Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Proyecto de Bosques Tropicales en la Cuenca del Congo: las comunidades desconfían de la “Revolución Conservacionista”

DRC

El proyecto REDD Mai N’dombe de la República Democrática del Congo suele aparecer muy a menudo en los materiales que promocionan el sistema REDD+. El proyecto, creado por una empresa canadiense y ahora dirigido por la organización californiana Wildlife Works Carbon, comercializa créditos de carbono a partir del argumento de que, de no ser por el proyecto, los bosques de la zona hubieran sido destruidos por la tala industrial. Los beneficios para las comunidades locales son una piedra angular en los materiales de promoción del proyecto. Se sabe que gran parte de las tierras de la zona está en manos de comunidades locales con tenencia consuetudinaria. Por tanto, surgen interrogantes en cuanto a si las comunidades de la zona consideran que el proyecto REDD sea tan beneficioso como lo describe el material propagandístico.

El proyecto REDD Mai N’dombe, a veces también llamado “Proyecto de Bosques Tropicales en la Cuenca del Congo”, se extiende a lo largo de aproximadamente 300.000 hectáreas de tierras de bosque, a varios cientos de kilómetros al noreste de la capital de la RDC, Kinshasa. El proyecto fue creado por la compañía canadiense ERA – Ecosystem Restoration Associates Inc. (se llama ERA desde que se incorporó aOffsetters Climate Solutions, que en 2015 se convirtió en NatureBank Asset Management Inc.). En 2011, ERA adquirió del gobierno de la RDC una concesión para conservación del bosque. Dos años más tarde, ERA vendió “ERA-Congo”la empresa creada para gestionar el proyecto REDD en la RDC – a una empresa con sede en California llamada Wildlife Works Carbon (WWC), que también dirige el proyecto REDD+ Kasigau Corridor en Kenia (ver más información).

El proyecto REDD Mai N’dombe, de WWC, no debe confundirse con la propuesta del gobierno de la RDC de convertir la recién creada provincia Mai N’dombe – una superficie de 12,3 millones de hectáreas habitadas por alrededor de 1,8 millones de personas. La creación de esta provincia fue un proyecto piloto  “REDD jurisdiccional”, en el marco del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (Forest Carbon Partnership Facility), del Banco Mundial. (1)

El modelo de negocio del proyecto REDD Mai N’dombe de WWC es la venta de créditos de carbono. Estos se generan en base a la elaboración de informes que muestran cómo las actividades del proyecto impidieron la deforestación. Esos informes luego son verificados por empresas auditoras, pagadas por el proyecto REDD (ver “10 alertas sobre REDD para comunidades”, disponible también en lingala y swahili).

En 2011, ERA adujo que la “parte del proyecto referida a la Mejora de la Gestión del Bosque dará como resultado el cese de la actividad maderera con fines comerciales”. (2) En diciembre de 2012, la firma auditora Det Norske Veritas (DNV) aceptó el argumento de que sin la intervención de ERA hubiera sido inminente que se volvieran a otorgar dos concesiones madereras canceladas en 2008. Sin embargo, en 2011 todavía estaba vigente la moratoria impuesta por el gobierno de la RDC a la expedición de nuevas licencias de explotación maderera, que se remonta a 2004. Esto plantea interrogantes sobre el argumento de ERA de que su intervención evitó el inminente otorgamiento de nuevas licencias de explotación forestal para la zona del proyecto. WWC señala una correspondencia mantenida con los ministros como prueba de que las dos concesiones madereras que fueron convertidas en concesiones para conservación del bosque, se hubieran vuelto a conceder de no haber sido por el proyecto REDD+. Sin embargo, desde 2011 no se han otorgado nuevas concesiones madereras en ningún lugar del país y, de haberlo hecho, se hubiera violado un decreto presidencial. La mayoría de los créditos de carbono por tanto se basan en la afirmación de que era inminente que se volvieran a otorgar concesiones para la explotación maderera y que se reiniciaran las actividades de tala comercial en 2011.

