Artículos del boletín

  No es novedad que los proyectos extractivistas a lo largo de América Latina han ido imponiendo un modelo de extracción y exportación cada vez más profundo. La competencia por ser destino de inversiones mineras, petroleras, forestales o pesqueras es una característica de la mayoría de los países de la región. Sin embargo, el modelo extractivista recibe cada vez más críticas y resistencia de amplios sectores de la sociedad, incluida la academia, organizaciones de derechos humanos y los movimientos sociales.
En la actualidad, el sector de la minería es uno de los principales motores del sistema económico mundial. En diversos países, los casos de expropiación de las poblaciones nativas son recurrentes, incluyendo la pérdida de territorios, la desintegración de los lazos de solidaridad de la comunidad, la contaminación de territorios y manantiales de agua y la explotación intensiva de trabajadores; además de la criminalización de los grupos que se atreven a enfrentar a las grandes corporaciones.
Detrás de muchos productos bonitos en los supermercados de los principales centros urbanos del mundo se esconden varias historias silenciadas. Detrás de los bellos “sellos verdes” de certificación, del contenido mismo de los productos y de la gran cantidad de papel que los envuelve, hay toda una historia para contar sobre el consumo y contaminación del agua.
El modelo económico de sobre-producción y consumo afecta directamente el acceso de las poblaciones locales al agua potable y a sus medios de sustento. El agua, esencial para la vida y considerada “sagrada” para muchos pueblos tradicionales, está siendo usurpada de los territorios.
La idea de ver al agua como “recurso” nos aleja de concebir al todo: a los ciclos vivos.