Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

La nueva movida de REDD: de bosques a paisajes – más de lo mismo, pero más grande y con mayores riesgos

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A finales de 1980, la FAO y el Banco Mundial lanzaron su primer gran programa para frenar la destrucción de los bosques. Le llamaron el Plan de Acción Forestal en los Trópicos (PAFT). En 1990, un informe del WRM reveló que dicho plan, lejos de frenar la destrucción de los bosques, aceleraría la deforestación. Hoy, a 24 años de ese análisis, habría que introducirle pocos cambios para hacerlo aplicable a REDD, REDD +, y probablemente pronto, a REDD a escala del paisaje. La ‘escala del paisaje’ intenta abarcar a los bosques y la agricultura, y se mantiene verticalista y condescendiente para con las comunidades que dependen de los bosques. A la vez, continúa colaborando con las asociaciones empresariales del agronegocio y la explotación maderera, como la FAO y el fallido PAFT de la década de 1980 del Banco Mundial. La deforestación y las emisiones vinculadas a la misma continuarán, y en el proceso, la nueva figura de un REDD a escala del paisaje causará grandes daños menoscabando a las comunidades que dependen de los bosques y a quienes producen la mayoría de los alimentos del mundo: los agricultores a pequeña escala. Pero otrosería el panorama si la acción gubernamental se enfocara en dejar los combustibles fósiles bajo tierra y en la eliminación gradual de la agricultura industrial – la causa de la gran mayoría de las emisiones en el sector de uso de tierras. REDD es una pantalla de humo que esconde la falta de acción frente a estos retos urgentes.

Desde la cumbre sobre el clima celebrada en 2007 en Bali, Indonesia, los negociadores de la ONU han discutido la forma de reducir la destrucción de los bosques – o más precisamente, la forma de reducir las emisiones causadas cuando se destruyen los bosques – bajo un concepto llamado REDD, Reducción de las Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (ver en la página web del WRM la sección sobre REDD y las ‘10 alertas sobre REDD para las comunidades’). Pronto REDD se convirtió en REDD+, y los negociadores sobre el clima no sólo hablaban sobre cómo evitar la destrucción de los bosques, sino también sobre “la conservación, la gestión sostenible de los bosques y el aumento de las reservas forestales de carbono en los países en desarrollo” – en otras palabras, cómo incluir a la tala industrial y la industria de los monocultivos forestales en cualquier posible futura fuente de ingresos por carbono. Paralelamente a las conversaciones de la ONU, comenzaron a gastarse cientos de millones de euros en consultores que preparaban metodologías, en empresarios y ONGs conservacionistas que aplicaban planes de REDD, y en iniciativas piloto y proyectos modelo, mientras que otro grupo de consultores certificaba la aplicación de las metodologías desarrolladas por los primeros consultores. Cuando los vendedores de proyectos REDD llegaron a los bosques, las comunidades que dependen de los bosques y los pueblos indígenas recibieron numerosas promesas de beneficios y empleo, pero lo que mayormente recibieron fue acoso, restricciones al uso de la tierra que les proporciona sus medios de sustento, y la inculpación de ser responsables de la deforestación. Mientras se menoscababa a quienes practican el uso tradicional de los bosques, quienes con frecuencia son también los que han defendido a los bosques de la destrucción exterior, los verdaderos responsables de esta destrucción permanecieron intactos, al igual que sus emisiones. Este patrón ha sido documentado en un gran número de informes (ver el sitio web del WRM para una selección).

Que la deforestación continúa a una velocidad alarmante a pesar de todo el dinero y las palabras gastadas en REDD, no debería ser una sorpresa. El enfoque de REDD en el carbono ha desviado la atención de las causas directas y subyacentes de la deforestación – la violación de los derechos de los pueblos de los bosques a la tenencia y el uso tradicional de sus tierras, la agricultura industrial y los monocultivos forestales, la industria ganadera, la tala comercial, la extracción de minerales, gas y petróleo, las obras de infraestructura a gran escala (1) y el modelo de desarrollo asociado que depende de un consumo cada vez mayor. En un seminario internacional celebrado a principios de 2014 en Tokio, Japón, sobre la ‘Aplicación de REDD+ y la Gestión de Bosques Sostenible’, Donna Lee, la ex principal negociadora de REDD para Estados Unidos, menciona el ejemplo de un país que “gastó más de 50 millones de dólares en sofisticadas técnicas de teledetección […] con el fin de tratar de obtener mediciones muy precisas del cambio de la cubierta terrestre, gastando un montón de dinero en evaluaciones de carbono […]. No obstante, en realidad no sabían lo que planeaban hacer para reducir verdaderamente las emisiones [de la deforestación].” (2) En un importante estudio sobre REDD, el Centro para la Investigación Forestal Internacional, CIFOR, descubrió que cuando las iniciativas REDD+ tienen como objetivo reducir la destrucción de los bosques, enfrentan “grandes dificultades cuyas causas reales se encuentran fuera de los límites del proyecto”. (3)

