Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

India: la lucha por los bosques en la encrucijada

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En India, a pesar del saqueo generalizado tanto durante la época colonial como la post-colonial, todavía es posible encontrarse con bosques y paisajes silvestres no fragmentados, algunos de ellos con una vegetación diversa en especies y una estructura típica de los paisajes no fragmentados. Además de los bosques tropicales en las Islas Andamán, así como los montañosos Ghats Occidentales y la zona del Himalaya en el nordeste de India, el país también tiene extensas coníferas naturales, bosques templados de hojas anchas que cubren gran parte de la cordillera del Himalaya, bosques caducifolios húmedos de sal o sala (Shorea Robusta) en el este y centro de la India, bosques caducifolios secos (en su mayoría teca – Tectona Grandis) en el centro y sur del país, y bosques espinosos del Deccan central y la llanura occidental del Ganges, donde predomina el babul (goma arábiga – Acacia Nilotica). Los Adivasi (1), como se le denomina a las comunidades indígenas de los bosques de la India, comparten los hábitats del bosque con otras comunidades. En la mayoría de los casos, los bosques todavía les ofrecen alimentos y energía, así como una parte importante de sus medios de vida y sustento.

No obstante, los bosques en la India siempre han sido áreas en disputa. Primero fueron ‘reivindicados’ como tierras agrícolas y asentamientos humanos generadores de ingresos antes y durante la era colonial. Luego, los bosques fueron cercados y talados para darle cabida a actividades más ‘productivas’, tales como los monocultivos y proyectos de ‘desarrollo’ como las grandes represas, la minería, las instalaciones militares y las carreteras. A comienzos del presente siglo, la política forestal oficial se había inclinado hacia la conservación, y el corte indiscriminado de la vegetación natural se detuvo. Sin embargo, esto no se tradujo en una mejora tangible para las comunidades del bosque. Por el contrario, la cara conservacionista de la gestión forestal del Gobierno empeoró las cosas: en las nuevas ‘áreas protegidas’, como los santuarios de vida silvestre, los parques nacionales y las reservas de tigres, los pueblos perdieron todo acceso al uso de los bosques. Mientras tanto, los bosques restantes continuaron talándose con ‘fines de desarrollo’.

En la India, las comunidades de los bosques, los movimientos sociales y las alianzas de base han defendido por mucho tiempo a los bosques y su acceso y control sobre los espacios boscosos. Pero las luchas se han endurecido cada vez más. El partido derechista Bharatiya Janata (BJP) ganó las elecciones parlamentarias de 2014, marcando otro hito en la historia de las luchas por los bosques. Con un programa abiertamente empresarial, el nuevo Ministro de Medio Ambiente y Bosques declaró que el desarrollo económico del país no debería ser postergado por razones ambientales. Posteriormente, este ministerio inició un proceso para diluir el derecho ambiental más fuerte (y por tanto, más polémico) de la India: la Ley de los Derechos de los Bosques (FRA, por su sigla en inglés). En los últimos años, las luchas por los bosques en la India se centraron en la aplicación de esta Ley. Este enfoque logró arrancarle algunas mejoras al gobierno anterior de la Alianza Progresista Unida (UPA, por su sigla en inglés), a la vez que desafió la fuerte oposición de los grupos de presión empresariales y conservacionistas. Los intentos de atenuar esta Ley suponen una gran amenaza para las luchas populares, así como para las diversas formaciones de alianzas sub-nacionales y nacionales.

Los esfuerzos por hacer buena letra con los grandes conglomerados empresariales habían comenzado durante los últimos meses del gobierno de la UPA. Visto en retrospectiva, tal vez podría decirse que el énfasis excesivo que pusieron los movimientos sociales y las organizaciones populares en el FRA ha acumulado un impacto perjudicial en las luchas por los bosques. Al fin y al cabo, las políticas ambientales de la India están enmarcadas y ejecutadas por un Estado que cree en la hegemonía neoliberal sobre la naturaleza y los recursos naturales. Una breve mirada al contexto histórico del surgimiento de dicha Ley y a algunos acontecimientos desde entonces, podría servir para comprender la dinámica de las luchas por los bosques en la India.

