Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Mujeres en pie combatiendo la fábrica de papel de Suzano en Maranhão, Brasil

La construcción de la fábrica de Suzano Papel y Celulosa, junto con las carreteras aledañas, el constante transporte de madera y la afluencia masiva de trabajadores trajeron devastación a las poblaciones. Este es el testimonio de una mujer militante que lucha por el territorio y la vida de su comunidad.

Mujeres quebradoras de coco, Brasil. Carolina Motoki, Reporter Brasil.

La fábrica de Suzano Papel y Celulosa, en Imperatriz, estado de Maranhão, Brasil, inaugurada en 2014 y con una capacidad de producción anual de 1,65 millones de toneladas de celulosa y 60 mil toneladas de papeles sanitarios, ocasionó mucha devastación para las poblaciones de la zona.

El WRM entrevistó a Rosa (Rosalva Gomes), de familia quebradora de coco babasú (mujeres que conviven con y dependen de la recolección de cocos de palmera babasú para  subsistir). Ella es dirigente y asesora del Movimento Interestadual das Quebradeiras de Coco Babaçu, MIQCB (Movimiento interestatal de quebradoras de coco babasú) en la región de  Imperatriz, estado de Maranhão.

Creado en 1991 por mujeres, el MIQCB surgió de la necesidad de las mujeres de tener un espacio donde pudieran actuar y discutir sus demandas. Los espacios sociales de la época eran los Sindicatos de Trabajadores Rurales, donde las mujeres no tenían siquiera derecho al voto en las asambleas sindicales, no podían discutir sus demandas específicas, no eran vistas como parte importante de la organización ni de la lucha por la tierra.

Todo empezó con los círculos de diálogo. En Maranhão se estableció contacto con otras mujeres, también de los estados vecinos: Pará, Tocantins y Piauí. Las mujeres se fueron encontrando en círculos más grandes, discutiendo sobre sus realidades en las regiones y, en 1991, fundaron su propio movimiento para organizar a las  quebradoras de coco de estos cuatro estados y, juntas, luchar por sus derechos, siendo el principal de éstos el acceso al coco.

Hoy las principales banderas de lucha siguen siendo mantener la organización y el empoderamiento de las mujeres quebradoras, el acceso al coco, la defensa de los bosques de babasú, la organización y comercialización de la producción de babasú, el acceso a las políticas institucionales y la lucha férrea por la regularización de los territorios tradicionales. También, el fortalecimiento de las comunidades y los territorios con la mirada del “buen vivir” y de la agroecología.

Este es su testimonio.

1. ¿Cómo fue el proceso de implantación de la fábrica de Suzano en Imperatriz? ¿Qué discursos utilizaron la empresa y el gobierno para intentar obtener la aceptación de la población?

Antes, en la década de 1990, la empresa, que entonces se llamaba Celmar, intentó establecer aquí el polo de producción de celulosa, pero no lo logró. Eso se dio en parte también por la resistencia de los movimientos sociales de la época contra la instalación. Más tarde, y ya con otro nombre -Suzano- se instaló bajo el discurso de empleos, crecimiento de la ciudad y beneficios para las comunidades tradicionales, principalmente las de los alrededores del lugar donde se pretendía construir la fábrica.

Los gobiernos (del estado y el municipio), con los ojos puestos en el “crecimiento” de la región, facilitaron todos los procesos para el establecimiento del polo productivo, incluyendo las consultas públicas, que no se hicieron de forma regular. Las que se hicieron no tuvieron mucha divulgación y siempre pintaban a la empresa como un mar de rosas para las personas. Usaron y usan mucho la prensa local para crear una buena imagen de la empresa, y los pocos movimientos que no fueron cooptados son tratados como los “anti-desarrollo”, como ocurre con el MIQCB, que fue uno de los pocos movimientos que no aceptó alianzas con la empresa, que no se vendió, que no permitió que lo cooptaran y que siempre mantuvo su posición contra ese modelo de “desarrollo”.

Prácticamente toda la plataforma de las organizaciones sociales de la región fue corrompida por la empresa. También en los organismos federales para la protección del medio ambiente hubieron agentes cooptados por Suzano. A modo de ejemplo, el caso de los gestores del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) de la región.

La gestión que cuida el área de reserva decretada en Ciriaco, municipio de Cidelândia, Maranhão – una lucha que es también del MIQCB, de las quebradoras de coco en la década de 1990 para la creación de esta reserva, que es una de las mayores reservas de babasú del país -, es una gestión que participa de acciones “sociales” con la empresa, tiene el rol de puente para que la empresa tenga más espacio en las bases. Hay relatos de violaciones de la zona protegida, como la cría de ganado dentro de la reserva o palmeras tumbadas. La gestión lo sabe y se hace connivente. En 2012, el MIQCB hizo una encuesta en la región sobre los impactos que la empresa causa y causaría con la implantación de la fábrica en Imperatriz; las investigadoras de la época necesitaban hablar con la gestión del polo pero no fueron recibidas, ni se nos autorizó entrar en la reserva. El Instituto desempeña un papel totalmente diferente al encomendado. Eso es también muy impactante porque el ICMBio vino a través e incluso lleva el nombre de Chico Mendes, que tanto luchó por la vida de los bosques y su diversidad, luchó tanto y le quitaron la vida a causa de su lucha. Ahora, la gestión que hacen en los polos y la política adoptada por el Instituto está matando a Chico Mendes de nuevo, es así que yo lo siento.

