Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

La declaración conjunta de Estados Unidos y Brasil sobre el Cambio Climático: inaceptable, poco ambiciosa y altamente peligrosa

US-brazilPor Chris Lang

4 de agosto de 2015

A finales de junio de 2015, el presidente Barack Obama y la presidenta Dilma Rousseff emitieron una “Declaración conjunta entre Estados Unidos y Brasil sobre el Cambio Climático”. Es bueno ver que los dos presidentes priorizaron el cambio climático dentro de su agenda cuando se reunieron.

El World Resources Institute describe la declaración como “notable”, “sin precedentes”, y un “paso importante hacia adelante”.

Pero leyendo la declaración queda claro que ninguno de los dos países se compromete a abordar la causa del cambio climático: la continuada extracción y quema de combustibles fósiles. Las palabras “carbón” y “petróleo” no aparecen en la declaración. La palabra “gas” aparece sólo en el contexto de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por supuesto, no hay ninguna mención en la declaración a dejar los combustibles fósiles bajo tierra.

La meta de Obama y de Rousseff de 2° C de calentamiento global es muy peligrosa

Quizás el problema más grave que tiene la declaración es que su meta es demasiado lejana y demasiado débil. (Por supuesto, es la misma meta que utiliza la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que también es muy problemática.)

La declaración de Estados Unidos y Brasil se centra en un límite de calentamiento de 2° C:

Teniendo presente el objetivo a largo plazo de limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 2° C por encima de los niveles preindustriales, coincidieron en que debería haber un plan ambicioso de contribuciones determinadas a nivel nacional, una actualización periódica de las Partes con el fin de promover una mayor ambición en el tiempo, y el fomento de estrategias a largo plazo para la transición a economías bajas en carbono.

En octubre de 2014, David Victor y Charles Kennel argumentaron en la revista Nature que deberíamos abandonar el objetivo de los 2º C. Víctor y Kennel señalaban que el objetivo de los 2º C no es alcanzable porque las emisiones de efecto invernadero continúan en aumento. En 2013, las concentraciones de CO2 alcanzaron el mayor ritmo de crecimiento de los últimos 30 años.

Víctor y Kennel escriben,

Porque parece firme y concierne al futuro calentamiento, el objetivo de los 2° C ha permitido a los políticos pretender que se están organizando para tomar medidas cuando, de hecho, la mayoría ha hecho poco. Pretender que están persiguiendo este objetivo inalcanzable también permitió a los gobiernos ignorar la necesidad de una masiva adaptación al cambio climático.

Hace tiempo que el objetivo de los 2° C es polémico. En 2004, el científico del clima James Hansen escribió que,

el escenario de 2° C no puede recomendarse como un objetivo responsable ya que casi seguramente nos lleva al terreno de una peligrosa interferencia antropogénica con el sistema climático.

Y en un artículo publicado en Atmospheric Chemistry and Physics, en julio de 2015, Hansen y sus colegas escribieron que,

Un calentamiento global de 2° C por encima de los niveles preindustriales provocaría un aumento del derretimiento de la capa de hielo y resultaría muy peligroso.

Cuando Obama y Rousseff hablan de un “objetivo a largo plazo” de 2° C, es demasiado poco y demasiado tarde.

Los compromisos inaceptables de Brasil

He aquí el texto de la Declaración de Estados Unidos y Brasil relativo a los compromisos de Brasil, precedido de algún divague sobre “justo y ambicioso” y “el máximo esfuerzo posible”:

Brasil implementará políticas dirigidas a eliminar la deforestación ilegal, junto con un ambicioso incremento de las reservas de carbono a través de la reforestación y la restauración de los bosques. Para ello, Brasil tiene la intención de restaurar y reforestar 12 millones de hectáreas de bosques en 2030. En línea con su objetivo de ampliar el uso de fuentes de energía renovables, Brasil pretende que el total de su matriz energética alcance, para 2030, un porcentaje del 28% al 33% de fuentes renovables (electricidad y biocombustibles), sin considerar la energía hidroeléctrica. Brasil también pretende mejorar las prácticas agrícolas y de pastoreo bajas en carbono a través de la promoción de la agricultura sostenible y de mejoras de la productividad; promover nuevos estándares de tecnología limpia para la industria; promover medidas adicionales de eficiencia energética y ampliar el uso de fuentes de energía de combustibles no fósiles en el país.

Hay cuatro compromisos relativos a los bosques: detener la deforestación ilegal; reforestar 12 millones de hectáreas; promover los biocombustibles; y promover la agricultura sostenible. Un rápido vistazo a cada uno de estos compromisos revela que los compromisos de Brasil en la declaración Estados Unidos- Brasil representan muy poco, realmente.