FRA define como ‘bosques’ a todos los paisajes boscosos y silvestres percibidos y utilizados como bosques por las comunidades, independientemente de su estado registrado/reconocido de tenencia/ocupación. Esto significa que todas las formas de crear bosques cercados (incluyendo las áreas de conservación oficiales) quedan abiertas a las comunidades. Sin embargo, en la definición de las comunidades cuyos derechos se profesa reconocer y salvaguardar, la Ley discrimina. Mientras que para los miembros de las ‘Tribus Registradas’ que habitan los bosques (tribus notificadas como tales por el Gobierno cada cierto tiempo), la Ley estipula una prueba de residencia más reciente – diciembre de 2005 (la Ley entró en vigor en 2006) -, para otros habitantes tradicionales del bosque se les exige una prueba de tres generaciones (es decir 75 años).

 FRA: nuevos contextos para las luchas por los bosques

La fuerte y estratégica presión de los grupos activistas junto con el movimiento popular, provocó la mayor movilización por los derechos forestales en la historia de la India. Esto se tradujo en 2006 en la aprobación del texto referente a “Tribus Registradas y otros Habitantes Tradicionales del Bosque”, más conocida como Ley de Derechos de los Bosques o FRA, por su sigla en inglés. La Ley, que recién entró en vigor en 2008, proporcionó un nuevo marco para las luchas por los bosques en la India, ya que obligó a incluir en el discurso oficial el tema hasta entonces ‘marginal’ de quién posee y gobernará – en el futuro – los bosques. Desde que el primer proyecto de ley se presentó en el año 2005, las ONGs conservacionistas, un sector de los medios de comunicación indios e incluso un sector del Gobierno, se opusieron a la Ley, con el argumento de que destruiría la vida silvestre, especialmente los tigres. Por otro lado, los activistas que apoyaban la Ley lograron movilizar a la opinión política a favor del proyecto de ley, en particular a los grupos políticos de izquierda. También recibieron un apoyo considerable de grupos ambientalistas internacionales. Sin embargo, cuando finalmente se aprobó la nueva Ley, ésta fue una versión diluida del proyecto de ley mucho más radical elaborado por la Comisión Parlamentaria Conjunta constituida para ese efecto. Los grupos de base acusaron al gobierno de sabotear la Ley, pero aun así, exhortaron a prepararse para una larga lucha en defensa de su aplicación, ya que los movimientos temían que los organismos gubernamentales trataran de obstaculizar su correcta implementación.

A pesar de su debilitamiento, la Ley de Derechos de los Bosques fue un verdadero hecho histórico. Admite que los Adivasi y otros habitantes de los bosques de la India han sido históricamente privados de sus justos derechos. También proporciona un mecanismo para el reconocimiento de varios de esos derechos, incluyendo el derecho sobre haciendas y tierras cultivables, la propiedad de todos los productos forestales no maderables, derechos de pesca y derechos comunitarios como el pastoreo. Además, la Ley otorga la restauración de derechos consuetudinarios como el Nistar (derecho al uso y recolección en tierras comunitarias destinadas a ese efecto), que los sucesivos gobiernos habían violado desde que, en 1955, después de la independencia de la India, comenzó la gradual, y a menudo apenas legal, toma de posesión de los bosques privados/comunitarios por parte del Estado. Se afirma claramente en el marco del FRA, que los derechos sobre todas las formas de bosques pueden ser reivindicados, incluidas las áreas protegidas, anulando así las disposiciones de otras leyes que podrían negar esos derechos a las comunidades de los bosques. Y lo más importante, la Ley faculta a instituciones populares, como el Gram Sabha (2), a gobernar sus propios bosques comunitarios, así como el resto de los bosques de los cuales dependan. De acuerdo con la Ley, las instituciones comunitarias pueden detener cualquier proyecto si perjudica a su patrimonio cultural y natural, y puedan tomar medidas para proteger y conservar los bosques, la vida silvestre y la biodiversidad. La “lucha por el Niyamagiri”, en la que las comunidades locales detuvieron una mina de bauxita en el estado de Odisha, ofrece un claro ejemplo en el que la Ley fue utilizada con éxito.

