Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Nigeria: Shell prende fuego a los bosques

Desgraciadamente noticias acerca de enormes incendios forestales, como los que afectaron Indonesia y los que se están extendiendo actualmente por Roraima, en la Amazonia brasileña, son frecuentes en la información que circula por el mundo. Sin embargo, no debe olvidarse que incendios de menor escala también tienen terribles consecuencias sobre las comunidades locales. Un ejemplo es el incendio que ha afectado al bosque de Aleibiri, un poblado de 6.000 habitantes en el Delta del Rio Niger, en Nigeria. La causa del desastre fue la falta de consideración demostrada por un contratista de la Shell. Una lluvia providencial -que el sacerdote mayor de Aleibiri, Lider Mgbeke, consideró una intervención de sus ancestros y dioses- evitó que el fuego se extendiera.

La historia del incendio del bosque de Aleibiri comenzó realmente en marzo de 1997, cuando de una tubería instalada por Shell se esparció petróleo crudo en los humedales, los bosques y las aguas del territorio de la comunidad. En un principio la compañía rehusó reconocer su responsabilidad en el accidente. Pero luego, como consecuencia de la lucha de los nativos Ijaw, Shell tuvo que contratar a Emmanique Services Co. para limpiar el derrame. Sin embargo, la operación fue realizada de manera descuidada, lo que originó un incendio, que se extendió rápidamente debido a las inusuales condiciones reinantes de extrema sequedad.

Los abusos cometidos por Shell se remontan a muchos años atrás. En 1983 las comunidades de Ekeremor-Zion, Sekebulo, Obotobo 1 y Obotobo 2 iniciaron un juicio contra una compañía subsidiaria de Royal Dutch Shell por los daños ambientales provocados en sus tierras. Luego de un largo proceso de 14 años el juicio fue resuelto en favor de los demandantes. Sin embargo, Shell manifestó que no acataría la decisión y que apelaría la sentencia. Simultáneamente la compañía empezó a utilizar a cuerpos del aparato de seguridad del Estado como instrumento para amenazar a integrantes de las comunidades. Hubo también amenazas realizadas de manera directa contra los pobladores, a quienes se advirtió que recibirían un “tratamiento similar al de los Ogoni”.

Fuente: Environmental Rights Action, 29/3/1998.