En materia de deforestación ilegal, Brasil tendrá como objetivo cumplir sus propias leyes. Como señaló Márcio Astrini, de Greenpeace, en el sitio web China Dialogue, esto es inaceptable:

Es inaceptable que el compromiso más ambicioso que ha hecho Dilma para proteger los bosques y combatir el cambio climático sea sólo obedecer la ley.

Brasil restaurará y reforestará 12 millones de hectáreas de bosques para 2030. Esto suena impresionante. Pero es sólo la mitad de la superficie requerida por el Código Forestal del país, según Astrini.

Ampliar la superficie de tierra dedicada a las plantaciones de biocombustibles podría tener impactos devastadores en el cerrado de Brasil, la sabana con la mayor riqueza biológica del mundo. Por lo menos una parte del éxito de Brasil en la reducción de la deforestación de la Amazonia, se hizo a expensas del cerrado.

En 2011, el periodista británico Fred Pearce informó que,

En los últimos años, la tasa de destrucción ecológica del cerrado ha duplicado la de la Amazonia. Y si bien la mayoría de la selva amazónica sobrevive, más del 60 por ciento de los otrora 200 millones de hectáreas de cerrado, desaparecieron bajo el arado, principalmente en las últimas dos décadas.

Parte de esta destrucción se llevó a cabo para dar paso a las plantaciones de caña de azúcar y proveer etanol para los coches brasileños. La selva amazónica es demasiado húmeda para plantar caña de azúcar, pero la ampliación del área de las plantaciones de caña de azúcar en el cerrado provoca el desplazamiento de la ganadería y las plantaciones de soja hacia la Amazonia.

La agricultura sostenible es similar al mito del manejo forestal sostenible. En lugar de abordar las causas fundamentales de la deforestación, en particular el consumo cada vez mayor, los defensores de la agricultura sostenible (como WWF, por ejemplo) argumentan que con las normas ambientales y sociales, las industrias destructivas se volverán sostenibles.

Una de las estrategias del grupo de presión de la “agricultura sostenible” es crear mesas redondas de productos comerciales, tales como la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible y la Mesa Redonda de Soja Responsable, donde las “partes interesadas” – , incluidas la industria y ONGs en gran medida cooptadas – pueden reunirse y acordar “soluciones”. Invariablemente, las soluciones no hacen nada para impedir la continua expansión de la industria que causó el problema en primer lugar.

Estas mesas redondas nunca tratan la contradicción de describir a vastos monocultivos de plantaciones como “sostenibles”.

Ni hablar del petróleo

En 2006, Brasil anunció el descubrimiento de decenas de miles de millones de barriles de petróleo, a más de 200 kilómetros de la costa de Río de Janeiro. Se supone que el descubrimiento era para ayudar a financiar la atención de la salud, la mitigación de la pobreza y la educación, y para impulsar la economía de Brasil.

En lugar de ello, la compañía petrolera estatal de Brasil, Petrobras, está sumida en un escándalo de endeudamiento y corrupción. (Rousseff fue presidente de Petrobras de 2003 a 2010, pero niega saber algo acerca de la corrupción.) El petróleo se encuentra en aguas profundas, muy lejos de la costa, accesible por helicóptero. Es una de las operaciones de perforación petrolera más riesgosas del mundo.

Hay similitudes con las operaciones Deepwater Horizon de BP en el campo petrolero Macondo Prospect, en el Golfo de México. El 20 de abril de 2010, la plataforma petrolera Deepwater Horizon explotó y el derrame de petróleo resultante fue el más grande del mundo.

Una fuente del gobierno brasileño dijo a The Guardian,

Si hay un accidente en este tipo de pozo, nadie sabe lo que ocurrirá, pero sin duda sería peor que el de Macondo”.

A principios de este año, el presidente Obama permitió que Shell comenzara la perforación de un pozo exploratorio en el Océano Ártico. Incluso Al Gore criticó a Obama por esta decisión. Gore dijo a The Guardian que,

Creo que la perforación del Ártico es una locura. El derrame de Deepwater Horizon fue una advertencia que debía haber bastado. Las condiciones son muy hostiles para la actividad humana allí. Creo que es un error perforar en busca de petróleo en el Ártico. Creo que debería prohibirse.

La semana pasada, activistas en kayak y Greenpeace bloquearon temporalmente un rompehielos de Shell impidiéndole salir del puerto de Portland, Oregon. En mayo de 2015, cientos de activistas en kayak protestaron en la bahía de Elliott, en Seattle, cerca de donde está atracada la plataforma de perforación de Shell, Polar Pioneer.

Pero cuando los presidentes Obama y Rousseff hicieron su declaración sobre las medidas para abordar los desafíos presentados por el cambio climático, a ninguno se le ocurrió mencionar la única solución que detendrá el cambio climático: dejar los combustibles fósiles bajo tierra.