Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Portucel en Mozambique: la realidad tras el discurso de las “plantaciones sustentables”

La empresa Portucel considera que sus miles de hectáreas de plantaciones en Mozambique son “sustentables”, a pesar de los serios problemas y conflictos con y entre las poblaciones locales. El llamado “desarrollo sustentable forestal de África” representa una dura realidad en el campo.

Foto: Missão Tabita, Mozambique

Las comunidades de Mozambique en la provincia de Zambezia,  particularmente en los distritos de Ile, Namarroi y Mulevala, han vivido por siglos en torno al uso y aprovechamiento de la tierra en forma sustentable. Este sistema permitió prácticas y procesos que a su vez mantuvieron relaciones pacíficas y funcionales entre las comunidades y el medio ambiente.

Mozambique vive actualmente los dilemas de un modelo de desarrollo basado en la extracción de recursos. La tierra es convertida en un activo al servicio del capitalismo, que es expropiada de la población local. En lo que se refiere a las plantaciones de árboles, desde el año 2000 hasta la fecha se han concedido más de 600 mil hectáreas de tierra para la producción de pino y  eucalipto en las provincias de Niassa, Nampula, Zambezia y Manica. Estas son controladas mayoritariamente por dos grandes empresas: Portucel (controlada por la empresa The Navigator Company de Portugal) y Lúrio Green Resources (controlada por la empresa Green Resources).

El gobierno de Mozambique asumió en 2013 el compromiso de dar en concesión cerca de tres millones de hectáreas de tierra a empresas que promueven los monocultivos de árboles en Niassa, con el objetivo de convertir el país en el segundo productor de celulosa de África, después de la vecina Sudáfrica. Es evidente que para el gobierno de Mozambique la inversión en plantaciones de árboles es prioritaria, independientemente de sus impactos. Tales concesiones han llevado a que en las regiones donde tienen lugar los proyectos ocurran convulsiones sociales, reasentamientos forzados e inseguridad alimentaria localizada, como resultado de la reducción de las superficies de cultivo.

Aún así, durante el encuentro anual de 2019 de la Plataforma de Plantaciones de Nueva Generación (PNG), iniciativa de la ONG conservacionista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, World Wide Fund for Nature) con el objetivo de promover la expansión industrial de monocultivos, Portucel se refirió a esas plantaciones como un conjunto de “plantaciones sustentables que sustentan la prosperidad rural, con un abordaje inclusivo y compartido”. Este llamado “desarrollo sustentable forestal de África”, entre tanto, se traduce en una dura realidad en el campo.

La lucha contra la invasión de las “machambas”

El día 14 de julio de 2018 la organización MISSÃO TABITA recibió información sobre un conflicto entre la empresa Portucel y las comunidades de Mugulama, área de Nanretete, Distrito de Ile. Un miembro y residente de la comunidad de Nanretete dijo que “los técnicos de la empresa Portucel llegaron a Nanretete con el fin de informar a la comunidad acerca del mapeo de cementerios. Los  representantes de la empresa le hicieron las siguientes preguntas a la comunidad: ¿Dónde se entierran los restos mortales de las personas y cuál es el procedimiento de registro de cementerios?” Todo esto ocurrió sin que existiera ningún término de consentimiento por parte de las comunidades en la localidad. Un integrante de la comunidad, indignado, preguntó “¿Qué es esto, si el cementerio es un lugar sagrado donde están los difuntos y la terminal de nuestra vida?”. Mientras se hacía esa pregunta, el líder de la comunidad y el técnico de la empresa ordenaron entrar al cementerio para sacar fotos. La reacción de la comunidad fue tan fuerte que incluso querían pegarle al técnico en respuesta al acto y a la actitud de la empresa.

MISSÃO TABITA comprobó que esta manifestación apenas si comenzó en la comunidad de Nanretete para continuar en las comunidades de Namacubo, Intiticoni, Naume, Mualua y Napua, donde nos presentaron otras cuestiones: amenazas a mano armada por parte de personas dudosas y comunicaciones de Portucel declarando acuerdos mal celebrados con las comunidades.