Hace unos 16 años, varios de los mismos gobiernos que ahora discuten REDD en las reuniones sobre el clima de la ONU se reunieron en la iniciativa sobre las Causas Subyacentes (de la deforestación tropical) apoyada por el Panel Intergubernamental sobre los Bosques de la ONU (IPF, por su sigla en inglés). En esta iniciativa, los gobiernos ya se habían comprometido, entre otras cosas, a “Preparar estudios a fondo de las causas subyacentes de la deforestación y la degradación forestal en los planos nacional e internacional y analizar integralmente la perspectiva histórica de las causas de la deforestación y la degradación forestal en el mundo, y de otras causas internacionales de la deforestación y la degradación forestal, incluidas las fuerzas económicas transfronterizas”. (4) En la propuesta 29c de las Propuestas de Acción del IPF, sobre la tenencia de la tierra y la distribución de los beneficios, los gobiernos acordaron “Formular políticas encaminadas a garantizar la tenencia de la tierra a las comunidades locales y las poblaciones indígenas, entre ellas, cuando procediera, políticas encaminadas a distribuir en forma justa y equitativa los beneficios derivados de los bosques”. Varias ONGs y gobiernos prepararon estudios en profundidad sobre las causas de la destrucción de los bosques. Sin embrago, las políticas gubernamentales encaminadas a asegurar la tenencia de la tierra a las comunidades locales y los pueblos indígenas rara vez pasaron de las palabras a la acción. En su informe a la Comisión de la ONU sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en 2000, el Foro Intergubernamental sobre los Bosques (IFF, por su sigla en inglés) (5) presentó las decisiones adoptadas en su cuarto período de sesiones. A partir de las conclusiones de un taller internacional de cinco días sobre las Causas Subyacentes de la Deforestación y la Degradación Forestal, organizado en enero de 1999 por el gobierno de Costa Rica, el párrafo 58 del informe del IFF señala que: para superar los principales obstáculos con los que se enfrentaba la lucha contra las causas subyacentes de la deforestación y la degradación de los bosques, era de fundamental importancia la coherencia de las políticas dentro y fuera del sector forestal. Asimismo, [el Foro] subrayó la necesidad de una coordinación eficaz de las políticas para abordar las causas subyacentes de la deforestación, que suelen estar relacionadas entre sí y ser de carácter económico y social y que incluyen a la pobreza; la inexistencia de regímenes estables de tenencia de tierras; la falta de reconocimiento en las leyes y jurisdicciones nacionales de los derechos y necesidades de las poblaciones indígenas y las comunidades locales que dependen de los bosques; las políticas intersectoriales inadecuadas; la infravaloración de los productos y servicios forestales; la falta de participación; la falta de una buena gobernanza; la ausencia de un entorno económico que apoyara una gestión sostenible de los bosques; el comercio ilegal; la falta de capacidad; la ausencia de un entorno habilitador a nivel nacional e internacional; y la existencia de políticas nacionales que perturban el mercado y promueven la reconversión de tierras forestales a otros usos, incluyendo las tierras con cubierta forestal baja. El Foro también señaló que frecuentemente las causas subyacentes de la deforestación y la degradación de los bosques, así como los enfoques para hacerles frente, son diferentes según cada país y, por lo tanto, varían de acuerdo a cada uno”. (6)

Que REDD haya sido discutido en las reuniones de la ONU sobre el clima durante más de cinco años como si fueran los primeros en descubrir que la lucha contra la deforestación requiere observar a los actores de fuera del bosque, demuestra que, increíblemente, las instituciones no han aprendido nada – o incluso, no tienen la capacidad de hacerlo.

El Banco Mundial lidera otra falsa solución

Fiel a su enfoque de ‘hacer sin aprender’ (el Banco dice que ‘aprende al hacer’) y a su ‘rol pionero’ en la promoción de falsas soluciones al cambio climático, el Banco Mundial, junto con organismos de las Naciones Unidas como la FAO, comenzó a proponer otro nuevo concepto – REDD a escala del paisaje. Se trata del mismo REDD, sólo que más grande – y con la capacidad de causar más daños. Durante un tiempo, la expresión utilizada en las negociaciones de la ONU sobre el clima fue REDD ++, cuyo segundo + indicaba que, además de la explotación maderera y de los monocultivos industriales de árboles, también se considerarían las emisiones derivadas del uso de la tierra en la agricultura así como los beneficios para la agroindustria. Las referencias a la agricultura y al cambio climático aumentaron, y la FAO y otros comenzaron a hablar de la agricultura ‘climáticamente inteligente’ (véase el artículo sobre ‘agricultura climáticamente inteligente’ en este boletín y en el portal de internet de la FAO). El Banco Mundial adoptó el término al hablar, por ejemplo, en relación al financiamiento de REDD+, sobre cómo “A través de un mayor rendimiento de la producción, de cultivos resistentes al clima y de un aumento de la captura de carbono, la agricultura climáticamente inteligente puede ayudar al mundo a producir los alimentos que necesita para evitar el hambre.” (7)