El proyecto REDD Mai N’dombe estima que las emisiones evitadas por el proyecto son de 1,5 a 3,0 millones de toneladas de CO2 por año, a lo largo de los 30 años de duración del proyecto (a modo de comparación, las emisiones anuales de Dinamarca derivadas de la aviación internacional fueron de 2,5 millones de toneladas en 2013). Otro supuesto cuestionable. Un borrador del llamado “Documento del Programa para la Reducción de Emisiones” del gobierno de la RDC, que elaboró en diciembre de 2015 para el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques del Banco Mundial, confirma que de 11 concesiones madereras industriales en la provincia Mai N’dombe, sólo dos están activas actualmente. Por otra parte, las cifras oficiales del gobierno no revelan que haya habido producción maderera en absoluto entre 2002 y 2006 en las dos concesiones madereras que hoy conforman la concesión de WWC para la conservación del bosque. La auditora DNV,  ignorando este contexto, aprobó la conformidad con el Estándar Verificado de Carbono (VCS, por su sigla en inglés) y con el estándar de la Alianza del Clima, la Comunidad y la Biodiversidad (CCBA, por su sigla en inglés). DNV también confirmó que entre marzo de 2011 y octubre de 2012, el proyecto REDD Mai N’dombe había impedido la emisión de 2.548.715 toneladas de CO2  – créditos de carbono que ahora pueden venderse con el sello de aprobación de VCS y de la CCBA.

El proyecto no solamente pasó la evaluación del estándar de la CCBA. Fue galardonado con la certificación de “nivel de oro” (“Gold Level”), que significa que el proyecto brinda más que los beneficios requeridos en cuanto a biodiversidad y adaptación al cambio climático – sin duda un “extra” para comercializar los 2,5 millones de créditos de carbono. Muchos compradores de créditos de compensación están conscientes de que su reputación puede correr riesgo con los créditos de REDD+ si llegaran a surgir conflictos entre el agente del proyecto REDD+ y las comunidades. Por lo tanto, para las empresas interesadas en los créditos de compensación REDD+, la certificación es considerada una garantía de calidad – una falsa expectativa si se tiene en cuenta que numerosos proyectos REDD+ certificados son conocidos por haber causado o exacerbado conflictos. (3)

Poco después de que el proyecto REDD Mai N’dombe recibiera la certificación de VCS y CCBA, sus dueños anunciaron la primera venta de créditos de carbono, en enero de 2013. La empresa alemanaForest Carbon Group adquirió 300.000 créditos de carbono del proyecto, con opción a comprar más. A su vez, Forest Carbon Group ofrece los créditos REDD a empresas y particulares que deseen compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Inicialmente, sus principales clientes eran empresas de energía regionales de Alemania, que utilizaban los créditos de carbono para ofrecer a sus clientes “gas natural con neutralidad climática”. (4) El proyecto aún se comercializa en la página web de Forest Carbon Group, lo que indica que es posible que todavía no haya vendido todos los créditos que compró en 2013. Se desconoce cuánto dinero se ha recaudado hasta la fecha a través de la venta de créditos de carbono derivados del proyecto REDD Mai N’dombe; tampoco se sabe cuánto dinero recibieron las comunidades de la zona del proyecto. Sin embargo, un informe de 2015 de la organización IIED señala que, de acuerdo a la información del propietario del proyecto, los costos operacionales del proyecto ascienden a unos 2,5 millones de dólares por año. (5)

Desde 2015, el proyecto REDD Mai N’dombe también está ofreciendo créditos de carbono directamente a personas a través de la iniciativa “Stand for Trees” (levántate por los árboles), que es apoyada por la agencia estadounidense para el desarrollo USAID. La iniciativa tiene como objetivo aumentar las ventas de los créditos de carbono forestal luego que las compras por parte de las empresas no resultaron como se esperaba. En diciembre de 2015, el proyecto también trató de recaudar fondos a través de una plataforma de donación en línea, recibiendo US$ 4.720 dólares de los 50.000 que esperaba. (6) Parece que los créditos de carbono del proyecto REDD Mai N’dombe que actualmente están a la venta siguen siendo parte de los créditos emitidos después de la auditoría de verificación de DNV, en diciembre de 2012.

