Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Bosques de Mozambique en extinción

mozambique

Mozambique era un país rico en bosques. Actualmente, no solo no se le puede considerar rico, sino que además, sus bosques corren peligro de desaparecer a no ser que se tomen medidas concretas, urgentes y radicales. Varios estudios producidos en los últimos años por organizaciones de la sociedad civil y académicos, demuestran claramente que si se mantiene el actual modelo de explotación forestal, dentro de muy poco tendremos que cambiar el discurso de que éste es un país rico en recursos forestales. Esa riqueza de la que tanto nos jactamos está siendo derribada y exportada de forma salvaje y descontrolada.

La gran diversidad de bosques de Mozambique es poco conocida. Algunos estudios estiman que dos tercios de los bosques del país están formados por bosques de Miombo, los cuales cubren la mayoría de la región norte y parte de la región centro. En segundo lugar está el bosque de Mopane que ocupa desde el área del Limpopo hasta el valle del alto Zambeze. (1)

Cada uno de estos bosques cumple un rol crucial para las comunidades rurales que obtienen de ellos varios productos para su subsistencia, además de contribuir con su bienestar cultural y espiritual.

Las principales causas de la actual situación insustentable en la que se encuentran los bosques nacionales son el corte ilegal, la escasa o inexistente fiscalización, la ilegalidad en todos los niveles, los planes de manejo ineficientes o inexistentes, la corrupción generalizada, entre otras. La corrupción en el sector forestal –alimentada por una “demanda insaciable de madera” por parte de empresas chinas (2)- ocurre en todos los niveles. Consideramos que esa es la causa principal de la falta de acción ante tantos hechos y evidencias denunciados por las organizaciones de la sociedad civil, académicos, periodistas, etc. Las denuncias de corrupción en el sector forestal divulgadas por los medios locales son muchas, pero poco o nada se ha hecho al respecto.

En febrero de 2013, la Environmental Investigation Agency (EIA) lanzó el informe “Conexiones de Primera Clase- Contrabando, Corte ilegal de madera y Corrupción en Mozambique”, el cual indica que casi el 50 por ciento de toda la madera transportada de Mozambique a China es ilegal. El informe detalla varios casos graves de comercio ilegal e incluso alega la participación del actual Ministro de Agricultura en los negocios de explotación ilegal de madera (2). A comienzos de este año, notamos que un comunicado de prensa del Gabinete de Combate a la Corrupción informaba que las investigaciones realizadas absolvían al ministro de estas alegaciones. En qué se basó la investigación, cómo se realizó o si de hecho se realizó alguna investigación, nunca lo sabremos. El poder político en Mozambique es intocable. Por más que las alegaciones de corrupción sean públicas y que los hechos sean evidentes, poco o nada se hace con esa información. Los casos se van acumulando en la memoria de la sociedad y de los pocos que aun creen que es posible cambiar el rumbo que está llevando el país.

El último inventario forestal nacional es de 2007. A pesar de que haya sido bastante objetado por su metodología, es el más reciente y el aceptado por el gobierno. En dicho inventario, la tasa de deforestación se establece en 0,58%, lo que corresponde a una pérdida forestal anual de 219 mil hectáreas. Un estudio publicado en febrero de este año por la Universidad Eduardo Mondlane (3), concluyó que la situación no solo ha empeorado sino que ha aumentado la explotación ilegal en 88% desde 2007. El estudio también estima que en 2012 se cortaron 900.000 metros cúbicos para consumo doméstico y mercados internacionales, cifra que excede ampliamente los 320.000 metros cúbicos de corte licenciado para ese mismo año.

Además de esta explotación ilegal e insustentable, hemos observado en los últimos años un aumento en las inversiones y el interés en plantaciones de árboles exóticos bajo el lema de ‘reforestación del país’. Algunas plantaciones ya están establecidas y en pleno funcionamiento, lo que ha ocasionado varios problemas con las comunidades locales debido principalmente a la usurpación de tierras (4).

Lamentablemente, muchos creen que estos proyectos están realmente reforestando al país. Es necesario recordar sin embargo que dichas plantaciones conllevan serios impactos negativos sobre la biodiversidad, el agua, las comunidades locales y sus derechos a la tierra. La inconsciencia y la búsqueda de mayores ganancias son tan grandes que se pretende transformar a nuestros bosques nativos en ‘desiertos verdes’.

ProSavana: abriéndole más camino al agronegocio

Para empeorar la situación, han surgido nuevas amenazas a lo que queda de nuestros bosques. El famoso Programa ProSavana es una de ellas y afecta a uno de los bosques nativos más importantes de Mozambique: la sabana. La sabana (también conocida como anhara en Angola y como cerrado en Brasil) es una región plana cuya vegetación predominante son las gramíneas, con árboles dispersos y arbustos aislados o en pequeños grupos. Estos bosques son un bioma típico que predomina en regiones de clima tropical con una estación seca acentuada.

ProSavana es un programa de agricultura entre Japón, Brasil y Mozambique que, supuestamente, apoyaría el desarrollo agrícola a gran escala. Dicho programa abarca las provincias de Niassa, Nampula y Zambezia, en el norte de Mozambique. El área denominada “Corredor de Nacala” alberga a más de 4 millones de personas que en su mayoría, dependen directamente de la agricultura campesina para su subsistencia. El Programa ProSavana procura ocupar más de 14 millones de hectáreas, haciendo uso del “conocimiento y experiencia técnica” de Brasil y con la “tan generosa y desinteresada” ayuda de Japón.

