Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Filipinas: la creciente amenaza de las plantaciones de palma aceitera en Palawan

Situada entre el Mar de Sulú y el Mar de China Meridional, Palawan es una de las más bellas islas del archipiélago de Filipinas. La isla mide 450 kilómetros de largo y 40 kilómetros de ancho en su parte más amplia. A lo largo de sus hermosas playas, enmarcadas por manglares y por el último bosque perenne de llanura, los arrecifes de coral albergan una biodiversidad marina sin igual.

De los aproximadamente 900.000 habitantes de Palawan, cerca del 20% son pueblos indígenas pertenecientes a tres grupos étnicos principales: Tagbanua, Palawan y Batak, que viven principalmente de la agricultura de montaña (arroz, mandioca, maíz, bananas, cocos, etc.), la pesca, la recolección y la comercialización de productos no madereros del bosque (ver Boletín nº 165).

El Gobierno Provincial de la isla se jacta de que Palawan es “un paraíso como no hay otro”. Y, en verdad, además de su bosque sumamente diverso, el lugar posee siete áreas protegidas, declaradas “Refugio de Caza y Santuario de Aves” desde 1967, y “Reserva de Manglar” desde 1981. En 1990, toda la Provincia de Palawan fue declarada por la UNESCO Reserva de la Humanidad y de la Biosfera. La provincia posee también dos Sitios del Patrimonio Mundial: el Parque Marino de Tubbataha Reef y el Parque Nacional del Río Subterráneo de Puerto Princesa; este último fue recientemente elegido como una de las Siete Maravillas del Mundo.

Sin embargo, ese espléndido paisaje y esa biodiversidad sin par se ven amenazados y en peligro de devastación debido a las actividades industriales.

La minería, como se denunció en boletines anteriores del WRM (Nº 165 y Nº 172) se ha vuelto un gran problema en Palawan. Los enormes peligros que plantea han provocado una oposición generalizada y han dado lugar a una fuerte campaña que exige el cese de dicha industria en Palawan y en otros ecosistemas isleños, y que, hasta ahora, ha reunido más de cuatro millones de firmas (ver http://no2mininginpalawan.com/ ). Además, los pueblos indígenas, a través de su red (Aldaw Indigenous Network – Ancestral Land/Domain Watch), han lanzado su propia campaña en línea, contra la minería y también contra la expansión de la palma aceitera (verhttp://www.petitiononline.com/PA2010/petition.html).

De hecho, los pueblos indígenas y los agricultores artesanales están siendo amenazados por la expansión de las plantaciones industriales de palma aceitera que el Gobierno Provincial comenzó a promover en ciertas zonas de Palawan en 2003, como parte del objetivo nacional que asignó en ese entonces 20.000 ha para ser plantadas hasta 2011.

A pesar de que en muchos otros lugares – inclusive en los países vecinos de Indonesia y Malasia – las plantaciones industriales de palma aceitera han demostrado tener un impacto negativo sobre el ambiente y las comunidades locales, el gobierno de Palawan estableció en 2004 el Consejo para el Desarrollo de la Industria de Aceite de Palma, para hacer de Palawan una de las provincias productoras de dicho aceite en Asia.

En un informe de Forest Peoples Programme ( Oil Palm Expansion in South East Asia.Trends and implications for local communities and indigenous peoples;http://www.forestpeoples.org/sites/fpp/files/publication/2011/11/
oil-palm-expansion-southeast-asia-2011-low-res.pdf 
), Jo Villanueva describe en profundidad el cariz que está tomando la industria de la palma aceitera en Palawan, como parte del establecimiento de diferentes tipos de monocultivos, con inversores privados y plantas de procesamiento. En algunas provincias, la palma aceitera ya está compitiendo con otras palmeras nativas, como la buri Corypha elata ), un material de cestería popular, cuyo tronco contiene un almidón comestible, mientras que sus brotes o palmitos (ubud) son también comestibles, crudos o cocidos, así como las pepitas de sus frutos.

