Artículos del boletín

Las represas son una de las principales causas directas e indirectas de la destrucción de la naturaleza y el trastorno de la vida de las poblaciones locales en todo el mundo. Si bien la preocupación internacional por este tema está aumentando, los gobiernos nacionales, junto con las firmas consultoras y constructoras transnacionales siguen adelante con ese tipo de megaproyectos, con la ayuda de instituciones financieras internacionales.
Un grupo numeroso de ONGs de Indonesia que se reunió el 21 de abril de este año, hizo pública una carta cuestionando la certificación de concesiones forestales en ese país, porque las concesiones se basan en la extinción de los derechos nativos tradicionales (“adat”). Argumentan con razón, que no es posible conceder un certificado del Consejo de Manejo Forestal (FSC) a un titular de una concesión forestal en esas circunstancias.
Bruno Manser, activista suizo de derechos humanos y dedicado a la defensa del pueblo indígena Penán de los bosques de Sarawak, desapareció en mayo del año 2000 (ver Boletín N° 40 del WRM). Bruno entabló una relación con los Penán y apoyó su lucha contra las compañías madereras que, conjuntamente con el gobierno, han estado destruyendo los bosques y todavía continúan haciéndolo. Ya ha pasado un año sin noticias sobre el destino de Bruno.
Nadie sabe con exactitud cuántas personas han sido desalojadas de sus hogares y tierras para la construcción de las 22.000 grandes represas de China. Las estadísticas oficiales del gobierno chino dan una cifra de 10 millones de personas, pero Dai Qing, el crítico de energía hidroeléctrica chino, estima que la cifra real se ubica entre los 40 y 60 millones de personas. Actualmente hay otras 280 represas en construcción en China, y la política estatal es aumentar la proporción de energía eléctrica generada por plantas hidroeléctricas de 19% a 40% para el año 2015.
Desde los años 70, el gobierno de Costa Rica ha estado realizando estudios para instrumentar el Proyecto Hidroeléctrico Boruca en el río Térraba, que con una capacidad de generación de 1.500 megawatt, sería el proyecto más grande de ese tipo en América Central.
Los pescadores del puerto de Champerico en la costa del océano Pacífico luchan actualmente por su supervivencia contra la empresa Camarones S.A (Camarsa) y su subsidiaria Pesca S.A., dedicadas a la cría comercial del camarón. Aunque Camarsa ha estado operando en el área desde 1959, fue recién en 1995, con la llegada de un nuevo dueño, Domingo Moreira, que surgió el conflicto, que incluye el cierre del acceso a los esteros utilizados por los pescadores locales, y que les impide acceder a su área de pesca tradicional.
El istmo de Panamá está ubicado en América Central, una de las regiones de mayor diversidad natural y cultural del mundo. Sus distintos ecosistemas son un componente esencial de esa riqueza. Varios pueblos indígenas han encontrado su hogar y su fuente de subsistencia en los bosques. En Darién, San Blás y Panamá Oriente viven los Emberá-Wounan y los Kuna, mientras que los Teribe ocupan la zona de Bocas del Toro, en la frontera con Costa Rica, junto con los Ngobe-Bugle, que también habitan en parte de las provincias de Veraguas y Chiriquí Oriente.
A mediados de marzo de 2001, estudiantes y alumnos de la Universidad del Estado de Oregón (OSU por su sigla en inglés) destruyeron tres sitios de ensayo de Ingeniería Genética, donde se cultivaban distintas variedades de álamos bajo la dirección del profesor de forestación de esta universidad, Steve Strauss, fundador de la Cooperativa de Investigación en Ingeniería Genética de Árboles (Tree Genetic Engineering Research Cooperative - TGERC).
En mayo de 2000 una iniciativa parlamentaria que hubiera tenido como resultado la legalización de la destrucción de los bosques fue derrotada gracias a una fuerte campaña nacional e internacional para salvar los bosques (ver Boletín N° 35 del WRM). Sin embargo, debido a una aparente “inercia” electrónica, durante los meses siguientes muchas personas continuaron recibiendo pedidos de acción a través de internet solicitando el envío de mensajes al gobierno brasileño, sin tener en cuenta que la legislación propuesta ya había sido archivada.
En el estado brasileño de Espirito Santo actualmente existen dos sectores de producción distintos enfrentados a situaciones totalmente diferentes.
En el último número del boletín del WRM incluimos un artículo escrito por Acción Ecológica sobre un proyecto de oleoducto en Ecuador, que atravesaría el país de este a oeste, transportando petróleo del Parque Nacional Yasuní en la Amazonía y afectando a pueblos indígenas y ecosistemas en todo el país.
Muchos describen a la FAO como el organismo experto en bosques. Un solo ejemplo bastará para cuestionar la supuesta experticia de la FAO. La página web de la organización incluye un área de “perfil de país” que contiene información básica sobre los recursos forestales de los países, y recomendaríamos a todos que comparen lo que dice la FAO con lo que saben sobre su propio país. En el caso de Uruguay, la FAO afirma: