Expansión de las plantaciones de árboles destinadas a los mercados de carbono: más evidencias del fraude de la compensación

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Monocultivo de árboles en Mato Grosso do Sul. Foto: Canal Rural

Las destructivas industrias extractivas se aprovechan de la preocupación pública por el caos climático para promover engañosos proyectos de plantaciones de árboles como solución a sus crecientes emisiones de combustibles fósiles. Las empresas de plantaciones esperan con ello conseguir nuevas fuentes de ingresos, mientras que las industrias que dependen de los combustibles fósiles buscan una coartada para continuar con su contaminación. El resultado es el intenso crecimiento de los proyectos de plantaciones de árboles para compensar las emisiones de carbono así como un aumento constante de la demanda de créditos de carbono.

Varias organizaciones ya advirtieron hace 23 años (1) que la capacidad de los árboles de absorber y almacenar carbono ha sido empleada de manera muy mal intencionada para potenciar el maquillaje verde de las plantaciones de árboles, la cual encierra la mentira de que plantar más árboles puede compensar el daño climático causado por las emisiones de carbono fósil. Lo que no aparece en los anuncios de “bosques plantados” de las empresas es la devastación que causan sus plantaciones.

Las plantaciones industriales para la producción de madera han ocupado más de 130 millones de hectáreas del planeta a costa del desalojo de comunidades, acaparamiento de tierras y agua, aumento de la opresión sobre las mujeres, deforestación, pérdida de biodiversidad y, a menudo, incendios devastadores que no sólo liberan nuevamente todo el carbono a la atmósfera sino que también causan muertes y destruyen medios de vida y sustento. Para ocultar la violencia intrínseca de este modelo de producción, las empresas siguen difundiendo la mentira del maquillaje verde. (2)

Este rastro de destrucción y conflictos comunitarios no ha impedido que empresas, inversores y gobiernos presenten las plantaciones destinadas a la compensación de emisiones de carbono como una solución a la crisis climática.

En los últimos dos años, las iniciativas de plantación de árboles con destino a los mercados de carbono se han duplicado tanto en términos de cantidad de proyectos como de su tamaño promedio. Teniendo en cuenta los cuatro principales registros voluntarios de carbono del mundo (3), el número de solicitudes y proyectos aumentó de 167 a 367 desde enero de 2021 a mayo de 2023, con un promedio estimado de una reducción anual de emisiones de 135.000 a 213.000 toneladas de dióxido de carbono por proyecto. Casi el 90% de los proyectos se llevan a cabo en el Sur Global.

Algunas de las mayores empresas de plantaciones forestales se encuentran entre los beneficiarios. La gigante de celulosa y papel Suzano en Brasil sostiene que su proyecto de plantación de eucaliptos en 38.000 hectáreas en el estado de Mato Grosso do Sul no habría sido posible sin el aporte adicional proveniente de los créditos de carbono –una mentira descarada dado que la empresa ha estado expandiendo agresivamente sus plantaciones para alimentar su nueva planta de celulosa en construcción.
 
No solamente los proyectos de monocultivos de árboles son un problema. Las empresas que se especializan en sacar provecho del interés de las industrias contaminantes en las compensaciones de carbono están alistando a pequeños agricultores y comunidades indígenas para la plantación de árboles. En varios de estos programas destinados a pequeños agricultores, éstos no están advertidos sobre en qué se están metiendo ni de que sus nombres y tierras serán utilizados por lejanas empresas para obtener ganancias adicionales y afirmar ser ‘carbono neutrales’. A través del fondo Livelihoods Fund, con sede en París, por ejemplo, empresas como Danone, Michelin, Hermès, SAP, Mars, Chanel, y bancos de desarrollo como el alemán KfW (a través de su subsidiaria DEG Invest) y otros invierten en plantaciones forestales en Andhra Pradesh, India, donde los agricultores dicen no tener conocimiento de los créditos de carbono, a pesar de que su tierra y su trabajo han generado créditos de carbono que solo benefician a las industrias contaminantes. (4)

Las compañías petroleras también han estado involucradas en el acaparamiento de tierras para expandir las plantaciones de árboles con destino a la compensación de sus emisiones de carbono. En la República del Congo, las comunidades no tienen dónde cultivar sus alimentos porque el gigante petrolero Total se apodera de la tierra para establecer plantaciones de árboles. Su argumento es que puede seguir lucrando con la extracción de petróleo y gas porque gracias a la compensación de carbono de sus plantaciones no estaría dañando el clima. (5)