En otros casos, las plantaciones de palma aceitera están invadiendo tierras cultivadas y superponiéndose con territorios ancestrales; bosques y campos en barbecho (benglay) son convertidos en plantaciones de palma aceitera. Esto reduce el número de zonas de rotación necesarias para el ciclo de agricultura itinerante tradicional, según la cual las áreas usadas para cultivos deben quedar en barbecho durante varios años para que el suelo recupere los nutrientes y la cubierta vegetal. Si las zonas disponibles no son suficientes, corre peligro la durabilidad del sistema de agricultura familiar indígena (Novellino, D., 2011*). Siempre que una gran extensión de tierra donde se realizan cultivos diversos se transforma en un monocultivo, se requiere aplicar productos químicos, como insecticidas y plaguicidas, que agotan los nutrientes del suelo y liberan dióxido de carbono.

La expansión de la palma aceitera ha provocado la compra y la venta masivas de tierras, la invasión de territorios indígenas, la deforestación – como en el municipio de Quezón, donde se está convirtiendo la selva tropical en plantaciones– y la conversión de tierras; todo esto afecta la soberanía alimentaria de las comunidades locales (ver el video de ALDAW en inglés en http://vimeo.com/16570512).

En el Sur de Palawan, la empresa mixta de Filipinas, Singapur y Malasia, Palawan Palm & Vegetable Oil Mills Inc. (PPVOMI), es el principal promotor de las plantaciones de palma y vende toda su producción a la compañía hermana Agumil Philippines Inc. (API), que instalará y manejará una refinería de aceite en Maasin, en la provincia de Brooke’s Point, para procesar aceite de palma crudo y pepitas de palma. Por lo menos el 70% de su producción se exportará a Singapur, China y Malasia.

Se calcula que API convertirá más de 8.000 hectáreas de tierras agrícolas en plantaciones de palma aceitera, en los municipios de Brooke’s Point, Sofronio Spaniola y Quezón.

Otras plantaciones pertenecen a plantadores contratados por API, tanto individuos como cooperativas. También la empresa de construcción Cavite Ideal International Construction and Development Corporation (Cavdeal), que participa en el proyecto de construcción vial del Sur de Palawan, se ha dedicado al negocio del aceite de palma, para lo cual compró 5.100 hectáreas en los municipios de Brooke’s Point y Sofronio Spaniola, mientras que la empresa filipina COH compró un total de 700 hectáreas en el Sur de Palawan, también para la plantación de palma aceitera.

En conjunto, el municipio de Española es el que tiene el mayor porcentaje de tierra dedicada a la palma aceitera, si bien ésta se está extendiendo a otros municipios, como Brooke’s Point, Bataraza, Rizal, Quezón, etc.

La campaña de la red filipina de pueblos indígenas ALDAW ha identificado el peligro que representa la expansión de las empresas de palma aceitera y está llamando a implementar reglamentaciones más restrictivas sobre el tema, para detener la deforestación, la destrucción de diversos hábitat, la escasez de alimentos y la violación de los derechos de los pueblos indígenas.

En noviembre, ALDAW invitó al WRM a realizar una visita de campo a los municipios de Española, Quezón y Brooke’s Point, para comprobar los crecientes impactos de la expansión de la palma aceitera. Durante esa visita nos reunimos con varios miembros de las comunidades indígenas Palawan, en la aldea de Iraray II del municipio de Española. Éstos se quejaron de que sus plantíos de cocoteros estaban siendo destruidos por una plaga que perforaba el tronco de los cocoteros formando grandes redes de pequeños túneles, y que había comenzado a atacarlos después de que las plantaciones de palma aceitera se esparcieran por la región. El coco es muy importante para la subsistencia, porque provee múltiples productos, y el endocarpio seco (copra) se vende para conseguir dinero en efectivo. La destrucción de los cocoteros representa una amenaza para la economía familiar, y agravará seguramente la pobreza del medio rural en las zonas afectadas. Pudimos ver, en una de las hojas amarillentas de un cocotero marchito, ese insecto rojo que ALDAW ha identificado como el picudo rojo (Rhynchophorus ferrgineus ), un gorgojo de la palmera originario del Sur de Asia. Seguramente le resulta más fácil atacar a los cocoteros que a las palmas aceiteras, que han sido pulverizadas con insecticida. El estudio de Forest Peoples Programme informa que, sólo en Iraray, han sido atacados más de 1.000 cocoteros pertenecientes a veinte agricultores.

