Artículos del boletín

Durante años los gobiernos han estado discutiendo sobre los bosques y realizando acuerdos "legalmente vinculantes" y "sin fuerza jurídica obligatoria” con el fin declarado de proteger los bosques del mundo. Por lo tanto, resulta un ejercicio útil examinar esos acuerdos en relación con el manejo comunitario de bosques, para establecer qué papel le han asignado --si es que han asignado alguno-- a las comunidades que efectivamente viven en los bosques o dependen de ellos. La Cumbre de la tierra de 1992
En abril se cumplirá el 60º aniversario del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Activistas de todo el mundo están organizando desde ahora diversas acciones para denunciar el papel que han cumplido esas instituciones en el modelo económico social y ambientalmente destructivo impuesto al mundo para favorecer los intereses de empresas radicadas en el Norte (por mayor información, visitar http://www.50years.org ).
Se trata de un libro editado en la cordillera austral de Argentina que recoge historias de luchas y movilizaciones populares en defensa de los bienes naturales. Su título enfatiza el sentimiento de sus autores y la firme decisión de no retroceder en el compromiso contraído.
Floresmilo Villalta es un campesino de 63 años que desde 1997 junto a muchos otros campesinos enfrenta persecución, amenazas y agresiones de la empresa maderera BOTROSA, por el sólo hecho de reclamar que les sean devueltas sus tierras, dadas en concesión en forma ilegal a la compañía.
"No al oro sucio" es la consigna de una campaña dirigida a los consumidores iniciada el 11 de febrero de 2004 por Earthworks/Mineral Policy Center y Oxfam, con la intención de presionar a la industria del oro y cambiar la forma en que el mismo se extrae, se compra y se vende.
El 12 de febrero del presente año más de 100 grupos que trabajan en temas de medio ambiente, desarrollo y derechos humanos en la República Democrática del Congo (RDC), país asolado por la guerra, conformaron una alianza para oponerse al "desarrollo" de los bosques tropicales del país, que podría involucrar un gran aumento del madereo industrial.
Décadas de deforestación y degradación de los bosques han provocado que solo queden intactos menos del dos por ciento de los bosques nativos de Ghana. Estos bosques han sido la fuente de sustento de los pueblos dependientes de los bosques, proporcionándoles leña, carbón, materiales de construcción, forraje, frutos, nueces, miel, medicinas, tinturas.
Swazilandia, un país sin acceso al mar, con una población de 1.161.219 de habitantes sobre 17.363 km² y casi completamente rodeado por Sudáfrica, tiene a la madera como su segunda actividad industrial luego del azúcar.
La minería ejerce impactos devastadores sobre el medio ambiente y los pueblos, pero también produce graves efectos específicos sobre las mujeres (ver Boletines del WRM Nº 71 y 79). Además de causar deforestación y contaminar la tierra, los ríos y el aire con desechos tóxicos, la minería destruye los espacios privados y culturales de las mujeres, robándoles su infraestructura de socialización y su rol social, y todo en beneficio de un puñado de grandes corporaciones.
El Parque Nacional Komodo (PNK) fue establecido por el gobierno de Indonesia en 1980 para proteger el hábitat del excepcional lagarto gigante Varanus komodoensis, también llamado dragón de Komodo. En 1995, el gobierno central invitó a The Nature Conservancy (TNC), organización con sede en EE.UU., para realizar el manejo conjunto del parque.
Durante cientos de años los pueblos indígenas Heuny y Jrou que habitan en los poblados de Nong Phanouane y Houay Chote han practicado la agricultura migratoria en sus bosques en la meseta de Boloven en el sur de Laos. Ahora, funcionarios del gobierno les han dicho que tienen que dejar de practicar la agricultura migratoria y pronto serán obligados a abandonar la zona. ¿La razón? Tienen la mala suerte de vivir en una cuenca que el gobierno declara que debe ser protegida en función de una represa hidroeléctrica que ha sido propuesta.
Comunidades locales de toda Malasia rechazan el intento del país de “maquillar de verde” a su industria maderera. Durante la reunión de la COP-7 del Convenio sobre la Diversidad Biológica realizada en Malasia el pasado mes de febrero, representantes de 253 comunidades indígenas habitantes de los bosques presentaron una declaración describiendo al Consejo Malayo de Certificación de la Madera (Malaysian Timber Certification Council – MTCC), como un programa que “ha causado, y sigue causando, una mayor marginación de nuestras comunidades”.