A escala nacional, numerosos gobiernos y legisladores han hecho su parte para promover las plantaciones de árboles destinadas a compensar las emisiones de carbono. Por ejemplo:
• En Nueva Zelanda, como aspecto central del plan del gobierno para la reducción de emisiones, el plan estatal de comercio de emisiones recompensa a los propietarios de tierras que invierten en monocultivos de pinos, lo que ha impulsado un fuerte aumento de dichos monocultivos; esto ha provocado la disolución de comunidades y ha causado enormes pérdidas sociales y culturales. (6)
• En Paraguay, el proyecto Proeza dirige la política institucional del Estado en materia forestal y se basa en la expansión de las plantaciones de eucalipto para cumplir con las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) del país. (7) Los proyectos son financiados por el Fondo Verde para el Clima y se han llevado a cabo a través del Fondo Arbaro, cuyas plantaciones han sido denunciadas por abusos y perjuicios a las comunidades en países sudamericanos y africanos donde opera. (8)
• En India, el parlamento aprobó recientemente el Proyecto de ley (enmienda) de conservación forestal, que reduce las restricciones al establecimiento de plantaciones de árboles en ciertos tipos de tierra, lo que podría desencadenar una expansión considerable de este tipo de proyectos con el pretexto de ayudar al país a alcanzar su meta de cero emisiones netas para 2070.

A escala internacional, los grupos de presión de las empresas, las organizaciones intergubernamentales y las grandes ONG conservacionistas presionan a los Estados para que avancen aún más en la legitimación de los mecanismos de compensación, entre ellos las plantaciones de monocultivos de árboles. Eso es lo que resalta en todos los intentos dentro de la ONU para integrar la compensación de carbono en el Acuerdo de París; en el número de acuerdos (9) firmados entre desarrolladores de grandes proyectos y gobiernos nacionales antes de la COP 28 de la ONU sobre el Clima para aumentar los grandes proyectos de carbono de millones de hectáreas; en el hecho de que las empresas siguen de cerca los resultados de la cumbre del clima de la ONU en términos de las consecuencias de sus decisiones en el mercado (10); y en eventos como la Cumbre Africana sobre el Clima destinada a “impulsar el crecimiento verde y las soluciones de financiación de la acción climática”, en los que las plantaciones de árboles y las compensaciones de carbono recibieron especial atención.

Mientras tanto, la raíz del problema permanece intacta. Se espera que la extracción mundial de petróleo, gas e incluso carbón alcance niveles récord para fines de 2023, al igual que las emisiones de gases de efecto invernadero. (11) Por más grande que pueda ser, ninguna plantación de árboles ni ninguna otra “solución basada en la naturaleza” podrá absorber el carbono transferido continuamente desde el subsuelo a la atmósfera.

Ya sea como grandes monocultivos o como proyectos de agradable apariencia para con las comunidades de base, las plantaciones de árboles con destino a la compensación de emisiones de carbono nunca serán una solución al caos climático y nunca resolverán los problemas de las comunidades que dependen de la tierra y de los bosques en el sur global. Por el contrario, la expansión de estas plantaciones es una prueba más del fraude de la compensación de carbono, que permite a la industria que depende de los combustibles fósiles seguir funcionando como de costumbre y profundizar las relaciones coloniales, capitalistas, patriarcales y racistas que oprimen a las comunidades. Por todas estas razones, ¡hay que enfrentar y detener las plantaciones de árboles con destino a la compensación de emisiones de carbono!

Secretariado Internacional del WRM

(1) Declaración de Mount Tamalpais, 2000.
(2) Ver aquí las mentiras más comunes frecuentemente utilizadas por las empresas de plantación o aquí, qué hay de malo en plantar árboles.
(3) Verra-VCS, Gold Standard, Climate Action Reserve (CAR) and American Carbon Registry (ACR)
(4) See more in the report “Discredited: the voluntary carbon market in India”.
(5) “La compensation carbone au détriment des populations”.
(6) New Zealand falls out of love with sheep farming as lucrative pine forests spread.
(7) “La totalidad del diablo: la lucha de Paraguay contra los agronegocios y los monocultivos de árboles”.
(8) Arbaro Fund: una estrategia para expandir las plantaciones industriales de árboles en el Sur Global.
(9) Por ejemplo el acuerdo firmado entre Emiratos Árabes Unidos y Zimbabwe.
(10) Un ejemplo fue la conferencia mundial sobre los mercados de carbono “Global Carbon Markets Conference”, celebrada en noviembre de 2023.
(11) Petróleo. Gas. Carbón.