La lucha por Niyamagiri

En la cordillera de los Ghats orientales, a lo largo de la costa este de la India, los Dongria Kondh, una comunidad Adivasi, resistió el asalto concertado por el Estado y el poder corporativo de sus tierras, bosques y cultivos de roza y quema comunitarios (y también de su cerro sagrado, llamado Niyamagiri – la morada de los Niyama Raja). Los Ghats orientales tienen diversos tipos de bosques, entre ellos el caducifolio húmedo, el caducifolio seco, el perennifolio, el matorral espinoso y el arbustivo. Los Kondh se opusieron firmemente a todas las propuestas de ‘desarrollo’ del gobierno, como la construcción de carreteras y los trabajos en fábricas y minas, y no se rindieron a pesar de la severa represión: los líderes del movimiento habían sido amenazados, golpeados brutalmente y encarcelados. El Gobierno del Estado de Odisha hizo todo lo posible por seguir adelante con el proyecto de minería de bauxita de Vedanta Ltd, la mayor empresa de minería y metales no ferrosos en la India, con sede en el Reino Unido. Sin embargo, el Gobierno no pudo hacer mucho cuando a mediados de 2013, todos los Gram Sabhas de la zona rechazaron la propuesta minera.

El Ministerio de Bosques y Medio Ambiente ya había retirado la autorización ambiental para el proyecto minero en 2009, citando el desacato a la Ley de Derechos de los Bosques. Después de presentar apelaciones ante la Corte Suprema de la India, en abril de 2013, se tomó una decisión histórica. Se estableció que los valores culturales y espirituales de las comunidades locales deben ser respetados conforme a los derechos previstos por la Ley. Dictaminó que los pueblos indígenas que viven en la zona del Niyamagiri decidirían si quieren la mina o no. Además, también hubo una vigorosa campaña dentro y fuera de la India por la defensa de los derechos de los Dongria Kondh sobre su cerro sagrado. La campaña, a pesar de luchas internas en ocasiones amargas, fue testigo de una rara conjunción de los movimientos sociales, las agencias donantes y las alianzas políticas. Aunque la Ley de Derechos de los Bosques fue eficaz en este caso para salvaguardar los derechos de los Adivasi sobre sus tierras, la expansión de un sistema impulsado por el aumento del crecimiento económico le está robando a los Adivasi y a otros pueblos rurales, sus bosques y sus medios de vida y sustento.

La aplicación oficial del FRA: con tinte político y antidemocrático

En términos generales, sin embargo, la aplicación gubernamental de la Ley se convirtió en un ejercicio apresurado, de tinte político y antidemocrático, en el que la gente no cumplió papel alguno. Se socavaron las disposiciones relativas a los derechos de la comunidad a la gobernanza y el uso de los bosques. Se ha ignorado la función del Gram Sabha, la institución clave de la Ley de Derechos de los Bosques. Los grupos en lucha alegan que el Departamento Forestal, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Bosques, había estado influyendo y subvirtiendo el proceso de aplicación de la Ley en las áreas de conservación de vida silvestre. Se llevó a cabo un proceso de ‘reubicación’ de las aldeas dentro de las áreas de tigres, existentes y potenciales, violando tanto la Ley de Derechos de los Bosques como la Ley de Protección de la Vida Salvaje (enmienda de 2006), según las cuales este tipo de reubicaciones deben estar sujetas al consentimiento escrito, previo e informado del Gram Sabha (lo cual sólo podría ocurrir después de culminado el proceso de reconocimiento de los derechos). La actitud ambigua del estado con respecto al tema de los derechos forestales refleja sus contradicciones políticas internas. Tanto la necesidad práctica de los votos electorales de los Adivasi como la política de contención de la creciente inestabilidad política en las zonas afectadas por los maoístas, exigen la aplicación de la Ley de Derechos de los Bosques. Sin embargo, otra serie de necesidades políticas exigen que el bosque siga siendo un espacio estatal, donde las comunidades pueden tener en el mejor de los casos, un acceso ‘periférico’.

