Artículos del boletín

El plan de promoción forestal lanzado en 1988 por el gobierno --basado en la promoción de monocultivos forestales a gran escala--prometió la generación de empleos y el ingreso de divisas por un aumento de las exportaciones. Para lograr esos objetivos, el estado uruguayo realizó una fuerte inversión, incluyendo subsidios directos, exoneraciones impositivas, créditos blandos e inversiones en infraestructura. Al año 2000, el estado había destinado al sector US$ 69,4 millones bajo la forma de subsidios directos.
El año pasado asistí a una conferencia en Ciudad del Cabo sobre el tema que da título a este artículo, en la que el acento aparentemente estaba puesto en la participación del sector privado en la propiedad y gestión de plantaciones. Como indígena de un país con grandes áreas de plantaciones de monocultivos de especies exóticas, nunca había pensado demasiado sobre la propiedad de estas áreas. En mi país las plantaciones han sido históricamente de propiedad estatal, aunque últimamente se han vendido algunas.
Varios grupos de Papúa Nueva Guinea (PNG), del Pacífico, australianos e internacionales han hecho pública una carta abierta dirigida al Primer Ministro de Papúa Nueva Guinea Michael Somare, en la que expresan su "profunda preocupación y creciente frustración por la actual gestión de gobierno en el sector de los bosques de Papúa Nueva Guinea y su impacto debilitador sobre la economía y la seguridad de la nación", presentando pruebas que fundamentan su preocupación y exhortando al gobierno a que actúe.
El Foro Social Mundial superó todas las expectativas. Se esperaba la concurrencia de unas 50.000 personas y en cambio asistieron unas 100.000. La participación en las innúmeras actividades allí organizadas fue sumamente activa y tod@s salimos fortalecid@s para seguir trabajando por acceder a ese "otro mundo es posible" anunciado por el Foro.
La reapertura de la fábrica de papel y rayón PT Inti Indorayon Utama en Porsea, Sumatra del Norte, ha desatado nuevamente una fuerte oposición local. La fábrica, ubicada en el centro de un distrito densamente poblado cercano al lago Toba --una de las más grandes reservas de agua dulce del Sudeste Asiático-- libera contaminantes al medio ambiente, generalmente sin filtrar, contamina el agua y el aire de la región y destruye las bases de la vida de la población Batak local.
"Nacemos en el bosque y allí hacemos todo: recolectar, cazar y pescar. ¿Dónde quieren que consigamos el sustento? Dicen que no podemos ir al bosque ¿dónde se supone que debemos vivir?", dice un miembro de una comunidad Baka de la región Lobéké y Boumba.
Hace algunos años el fotógrafo y activista por la protección de animales silvestres, Karl Ammann, presentó al Presidente del Banco Mundial Wolfensohn evidencia que vinculaba el madereo industrial con la comercialización de carne de animales silvestres en casi toda África Central. Wolfesohn contestó que "la prevención del tipo de abusos que usted describe es una responsabilidad que corresponde claramente a la industria así como a las autoridades gubernamentales competentes".
No se sabe el número total de "pigmeos" Mbuti cazadores-recolectores que viven en el bosque tropical de Ituri, si bien se ha estimado que unos 30.000 ocupan el 50% de los 37.860 km2 de Mambasa. Su existencia ya es extremadamente frágil: su derecho a la tierra no es reconocido por los sistemas legales ni por los sistemas tradicionales de los pueblos vecinos, y las autoridades de los 13.000 km2 de la Reserva de Fauna y Flora Okapi ya no les permiten cazar grandes animales.
Dos ecosistemas naturales diferentes conforman la reserva natural de Popenguine-Guéréo, situada a 45 kilómetros al sur de Dakar, capital de Senegal: una parte continental de colinas recortadas que constituye un bosque primario y una franja marítima compuesta principalmente por un hábitat rocoso, zona de desove para los peces. La zona fue clasificada como reserva natural en 1986 a fin de rehabilitarla de la degradación producida por la deforestación, el agotamiento de las praderas y las sucesivas sequías que han llevado a una pérdida importante de la biodiversidad.
Para el grupo mundial de celulosa y papel Sappi, el dinero sí crece en los árboles. De hecho, el último informe anual de la compañía sugiere que crece más eficientemente en Sudáfrica. El informe señala que la sección sudafricana de Sappi (Sappi Forest Products) representa un 15 por ciento de las ventas del grupo, pero contribuye con el 36 por ciento de los beneficios de explotación anuales del grupo a setiembre de 2002.
Financiada por el Banco Mundial y puesta en funcionamiento por primera vez en 1964, la represa Bhumiphol en la provincia de Tak al noroeste de Tailandia, nunca funcionó a plena capacidad. En marzo de 1994, los embalses de las represas de Bhumiphol y Sirikit (ambas financiadas por el Banco Mundial) contenían apenas el 7 por ciento del total de su volumen utilizable. La solución del gobierno tailandés al problema es proponer la construcción de nuevas represas en el río Salween en la frontera entre Tailandia y Birmania, para poder desviar el agua al embalse de Bhumiphol.
La reapertura de la fábrica de papel y rayón PT Inti Indorayon Utama en Porsea, Sumatra del Norte, ha desatado nuevamente una fuerte oposición local. La fábrica, ubicada en el centro de un distrito densamente poblado cercano al lago Toba –una de las más grandes reservas de agua dulce del Sudeste Asiático– libera contaminantes al medio ambiente, generalmente sin filtrar, contamina el agua y el aire de la región y destruye las bases de la vida de la población Batak local.