En el municipio de Brooke’s Point, el gobierno local de Ipilan publicó, el 11 de noviembre de 2011, la Resolución Nº 55, en la cual intima al Gobierno Municipal (Sangguniang Bayan) de Brooke’s Point, al Gobierno provincial (Sangguniang Panlalawigan), al Consejo para el Desarrollo Sostenible de Palawan (PCSD), al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (DENR) y a otros organismos involucrados a “tomar medidas inmediatas para contrarrestar el impacto negativo de las plantaciones de palma aceitera y detener la expansión de dichos planes en la jurisdicción de Barangay Ipilan y comunidades vecinas”, debido a que, en algunos lugares, el avance de la palma aceitera “ya está compitiendo e invadiendo áreas cultivadas (por ejemplo, arrozales) en las que se basa la autonomía local”, y a que “también se está expandiendo en tierras indígenas dejadas en barbecho ( benglay ), perjudicando así la viabilidad del sistema agrícola indígena ( uma )”. Además, “los herbicidas utilizados en las plantaciones de palma aceitera están afectando la biodiversidad local, causando la muerte de varias especies de aves, como ha sido confirmado por agricultores e indígenas”.

La expansión de la palma aceitera tiene graves repercusiones en el acceso de los pueblos indígenas a sus tierras ancestrales, no sólo porque los productos químicos tóxicos utilizados en las plantaciones contaminarían las cuencas y reservas de agua, sino porque los acuerdos de renta y alquiler con las empresas llevan a la pérdida de acceso y de control sobre sus tierras y recursos naturales.

La resolución reconoce que “existe poca información sobre los procesos y procedimientos [‘contratos de renta’ y ‘arrendamiento de tierras’] que llevan a otorgar a las empresas de aceite de palma permisos de conversión de tierras y de desmonte”; “algunos miembros de comunidades indígenas han ‘arrendado parte de sus tierras a compañías aceiteras [de aceite de palma] sin saber con claridad de qué tipo de ‘acuerdos’ se trataba y sin recibir contratos claros firmados por las empresas”.

Se fomenta el cultivo de palma aceitera en nombre del “desarrollo”, pero ¿el desarrollo de quién? Según ALDAW, “cuando los granjeros de las tierras bajas de Palawan hablan de ‘desarrollo agrícola’, lo que más les interesa es cómo mejorar sus cultivos de arroz y encontrar un mercado estable para sus cocos y otros productos agrícolas menores. Cuando los indígenas de las tierras altas hablan de ‘desarrollo agrícola’, se refieren a la disponibilidad de suficientes tierras boscosas donde realizar su agricultura itinerante de arroz y otros productos (boniatos, mandioca, taro, maíz, sorgo, etc.)”.

Las plantaciones de palma aceitera, por su propia naturaleza, no son ecológicamente válidas pues disminuyen la biodiversidad, y ciertamente no son una opción sustentable para los pequeños agricultores y los pueblos indígenas.

La oposición a la palma aceitera está aumentando en Palawan, y pronto se iniciará una nueva campaña internacional para detener su expansión.

Por Raquel Núñez, WRM, raquelnu@wrm.org.uy , en base a la visita a Palawan dirigida por el equipo de ALDAW INDIGENOUS NETWORK (Ancestral Land/Domain Watch), y a informes sobre el tema elaborados por Dario Novellino, de ALDAW.

(*) The Status of Oil Palm Plantations on Palawan Island (The Philippines), Dario Novellino, 2011.