Pero el término REDD++ resultó ser demasiado abstracto. “Para mucha gente, REDD es sólo una herramienta abstracta de financiamiento. Pero el paisaje – que incluye campos y granjas, ganaderos y agricultores – es algo que la gente puede ver. Si les decimos que estamos preservando el paisaje, y que REDD es sólo una herramienta que nos ayuda a pagar para hacer esto, eso sí lo entienden”, declaró en diciembre de 2013 el por entoncesViceministro de Indonesia, HeruPrasetyo. En junio de 2012, la vicepresidenta del Banco Mundial y enviada especial sobre el cambio climático, Rachel Kyte, ya había escrito sobre los “Enfoques en Paisajes para el Desarrollo Sostenible” cuando informó sobre el Día de la Agricultura y el Desarrollo Rural, que tuvo lugar durante la conferencia Río+20 – la misma conferencia que reemplazó al ‘Desarrollo Sostenible’ por la ‘Economía Verde’ (ver el boletín 179 del WRM). Rachel Kyte citó a la entonces directora de CIFOR, Francis Seymour, quien también estaba en el Día de la Agricultura y el Desarrollo Rural, diciendo: “El enfoque en el paisaje nos permite mejorar la productividad agrícola y los medios de vida rurales, y al mismo tiempo, hacerle frente a las amenazas a los bosques, el agua y la biodiversidad”. Chris Lang, del portal REDD-Monitor, también comentó la declaración de Seymour: “¿Cómo se explica el entusiasmo de CIFOR por los ‘paisajes’? En marzo de 2012, REDD-Monitor entrevistó a Seymour. A lo largo de una amplia entrevista ella no mencionó la palabra ‘paisaje’ ni una sola vez. Cuando le pregunté acerca del Día de los Bosques (8) ella no dio pistas de que podría avizorarse algún cambio. Hay 59 artículos en el blog de noticias forestales de CIFOR archivados bajo la categoría ‘paisajes’. Obviamente éste es un tema que CIFOR considera importante. Sin embargo, sólo dos de los artículos fueron escritos antes de junio de 2012 y del anuncio de Kyte de que ‘tenemos que avanzar hasta llegar al ‘Día del Paisaje’”. Como Donna Lee, ex negociadora principal sobre REDD para Estados Unidos, declaró en el seminario internacional mencionado anteriormente: “Me parece que la tendencia ahora es el ‘paisaje sostenible’. Se oye mucho de esto en el Banco Mundial, entre los donantes; todo el mundo está hablando de paisajes sostenibles”.

En 2013, el Banco Mundial no sólo hablaba de la idea de ‘REDD a escala del paisaje’ sino que además obtuvo financiamiento para concretar la idea. En la reunión de la ONU sobre el clima de ese mismo año, celebrada en Varsovia, Polonia, tres países – Noruega, el Reino Unido y Estados Unidos – prometieron 280 millones de dólares en conjunto para la ‘Iniciativa del Fondo del Biocarbono sobre Paisajes Forestales Sostenibles.’ El Fondo del Biocarbono es una asociación público-privada, que funciona desde el Banco Mundial y “moviliza fondos para actividades que secuestran o conservan emisiones de carbono en sistemas forestales y agrícolas” (9). La plataforma de internet Valorando Naturaleza, la cual promueve el comercio de los servicios ecosistémicos y es un fuerte promotor de la inclusión de los bosques en los mercados de carbono, escribió desde la reunión de la ONU en Polonia sobre el clima: “Imposible eludir el tema estando presente en las conversaciones sobre el clima en Varsovia este año. El viceministro indonesio HeruPrasetyo hablaba sin cesar del tema, al igual que la Vicepresidenta del Banco Mundial Rachel Kyte. Peter Holmgren, quien dirige el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), organizó en ese ámbito el Foro Mundial de Paisajes, y los Estados Unidos, el Reino Unido y Noruega lanzaron la Iniciativa para Paisajes Forestales Sostenibles, (ISFL, por su sigla en inglés) para hacer realidad la idea. Incluso los negociadores oficiales reunidos en el ámbito de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), realizaron un taller de dos días al respecto, es decir, en torno a la ‘escala del paisaje’, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los campos, granjas y bosques”. (10) La agricultura entraba y los bosques salían de las negociaciones de la ONU sobre el clima.

Pero toda esa movida necesitaba una preparación. En un documento de abril de 2012, identificado como ‘Breve Nota para Discusión Externa’, el gobierno de los Estados Unidos indica su disposición a contribuir a un fondo con el objetivo de: “Facilitar la implementación de estrategias nacionales de REDD + mediante el desarrollo de entornos favorables necesarios para obtener productos básicos a escala producidos de forma más sostenible”. Como ‘resultados esperados’ el documento menciona, entre otros, que “La implementación de programas integrados de este tipo, a gran escala y bien diseñados, debe conducir a la creación de un entorno propicio para la obtención de productos básicos producidos de manera sostenible, mejorando las condiciones de los agricultores a la vez de facilitar el cumplimiento de los compromisos de sostenibilidad formulados por las empresas”. El documento contiene un ejemplo imaginario del tipo de acciones que debería apoyar un nuevo mecanismo de financiación (ver el cuadro a continuación). El último párrafo es particularmente digno de señalar – tal vez aún más junto al artículo en este boletín sobre la presión del Banco Mundial en Kenia hacia la ‘agricultura climáticamente inteligente’, y al comparar el ejemplo ficticio con el enfoque que adoptará la Iniciativa para Paisajes Forestales Sostenibles del Fondo de Biocarbono.