Organizaciones históricas en la región como el Sindicato de Trabajadores Rurales (STTR) de Imperatriz hoy cuentan sólo con la oposición mantenida por su Secretaría de Políticas para Mujeres, departamento del sindicato presidido por Maria Querobina da Silva Neta, pero la dirección en sí hace un trabajo de contención de las comunidades que están en disputa con la empresa por tierras. También han sido cooptados dirigentes de asociaciones de base, militantes que antes trabajaban con las comunidades y que por tratarse de personas  formadas políticamente dentro de los territorios fueron contratados por la empresa para trabajar principalmente en sectores sociales y ser usados como puentes para garantizarle espacio en esas localidades.

Frente a la primera tentativa en 1990 hubo una reacción organizada. La segunda vez lo hicieron de tal manera que la reacción no fuera fuerte ni suficiente, porque se cuidaron de corromper diversos sectores, gestores de organismos como ICMBio y el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), direcciones de organizaciones de base como asociaciones comunitarias y la CARITAS local (organización ligada a la Iglesia católica creada para apoyar a las poblaciones rurales en sus enfrentamientos y amenazas), dirigentes sindicales de la región y así. Fue una acumulación de personas representativas que podrían, a través de sus organizaciones o institución, suscitar grandes problemas para la empresa. Entonces empezaron por ahí, ése fue el primer gran impacto. Una desestructuración de las fuerzas sociales de la región, que ya estaban coyunturalmente en proceso de debilitamiento.

2. La fábrica es una gran obra de infraestructura que requirió de una gran cantidad de trabajadores para su construcción. ¿Cómo afectó esto a la población de Imperatriz; en especial a las mujeres?

La fábrica es uno de los mayores polos de producción de celulosa del país y afecta en todos los sentidos. En la época de la construcción de la fábrica fueron contratadas muchas personas, hombres y mujeres que, engañados por el discurso del “desarrollo,” dejaron de lado su identidad como trabajador o trabajadora rural, lo que afectó su jubilación rural al tener su carné de trabajo firmado por algunos meses.

En la ciudad y la región hubo mucho movimiento de hombres que vinieron de otros lugares, y muchas mujeres sufrieron abusos sexuales. Muchas que fueron a trabajar a los sitios de producción de plantones de eucaliptos están sufriendo problemas de salud, incluyendo cáncer. Muchas fueron acosadas en los espacios de servicios generales y en los sitios de las obras. Hubo varios accidentes en la construcción, incluso con muertes de trabajadores que fueron encubiertas por la prensa local; a las familias se las asistió poco o nada según lo que les corresponde por derecho. Aumentó el tránsito de vehículos en la Ruta del Arroz (carretera Padre Josimo Tavares MA 386), lo que implicó más perturbaciones en las comunidades que bordean la carretera, más riesgos para las personas, principalmente los niños, y el asedio a las adolescentes de las comunidades. Muchos jóvenes de las comunidades se fueron a Imperatriz en busca del tan soñado empleo en  Suzano, interfiriendo con la continuidad de las comunidades y  provocando una aglomeración en el municipio, que no estaba preparado para recibir el éxodo.

3. Hoy, cerca de cinco años después de la instalación de la fábrica, ¿qué podrías decir que dejó este proyecto en términos de “desarrollo local”?

Nada bueno.

Los empleos que hay actualmente son mano de obra en las afueras de la ciudad, del estado. El municipio con su gobierno recauda millones en impuestos de la empresa anualmente, pero no invierte en nada en la región. La ciudad está arruinada y recientemente, a duras penas, tuvimos la aprobación en la Cámara de Concejales de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de la salud para investigar desvíos de recursos impresionantes. Se da una peligrosa transferencia de responsabilidades del municipio a la empresa, con las famosas obras y acciones de responsabilidad social. Los espacios de comunicación de la región han sido apropiados en beneficio de la empresa. La empresa interviene en espacios sociales creados por movimientos sociales, como las CFRs (Casas Familiares Rurales), que fueron pensadas en base a la pedagogía de la alternancia de Paulo Freire como modelo de educación contextualizada. Existe ahora una división político-social fortísima en comunidades de quebradoras de coco babasú que antes tenían en el movimiento la fuerza de su autonomía.

