La noticia ha recorrido el mundo entero: ¡Se ha salvado el Protocolo de Kioto! A pesar de que formalmente esta información es verdad, oculta el hecho de que esto no significa que se ha salvado el clima del planeta, que es el verdadero tema en cuestión. Por el contrario, tal como están hoy las cosas, en tanto no soluciona el problema que se pretende abordar, el Protocolo de Kioto impondrá nuevos impactos a las poblaciones locales a través de la puesta en práctica de proyectos de sumideros de carbono.
Artículos del boletín
De acuerdo con las leyes camerunesas, tanto las comunidades locales como las compañías madereras industriales tienen derecho a obtener y manejar una parte de un bosque. Pero esta aparente “igualdad” es extremadamente desigual en relación a la extensión de los bosques en cuestión y las obligaciones legales asociadas con los derechos de tenencia.
En comparación con otros países de la región del Congo, la República Centroafricana (RC) tiene un área de bosques relativamente pequeña (unos cinco millones de hectáreas), que corresponden al 8% del territorio del país. Pero en términos de especies con valor comercial como el Sapelli (Entandrophragma cylindricum), el Obeche (Triplochiton scleroxylon) y el Sipo (Entandrophragma utile), sus bosques se cuentan entre los más ricos de África.
Organizaciones ambientalistas y de derechos humanos enviaron recientemente una carta abierta a la empresa danesa Dalhoff Larsen & Horneman A/S (Grupo DLH) para que dejara de comercializar madera de compañías liberianas, las que, además de ser responsables de los graves procesos de deforestación que ocurren en Liberia están involucradas --de acuerdo a un informe de Naciones Unidas-- en una serie de actividades ilegales tanto en Liberia como en la vecina Sierra Leona.
Durante muchos años, el uso de leña y la producción de carbón vegetal han sido culpados como causantes la deforestación en todo el Sur, aunque ésto rara vez ha sido cierto. En el caso de Senegal es claramente falso. El carbón vegetal es una fuente de energía importante en este país, en el que su ciudad capital, Dakar, consume el 90 por ciento del carbón vegetal que se produce en sus bosques. Sin embargo, los bosques no están ni siquiera cerca de su agotamiento, y se informa que la regeneración después del corte de leña es bastante vigorosa.
El madereo a escala comercial produce una serie de impactos sobre las comunidades locales, entre los que se destaca la pérdida de fuentes de sustento. Un ejemplo es la tala de árboles utilizados por los pueblos locales para la recolección de resina líquida.
En julio de 2001 la Forestry Industry Organisation (FIO), la principal empresa maderera de Tailandia, de propiedad del estado, recibió la certificación de “manejo sustentable” para dos de sus plantaciones de teca. La certificación fue otorgada por SmartWood, una organización de certificación de manejo forestal autorizada por el Consejo de Manejo Forestal (FSC), que ayudaría a la agencia a resolver sus problemas financieros y también a ocultar su pasado infame.
Es común que las personas que viven lejos de los bosques perciban la deforestación como un problema exclusivamente ambiental. Pero para las personas cuyo sustento depende directamente de los bosques, la pérdida de bosques es más una tragedia social que ambiental. Y lo que pocas veces se percibe es que las mujeres sufren las consecuencias más que los hombres. Los siguientes fragmentos de un estudio de caso sobre manejo comunitario de bosques en la India pueden resultar útiles para comenzar a comprender el tema:
Sabido es que la industria productora de celulosa y papel en Indonesia --y en el mundo-- es ambiental y socialmente destructiva. Una de las empresas más importante del mundo en producción de celulosa y papel es Asia Pulp & Paper Company, que se sitúa en el puesto numero 10 del ranking mundial. Una de sus subsidiarias es la empresa Indah Kiat Pulp and Paper, cuya planta productora de celulosa y papel se encuentra situada en la localidad de Perawang al sur de Sumatra.
Desde principios de mayo, la comunidad de Champerico ha estado denunciando la contaminación de los esteros, la tala de manglares (actividad prohibida por la Ley Ambiental), el cierre de acceso a los esteros públicos, la represión contra los pescadores (cerca del 70% de la población local se alimenta de la pesca) y la muerte de peces provocada por Camarones del Sur, S.A. (Camarsa) en sus operaciones.
Una alianza de campesinos hondureños demanda al gobierno la detención de la construcción de la presa hidroeléctrica por parte de la empresa Energisa en la zona de Gualaco, Olancho, a unos 240 kilómetros al noreste de Tegucigalpa. Los pobladores afectados por el proyecto consideran que se está causando daños al medio ambiente y que la construcción de la presa impedirá el abastecimiento de agua a miles de pobladores, además de que pueden ser obligados a dejar sus tierras.
Que el mundo está cada vez más loco ya nadie lo duda. El plan forestal de Uruguay fue elaborado por japoneses, el tailandés por finlandeses y ahora el "Plan estratégico forestal para México 2025" también por finlandeses.