Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Gabón: las plantaciones industriales de palma aceitera de OLAM dejan a la comunidad de Sanga sin acceso a agua potable

La expansión de las plantaciones industriales de palma aceitera gestionadas por la empresa OLAM perjudicó de manera especial a la aldea de Sanga, en el sur de Gabón. La principal fuente de agua de la comunidad se contaminó tanto que ahora el agua no es segura para beber y no es adecuada para otros usos diarios.

Agua contaminada en Sanga. Foto: WRM

La expansión de las plantaciones industriales de palma aceitera perjudicó de manera especial a la aldea de Sanga, en el sur de Gabón. La principal fuente de agua de la comunidad se contaminó tanto que ahora el agua no es segura para beber y no es adecuada para otros usos diarios. Sin embargo, la contaminación del agua es solo uno de los impactos causados por las plantaciones gestionadas por la empresa OLAM, con sede en Singapur y de propiedad conjunta del gobierno de Gabón.

En septiembre de 2018, 35 mujeres y hombres de comunidades afectadas por las plantaciones industriales de palma aceitera administradas por la empresa de alimentos OLAM, con sede en Singapur, se reunieron en Mouila, en el sur de Gabón. Varias organizaciones y activistas nacionales e internacionales también participaron de la reunión en la que los aldeanos compartieron las experiencias de sus comunidades con respecto a las plantaciones de palma aceitera a gran escala de OLAM. Analizaron las estrategias que utiliza la empresa para promover las plantaciones industriales de palma aceitera y obtener acceso a tierras comunitarias. También discutieron el papel fundamental de las mujeres en la resistencia a las plantaciones industriales así como las acciones para fortalecer su resistencia frente a la estrategia de expansión de la empresa, ya que consideran que esta resistencia es clave para defender los medios de vida y sustento de la comunidad, especialmente para las generaciones futuras.

Contaminación del agua en Sanga

Parte de la agenda del taller fue una visita de campo a las aldeas de Mbadi, Sanga y Mounigou; tres aldeas que están gravemente afectadas por las plantaciones industriales de OLAM. La situación del pueblo de Sanga es particularmente crítica. Esta aldea fue construida recientemente en terrenos que la comunidad ha usado durante generaciones, y se estableció con el objetivo de detener el avance incontrolado de las plantaciones de palma aceitera a gran escala de OLAM en la zona. A pesar de la resistencia, los monocultivos avanzaron hasta llegar muy cerca de las viviendas -a unos 200 metros-, prácticamente cercando la aldea. Es así que los pesticidas tóxicos que se usan de manera intensiva en estas plantaciones se aplican peligrosamente cerca de la aldea.

Según Dieudonné Moukétou-Tarazewicz, graduado en Geografía Física y fundador de la ONG local Muyissi Environnement: “los monocultivos favorecen el cultivo de una sola especie sobre otras, lo que conduce a un desequilibrio ambiental entre las poblaciones de plantas e insectos. Algunas especies desaparecen y aparecen plagas más potentes, porque el uso prolongado de plaguicidas genera resistencia en los insectos, lo cual a su vez requiere mayores dosis de plaguicidas. Un factor agravante es que estos compuestos son bioacumulables, es decir, que se acumulan gradualmente en la cadena alimentaria y no se eliminan ni se disuelven con el tiempo. No son biodegradables; en otras palabras, son resistentes a la degradación biológica, además de ser resistentes a la degradación química y fotolítica, es decir, por la luz. Por lo tanto, incluso en bajas concentraciones, afectan seriamente el equilibrio del ecosistema.”

Sanga enfrenta una situación muy grave ahora porque la principal fuente de agua de la aldea, ubicada a un lado de la carretera a unos 50 metros de las viviendas, se ha contaminado como consecuencia de la expansión de las plantaciones. En respuesta a las quejas de los aldeanos, OLAM construyó otro pozo. Como suele ocurrir con ese tipo de pozos y perforaciones hechos por las empresas de plantaciones, éste tampoco tuvo un mantenimiento correcto por parte de la compañía, y además está ubicado muy cerca de la fuente de agua contaminada y es alimentado por la misma napa subterránea contaminada, provocando que ahora la comunidad ya no pueda usar esa fuente de agua.

Además del riesgo antes mencionado de contaminación por plaguicidas, las fuentes de agua ubicadas cerca de las plantaciones de monocultivos corren el riesgo de sufrir otra contaminación: la de los fertilizantes químicos. El Sr. Moukétou-Tarazewicz explica: “Cuando se usan en exceso y sin planificación, los fertilizantes también pueden contaminar las aguas superficiales de los ríos, lagos y pozos, causando daños al ecosistema. De hecho, en general, estos compuestos son solubles en agua”. Añade que estos compuestos, una vez que ingresan al agua, también se convierten en nutrientes para las algas: “Con la escorrentía del agua de lluvia, estos productos se depositan en ríos, lagos y pozos, lo que provoca una proliferación de algas en una proporción superior a la normal. Esto dificulta el ingreso de luz y la oxigenación del agua. La situación empeora cuando las algas mueren, ya que liberan una gran cantidad de materia que es degradada por microorganismos aeróbicos.”

La principal fuente de agua de la que dependen los habitantes de Sanga muestra este fenómeno descrito por Moukétou-Tarazewicz. Durante la visita de campo, él tomó muestras de agua y desde entonces ha estado realizando pruebas: “El análisis preliminar de parámetros tales como los iones de hidrógeno y el oxígeno disuelto, realizado in situ, reveló que el pH, la turbidez y los sólidos disueltos estaban dentro del rango de resolución, lo cual no es el caso con el oxígeno disuelto (OD), que registra un alto contenido de materia orgánica en el agua. Para los otros parámetros en cuestión se necesitan análisis adicionales de las muestras tomadas para evaluar si se ha alcanzado el límite autorizado para aguas de Clase II (OMS, 2004), lo cual puede tener efectos adversos en la salud humana.”