Los beneficios para las comunidades locales son el eje fundamental de la propaganda del proyecto REDD Mai N’dombe. “La comunidad local del bosque, 50.000 aldeanos congoleños, se benefician directamente del proyecto”, reza la primera frase de la descripción que se hace sobre los “Impactos del Proyecto” en la página web de Wildlife Works Carbon. (7) Seis de las 11 diapositivas que constituyen la presentación del proyecto subrayan los beneficios para las comunidades, y el comunicado de prensa conjunto de ERA y WWC, que anuncia la exitosa certificación de VCS y CCBA en 2012, afirma que “las comunidades locales recibirán beneficios directos del proyecto en forma de puestos de trabajo, escuelas, clínicas de atención médica, mayor seguridad alimentaria como resultado de una mejor agronomía y la renovación de reservas de peces nativos saludables, la creación de capacidades de las ONG locales y organizaciones de base comunitaria, todo financiado a través de un intercambio transparente y equitativo de los ingresos derivados del carbono”. (8) Al mismo tiempo, los documentos producidos para las empresas auditoras describen que la mayor amenaza a la conservación del bosque es su uso local por parte de las comunidades. En 2011, ERA escribió que la “reducción de la tala ilegal y la reducción del desmonte insostenible del bosque para agricultura y obtención de leña, se abordarán en la parte REDD+ del proyecto”. (9) El análisis de data de la cobertura forestal de la zona, realizado mediante el sistema de monitoreo Global Forest Watch, sugiere que la deforestación en el proyecto REDD en realidad se disparó en 2011. Se desconoce si eso fue el resultado de que la gente se apresuró a despejar la zona para producir sus alimentos, anticipando y temiendo las inminentes restricciones, o si fue por actividades de tala ilegal dentro de la concesión. Lo primero que hacen numerosos proyectos REDD+ es imponer restricciones al uso de los bosques antes de ofrecer e implementar opciones alternativas a los campesinos que dependen del bosque para cultivar los alimentos con los que se alimentan sus familias. La información recogida durante la visita del WRM a la zona de Mai N’dombe en 2014, señala que ocurre lo mismo con el proyecto REDD Mai N’dombe.

En noviembre de 2014, el Movimiento Mundial por los Bosques (WRM) visitó la zona por invitación de la organización nacional campesina Confédération paysanne du Congo, COPACO-PRP, miembro de La Vía Campesina. Las actividades conjuntas en la región llevó al WRM y COPACO-PRP pasar por varias aldeas a lo largo de una carretera que atraviesa la concesión del proyecto REDD+. Sin embargo, no fue posible entrevistar a los habitantes de algunas de esas aldeas a causa de que existía una gran tensión entre las comunidades en esta parte de la concesión para la conservación del bosque y el proyecto REDD+. A eso se sumó la hostilidad hacia el WRM por parte del personal y partidarios del proyecto, antes, durante y después de un taller sobre cambio climático y REDD+ realizado en la ciudad de Inongo (donde también se encuentra la oficina del proyecto Wildlife Works). Pero las conversaciones en Inongo y en la ciudad de Nioki, al sur de la concesión REDD, sugieren que los beneficios destacados en el material propagandístico del proyecto REDD Mai N’dombe quizás no sean tan evidentes para todos los integrantes de las comunidades. Parece muy probable que exista una fuerte oposición al proyecto en varias aldeas, sobre todo en la parte occidental y en el interior de la concesión. Casualmente, en uno de sus informes de auditoría, DNV señala que no visitaron esa parte de la concesión durante su evaluación, mencionando limitaciones en materia de tiempo. Nada indica que DNV haya intentado buscar información de organizaciones locales acerca de la percepción del proyecto REDD en la parte de la zona de concesión que no visitó en su auditoría de campo.

Los derechos adaptados a REDD+, en lugar de REDD+ adaptado a los derechos

Se han realizado numerosos talleres y se han escrito innumerables documentos sobre el tema del “Consentimiento Libre, Previo e Informado” (CLPI) con relación a REDD+. No obstante, la mayoría no mira en el meollo del asunto. Se ignora la cuestión de si REDD+, como mecanismo que vende créditos de carbono para justificar la destrucción en otro lugar, podría ser siquiera considerado como para tener el Consentimiento Libre, Previo e Informado de quienes ven sus formas de vida afectadas sustancialmente por la actividad del proyecto. A los pueblos que sufren la permanente destrucción de los territorios de los que dependen, como resultado de que una empresa compre créditos de carbono de un proyecto REDD+ en otro lugar, por ejemplo, nunca se les pregunta si consienten a la compensación de carbono.

