Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Definición pro-empresarial esconde monocultivos de palma aceitera bajo el rótulo de “bosques”

Un artículo publicado en el sitio Web EUobserver.com (1) informa que “en un borrador de comunicado donde se orienta a los estados miembros de la UE sobre el uso de los biocombustibles, la Comisión clasifica las plantaciones de palma aceitera, fuente de uno de los biocombustibles más destructivos, como ‘bosques’. En esencia, el documento afirma que como las plantaciones de palma aceitera son lo bastante altas y dan suficiente sombra, cuentan como bosques”.

El artículo prosigue citando el documento en cuestión: “Las áreas con cobertura forestal son aquellas donde los árboles han alcanzado, o pueden alcanzar, una altura de al menos cinco metros, con una cubierta de copas de más del 30 por ciento.” “Esto incluiría normalmente los bosques, las plantaciones forestales y otras plantaciones de árboles como la palma aceitera.” “Esto significa, por ejemplo, que la transformación de un bosque en una plantación de palma aceitera no constituiría en sí misma una infracción de [los criterios de sostenibilidad].”

Lo que antecede es el resultado exitoso de una intensa campaña de los productores malayos para presionar a la Comisión Europea a través de GPlus, el grupo de presión internacional contratado por el Consejo Malayo del Aceite de Palma. Por otra parte, es muy conveniente para la UE que, el año pasado, aprobó la Directiva sobre Energía Renovable que obliga a los estados miembros a obtener de fuentes renovables el 10 por ciento de los combustibles para el transporte, la mayor parte de los cuales provendrán sin duda de monocultivos de palma. El hecho de definir dichas plantaciones como “bosques” contribuirá a maquillar de verde sus impactos ambientales y sociales.

Indonesia, primer productor mundial de aceite de palma, aprovechó inmediatamente la oportunidad para definir como “bosques” a sus destructivas plantaciones de palma aceitera. El 16 de febrero, el Jakarta Post informó que “el Ministerio de Bosques está redactando un decreto para incluir las plantaciones de palma aceitera en el sector forestal a fin de cumplir con las normas internacionales referentes a la mitigación del cambio climático”. El jefe de investigación y desarrollo del ministerio, Tachrir Fathoni, dijo que “por definición, las plantaciones de palma aceitera serán definidas como bosques”, y alegó que “muchos países como Malasia, segundo productor mundial de aceite de palma luego de Indonesia, han incluido las plantaciones de palma aceitera en el sector forestal”.

Si bien es absurdo, desde el punto de vista científico, definir como “bosque” el monocultivo industrial de una especie exótica, desde el punto de vista económico es absolutamente lógico, como lo explica Tachrir Fathoni: “Al hacerlo, Malasia podrá obtener incentivos financieros de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC) gracias al comercio de carbono”. Añadió que la ONU sólo especifica la altura que deben tener los árboles de un bosque, sin mencionar su especie, y que esta iniciativa está destinada “a anticipar la implementación del plan REDD”. Bajo el mecanismo REDD (Reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de bosques), los países con extensa “cubierta boscosa” pueden recibir beneficios financieros por detener la deforestación. ¡Eso equivale a decir que Indonesia será recompensada por destruir sus bosques tropicales siempre que los sustituya por “bosques” de palma aceitera!

Lo absurdo de la situación sirve al menos para fortalecer la posición de las numerosas organizaciones que cuestionan desde hace años la definición de bosque de la FAO, que incluye las plantaciones como tales. Dicha definición ha sido aceptada sin discusión por instancias internacionales como la CMNUCC, dando lugar así a situaciones tan disparatadas como la presentada.

Al mismo tiempo, esperamos que la divulgación de este documento de la UE provoque en Europa una oposición organizada contra la definición propuesta pues, de ser adoptada, contribuirá a acelerar la destrucción de los bosques, no sólo en Indonesia y Malasia sino en todo el Sur.

¡Las plantaciones de palma aceitera no son bosques!

 (1) “Palm oil plantations are now ‘forests’, says EU”, por Leigh Phillips,http://euobserver.com/885/29410.

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