Ejemplo indicativo de un programa integrado

Agrolandia es un país de tamaño medio, con una economía que depende en gran medida del sector de los recursos naturales. La región llamada Fronteria es una zona de rápida expansión agrícola para una serie de cultivos básicos. Esta expansión está asociada con un elevado índice de deforestación. En la región existen grandes plantaciones y también pequeños productores. La tenencia de la tierra es poco clara, las concesiones se superponen y la presencia del gobierno es limitada. Hacer frente a la deforestación asociada a la agricultura en esta región es un foco de la estrategia REDD+ de Agrolandia.

Un programa integrado de donaciones para la deforestación evitada debería incluir, en este caso, el establecimiento de un registro de tierra, registro de propiedades, mapeo de las concesiones y regulación de los títulos cuando fuere necesario. La donación podría apoyar la identificación y mapeo de las tierras taladas subutilizadas en Fronteria, con canje de tierras por concesiones dentro del bosque primario. Podría brindarse apoyo técnico al banco de desarrollo rural para designar préstamos que premien a los productores que sigan criterios de sostenibilidad específicos tales como conservar la cubierta forestal alta, con condiciones preferenciales en los préstamos. Podría establecerse un servicio de extensión agrícola para brindar capacitación a los agricultores sobre los cultivos agroforestales de alto valor, las mejores prácticas de manejo y medidas de conservación. El programa podría abarcar los costos incrementales de redirigir una carretera planificada desde Fronteria al puerto alejándola del bosque, de manera de no alentar nuevas talas del bosque. Podría brindarse apoyo al gobierno nacional para que elabore un nivel de referencia subnacional y un sistema de MRV [Medición, Reporte y Verificación] para Fronteria, como un paso intermedio hacia un sistema nacional. El gobierno de Agrolandia podría comprometerse a establecer un área protegida nacional y dotarla de personal para proteger formalmente los remanentes de bosque en la región, y mejorar la observación de las reglamentaciones ambientales existentes, como un tipo de contribución en especie.

Podría buscarse financiamiento complementario de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en inglés) para apoyar a las grandes plantaciones de la región que procuren ser certificadas y aspiren a mejorar el acceso a los mercados de exportación. La Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC, por su sigla en inglés) podría financiar un proyecto para mejorar las existencias genéticas para pequeños y medianos agricultores, permitiéndoles aumentar sus rendimientos sin expandir la huella agrícola. La Corporación Desafío del Milenio podría ofrecer financiamiento para instalaciones de procesamiento para pequeños productores, con el fin de aumentar su valor agregado y mejorar sus medios de sustento.

Este ejemplo es totalmente indicativo, y los programas variarán mucho según el contexto del país. Todos los ejemplos de apoyo a las inversiones utilizados aquí no implican un compromiso.

 

 

También en la preparación de ‘REDD a escala del paisaje’, el gobierno de Noruega, a través de su Iniciativa Internacional sobre el Clima y los Bosques, convocó en octubre de 2013 al llamado ‘Intercambio REDD’, “con el fin de facilitar el aprendizaje y el intercambio de conocimientos en materia de REDD+”.¿De qué se iba a hablar en este intercambio? “En particular, ese espacio facilitó la discusión en torno a la escala del paisaje en el marco de REDD+, a las cadenas de suministro de productos básicos relevantes para REDD+, al análisis de concepto y el desarrollo de metodología para la implementación de REDD +, a los enfoques de competencia y a las finanzas.” (11)

La agencia de cooperación para el desarrollo de Noruega, NORAD, también financió un proyecto llamado “Reducción de Emisiones derivadas de Todo Uso de la Tierra” (ReducedEmissionfromAllLand Use). En 2013, el proyecto realizó un informe llamado ‘Hacia un enfoque en el paisaje para la reducción de emisiones’, que documenta las lecciones y experiencias “de trabajos exploratorios en los enfoques del paisaje para la reducción de emisiones, cuyos resultados tienen como objetivo apoyar a los actores en la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD+), la agricultura y los paisajes climáticamente inteligentes”. (12)

 

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REDD a escala del Paisaje y la Economía Verde

El aumento de las inversiones públicas y privadas en REDD+ crearía paisajes productivos, rentables y sostenibles que secuestran y almacenan más carbono y permitirá una mayor prestación de servicios ambientales – el corazón de una Economía Verde”, escribe el Grupo de Trabajo del Panel Internacional de los Recursos del PNUMA sobre REDD+ y una Economía Verde. (13)

Las empresas cuya demanda de productos agrícolas provoca enormes emisiones de gases de efecto invernadero, tanto derivados de la destrucción de los bosques como del uso de combustibles fósiles – destruyendo además, la agricultura campesina, sus territorios y la salud a nivel mundial – están entre los promotores más fuertes para cambiar REDD por REDD a escala del paisaje y por una agricultura ‘climáticamente inteligente’. El Banco Mundial, refiriéndose a laIniciativa del Fondo de Biocarbono sobre Paisajes Forestales Sostenibles, cita a Paul Polman, ejecutivo de la multinacional anglo-holandesa de bienes de consumo Unilever: “Éste es exactamente el tipo de iniciativa que nos encanta apoyar. Tenemos que encontrar nuevas formas de asociación público-privada para hacer frente a desafíos globales como la deforestación”.