Ni ERA ni WWC compraron la tierra que genera sus créditos de carbono REDD. Más bien, ERA persuadió al gobierno de la RDC para que otorgara una concesión para conservación del bosque en tierras que anteriormente habían sido parte de dos concesiones madereras industriales. Estas concesiones madereras habían sido canceladas, al igual que la mayoría de las otras concesiones para explotación industrial de la madera en la RDC, como parte de un proceso de la Comisión Interministerial en 2008, creado por el Banco Mundial para dictaminar en materia de la legalidad, o no, de unas 150 operaciones de tala industrial. (10) Como una iniciativa basada en una concesión, el proyecto REDD Mai N’dombe revela otro problema del debate sobre el CLPI en REDD+: la usual discrepancia entre cómo se aplica el CLPI en las iniciativas REDD+ y cómo se comunica la aplicación del CLPI en el material propagandístico de REDD+ .

A nuestro entender, las comunidades que habitan la zona del proyecto REDD no participaron de las negociaciones sobre el otorgamiento de la concesión para conservación del bosque a ERA, ahora en manos de WWC. Tampoco hay indicios de que ERA hubiera consultado a las comunidades de la zona tratando de sondear sus opiniones con relación a su propuesta, antes de entrar en negociaciones con el gobierno. Recién después de que ERA y el gobierno de la RDC firmaron el Acuerdo de Derechos de Carbono y los contratos de concesión para la conservación del bosque, en marzo y agosto de 2011 respectivamente, y después de haber anunciado que buscarían la certificación del estándar CCBA, parecería que ERA entró en contacto con las comunidades. Cuando ERA llegó a las comunidades, ya se había adoptado la gran decisión – otorgar una concesión para la conservación del bosque que restringiría el uso de dicho bosque, el cual a su vez proporciona el sustento de una gran parte de la población local. Por lo tanto, todo indica que no se solicitó consentimiento alguno a las comunidades sobre esta decisión que constituye la base del proyecto REDD. Pero este hecho no está claramente indicado en el material de relaciones públicas que destaca los beneficios sociales y la participación de las comunidades en las actividades del proyecto.

En cambio, el Documento de Diseño del Proyecto REDD Mai N’dombe ofrece información ambigua. Una formulación en la página 70 sugiere que los representantes de la comunidad se pronunciaron en cuanto a la ejecución del proyecto REDD (“De conformidad con los requisitos del proceso del contrato de concesión, los líderes locales de la zona del proyecto dieron su consentimiento a ERA para ejecutar el proyecto REDD+”). Unas páginas más adelante, el documento aclara que, en realidad, a las comunidades sólo se les presentó la opción de participar o no en el proyecto: “Las partes interesadas ​​pueden afectar el diseño del proyecto, expresar sus reclamaciones y dar o negar su consentimiento previo, libre e informado a la participación en las actividades del proyecto”. (11)

Estas formulaciones plantean más preguntas que respuestas. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si una comunidad optara por “no participar” en el proyecto y continuara utilizando el bosque como lo hizo siempre? ¿Se quitaría del inventario de carbono esa porción del bosque que forma parte de la concesión para conservación aunque también podría ser una zona de uso consuetudinario de la tierra? ¿Las comunidades podrían seguir utilizando el bosque como lo hacían antes? ¿Eso fue explicado como una opción que tenían las comunidades durante el proceso de consulta CLPI? Si no era una opción, ¿por qué no lo era? (12)