Hay mortandad de peces en el río Tocantins debido a la devolución del agua usada en la fábrica. Según la empresa, esta agua pasa por una central de tratamiento, pero no se le retiran los agentes químicos por completo, lo que incluso puede llegar a alterar la reproducción de las especies nativas del río. Hay una desconfiguración de la presentación de la ciudad que tiene en su raíz el río Tocantins, la pesca artesanal, el aprovechamiento y la colecta de recursos. Una ciudad símbolo de la frontera entre los biomas Cerrado (sabana tropical) y Amazónico, llamada Portal de la Amazonía, convertida en decoraciones hechas con troncos de eucalipto, árboles de eucalipto, el logo de la empresa en los uniformes festivos y deportivos de la ciudad, las personas inducidas a olvidar su ancestralidad. Algunos días, la ciudad apesta, el viento trae el mal olor de la fábrica que se siente en varios de los  barrios más cercanos al polo productivo. Las secas de arroyos y riachuelos se están dando con más fuerza cada año debido al consumo de agua de los eucaliptos. Hay envenenamiento del suelo, aire y agua y tenemos varias personas con problemas de salud que antes no eran frecuentes en las comunidades, como picazón en el cuerpo y ceguera. Se dan accidentes graves y mortales relacionados principalmente a los camiones tritrenes que transportan  los troncos, y los incendios en las plantaciones durante el verano, que no son denunciados ni indemnizados. La mayoría de camiones tritrenes son de 30 metros de longitud y transportan la madera de las plantaciones a la fábrica. Son camiones muy pesados que llevan cientos de troncos, los cuales, con el movimiento de los caminos y las altas velocidades acaban por desprenderse, provocando accidentes y muertes. Hay riesgos más altos en las carreteras de Maranhão, ya que son más estrechas y no tienen áreas de descanso. Causan daño a las vías por causa del peso y ocasionan quiebres en las paredes de las casas por la constante vibración de la tierra.

El Movimiento Interestatal de Mujeres Quebradoras de Coco Babasú (MIQCB) sentó una denuncia ante el Ministerio Público Federal (MPF) sobre las muertes de por lo menos ocho personas en 2015, entre ellas, tres carbonizadas en las plantaciones de la zona. Pero nos respondieron que no era posible seguir adelante con el proceso alegando insuficiencia de información sobre las víctimas y sus familiares. Algo como: nombre completo, nombre del padre, nombre de la madre… totalmente absurdo. Hasta salió un reportaje espantoso hecho por la TV Mirante, un canal local, con el hijo de una víctima que murió a causa de la caída de un tronco del camión durante el transporte de la madera  hacia la fábrica. Se evidenció que no hubo ninguna visita de representantes de la empresa a la familia, ni tampoco una indemnización (la familia reside en el municipio de Vila Nova dos Martírios, ciudad cercana a Imperatriz, que también sufre impactos causados por la empresa).

Comunidades en conflicto entre sí, divididas en sus propios territorios. Organizaciones sociales sin autonomía. En fin, lo que está trayendo de bueno es sólo para una pequeña minoría de empresarios y políticos que se están embolsando millones en detrimento de muchas personas perjudicadas.

4. ¿Existen otras obras de infraestructura en la región relacionadas con la empresa Suzano?

Un trecho de diez kilómetros de ruta que une Imperatriz con la fábrica de la empresa es parte de la carretera MA 386 Rodovia Padre Josimo. La carretera se construyó primero para permitir el transporte de la madera, el trecho está en pésimas condiciones y es extremadamente peligroso. Es muy estrecho y en partes no tiene asfalto, que se rompe con el peso de los camiones. Muchas comunidades sufren en los bordes de ese trecho con la polvareda, los riesgos de accidentes y la perturbación de la convivencia en las comunidades tradicionales. En el perímetro urbano los camiones también transitan causando accidentes, uno de los últimos ocasionó la muerte instantánea a una pareja en el cruce de la avenida JK con la ruta BR 010.

5. ¿Algún otro comentario que quisieras compartir?

La actuación de la empresa Suzano en la región no está fiscalizada, no se la  responsabiliza de modo alguno por los daños físicos, culturales, ambientales y sociales que ocasiona a las poblaciones de la región. La transferencia de responsabilidad del poder público a la empresa es peligrosa y amenaza la soberanía del municipio y de las personas.

Revertir la fragmentación social que trajo la instalación de la fábrica principalmente en las comunidades puede llevarle muchos años a las organizaciones sociales que trabajan con la colectividad en la región. Es un emprendimiento típico que usa a las personas para presentarse como una empresa de buena fe, mientras que es una de las multinacionales que promueve más violaciones de los derechos humanos en Brasil.

En cuanto al movimiento, como mujer, mujer negra, militante de un movimiento de mujeres, me siento amenazada frecuentemente por la empresa, somos seguidas en los alrededores de las comunidades, somos vigiladas cuando estamos reunidas en las comunidades, somos fácilmente identificadas por el trabajo que hacemos y tenemos la determinación de no parar el trabajo incluso frente a estos riesgos.