Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Las contradicciones detrás de la promesa de “Deforestación Cero”

Las negociaciones climáticas de la ONU en París han puesto nuevamente mucho énfasis en los bosques, que son considerados meros depósitos de carbono. Una de las propuestas más recientes que promete dejar intactos los “depósitos de carbono” de los bosques se llama “deforestación cero”. Varias grandes empresas de plantaciones industriales apoyan la idea y suena lindo – no más deforestación así que no más emisiones de carbono forestal acumulándose en la atmósfera. Pero, ¿cómo pueden comprometerse las empresas que se basan en la expansión de las plantaciones y que son muy activas en las zonas de bosques tropicales a no deforestar más? Un análisis de lo que está ocurriendo en países como Liberia e Indonesia, donde actúan importantes actores del sector de plantaciones comprometidos con la “deforestación cero”, nos muestra por qué esos compromisos están llenos de contradicciones y sirven principalmente al propósito de permitir a las empresas continuar con sus actividades.

El caso de la empresa Golden Veroleum en Liberia

En julio de 2015, funcionarios del Departamento Forestal de Liberia presentaron una propuesta de revisión del “Manual para la cosecha de árboles en extensiones de plantaciones agrícolas y zonas de contrato minero” (Manual for Harvesting Trees in Agriculture Plantation Extension and Mining Contract Areas). Dicho manual facilitaría la extracción de madera dentro de zonas de concesión “agrícola” – legalizando la llamada “madera de conversión”. Estas concesiones en el noroeste y sureste del país por ejemplo, están cubiertas por extensas superficies de bosque. Hasta ahora, la conversión en dichas áreas no era posible, ya que el marco legal actual excluye la tala para exportación en las concesiones agrícolas existentes. Sin embargo, con el “Manual” propuesto, se abrirían muchas más posibilidades para destruir los bosques. (1)

Una de las mayores concesionarias “agrícolas” de Liberia es la empresa de aceite de palma Golden Veroleum Liberia (GVL), con un área de concesión de cerca de 220.000 hectáreas. GVL es propiedad de la empresa agroindustrial Golden Agri Resources (GAR), que en 2014 anunció el compromiso de “deforestación cero”, el cual se extiende a todas sus operaciones de aceite de palma, incluidas las de sus filiales. ¿Por qué la nueva propuesta de revisión del manual para la extracción de madera de las concesiones agrícolas y mineras en Liberia, de adoptarse, provocaría deforestación? Y ¿cómo resaltar las contradicciones detrás del compromiso de “deforestación cero” de empresas como GAR?

La propuesta permitiría a una empresa como GAR reivindicar internacionalmente que la compañía – en este caso en particular su filial GVL – no se está expandiendo a zonas de bosque, mientras que en la práctica hace exactamente eso. Según los cambios propuestos, GVL podría argumentar que otra compañía ya habría sacado la madera de su concesión y que por eso la zona ya no está cubierta de bosques. Mientras que, sin los cambios propuestos, GVL como titular de la concesión es el único que tiene permiso para sacar madera. Por tanto, si GVL se expande en áreas de bosques, no se podría culpar de la deforestación a nadie más que a GVL – algo que la empresa ha prometido en foros internacionales que no hará más.

Mientras que en el ámbito internacional GAR promueve su política de “conservación de los bosques”, lo que los cambios propuestos en el manual para la extracción de madera en concesiones agrícolas implican es la apertura de zonas de concesión “agrícola” al madereo industrial, provocando por tanto más deforestación. Esta no es una práctica nueva: de acuerdo con el centro de investigación Chatham House, la mitad de la madera tropical que se vende hoy en día es madera de conversión de bosques a otras actividades (2).

Los casos de las empresas Wilmar y APP en Indonesia

Durante los últimos meses, Indonesia ha sido una vez más fuertemente afectada por los incendios forestales masivos, un gran problema al que dedicamos un artículo en este boletín. La mayoría de las empresas de plantaciones que adhirieron a un compromiso de “deforestación cero” están activas en Indonesia. Estas incluyen a Wilmar, que promueve las plantaciones de palma aceitera, y APP, que promueve las plantaciones madereras para la producción de celulosa.