Asimismo, Unilever se ha unido a otras grandes empresas de productos básicos alimenticios en el Foro de Bienes de Consumo, “una colaboración de 400 minoristas, productores y proveedores de servicios con ventas anuales combinadas por encima de los US$3 billones”. El instituto brasileño de investigación IPAM, menciona a Unilever como un participante destacado del sector privado en un “consorcio de organizaciones, mesas redondas sobre productos básicos (la Mesa Redonda de la Soya Responsable, Bonsucro/caña de azúcar, la Mesa Redonda del Aceite de Palma Sostenible, y más recientemente, la Mesa Redonda Global de Carne de Res Sostenible)”. De acuerdo a IPAM, el consorcio “busca construir puentes entre las mesas redondas de productos agrícolas y el financiamiento de REDD+”, argumentando que “las sinergias entre los estándares de REDD+ y las mesas redondas muestran potencial para que REDD+ contribuya a la transformación del mercado de productos agrícolas.” (14) Una publicación de 2014 de los devotos promotores del mercado de carbono ForestTrends, expone que “una ambición clave para reducir costos y asegurar la oferta es la de pasar de mejorar la sostenibilidad a nivel de la granja individual, a una escala de paisaje y, desde la perspectiva de REDD+, la de asegurar que las herramientas de certificación estén asociadas a los resultados de mitigación de gases de efecto invernadero.” (15) (Ver el sitio de internet de WRM sobre certificación para información sobre cómo esta herramienta es utilizada para ayudar a promover la expansión corporativa de plantaciones industriales a costa de la agricultura a pequeña escala y las economías locales).

En todas estas iniciativas hay un tema ausente: la necesidad urgente de reducir el sobreconsumo y la producción industrial de monocultivos de palma aceitera y otros productos agrícolas orientada a la exportación, que Unilever y otras corporaciones internacionales de alimentos comercializan a nivel internacional, con nefastas consecuencias para los bosques, los pueblos dependientes de los bosques y el clima.

En lugar de apoyar a los pequeños agricultores, cuya agricultura alimenta al mundo con menos de una cuarta parte del total de tierras agrícolas, (16) y de llamar a la acción para hacerle frente a los graves problemas que causa este modelo corporativo de agricultura y plantaciones forestales industriales, el Banco Mundial considera a estas empresas como fuertes aliados. “El compromiso y el apoyo del sector privado se encuentra, por lo tanto, en el centro de la nueva Iniciativa del Fondo de Biocarbono. De hecho, empresas tales como Unilever, Mondelez y Bunge, gigantes de productos alimenticios y de la salud, han estado profundamente involucradas desde sus inicios, encabezando un nuevo modelo de compromiso”, escribe el Banco Mundial. (17)

El estrecho entrelazamiento de REDD con la escala del paisaje se muestra también en un proyecto llevado a cabo por la ONG conservacionista TheNatureConservancy (TNC), financiado con una donación del gobierno de Noruega, y el apoyo de USAID, el Fondo de Prosperidad del Reino Unido, Mafrig, Walmart, Cargill, el Fondo Amazonia, y la fundación Ann RayCharitableTrusts, en un programa denominado ‘Paisajes Sostenibles en Brasil e Indonesia’. El Programa Piloto REDD+ São Félix do Xingu en Brasil “está creando un modelo de desarrollo sostenible, bajo en carbono, en más de 9 millones de hectáreas en la Amazonía. Este modelo ayuda a registrar a todos los propietarios de tierras del municipio para cumplir con el Código Forestal de Brasil, y ayuda a los ganaderos a aumentar la producción de ganado en sus tierras de pastura”. (18)