Las comunidades por donde pasamos también pidieron apoyo en la lucha contra la invasión de las machambas, palabra usada para denominar las tierras para producción de alimentos en Mozambique, por parte de la empresa. Esto generó más atención de las comunidades, porque la agricultura es la base de su supervivencia. Fuimos también a conversar con el jefe de la localidad de Neves, de quien obtuvimos mínimas informaciones sobre el objetivo de la empresa que es la expansión de las plantaciones de eucalipto. Afirmó también que muchas veces recibió en su gabinete al equipo de la empresa, que iba a presionarlo para conseguir la entrada de la empresa en otras zonas. Como él se resistía, buscaron una forma de corromperlo ofreciéndole una cantidad que no nos reveló, y explicaron que primero harían el mapeo de los lugares sagrados para evitar la destrucción de los mismos.

Construcción por parte de la empresa Portucel de pequeñas represas sobre los ríos que atraviesan las comunidades

En julio de 2019, MISSÃO TABITA recibió un alerta en las comunidades sobre la construcción de pequeñas represas sobre los ríos que atraviesan las comunidades. Una de las personas afectadas por el incidente contó: “Vino de repente un grupo a medir machambas con la garantía de asegurar la tierra de los campesinos y aceptamos porque argumentaban que en caso de que una empresa viniera a apoderarse de nuestras tierras podríamos exhibir los documentos denominados DUAT (Derecho de Uso y Aprovechamiento de la Tierra). Nos dieron resguardos y apelaron a la buena conservación. Unos días después vinieron blancos junto con el jefe del puesto administrativo de Ile (sede) y los técnicos de agricultura a un encuentro convocado por el líder local. En la reunión no pidieron la opinión de la comunidad, sólo afirmaron que quieren construir una represa en la comunidad de Hamela sobre el río Nakope, dentro de mi terreno, para riego de hortícolas para beneficiar a la comunidad, afectando así a 34 familias. En la reunión se dijo que los que van a ser afectados van a salir de sus tierras, y no dijeron cuál será nuestro destino. Ahora bien, soy huérfano de padre y madre, tengo niños que cuidar, no estoy satisfecho porque no sé a dónde voy a ir. No me gustaría dejar a mis antepasados e ir a vivir una vida dudosa o sospechosa, no pueden dejarme en un terreno que no produce nada, siendo que yo vivo gracias a las machambas, es la tierra la que me sustenta”.

Portucel, conociendo de artimañas, inició una colaboración con la Asociación Rural de Ayuda  Mutua (ORAM), que se dedica a la delimitación de tierras.  Fue quien delimitó el área donde se propone la construcción, alegando que era para el riego de los productos agrícolas. Nuestros entrevistados sólo hablaron de ORAM, sin saber que la maniobra fue hecha por la empresa Portucel.

El proceso de acceso a la tierra y los derechos de las comunidades locales

El proceso de asignación de los DUATs a la empresa Portucel no es de dominio público, ya que se desconoce la conformidad legal de ese proceso. Es necesario tener en cuenta que una parte significativa de las tierras en cuestión (los respectivos titulares de los DUAT) eran de las comunidades locales. En las zonas donde se instaló Portucel la agricultura es la principal actividad de subsistencia y de generación de rendimientos de la población local, involucrando prácticamente a todos los integrantes de las familias. La agricultura se practica manualmente en pequeñas explotaciones familiares con un régimen de asociación de cultivos basados en variedades locales.

Portucel Mozambique cuenta con financiamiento de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo privado del Banco Mundial, valorado en cerca de 2.300 millones de dólares, para establecer plantaciones de eucaliptos para la producción industrial de celulosa y energía en Mozambique. Según el proponente, se eligió a Mozambique para la implementación de este proyecto debido a la fuerte afinidad cultural y su posición geográfica estratégica privilegiada en relación con los mercados asiáticos. De acuerdo con la información del proyecto, disponibles en los Informes de Evaluación del Impacto Ambiental, la instalación de las plantaciones de eucalipto en las provincias de Zambezia y Manica se hará de forma gradual. En la provincia de Zambezia se estima la plantación de 2.000 hectáreas el primer año, aumentando gradualmente hasta abarcar un área de cerca de 120 mil hectáreas de eucaliptos al cabo de 12 años. En tanto en la provincia de Manica se calcula que se plantarán 1.500 hectáreas el primer año, con el mismo aumento gradual hasta alcanzar cerca de 126 mil hectáreas al cabo de 12 años.

Varios miembros de las comunidades expresaron sentirse presionados a aceptar la entrada de Portucel y la consiguiente cesión de la tierra debido a presiones de dirigentes locales; sin embargo, no saben decir si Portucel tiene o no conocimiento de ello. De acuerdo con los entrevistados, Portucel Mozambique convenció a las comunidades a ceder sus machambas a la empresa con promesas de empleo y formación técnica. Entre tanto, se quejaron de que los empleos prometidos terminaron siendo precarios, de poca duración y que el valor recibido variaba entre 80 y 100 meticales por día (entre 1,25 y 1,50 dólares). Tampoco son de dominio público los criterios de compensación puestos en práctica a favor de las comunidades cuyos derechos sobre la tierra pasaron a estar a nombre de Portucel.

