Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Una voz desde Tanzania: la promoción de plantaciones de monocultivos para leña es un argumento falso

Las empresas de plantaciones a menudo afirman que las poblaciones locales son quienes destruyen los bosques, particularmente donde estas dependen de la leña y/o el carbón. Por tanto argumentan que las plantaciones pueden proporcionarles esta madera de manera “sostenible”. Pero esto sencillamente no es verdad.

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Las empresas de plantaciones industriales a menudo argumentan que son las poblaciones locales quienes están destruyendo los bosques, particularmente en aquellos lugares donde dependen de la leña y/o el carbón para cocinar sus alimentos y obtener energía. Por lo tanto, dicen, se necesitan plantaciones de árboles para proveer “sosteniblemente” esta madera. Pero esto no es cierto. La vegetación local, si está bien administrada, puede satisfacer perfectamente las necesidades locales, como ha ocurrido a lo largo de varias generaciones. Las miles de hectáreas de monocultivos de árboles que se han establecido en Tanzania son, de hecho, una de las causas de la deforestación a gran escala, de la contaminación del suelo y el agua, así como de los conflictos que han surgido con las comunidades debido al confinamiento y el acaparamiento de tierras.

Éste es el testimonio de Frank, quien desde hace más de 20 años participa activamente en el apoyo a las luchas de los pueblos de los bosques en Tanzania.

Soy Frank Luvanda, nacido, criado y actualmente viviendo en Tanzania. Trabajo en la Fundación SUHODE, una organización no gubernamental pequeña pero activa que trabaja en torno a dar respuesta a los diversos desafíos ambientales y sociales existentes en Tanzania, en especial difundiendo la verdad sobre los efectos negativos de las plantaciones de monocultivos en Tanzania. He trabajado con varias organizaciones por más de 20 años. He tenido el privilegio de realizar varias visitas en numerosos lugares del país: desde las tierras altas del sur y las regiones del norte hasta las partes oriental y occidental de Tanzania. Entre otras cosas, he sido testigo de la inminente expansión de las plantaciones de monocultivos promovida por algunas empresas multinacionales, como Green Resource Limited (GRL) y muchas otras. La mayoría de estas empresas de monocultivos de árboles prefieren plantar especies de árboles exóticos, principalmente eucaliptos y pinos.

Gran parte de las tierras que han sido tomadas por empresas de plantaciones de monocultivos, fueron alguna vez muy importantes para las comunidades, ya que ofrecían numerosos beneficios, tales como agua, leña, alimentos para animales, suministro de malezas utilizadas para hacer cestas tradicionales y una variedad específica de suelo empleado para fabricar ollas tradicionales. Algunas de las tierras tomadas por estas empresas eran fértiles pastizales, con innumerables beneficios para las comunidades y cruciales para determinados animales. Además, durante muchos años, antes de que estas empresas se apropiaran engañosamente de estas tierras, las comunidades podían conseguir  probablemente la mejor leña para cocinar, iluminar y obtener calor para el uso doméstico.

Quiero comenzar negando y rechazando categóricamente la afirmación errónea que las empresas de monocultivos afirman cuando dicen que plantan monocultivos de árboles para leña; ¡eso no es así! Más del 90% de los hogares de Tanzania utilizan leña de árboles o bosques nativos, y no árboles exóticos, como el eucalipto y el pino. Según la Agenda de Acción por una Energía Sostenible para Todos, de 2015 en Tanzania, “En términos de consumo de energía primaria, la biomasa representa el 90% de la energía consumida en Tanzania. La electricidad representa el 1,5% y los productos derivados del petróleo representan el 8% del consumo de energía del país. La energía solar, el carbón, la energía eólica y otras fuentes representan alrededor del 0,5% de la energía total … ” Además, cuando se trata de energía para cocinar, la misma Agenda de Acción por una Energía Sostenible para Todos muestra categóricamente que el 90,2% de los hogares rurales en Tanzania utiliza leña para cocinar y para calefacción, mientras que el 62% de los hogares de áreas urbanas utilizan carbón para cocinar y para calefacción. ¡La biomasa a la que se hace referencia en este documento de la Agenda no es biomasa de las empresas de plantaciones de árboles en Tanzania!