Y TNC no es la única ONG que promueve REDD a escala del paisaje en Brasil. “Las prácticas empresariales relacionadas con la biodiversidad son un buen negocio”, escribió Conservación Internacional (CI), cuando en marzo de 2014 publicó un informe sobre la economía de los ecosistemas y la biodiversidad en Brasil (TEEB para los negocios Brasil). Uno de sus socios en el proyecto fue Monsanto. La multinacional de agroquímicos ha estado promoviendo agresivamente las plantaciones de soja y el uso de plaguicidas y semillas genéticamente modificadas, y sigue causando controversia. De acuerdo a la Gerente de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Empresarial de Monsanto en Brasil, Daniela Mariuzzo, “Esta iniciativa es acorde con la misión de Monsanto de mejorar la vida de los agricultores y apoyarlos para aumentar y mejorar su producción, y hacerlo de manera sostenible [. .]” (19). Es increíble que el informe de CI omita cualquier referencia al eficaz enfoque del gobierno de Brasil utilizado para reducir la deforestación antes de que apareciera REDD – la aplicación de la ley y el fortalecimiento de los organismos competentes, a la vez de vincular el acceso al crédito agrícola con la demostración del cumplimiento de la ley. REDD, e iniciativas como TEEB para los negocios Brasil, han permitido que ese enfoque sea cambiado por una nueva movida, probablemente una que vaya más al ritmo de los sectores empresariales que hasta ahora se han beneficiado enormemente de la deforestación. Esa nueva tendencia busca “transformar la legislación ambiental en instrumentos comerciales”, como explicó Pedro Moura Costa, fundador de la Bolsa Verde (de valores ambientales) de Río de Janeiro, BVRio, y anteriormente fundador de la firma para el comercio del carbono Ecosecurities, al anunciar BVRio. (20)

El sector brasileño del agronegocio se viene preparando para la posible nueva fuente de ganancias que espera pueda proporcionarle REDD a escala del paisaje. JBS, el mayor procesador de carne vacuna del mundo; el Grupo AndreMaggi, principal comerciante de soja y maíz; Marfrig, un procesador mundial de proteína animal; y el brazo local del gigante de alimentos Bunge Ltd, han entrado en un programa para elaborar nuevas directrices con las que medir las emisiones causadas por el sector agrícola. ¿Los beneficios? “Las empresas que adopten las directrices y herramientas de cálculo del Protocolo para calcular los GEI [gases de efecto invernadero] tendrán algunas ventajas competitivas. […] Entender los riesgos operacionales y los riesgos a la reputación; identificar oportunidades de reducción de las emisiones; […] anticiparse para un potencial mercado de carbono”. A nivel internacional, los principales comerciantes de productos básicos ya están familiarizándose con el mercado de carbono. Empresas multinacionales de productos básicos como Vitol, Bunge y Shell Trading, tienen una activa participación en el comercio de créditos de carbono del actualmente en gran medida disfuncional Mecanismo de Desarrollo Limpio. (21) MárcioNappo, el Director de Sostenibilidad de JBS, también está tratando de asegurar que el centro del debate sobre REDD a escala del paisaje y de la ‘agricultura climáticamente inteligente’ no sea el de la deforestación causada por la expansión de la frontera agrícola industrial. Él prefiere hablar de ‘soluciones’ – en particular del tipo que le permite continuar con el mismo modelo de negocios: “la gran discusión sobre las emisiones de gas carbónico no se dará en relación al sector del transporte y la deforestación, sino del manejo del suelo en la agricultura”. ¿Su solución? Intensificar la agricultura a escala industrial “con la integración del agrosilvopastoreo, vamos a producir carne y cereales en la misma propiedad haciendo el máximo uso del suelo de manera altamente productiva y cumpliendo con las metas del Código Forestal”. (22)

También en Brasil, la conferencia ‘Ampliando las Cadenas de Suministro de Bienes Básicos Sostenibles’, celebrada en marzo de 2014 en las Cataratas del Iguazú, reunió a “las grandes empresas de las industrias ganaderas y de la soja, a autoridades políticas, instituciones financieras, especialistas en materia de deforestación, y a las organizaciones de la sociedad civil para identificar desafíos y discutir posibles soluciones para cambiar hacia la obtención de productos básicos sostenibles y que provoquen bajos niveles de deforestación”. La agenda sugiere que no discutieron sobre cómo reducir el comercio internacional de productos básicos agrícolas, para poder habilitar la soberanía alimentaria a través del fortalecimiento de la agricultura campesina y los derechos colectivos sobre la tierra, ni tampoco sobre la forma de detener la expansión de las plantaciones de árboles y agrícolas, que continúan destruyendo no solamente bosques sino también los medios de subsistencia de quienes dependen del bosque.

Algunos de los que estuvieron involucrados en REDD parecen estar dispuestos a reexaminar su posición. “En algunos aspectos podemos hacer modelos sofisticados, pero al fin y al cabo estas comunidades locales ya saben lo que necesitan. Pareciera que ese es el punto de partida”, comentó Donna Lee en el seminario de Tokio mencionado anteriormente. Esa visión, evidentemente, no ha llegado a los arquitectos de ‘REDD a escala del paisaje’ del Fondo de Biocarbono del Banco Mundial, y de otros lugares. La idea de REDD a escala del paisaje que están implementando aplicará el mismo modelo y se basará en el mismo análisis cuyo fracaso ya quedó demostrado con REDD, que fracasó en la FPI de la ONU, luego en el IFF, luego en el FNUB desde finales de la década de 1990, y antes de eso en la FAO y el Plan de Acción Forestal Tropical (PAFT) del Banco Mundial (23). En 1990, Marcus Colchester y Larry Lohmann escribieron que el PAFT estaba “Fundamentalmente equivocado. Lejos de frenar la destrucción de los bosques, el Plan acelerará la deforestación”. Hoy, después de 24 años, se necesitarían pocos cambios a ese análisis para hacerlo aplicable a REDD, REDD+, y probablemente pronto, REDD a escala del paisaje.