Parámetros analizados Resultados P1 / P2 Normas (WHO)
Conductividad (μS/cm) P1=0558 / P2=0690 2000
Oxígeno disuelto (%) P1=36.9 / P2=127.4
pH () P1=7.16 / P2=8.72 6,5 – 8,5
Temperatura (T °) P1=26.5 / P2=27.18
Turbidez (NTU) P1=032.9 / P2=008.8 ˂
Salinidad (mg/l) P1=0558 / P2=0690 1000
TDS P1=0361 / P2=0449

Resultados del análisis preliminar de la sonda multiparamétrica

El análisis preliminar muestra claramente que el agua no es segura para consumo. Los resultados explican por qué las personas se enfermaron por beber de esta agua contaminada. Sin embargo, a pesar del riesgo para la salud, es la única fuente de agua disponible ya que no hay ninguna otra cerca. Los aldeanos que transmitieron los testimonios de personas que se habían enfermado, contaron también que algunos empleados de OLAM se negaron a llevar en sus autos a las personas que se habían enfermado y que necesitaban llegar al centro de salud más cercano.

Carta abierta a OLAM

Al escuchar los testimonios de los aldeanos, los participantes de la reunión decidieron escribir una carta abierta a OLAM (pueden acceder a la carta en francés aquí). En la carta, los participantes exigen que OLAM resuelva con urgencia el problema del agua en Sanga. También exigen que OLAM mejore el trato que da a sus trabajadores así como las malas condiciones de trabajo en general. Los trabajadores hablaron sobre la falta de equipos de protección que podrían reducir el impacto en su salud cuando aplican plaguicidas. También denunciaron los bajos salarios que reciben, que además están condicionados a alcanzar cuotas diarias en sus tareas extremadamente exigentes. La carta también exige a OLAM que aclare su intención de crear un parque de ecoturismo, según informa la comunidad de Mbadi, la cual se opone a este proyecto porque en esa zona de bosque encuentran su forma de vida y sustento.

Comunidades que fortalecen su unidad

El taller realizado en Mouila mostró los múltiples impactos que las plantaciones industriales de palma aceitera tienen en las comunidades. El taller también reveló la estrategia de OLAM para impedir la creación de espacios donde las comunidades puedan expresar y discutir colectivamente estos impactos y otros temas de su interés.

Parte de esta estrategia son los comités comunitarios que OLAM está creando en cada aldea. El funcionamiento de estos comités no tiene base legal alguna. Los comités son el lugar para el llamado “diálogo” entre las comunidades y OLAM. Pero los temas que se pueden abordar en este “diálogo” se limitan a los contenidos de los “contratos sociales” que la empresa firmó con cada comunidad. Estos contratos consisten esencialmente en una lista de “beneficios” que la compañía acordó que proporcionaría y/u otorgaría a las comunidades. Algunos ejemplos son los paneles solares para iluminar una única lámpara afuera de cada casa comunitaria; un puesto de salud y/o una bomba de agua; un lugar de deportes; alojamiento para profesores que enseñan en la escuela primaria local.

Los aldeanos expresaron su malestar porque los comités están dominados por OLAM y representantes estatales, y no están funcionando realmente como un espacio para un diálogo verdadero; los contratos que se supone pueden discutir tienen una implementación vaga y no contienen plazos, y tampoco se explica cómo se efectivizará lo prometido o cómo se mantendrán las estructuras. Lo que es más, OLAM decretó desde el principio que los comités comunitarios no tienen el mandato de discutir los temas que más preocupan a las comunidades: la expansión en curso de las plantaciones de OLAM, así como otros planes de la empresa para controlar más tierras – como el proyecto de creación de nuevas áreas protegidas y sitios para el ecoturismo. Sin ningún “diálogo”, y mucho menos el consentimiento de las comunidades sobre la expansión del control de OLAM sobre las tierras comunitarias, la compañía continúa tomando las tierras y los bosques de los que dependen las comunidades.

OLAM solicitó ser invitado a las recientes reuniones comunitarias en Mouilla. En lugar de utilizar su presencia cotidiana en la región para buscar intercambios significativos con los aldeanos, la empresa intentó de forma descarada interferir con las comunidades que ejercen su derecho a reunirse y discutir libremente los problemas que sufren a raíz de las actividades de OLAM.

Los aldeanos desafiaron los descarados intentos de la empresa, se reunieron y decidieron que la mejor respuesta a las tácticas divisorias de OLAM es fortalecer su propia unidad. Formularon varias ideas y planes para fortalecer su organización y resistencia al avance de las plantaciones. También discutieron formas de mejorar sus medios de vida y sustento, siempre a partir del principio de diversificación de la economía.

Los aldeanos que participaron en la reunión dejaron en claro que el monocultivo no es el camino a seguir para la región de Mouila. El resultado que han visto es que una sola empresa ha aumentado su control sobre la tierra y los bosques y se lleva los beneficios, mientras que las comunidades sufren el perjuicio de quedar cercadas por plantaciones industriales de palma aceitera. Lo que se necesita, en cambio, es que se respete el derecho fundamental de las comunidades a ganarse la vida y decidir sobre el uso de la tierra en la que han vivido durante generaciones, ahora y en el futuro.

El secretariado del WRM y Muyissi Environnement