Sin embargo, es cierto que hay un bajo porcentaje de hogares en Tanzania que cocinan con leña de árboles exóticos y con residuos de cultivos. Pero esto es común solo en regiones semidesérticas, donde los bosques nativos fueron degradados. En estas zonas semi-desérticas o semiáridas, las comunidades todavía usan sus árboles exóticos auto-plantados ¡y no los árboles de las empresas de plantaciones! Por lo tanto, es incorrecto y engañoso que dichas empresas afirmen que plantan monocultivos exóticos para ayudar a las comunidades locales a satisfacer sus necesidades de leña.

La mayoría de las comunidades de Tanzania utilizan leña de una manera sostenible ya que recogen solo ramas y los árboles o ramas ya marchitos que se encuentran en la mayoría de los bosques saludables. Actualmente, otras comunidades plantan sus propias especies de árboles nativos, como Acacia Tortilis o Acacia Nilotica. Las comunidades saben exactamente qué especie es buena para cocinar y, por lo tanto, no recolectan cualquier madera. Por ejemplo, no van a encontrar una sola comunidad que recolecte madera muerta de árboles como Erythrina Shliebenii, Faidherbia Albida o Afzelia Quanzensis. Las comunidades de Tanzania por lo general saben vivir en armonía con la naturaleza. Cuando hay una deforestación excesiva a causa de las demandas de energía, en forma de carbón y leña, entonces, con seguridad, dicha deforestación está conectada a personas ajenas a esas comunidades que, a través de sobornos, recogen leña y hacen carbón para venderlo en zonas urbanas.

En mi experiencia, a través de mi trabajo con la Fundación SUHODE, no hay comunidad que esté dispuesta o quiera destruir los bosques que tiene a su alrededor, ya que dependen en gran medida de ellos para diversos aspectos de sus vidas, como el suministro de energía (leña), agua, medicamentos, miel, etc. SUHODE ha estado trabajando para facilitar estructuras de gobernanza comunitarias que les permitan aplicar estatutos locales para el manejo sustentable de sus bosques, incluso en el uso de mejores prácticas en la cosecha/recolección de leña.

La mayoría de las comunidades prefieren las especies de árboles nativos a las especies de árboles exóticos debido al hecho de que algunas especies de árboles nativos tienen mayor valor calórico por metro cúbico (Kcal/m3) en comparación con la mayoría de los árboles exóticos. Aun así, algunas comunidades plantan sus propios árboles exóticos específicamente para la producción de leña o carbón. Pero no hay una sola empresa de monocultivos de árboles en Tanzania que ayude a las comunidades a obtener leña de sus excesivamente enormes plantaciones de monocultivos.

Promover las plantaciones de monocultivos de árboles para suministrar leña a las poblaciones locales es un argumento falso y engañoso, que solo tiene como objetivo perpetuar el sistemático acaparamiento de tierras para sus propios negocios y ganancias, y nunca con el objetivo de apoyar a las comunidades para que tengan acceso a la leña. Por lo que conozco, hay algunos pocos productores de tabaco en algunas aldeas del distrito rural de Iringa, a saber, Kidamali, Kiwere, Mfyome, Mlangali, Luganga, Mapinduzi, Nzihi y Kitapilimwa, que compran esa madera de las plantaciones como fuente de energía para el secado de sus hojas de tabaco, pero no como leña para uso doméstico.

Las empresas de plantaciones de monocultivos en Tanzania y en otros lugares deben poner fin a sus engañosos mecanismos para obtener tierras, incluyendo, pero no únicamente, las “promesas incumplidas y mentirosas” que hacen a las comunidades. Deben dejar de expandir sus plantaciones y permitir que las comunidades protejan sus tierras, en especial los bosques y las praderas. Cabe señalar que los monocultivos de árboles no son bosques, ya que están destinados a la producción de una sola materia prima, como caucho, celulosa, aceite de palma, madera, etc. Apoyar los monocultivos de árboles equivale a apoyar los desiertos verdes, por lo que la biodiversidad sufre más y los medios de vida de las comunidades se deterioran radicalmente.

Frank Luvanda,
Fundación SUHODE, Tanzania