Por tanto, es muy probable que los resultados de REDD a escala del paisaje no difieran mucho de los del PAFT o los de REDD. El enfoque sigue siendo verticalista y condescendiente para con las comunidades que dependen de los bosques y cooperativo para conlas asociaciones empresariales de los sectores del agronegocio y la explotación forestal, como la FAO y el fallido PAFT del Banco Mundial de la década de 1980. La deforestación y las emisiones vinculadas a ésta continuarán causando grandes daños al menoscabar a las comunidades que dependen de los bosques y a quienes suministran los alimentos básicos que alimentan al mundo – los agricultores a pequeña escala.

¿Cuál será el resultado para los agricultores a pequeña escala? Probablemente el mismo que sufren las comunidades que dependen de los bosques y del cultivo migratorio bajo REDD: promesas de beneficios que se convertirán en condiciones de producción aún más precarias, y menoscabo de la agricultura campesina. Mientras tanto, las grandes empresas agroindustriales eluden su responsabilidad, transfiriéndola a quienes les siguen en la cadena de suministro, y sus socios biotecnológicos ofrecen semillas transgénicas adaptadas para una agricultura ‘climáticamente inteligente’ de siembra directa, (ver artículo en este boletín sobre la agricultura ‘climáticamente inteligente’).

Y las consecuencias pueden sentirse en términos más generales en las políticas sobre el uso de la tierra, como se evidenció con el caso del Código Forestal en Brasil. Gerson Teixeira, ex presidente de la Asociación Brasileña de la Reforma Agraria, advirtió que la introducción en el Código Forestal revisado de 2012 de créditos negociables por restauración de bosques, supondría un gran riesgo para la Reforma Agraria en Brasil. El instrumento histórico de la Reforma Agraria ha sido la expropiación de latifundios que demuestren ser improductivos y que por lo tanto, no cumplen la función social de la tierra exigida por la Constitución. La introducción de créditos negociables por restauración de bosques creó un instrumento que podría proteger a los latifundistas de la expropiación con fines sociales, ya que estos créditos transformarían latifundios improductivos en ‘fábricas de carbono’ y depósitos de reservas ambientales. Esto a su vez permitiría a los latifundistas aducir que sus tierras están cumpliendo la función productiva exigida por la Constitución. “La posibilidad de comprar créditos de carbono transformará los latifundios improductivos en ‘fábricas de carbono’”. (24) Es así que REDD a escala del paisaje y la agricultura ‘climáticamente inteligente’ pueden socavar aún más el proceso de Reforma Agraria de Brasil – ya bajo la intensa presión de los intereses del agronegocio–sobretodo en aquellas áreas donde no se aplica el Código Forestal, es decir, en REDD a escala del paisaje fuera de los bosques.

 

Los problemas están claros, las soluciones existen … y éstas son muy diferentes al concepto de ‘REDD a escala del paisaje’ del Banco Mundial

“Convertir los campos de nuestros agricultores en sumideros de carbono – cuyos derechos pueden venderse en el mercado de carbono – sólo nos apartará más de lo que consideramos la verdadera solución: la soberanía alimentaria. ¡El carbono de nuestras tierras no está en venta!”, escribió La Vía Campesina cuando los gobiernos y los grupos de presión empresariales se reunieron en Varsovia, Polonia, para discutir ‘REDD a escala del paisaje’ y la agricultura ‘climáticamente inteligente’. (25) Señalaron que si bien la agricultura contribuye de manera importante al cambio climático, no todos los que cultivan tienen la misma responsabilidad por las emisiones. La principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero es el sistema alimentario industrial – con su uso intensivo de insumos químicos, la erosión del suelo y la deforestación que acompañan a la agricultura de monocultivos, y el énfasis en la producción para los mercados de exportación – (26), y no la agricultura migratoria y campesina (ver artículo del boletín del WRM). Por el contrario, la agricultura campesina y la agroecología, con un enfoque en la soberanía alimentaria, ya están demostrando que es posible cultivar alimentos para ‘alimentar al mundo’, y con una producción de emisiones mucho menor a la del modelo industrial de producción de cultivos agrícolas para los mercados de exportación. Pat Money, del Grupo ETC, resume por qué REDD a escala del paisaje y la agricultura climáticamente inteligente tienen poco que ofrecer y representan grandes riesgos para la agricultura campesina: “Para los pequeños agricultores del mundo, no hay nada inteligente acerca de esto. Es tan solo otra manera de introducir las tecnologías controladas por las empresas en sus campos y robarles sus tierras”.