Estas preguntas parecen más relevantes cuando se tiene en cuenta que gran parte de las tierras de la zona está en manos de comunidades locales en régimen de tenencia consuetudinaria. Por lo tanto, las comunidades pueden no reconocer los límites de una concesión si ésta se superpone a sus tierras consuetudinarias. La ONG Forest Peoples Programme, con sede en el Reino Unido, estima que como mínimo entre un tercio y la mitad de la concesión de WWC para conservación se superpone a territorios consuetudinarios de las comunidades locales. La iniciativa Mapping For Rights, de la organizaciónRainforest Foundation UK, ha documentado incluso la tenencia consuetudinaria hasta las zonas que limitan y se superponen al límite occidental del proyecto REDD Mai N’dombe, de WWC. (13) Y hay indicios de conflicto en torno a los acuerdos con el proyecto REDD, aparentemente firmados sin el consentimiento pleno de las aldeas representadas (supuestamente) por los jefes tradicionales. En “Redeeming REDD”, Michael Brown señala que “En octubre de 2012, mensajes informando de conflictos en el sector Basengele de la zona de concesión para conservación circularon por correo electrónico […]. Aparentemente el jefe tradicional de Bongo recibió un disparo y su casa habría sido incendiada por considerar que había entregado tierras tradicionales a extranjeros sin el consentimiento de la comunidad”. (14) El incidente fue también mencionado en conversaciones mantenidas por integrantes del WRM que visitaron la zona en noviembre de 2014. La gente del lugar explicó que esa persona había sido uno de los tres jefes tradicionales que firmaron los acuerdos con el proyecto REDD. Esos tres jefes tradicionales lo eran a nivel de clan (chefs de groupement), no de la aldea (chef de terre). Aún así, los acuerdos que firmaron fueron citados por el proyecto REDD como prueba del consentimiento de la comunidad. En el suceso mencionado estuvieron involucradas comunidades del sector de la concesión para conservación que fue hostil a la visita realizada por el WRM en 2014. Una presentación de septiembre de 2015 sobre posibles modelos de distribución de beneficios en caso de que se aceptara la propuesta del gobierno de la RDC de un proyecto piloto de “REDD jurisdiccional” en el marco del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques, del Banco Mundial, señala que ciertas comunidades (Basengele) no ribereñas y que dependen del bosque para su supervivencia, continúan recelosas ante el proyecto REDD+.

Los informes de auditoría de DNV para la certificación de la CCBA no mencionan nada de esta información, a pesar de que el estándar CCBA contiene una definición bastante larga del CLPI. En cambio, DNV decidió que el proyecto REDD Mai N’dombe cumple con los requisitos. El estándar CCBA define como “Previo” el consentimiento que se ha solicitado “con suficiente anticipación a cualquier autorización o comienzo de actividad”. ¿Acaso las comunidades tienen “la opción de negar el consentimiento” a la decisión principal que autoriza el proyecto REDD (otorgamiento de la concesión para conservación)? Si no se ofreció esa opción, con la justificación de que no se prevé un procedimiento de este tipo en la legislación de la RDC, por ejemplo – no debería haberse comunicado esto claramente, explicando cuáles eran las decisiones para las que se buscaba el consentimiento de la comunidad y en cuáles decisiones no se buscaba consentimiento?

La definición de CCBA sobre “informado” incluye, entre otros factores, que las comunidades cuyo consentimiento se busca deben estar provistas de “una evaluación preliminar del probable impacto económico, social, cultural y ambiental, incluidos los posibles riesgos y una distribución de beneficios justa y equitativa en un contexto que respete el principio de precaución”. Es de suponer que dicha información incluye los documentos jurídicos y contratos, especialmente cuando ya existe un decreto ministerial (de mayo de 2011) que exige que dicha información se haga pública. Esto incluiría, por ejemplo, los documentos jurídicos que otorgan a ERA (y ahora a WWC) la concesión para la conservación del bosque Mai Ndombe. Las personas y representantes de las autoridades estatales con los cuales hablaron los integrantes del WRM que realizaron la visita en noviembre de 2014, no estaban al tanto de esos documentos. También señalaron que el “Cahier de Charge” – el documento que forma parte de los acuerdos legales y describe las obligaciones que tiene el titular de una concesión para con las comunidades que habitan la zona de la concesión – estaba disponible “en teoría”, pero no en la práctica. Una extensa búsqueda en línea, después de la visita de campo de 2014, no proporcionó indicio alguno de que estos documentos jurídicos y reglamentarios estuvieran en el dominio público o disponibles para las comunidades de la zona del proyecto REDD.

¿Otro proyecto REDD+ que promete mucho y cumple poco?

La construcción de 19 escuelas durante los 30 años de duración del proyecto es uno de los proclamados beneficios del proyecto para las comunidades. A mediados de 2015, a cinco años de iniciado el proyecto, se habían terminado dos escuelas y estaban en marcha los planes para construir otras dos. Ambas escuelas fueron construidas en comunidades cercanas a la orilla del lago, beneficiando a las comunidades que habitan a lo largo del lago y no a las comunidades del interior, una decisión del proyecto que tiene el potencial de exacerbar aún más la tensión entre las comunidades. En una conversación realizada en noviembre de 2014, algunos residentes de Inongo mencionaron que un barco que había sido utilizado para transportar a los dignatarios que participaron en la apertura de la primera escuela en Lukongo, a unos 30km de Inongo, se incendió poco después de que el grupo regresara a Inongo.