¿Hacia dónde van las luchas por los bosques? El escenario post-Ley de Derechos de los Bosques

La represión estatal en las zonas boscosas de la India aumentó en los años siguientes a la promulgación de la Ley de Derechos de los Bosques. El Gobierno de la India lanzó una fuerte ofensiva militar contra las guerrillas maoístas, que operan desde zonas con densas cubiertas vegetales, principalmente en el corredor de bosques del este-centro-sur, y controlan una gran parte de los bosques de la India (3). Aquí no se intentará hacer una elaborada discusión sobre el movimiento maoísta. Sin embargo, es importante mencionar que los maoístas han sabido utilizar los temas de los derechos forestales como una estrategia para movilizar a los Adivasi, y dondequiera que han creado zonas ‘liberadas’ (como en Dankaranya, en la frontera Chattisgarh-Andhra Pradesh-Maharashtra), aparentemente las comunidades han tomado los bosques. En otras zonas dominadas por grupos maoístas, como los bosques de Saranda, distrito de Singhbhum, estado de Jharkhand, el personal forestal abandonó sus oficinas.

Si tomamos en cuenta el movimiento maoísta, los movimientos de los bosques en India tienen ahora dos tendencias definidas. Una, la campaña bien organizada y predominantemente violenta contra el Estado indio, dirigida por el Partido Comunista Maoísta de la India (CPI, por su sigla en inglés). Y dos, un conjunto laxo, a menudo mal organizado, y muy localizado de diversos movimientos populares. Esta tendencia incluye la Campaña por la Supervivencia y la Dignidad (CSD, por su sigla en inglés), el Foro Nacional de Pueblos de los Bosques y Trabajadores Forestales de la India (NFFPFW, por su sigla en inglés), ya desaparecido – los grupos que participaron en el proceso se han reagrupado en otras dos formaciones: el Foro de Movimientos de los Bosques de la India (AIFFM, por su sigla en inglés) y la Unión de Trabajadores del Bosque de la India (AIUFWP, por su sigla en inglés) – y otros grupos diversos. A pesar de su naturaleza intrínsecamente anárquica y localizada, hay una creciente tendencia entre los movimientos a tomar una posición políticamente más articulada sobre algunos temas, tales como la forma de lidiar con un Estado anti-pueblo, cada vez más militarista, y si las formas más antiguas de los movimientos democráticos no violentos continuarán siendo eficaces frente a la represión estatal.

A pesar de sus críticas a la Ley de Derechos de los Bosques, los movimientos sociales en la India se han centrado fuertemente en su implementación. Dan fe de ello las importantes movilizaciones de comunidades en varias partes del país, en tanto la gente trata de reafirmar su control sobre los bosques. Nuevas luchas han surgido en Jharkhand, Orissa, Bengala del Norte, Maharashtra, Uttar Pradesh, Uttarakhand, Gujrat, Madhya Pradesh, y también en Tamil Nadu, para las cuales la aplicación de la Ley de Derechos de los Bosques se considera no como un proceso burocrático sino como una larga lucha popular por el control de los bosques. Los movimientos sociales ahora hacen hincapié en la necesidad de utilizar la Ley de Derechos de los Bosques en las luchas presentes y futuras para combatir la agresión del capital en las zonas boscosas y para fortalecer el control comunitario sobre los bosques. La lucha por resolver quién decide cómo se utilizan los bosques también se ve cada vez más como una lucha por un orden social mejor y más equitativo, a pesar de que las diferencias y ambigüedades en las percepciones políticas y cuestiones clave de estrategia organizativa persisten dentro de los movimientos y entre ellos.

No todas las fuerzas que trabajan sobre los derechos forestales y reclaman derechos comunitarios tienen una agenda tan abiertamente política. Es necesario decir que el proceso de politización de los movimientos del bosque y movimientos por los bienes comunes corre casi en paralelo con otro proceso dominado por grandes ONG y organismos donantes que, sea por casualidad o a propósito, contribuye a la despolitización de las luchas.

