Movimento Mundial pelas Florestas Tropicais

Indonesia: solicitan suspensión de préstamos del Banco Mundial (CFI) para la plantación de palma aceitera

Una auditoría interna reveló que la rama para el sector privado del Banco Mundial – la Corporación Financiera Internacional (CFI) – ha permitido que los intereses comerciales prevalezcan sobre sus estándares ambientales y sociales al momento de otorgar grandes préstamos al sector de la palma aceitera de Indonesia. En dicho país, la expansión descontrolada de las plantaciones de palma aceitera se ha transformado en sinónimo de desmonte generalizado de bosques y turberas, de emisiones masivas de CO2 y de saqueo de tierras indígenas. Pero el gobierno planea incrementar las plantaciones y llevarlas, de los actuales 7 millones de hectáreas, a más de 20 millones durante la próxima década.

Según el informe, a pesar de conocer todos estos riesgos, la CFI siguió adelante con los préstamos al grupo Wilmar de comercialización de aceite de palma, violando sus propias normas. La CFI no evaluó las cadenas de distribución ni examinó los impactos negativos que las plantaciones subsidiarias de la empresa estaban generando sobre los bosques y tierras comunitarias de Borneo y Sumatra. Estos hallazgos provienen de un informe de auditoría muy crítico que fue publicado por el Ombudsman y Asesor en Materia de Observancia (CAO) semi-independiente de la CFI, el cual investigó una demanda detallada presentada en julio de 2007 por el Forest Peoples Programme y una coalición de 19 organizaciones de pueblos indígenas y de la sociedad civil indonesia, que incluye a SawitWatch y Gemawan.

La demanda fue provocada por el hecho de que la CFI ignoraba persistentemente las advertencias de las ONG según las cuales su cliente favorito, Wilmar International, estaba operando en violación no sólo de los estándares de la CFI sino también de la legislación indonesia. En un informe detallado presentado en 2007, las ONG demostraron que Wilmar no reconocía los derechos consuetudinarios de las comunidades locales, se apropiaba de las tierras de las comunidades con la connivencia de las autoridades locales y nacionales, participaba en graves violaciones de los derechos humanos cuando las comunidades se oponían a la toma de control sobre sus tierras, desmontaba extensas áreas de bosques y turberas, realizaba prácticas ilegales tales como el uso del fuego para despejar las tierras, no cumplía con las normas jurídicas ni realizaba evaluaciones de impacto ambiental, y no respetaba las promesas hechas a las comunidades de reservar áreas para pequeñas plantaciones familiares. Cuando la CFI otorgó a Wilmar la garantía de inversión que provocó la demanda, las empresas del grupo Wilmar ya estaban sometidas a procesos judiciales iniciados por el gobierno por presuntas violaciones a las leyes ambientales.

Durante los 8 años en los que gozó del patrocinio de la CFI, la empresa Wilmar Trading creció hasta ser el mayor comercializador de aceite crudo de palma y se transformó en un imperio comercial de “integración vertical” que vale aproximadamente US$ 7.000 millones, con fábricas en Europa Oriental, puertos y refinerías en Sumatra, instalaciones de transporte marítimo, una oficina central en Singapur y un “banco de tierras” de grandes plantaciones en Sarawak e Indonesia que se expande agresivamente con el objetivo de llegar al millón de hectáreas.

El caso CFI-Wilmar ha sido particularmente impactante ya que, incluso luego de presentada la demanda y que un equipo del CAO negociara las disputas territoriales entre Wilmar y las comunidades locales, el personal de la CFI continuó ignorando la situación y preparó un préstamo adicional para el grupo Wilmar. Si bien las ONG advirtieron al Presidente y al Consejo de Administración sobre esta parodia, y aunque el equipo de la CFI violaba, nuevamente, los procedimientos, el Consejo aprobó un préstamo adicional para la empresa.

Como es normal cuando el CAO publica un informe de auditoría, en este caso un funcionario de alto rango de la CFI también publicó una “Respuesta de la Administración” para ser publicada al mismo tiempo. Habiendo estudiado cuidadosamente esta respuesta, las ONG dijeron a la CFI que la consideraban “inadecuada”. En una dura carta (http://www.forestpeoples.org/documents/ifi_igo/ifc_wilmar_cao_fpp_press_rel_aug09_eng.pdf), apoyada por diversas ONGs del mundo entero y dirigida al Presidente del Banco Mundial/CFI, Richard Zoellick, argumentan que:

“En primer lugar, resulta claro para nosotros, y la auditoría lo confirma, que la CFI padece de un problema sistémico donde la presión para prestar y apoyar los intereses comerciales sobrepasa la prudencia, la diligencia debida y la preocupación por los resultados sociales y ambientales. No se propone ninguna acción para enfrentar este problema. En segundo lugar, la Respuesta de la Administración no proporciona ningún análisis contextual de los problemas más amplios que tiene el sector del aceite de palma en Indonesia. Por el contrario, un Anexo a la respuesta de la administración sólo destaca los posibles beneficios. Tal como lo detalla nuestra documentación y como lo confirma la auditoría, el sector del aceite de palma de Indonesia padece problemas endémicos que no se limitan a una sola empresa o grupo de empresas… Recalcamos en particular que la Respuesta de la Administración:

· no sugiere acciones para disciplinar al personal de la CFI por violaciones sistemáticas de las políticas;
· no recomienda acciones para que los funcionarios de la CFI dejen de engañar al Consejo de Administración cuando se presentan proyectos controvertidos para su aprobación;
· no propone ninguna acción para remediar los problemas mayores que aún persisten en las operaciones del grupo Wilmar donde la CFI ha invertido tanto;
· no propone acciones para enfrentar el problema fundamental de que las actuales leyes territoriales y los procedimientos para la adquisición de tierras en Indonesia niegan los derechos consuetudinarios y estimulan a las empresas a tomar el control de las tierras de las comunidades sin su consentimiento libre, previo e informado;
· no propone ninguna acción para enfrentar los problemas mencionados en nuestra demanda, de que las empresas están quemando bosques y plantando en las turberas, a pesar de la preocupación existente a nivel mundial acerca de la exacerbación del cambio climático provocada por la deforestación y el cambio en el uso de la tierra;
· de hecho, no presenta ningún plan de acción integral que deje claro qué hará en realidad el personal de la CFI para asegurar el futuro cumplimiento de las normas.”

Las ONG han exhortado al Presidente y al Consejo a que suspendan los préstamos de la CFI al sector del aceite de palma de Indonesia, hasta que se hayan resuelto estas irregularidades.

Fuentes: Comunicado de Prensa del Forest Peoples Programme, SawitWatch y Gemawan, 10 de agosto de 2009; http://www.forestpeoples.org/documents/ifi_igo/
ifc_wilmar_cao_audit_report_jun09_eng.pdf
. La demanda original y la correspondencia subsiguiente con la CFI y el CAO se encuentran en:http://www.forestpeoples.org/documents/ifi_igo/ifc_wilmar_fpp_let_jul07_eng.pdf
http://www.forestpeoples.org/documents/prv_sector/bases/oil_palm.shtml
.
La auditoría del CAO se encuentra en:
http://www.cao-ombudsman.org/uploads/case_documents
/Combined%20Document%201_2_3_4_5_6_7.pdf
.