JuttaKill, jutta@wrm.org.uy

Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

 

Notas:

 

(1) Ver Boletín 203 del WRM, de junio de 2014, por más información sobre la función de la infraestructura en la destrucción del bosque. http://wrm.org.uy

(2) http://www.ffpri.affrc.go.jp/redd-rdc/en/seminars/reports/2014/02/06/01.html#programnew

(3) W. Sunderlin et al. (2014): TheChallenge of Establishing REDD+ ontheGround: Insightsfrom 23 SubnationalInitiatives in SixCountries. http://www.cifor.org/library/4491/the-challenge-of-establishing-redd-on-the-ground-insights-from-23-subnational-initiatives-in-six-countries/

(4) Informe del Grupo Intergubernamental ad hoc sobre los bosquesrelativo a su cuarto período de sesiones.Propuestas de Acción 27a y b, www.wrm.org.uy/oldsite/viejo-inicio.html

(5) Mientras tanto, el Grupo Intergubernamental ad hoc sobre los Bosques pasó a llamarse Foro Intergubernamental sobre los Bosques, y más tarde cambiaría nuevamente su nombre a Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (FNUB y UNFF, por su sigla en inglés). Todavía no se comprueba efecto alguno de sus acciones en cuanto a resolver la destrucción de los bosques, como lo demuestra la permanente pérdida de grandes áreas de bosque en todo el mundo.

(6) Informe del Foro Intergubernamental sobre Bosques en su cuarto período de sesiones, UNEP/CBD/COP/5/INF/16, 5 de abril de 2000, https://www.cbd.int/doc/meetings/cop/cop-05/information/cop-05-inf-16-es.pdf

(7) http://www.worldbank.org/climatechange

(8) Desde 2007, CIFOR ha estado organizando una reunión anual denominada “Día Forestal” en el fin de semana intermedio de las dos semanas de las reuniones de las Naciones Unidas sobre el clima. En 2013, el nuevo director de CIFOR, Meter Holmgren, anteriormente de la FAO, cambió el nombre del “Día Forestal” que pasó a llamarse “Día del Paisaje”.

(9) http://www.worldbank.org/en/news/feature/2013/11/20/biocarbon-fund-initiative-promote-sustainable-forest-landscapes

(10) http://www.landscapes.org/can-unfccc-accommodate-landscapes-views-warsaw/#.U8rjFfmSwf0

(11) http://climate-l.iisd.org/news/redd-exchange-discusses-landscape-approach-highlights-norways-engagement/

(12) http://www.asb.cgiar.org/report/towards-landscape-approach-reducing-emissions-substantive-report-reducing-emissions-all-lan-0

(13) UNEP (2014): Building Natural Capital: How REDD+ can Support a Green Economy, Report of the International Resource Panel, Programa de lasNacionesUnidas del MedioAmbiente, www.ecoagriculture.org/~ecoagric/documents/files/doc_577.pdf

(16) GRAIN (2014): Hambrientos de tierra: los pueblos indígenas y campesinos alimentan al mundo con menos de un cuarto de la tierra agrícola mundial. http://www.grain.org/es/article/entries/4956-hambrientos-de-tierra-los-pueblos-indigenas-y-campesinos-alimentan-al-mundo-con-menos-de-un-cuarto-de-la-tierra-agricola-mundial

(17) http://www.worldbank.org/en/news/feature/2013/11/20/biocarbon-fund-initiative-promote-sustainable-forest-landscapes

(18) http://www.nature.org/ourinitiatives/urgentissues/global-warming-climate-change/how-we-work/brazil-redd-fact-sheet-final.pdf

(19) http://www.institutocarbonobrasil.org.br/agricultura1/noticia=736719

(20) Por más información sobre el BVRio y el comercio de créditos por restauración de bosques como alternativa a restaurar el bosque en sus propias tierras, según el Código Forestal enmendado de Brasil, ver “El comercio de servicios ecosistémicos: cuando el ‘pago por servicios ambientales’ se convierte en un permiso para destruir”, en http://www.wrm.org.uy/html/wp-content/uploads/2014/04/el-comercio-de-servicios-ecosistemicos.pdf

(21) http://af.reuters.com/article/commoditiesNews/idAFL6N0PK3J020140709?pageNumber=1&virtualBrandChannel=0

(22) http://www.reuters.com/article/2014/05/29/carbon-agriculture-brazil-idUSL6N0OF3GK20140529

(23) Marcus Colchester y Larry Lohmann (1990): The Tropical ForestryAction Plan: WhatProgress?

(24) Gerson Teixeira (2012): Latifúndiosimprodutivosviraram fábricas de carbono. http://www.mst.org.br/Gerson-Teixeira-latifundios-improdutivos-viraram-fabricas-de-carbono

(25) “Cumbre climática: no conviertan a los campesinos en traficantes de carbono”, http://www.grain.org/es/article/entries/4812-cumbre-climatica-no-conviertan-a-los-campesinos-en-traficantes-de-carbono

(26) Ver, entre otras publicaciones, GRAIN (2009): “Cambio climático – El fracaso del sistema alimentario transnacional”, en http://www.grain.org/es/article/entries/737-cambio-climatico-el-fracaso-del-sistema-alimentario-transnacional