La creciente visibilidad de las grandes ONG

Al igual que los grupos populares con mayor visión política, las ONG también están tratando de formar alianzas. La duda es si (y cómo) las ONG que trabajan en la creación de redes podrían llegar a vincularse con los movimientos sociales. Y lo más importante, si en última instancia estas alianzas sólo son funcionales a la agenda estatal de crear un bloque mediador manejable de la sociedad civil en el tema de los bosques de la India – un territorio que en los últimos años ha estado bajo la influencia del movimiento de izquierda radical. Es posible que estos grupos, por tomar un camino intermedio entre los movimientos de izquierda y el Estado, así como por abogar por reformas sociales únicamente dentro del marco del Estado, a menudo ocupan ese bloque mediador. Esto podría terminar diluyendo las demandas políticas de los movimientos sociales – en especial la demanda de que los bosques, como bienes comunes, estén en manos de la comunidad. Los movimientos sociales han trabajado en estrecha colaboración con este tipo de grupos, pero hay dudas sobre si las implicaciones políticas y tácticas de ese trabajo conjunto sean siempre plenamente efectivas. Las ONG neoliberales del país ahora se están enfocando directamente en el dominio de los ‘derechos forestales’ – Liberty Institute, un conocido think tank neoliberal, ya se está dedicando a la aplicación de la Ley de Derechos de los Bosques.

Enfrentando al capital y al Estado: futuros desafíos

El problema no es que la presencia del capital en los bosques de la India será más fuerte a medida que pase el tiempo, o que el Estado socavará aún más y diluirá la Ley de Derechos de los Bosques para crear un entorno favorable a las inversiones. En un contexto neoliberal, esto es predecible. El verdadero problema para los grupos populares es cuánto y cuan rápido perciben e interiorizan las lecciones políticas que surgen de la lucha por la Ley de Derechos de los Bosques y su aplicación. Una lección es que a menos que los movimientos desvinculen su estrategia política central del proceso de aplicación de la Ley de Derechos de los Bosques – dirigido por el Estado y cada vez más dominado por las ONG –, es probable que dejen de ser políticamente visibles. Esta visibilidad ya es demasiado pequeña cuando se considera la enorme expansión territorial de los bosques de la India y la diversidad de comunidades que viven en ellos. Esto a su vez, exige que en primer lugar, los movimientos formulen tales estrategias políticas teniendo en cuenta un escenario en el que el Estado dejará de estar abierto a negociar, y las salvaguardias/reparaciones estipuladas por la Ley de Derechos de los Bosques desaparecerán gradualmente, si es que no rotundamente. El reclamo de ampliar las salvaguardias/reparaciones de la Ley de Derechos de los Bosques (y la oposición a cualquier intento de socavarlas) tiene que estar fuertemente anclado en la realización política creada por cada lucha popular en su propio contexto. Por otra parte, las luchas en su conjunto no deberían carecer de la comprensión informada y global de lo que un Estado de derecha neoliberal es realmente capaz de hacer. La estrategia clave debería ser el fortalecimiento de las luchas existentes en su base popular y aumentar esas islas de resistencia, para luego vincularlas, primero políticamente y después organizativamente.

Soumitra Ghosh está asociado a NBFFPFW (Foro de Pueblos de los Bosques y Trabajadores Forestales del Norte de Bengala) y a AIFFM (Foro de los Movimientos de los Bosques de India).
Correo electrónico: soumitrag@gmail.com

(1) Adivasi es un término genérico para los pueblos indígenas heterogéneos de la India.

(2) Tal como se define en la Ley de Derechos de los Bosques, el Gram Sabha es la asamblea abierta de todos los residentes adultos de un “gram” o aldea. Aunque en teoría es convocado por el Gram Panchayat, una institución local autónoma de aldeas o pequeños pueblos en la India, en la Ley de Derechos de los Bosques el Gram Sabha es un organismo independiente. Puede conformarse en todas las zonas de bosques con una población de tribus u otros habitantes tradicionales de los bosques, independientemente de que tales asentamientos forestales estén o no reconocidos oficialmente como aldeas.

(3) Para obtener información sobre la situación actual del Movimiento Maoísta, ver Chakrabarty. S, Red Sun, Delhi, 2009, Roy. A, Walking With the Comrades, Outlook India, http://www.outlookindia.com/article.aspx?264738, Nawlakha, G, Days and Nights in the Heartland of Rebellion, Reino Unido, 2012. Para la génesis del movimiento maoísta en la India, ver Bannejee, S, In the Wake of Naxalbari, Kolkata, 1980.

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