Otra promesa del proyecto REDD es transmitir a los aldeanos sistemas agrícolas más productivos, lo que incluye la introducción de cultivos de alto valor, como verduras y frijoles, y prestar apoyo en el acceso a los mercados para esos productos. Cuando el personal del WRM visitó la zona en 2014, se decía que sólo se había creado y funcionaba una huerta de demostración en la ciudad de Kesengele, junto al lago. Así lo confirma un informe de Forest Peoples Programme, publicado a finales de 2013. (15)

En la conversación surgió que la gente también cuestionaba la viabilidad económica de las actividades propuestas. Se habló de las dificultades que habían surgido en los ensayos anteriores de cultivo de frijoles, y que sólo en una pequeña parte de la concesión para conservación había suelos adecuados para dicho cultivo. Cuando se preguntó la opinión acerca de la propuesta de transportar frijoles y cebollas a los mercados de Kinshasa, en especial teniendo en cuenta el estado de la infraestructura (o más bien, la ausencia casi total de la misma), la respuesta fue sistemáticamente de consternación: “Actualmente transportamos cebollas de Bas Congo a Inongo, ¿por qué no trabajar mejor en los mercados locales?” “Con una distancia tan grande para transportar cualquier cosa a Kinshasa, y con el estado en que están las carreteras, ¿cómo podrían los vegetales producidos por el proyecto REDD competir con los frijoles o las cebollas cultivadas en Bas Congo? El acceso allí es mucho más fácil y está mucho más cerca de Kinshasa que Mai N’dombe”, fueron algunos de los comentarios.

Y, por supuesto, el proyecto REDD Mai N’dombe promete generar “empleos locales directos”. Aunque no queda claro cuántos serían. La información contenida en los documentos sobre el proyecto es contradictoria. La información de la página web “Stand for Trees” afirma que el proyecto “emplea directamente a más de 170 personas locales”, mientras que la diapositiva 11 de la descripción del proyecto en la página web de WWC afirma que el proyecto da empleo a sólo 60 personas. Y, por supuesto, las cifras por sí solas no dicen nada acerca de las condiciones de trabajo; si los contratos son temporales a corto plazo o si estas 170/60 personas están empleadas por WWC.

La conservación de los bosques tropicales en la Cuenca del Congo: ¿de qué revolución se habla?

En una iniciativa propagandística, el proyecto REDD Mai N’dombe es presentado como una “revolución para la conservación de los bosques tropicales en la Cuenca del Congo”. (6) Teniendo en cuenta las impresiones obtenidas durante la visita del WRM a la región, en noviembre 2014, así como la información recogida desde entonces, es difícil pensar que haya una “revolución” de este tipo. Más bien, considerado desde el clásico punto de vista del impacto que tiene el proyecto sobre los derechos de las comunidades y sobre la justicia, lo que vemos es otro proyecto de REDD+ donde las historias presentadas en folletos brillantes y charlas en ferias internacionales de negocios y conferencias de la ONU, difieren notablemente de las realidades en la zona del proyecto. Curiosamente, y en evidente contraste con la mayoría de los proyectos REDD+ que hemos visitado en los últimos años, identificamos sólo una pancarta anunciando el proyecto REDD Mai N’dombe en las más de 7 horas de recorrido en automóvil por la carretera que atraviesa la concesión REDD+. ¿Quizás esos carteles sean más comunes a lo largo de la orilla del lago, donde tienen lugar la mayoría de las actividades de la comunidad vinculadas al proyecto REDD?

En resumen, el proyecto REDD Mai N’dombe es otro firme candidato a una colección de conflictos, contradicciones y mentiras de REDD+.