Según la ONG indonesia WALHI, las concesiones vinculadas a Wilmar y APP están involucradas en los recientes incendios forestales. Una de las causas principales de dichos incendios es la quema de bosques y tierras de turba para la expansión de las plantaciones, práctica que realizan las empresas, incluidas las filiales de Wilmar y APP. En Kalimantan Central, por ejemplo, se detectaron incendios forestales en las zonas de plantación de 14 filiales de Wilmar, mientras que en Riau se detectaron incendios en las zonas de 6 filiales de APP. (3) Los impactos de los incendios forestales en las personas, los territorios y el clima son especialmente graves en momentos en que Indonesia está afectada por un período de sequía excepcionalmente largo.

La deforestación cero sólo puede ocurrir si las empresas dejan de promover las plantaciones en gran escala

Se sabe que la agricultura industrial, incluyendo a las plantaciones de palma aceitera y las plantaciones madereras, es la causa directa más importante de la deforestación a nivel mundial. Lo que sorprende entonces, es que las empresas de plantaciones que se adhieren a una promesa de “deforestación cero” no dediquen ni una sola palabra a explicar lo que harán para detener efectivamente la continua expansión de las plantaciones.

Si se pretende que la “deforestación cero” sea tomada en serio, eso implicaría que en Liberia, por ejemplo, con su tendencia a tener reglas mucho más permisivas para el madereo en zonas de concesión agrícolas, empresas como GVL tendrían que rechazar esas tendencias y no permitir ningún madereo industrial en sus concesiones, ya que provocaría una deforestación masiva. Del mismo modo, Wilmar y APP deberían anunciar el alto a la expansión de plantaciones en sus concesiones existentes, como un paso necesario para reducir los incendios forestales y por lo tanto la deforestación y sus enormes impactos en la región.

Al mismo tiempo, las comunidades locales tienen por delante el gran desafío de hacer frente a los millones de hectáreas de plantaciones ya existentes. Es importante apoyar los esfuerzos de organización y lucha de las comunidades para tomar el control de estas tierras, transformando los territorios ocupados por plantaciones industriales hacia otros usos que les permita a las comunidades y a las generaciones futuras convivir y beneficiarse de los mismos

Acerca de este boletín

Nuevamente nos enfrentamos a dos semanas de negociaciones de la ONU controladas por el poder corporativo, esta vez en Francia, que giran en torno al clima y los bosques. Nuestra respuesta frente a esto es no solamente denunciar una vez más los impactos de las falsas soluciones que salen de este proceso y las dificultades que generan en los territorios, sino también exponer cómo las comunidades las resisten.

Al igual que los compromisos de “deforestación cero”, hay muchas otras tácticas que las empresas utilizan para evadir la responsabilidad por la destrucción social y ambiental que causan. Un artículo sobre “compensaciones de la biodiversidad” en Malasia muestra como el mecanismo es creado para “compensar” la destrucción de la biodiversidad, y que en los hechos fortalece los intereses de la industria palmícola y maderera del país. Otro artículo reflexiona sobre la decisión de las comunidades que dependen de los bosques en una zona de conservación de bosques en la Amazonía brasileña, de rechazar una propuesta que permitiría que una organización no gubernamental implemente un proyecto REDD en su territorio. Otro artículo informa sobre la interesante lucha y organización de ex-trabajadores de plantaciones en Sudáfrica, despedidos por el proceso de mecanización y privatización de un negocio de varias décadas atrás, que ahora luchan por su dignidad. Su objetivo es convertir las plantaciones para obtención de madera que rodean sus aldeas en zonas donde puedan producir cultivos y empezar a reconstruir la tierra con miras a obtener su soberanía alimentaria.

Otro argumento persistente de la destrucción maquillada de “verde” es la afirmación de que las grandes represas hidroeléctricas son “verdes” y que producen energía “sostenible”. Un artículo que informa acerca de la reciente Cumbre Indígena Mundial sobre el Medio Ambiente y los Ríos, que tuvo lugar en Sarawak, Malasia, muestra una imagen completamente diferente sobre las represas. El encuentro facilitó el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de la resistencia de las comunidades que luchan contra las mega-represas.

 

  1. http://wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin-wrm/seccion1/los-bosques-amenazados-liberia-podria-intensificar-la-destruccion-forestal/
  2. Ibid
  3. http://www.tuk.or.id/2015/10/open-letter-grave-concerns-with-financing-of-companies-link-to-forest-peat-and-land-fires-in-indonesia/?lang=en