“Lo lamentamos mucho porque no vimos lo que nos prometieron; las personas que trabajan no se quedan [trabajando en la empresa], trabajan pocos días, y por ese motivo no estamos satisfechos con Portucel,” es el desahogo de uno de los integrantes de la comunidad del Puesto Administrativo Socone (sede).

Todos estos casos verificados contradicen lo que la empresa Portucel asumió públicamente en su documento sobre el procedimiento de acceso a la tierra, al referir que “en el caso de que las comunidades y familias no estén interesadas en el proyecto de Portucel Mozambique, la empresa buscará otra área alternativa, rechazándose rigurosamente todo acto de presión o coacción por parte de sus colaboradores”.

Según los miembros de las comunidades entrevistadas, la negociación para la cesión de tierra comunitaria se hace individualmente. La empresa negocia directamente con el propietario de la machamba, incluyendo la limpieza de la misma, efectuada por el propietario y familiares contratados, que reciben cerca de 1.500 meticales (alrededor de 24 dólares).

“Al principio dijeron que el que quiere trabajar entrega su machamba, y ahí no demoramos mucho, yo entregué dos hectáreas y media y trabajamos sólo un mes porque para destroncar se nos fue un mes entero y nos dieron 1.500 meticales por persona por el trabajo. No recibí dinero por la machamba, pero sí por el trabajo que hicimos en mi propia machamba. Y ahora no tengo otra cosa que hacer que quedarme parado, hasta el propio líder entregó su machamba y así está sentado en su casa. En mi machamba yo producía maíz, frejoles jogo, frejoles bóer y mandioca para sustentar a mi familia. Tengo seis hijos y vivo también con mi esposa y mi suegra”, dijo un integrante de la comunidad.

Las cuestiones planteadas por las comunidades han sido hasta ahora justificadas por la empresa como resultado, en gran medida, de la falta de información y comunicación entre la empresa y las comunidades.  MISSÃO TABITA cree que este análisis es una grosera simplificación de las preocupaciones de las comunidades, considerando que muchos simplemente no tienen interés en que se altere su modo de vida, no quieren vivir rodeados de eucaliptos y no tienen ninguna noción de los impactos negativos que este tipo de plantación tendrá en sus machambas en términos de disponibilidad de agua, uso de agrotóxicos, etc.

A pesar de que la empresa recién está en el proceso inicial de establecimiento, ya hay conflictos de tierra. El gobierno mozambiqueño debe atender urgentemente esta situación con especial atención, pues constituye un peligro para la supervivencia de las comunidades rurales y en especial las de los distritos de Ile, Namarroi y Mulevala. Gran parte de los integrantes de las comunidades contactadas no tienen el mínimo conocimiento sobre el proyecto, sobre la superficie que utilizará el proyecto, los potenciales impactos sociales y ambientales, pormenores sobre el tipo y la cantidad de empleos prometidos, tampoco saben qué tipos de cambios pueden esperar en sus formas de vida. La insatisfacción es visible debido a las elevadas expectativas generadas por las innumerables promesas realizadas durante la consulta comunitaria. Los miembros del gobierno están siendo tentados y “pescados” por la empresa mediante el dinero, y así se ponen a favor de la empresa.

Nuestra lucha en defensa del medio ambiente y la preservación de las fuentes de agua, el principal alimento del ser humano, debe ser constante. Porque la privatización de las fuentes de agua es un creciente problema en todo el mundo. El agua es un derecho humano básico, y aunque la gestión del agua sea de interés público y necesario, este recurso vital no debe ser objeto de propiedad.

¡Cuando nace una represa muere el río!
¡El agua es vida!

Zambezia, octubre de 2019

Rodrigues Bicicleta, Eugénio Oloda Muhelele y Victorino Bernardo
MISSÃO TABITA, Mozambique
Una organización que busca la justicia social, los derechos humanos y  promover el derecho de aprovechamiento de la tierra en las comunidades. La organización trabaja en colaboración con Justiça Ambiental! sobre las comunidades que perdieron sus derechos y que se ven afectadas por los grandes monocultivos de eucalipto en Mozambique.