Jutta Kill, jutta@wrm.org.uy
Integrante de la secretaría internacional del WRM

(1) FERN y FPP (2014): Implement in haste, repent at leisure. A call for rethinking the World Bank’s Carbon Fund, based on an analysis of the Democratic Republic of Congo Emissions Reduction – Project Idea Note (ER-PIN). http://www.fern.org/sites/fern.org/files/Implement%20in%20haste.pdf
También disponible en francés: http://www.fern.org/fr/publications/reports/mettre-en-oeuvre-dans%E2%80%99empressement-pour-le-regretter-longtemps
(2) DNV (2012): CCB Verification Report/ Verification Statement. ERA and WILDLIFE WORKS’ Mai Ndombe REDD Project in the Democratic Republic of Congo. Verification Period: 14 marzo, 2011 a 31 octubre, 2012. REPORT NO. 2012-9749, 6 diciembre 2012. DNV Climate Change Services AS (DNV).www.vcsprojectdatabase.org/services/publicViewServices/downloadDocumentById/11067
Base de datos de VCS con información sobre la emisión de créditos: http://www.vcsprojectdatabase.org/#/vcus/p_934
(3) Por más información, consultar el informe del WRM “REDD: una colección de conflictos, contradicciones y mentiras”, en http://wrm.org.uy/es/libros-e-informes/redd-una-coleccion-de-conflictos-contradicciones-y-mentiras/ , y artículos regulares sobre conflictos asociados con proyectos REDD+ en la página web de REDD-Monitor, http://www.redd-monitor.org
(4) Certificado de “gas natural con neutralidad climática”, expedido por TÜV Rheinland para el proveedor de energía regional Aschaffenburger VersorgungsGmbH. http://www.stwab.de/Energie-Wasser/Oekogas/Rechte-Seite/TUEV-Zertifikat-Klimaneutrales-Erdgas-2014.pdf
(5) Nhantumbo, I. y Camargo, M. (2015): REDD+ for profit or for good? Natural Resource Issues, No. 30. IIED, London.
(6) “Conservation Revolution in the Congo Basin Rainforest!https://www.indiegogo.com/projects/conservation-revolution-to-save-congo-rainforest#/story
(7) Página web de Wildlife Works, Proyecto REDD+ Mai Ndombe, RDC.http://www.wildlifeworks.com/shopcarbon/ , acceso del 08/01/2016
(8) ERA Carbon Offsets Ltd. and Wildlife Works Carbon LLC Deliver First REDD+ Project in Democratic Republic of Congo. 19 diciembre 2012.
(9) IRW-Press (2011): ERA Announces Signing of a 17.5 Million Tonne Carbon Offset Agreement With the Democratic Republic of Congo. 04.04.2011
(10) REDD-Monitor (2011): Ecosystem Restoration Associates project in DR Congo: plenty of REDD-hot air? http://www.redd-monitor.org/2011/08/24/ecosystem-restoration-associates-project-in-dr-congo-plenty-of-redd-hot-air/
(11) ERA y Wildlife Works (2012). Mai Ndombe REDD+. A joint project of ERA and Wildlife Works. Project Design Document, Validated to the Climate, Community, and Biodiversity Standards (2nd ed). Octubre 31, 2012. Page 72.https://s3.amazonaws.com/CCBA/Projects/Mai_Ndombe_REDD_Project/Mai+Ndombe+Final+CCB+PDD.pdf. Acceso 05 enero 2016.
(12) El documento del proyecto establece que los inventarios de carbono no incluyen una zona de amortiguación de un radio de 2,5 km en torno a las aldeas y que esa superficie está destinada a la producción de alimentos. No existe información en los documentos del proyecto que revele si esta amortiguación refleja la distribución de las zonas de uso tradicional que suelen estar ubicadas mucho más lejos de la aldea que 2,5 km, y que el proyecto de octubre de 2012 citado anteriormente señala en la página 71 que “las personas caminan en promedio entre 5 y 10 km hasta los predios agrícolas”.
(13) Rainforest Foundation UK (2015): Mapping For Rights 2.3: Mai Ndombe REDD+ programme.http://blog.mappingforrights.org/?p=1095
(14) Michael I. Brown (2013): Redeeming REDD: Policies, Incentives and Social Feasibility for Avoided Deforestation. Earthscan. Page 141.
(15) Forest Peoples Programme (2013): Impacts of German private sector involvement for Indigenous Peoples and Local Communities in the Maï-Ndombe REDD+ Project in the Democratic Republic of Congo. Page 16.  http://www.forestpeoples.org/sites/fpp/files/publication/2014/04/mai-ndombe-infoefpp-case-studyfinal05022014-3.pdf