ProSavana fue diseñado y decidido al más alto nivel, buscando replicar la experiencia brasileña de un proyecto agrícola implementado por los gobiernos brasileño y japonés en el cerrado de Brasil. Este proyecto acarreó con las prácticas agrícolas a gran escala de monocultivos industriales (principalmente de soja) la degradación del medio ambiente y la casi extinción de las comunidades indígenas que viven en las áreas afectadas (5). No obstante, sin considerar los tan bien documentados impactos sociales y ambientales de la experiencia brasileña, ProSavana está siendo realizado sin ningún conocimiento ni participación de la sociedad civil mozambiqueña ni de los campesinos hacia quienes estaría dirigido dicho programa. El programa desprecia a la agricultura campesina y posiciona al agronegocio como la solución para todos los males. ¿Cómo pueden seguir afirmando que ProSavana busca el desarrollo de la agricultura campesina si los propios campesinos ni siquiera saben lo que se pretende con el programa? Si uno de sus objetivos es el de combatir la agricultura itinerante, que es el tipo de agricultura practicado por los campesinos, ¿cómo pueden seguir afirmando que es para los campesinos?

Durante más de dos años, excepto por las noticias que nos llegaban por medio de nuestros aliados internacionales, no se sabía nada de ProSavana. Fue gracias a estos aliados que finalmente en abril de 2013, tuvimos acceso a una versión del Plan Maestro (de marzo de 2013) que describe en líneas generales lo que será ProSavana. A pesar de ser presentado como un programa de desarrollo, no está orientado de ninguna manera a apoyar a los agricultores de pequeña escala, ni tampoco a desarrollar la agricultura campesina. Por el contrario, el Plan Maestro es claro. Está diseñado para el agronegocio y todo lo que éste implica, así como para el control de la agricultura en Mozambique. De esta forma comprendimos los motivos para excluir a los campesinos y a la sociedad civil del proceso de concepción, diseño y elaboración de un programa como este. Es imposible atender los intereses de los campesinos ya que ese no es el objetivo del programa.

La forma como está descrito el Plan Maestro revela el mayor caso de apropiación de tierras en Mozambique, la destrucción de nuestros ya tan deforestados bosques nativos y anticipa una mayor inestabilidad en el país, así como los conflictos de tierra, agua y otros. Y todo ello para abrirle camino al agronegocio.

Los campesinos escribieron una carta dirigida a los más altos representantes de los tres países involucrados en ProSavana -el presidente de Mozambique, Armando Guebuza, la presidente de Brasil, Dilma Rousseff y el primer ministro de Japón, Shinzo Abe- solicitándoles una reflexión profunda y la paralización del Programa ProSavana. La carta fue suscrita por innumerables movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, incluyendo la Unión Nacional de Campesinos (UNAC) y la Justicia Ambiental (JA!).

A pesar de los insistentes pedidos de respuesta a esta carta, y a pesar de las innumerables declaraciones de representantes de nuestro gobierno sobre procesos de diálogo en curso, y que respetan el diálogo, la carta permaneció ignorada durante un año. ¡No existe ningún tipo de diálogo!

El 2 de junio se lanzó la campaña “No al ProSavana”, seguida de la “II Conferencia Triangular de los Pueblos de Mozambique, Brasil y Japón”, para reiterar nuestro compromiso de globalizar la lucha de los pueblos contra dicho programa. La conferencia contó con la participación de campesinos, organizaciones de la sociedad civil de los tres países, académicos y gobernantes de los tres países. Durante la reunión, nos dimos cuenta de que el discurso de nuestros gobernantes cambió, pero no sus acciones. Seguimos sin tener acceso a los documentos, seguimos oyendo el mismo discurso vacío de verdades, solamente hay palabras y nada de documentación.

Hemos aclarado en innumerables ocasiones que el problema se trata de la concepción misma del programa, de sus objetivos y del modelo de desarrollo que juzgamos inadecuado. El Sr. Augusto Mafigo, campesino y presidente de la UNAC, transmitió el mensaje de la mejor forma posible, claro, simple y sin pérdida de tiempo con rodeos: “Nosotros no queremos ProSavana”. Con la conferencia conseguimos demostrar, una vez más, que los pueblos están unidos en esta lucha y que no queremos este programa por los motivos que hemos enumerado. Denunciamos nuevamente la forma equivocada cómo ha sido desarrollado este programa. Asimismo, quedó sumamente claro que necesitamos urgentemente comenzar un diálogo claro, honesto y transparente sobre cómo apoyar y desarrollar la agricultura campesina.

 

AnabelaLemos, JustiçaAmbiental -JA!, http://ja4change.org/index.php/pt/
anabela.ja.mz@gmail.com

 

(1) “Levantamento preliminar da Problemáticadasflorestas de Cabo Delgado”, Daniel Ribeiro con Eduardo Nhabanga, http://africa.redesma.org/publicaciones.php?ID=1963

(2) Conexões de Primeira Classe – Contrabando, Corte ilegal de madeira e corrupção em Moçambique, EIA, http://macua.blogs.com/files/eia-first-class-connections—portuguese.pdf

(3)http://www.fao.org/forestry/eu-flegt/85805/en/

(4) O avanço das monoculturas de árvores em Moçambique. Impactos sobre as comunidades camponesas na província de Niassa,World Rainforest Movement, http://wrm.org.uy/pt/livros-e-relatorios/o-avanco-das-monoculturas-de-arvores-em-mocambique-impactos-sobre-as-comunidades-camponesas-na-provincia-de-niassa/

(5) UNAC, http://viacampesina.org/en/index.php/main-issues-mainmenu-27/agrarian-reform-mainmenu-36/1321-land-grabbing-for-agribusiness-on-mozambique-unac-statement-on-the-prosavana-programme