se producen accidentes. Si te lesionas mientras trabajas o te enfrentas a cualquier otra dificultad, te despiden sin siquiera considerar cuidarte. Te dejan abandonada a tu propia suerte.

Actualmente la comunidad se ha impuesto el régimen de toque de queda. Porque después de las 12 de la noche no verás a ninguna mujer afuera. Todo el mundo sabe que será más seguro quedarse en casa.

Y para colmo, está el miedo que se ha extendido entre nosotras luego del último incidente en el que perdimos a dos personas de nuestra comunidad. Fue brutal. Cuando entraron la policía y el ejército, fue brutal. Arrestaron a mucha gente por la fuerza, incluida yo. Me arrestaron muy tarde en la noche. Estaba dormida, abrieron la puerta de mi casa a la fuerza, me sacaron, me golpearon y me llevaron detenida”.

Al respecto, las mujeres de Costa de Marfil también dijeron que,

 “Las mujeres son víctimas de abusos físicos y de otro tipo. Golpeadas y acusadas injustamente con el pretexto de exigirles favores. También hay abuso sexual, pero esto se mantiene en secreto. Les dicen: ‘Te vi en nuestra plantación robando frutas. Cuídame y yo te cuidaré’, es lo que dicen. Lo que quieren decir es: ‘Te dejo irte con la fruta si tienes sexo conmigo’. De hecho, este abuso va en aumento porque las plantaciones todavía siguen allí y los violadores también siguen allí.

¿Se castiga a los criminales? Usted debe estar bromeando; ¿quién los va a castigar? Ellos dirán que la mujer ingresó a una propiedad privada y se merece lo que obtuvo. Le preguntarán si tiene un “brazo largo”, como decimos aquí. Es decir, si tiene una persona poderosa en su familia o conoce a algún miembro influyente del gobierno que pueda apoyar su reclamo. Nadie fue castigado por estos crímenes, a pesar de los brazos rotos y las niñas y mujeres traumatizadas. Estos delitos quedan impunes porque lo que vale es la ley del más fuerte”.

También es de interés de las empresas y sus patrocinadores financieros (bancos de desarrollo regionales y de los países del Norte, el Banco Mundial, consultores financieros, etc.) que el dominio de un modelo patriarcal – en particular la violencia y el abuso contra las mujeres – que es parte integrante de este modelo industrial de plantaciones, permanezca invisible para los consumidores y, por lo tanto, sin consecuencias para quienes llevan a cabo esa violencia.

Sin embargo, contra todo pronóstico, las mujeres están al frente de la resistencia y la defensa de la vida.

Las mujeres de Sierra Leona nos dijeron que,

 “Hemos estado haciendo todo lo posible a lo largo de los años para organizar y realizar protestas; hemos ido de una comunidad a otra, sensibilizando a otras mujeres de diferentes comunidades, para no ceder a los acuerdos que se están haciendo en nuestro nombre. Hemos solicitado la inclusión en todos los aspectos de los acuerdos de tierras en nuestra comunidad. Nos aseguramos de recordarle a nuestras autoridades que no queremos nada con Socfin. Que lo que queremos es recuperar nuestras tierras.

En este contexto, el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Alianza Informal contra las Plantaciones Industriales de Palma Aceitera se unió para denunciar la violencia y el abuso sexual que sufren cotidianamente miles de mujeres que viven dentro y alrededor de las plantaciones industriales de palma aceitera, particularmente en los países de África Occidental y Central. El video se solidariza con todas las mujeres que se organizan para resistir estas plantaciones y que sufren solas y en silencio esta violencia y abuso.

Pueden ver el video en inglés, francés, español y portugués aquí.
** Todos los nombres de este artículo se han mantenido en el anonimato por razones de seguridad.

(1) Plantation patriarchy and structural violence: Women workers in Sri Lanka
(2) Boletín 236 del WRM, 2018, Mujeres y plantaciones: cuando la violencia se vuelve invisible ; Romper el silencio: hostigamiento, violencia sexual y abuso contra mujeres dentro y alrededor de plantaciones de caucho y palma aceitera, 2019