Artículos del boletín

Debido a una disminución en la oferta de madera en su propio país -como consecuencia de años de prácticas depredatorias- las empresas madereras de Malasia se han reciente y rápidamente expandido en el exterior. Algunas de ellas, conjuntamente con las empresas de plantación de palma aceitera, son bien conocidas por los pueblos indígenas de Sarawak por haber afectado de manera negativa sus medios de sustento y por haber promovido la destrucción de los bosques nativos.
Indonesia es un buen (mal) ejemplo de cómo un país puede aumentar las exportaciones y el PBI a través del agotamiento de sus recursos naturales -los bosques en particular- y a través de la violación de derechos humanos y territoriales de vastos sectores de su población. No sólo las organizaciones sociales y ambientales involucradas han denunciado esta situación.
El caso de Sarawak es probablemente uno de los mejores para mostrar la importancia de las definiciones. Las plantaciones de árboles han sido definidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como "bosques plantados" y la profesión forestal en pleno -los "expertos"- es completamente reacia a revisar dicha definición. La razón es que sirve muy bien -incluyendo su imagen y sus presupuestos- a sus propósitos.
El verdor, la tierra mojada y las fuentes de agua pura dan una impresión de virginidad a quien allí llega. La oscuridad en el bosque y el sonido de las aves e insectos crean un mundo diferente. Es posible percibir todo esto en Sinharaja, que es el bosque virgen más famoso de Sri Lanka. Alberga el número más alto de especies y las tasas más altas de endemismo de Sri Lanka. La Revisión Nacional de Conservación de los bosques naturales del país, llevada a cabo entre 1991 y 1996, registró 337 especies de plantas leñosas en las parcelas que fueron estudiadas.
La Reserva de la Biósfera Maya, que se encuentra en la región septentrional de Guatemala, constituye el bosque tropical protegido más grande del país. La Reserva está en el corazón del bosque Maya, que es compartido con Guatemala, Belize y México y constituye, junto con el resto de la Selva Maya, el segundo bosque tropical más importante de América, después del Amazonas.
El pueblo indígena Pataxó-Hã-Hã-Hãe de la región sur del Estado de Bahía está luchando para recuperar sus territorios ancestrales, demarcados en 1936, que abarcan un área de 53.000 hectáreas, que se encuentran ocupadas por casi 400 ganaderos, que obtuvieron sus títulos ilegalmente de sucesivos gobiernos de Bahía desde la década de 1960. Estas tierras, que albergan remanentes de la una vez densa "mata atlántica", han sido mayormente convertidas en pasturas y plantaciones de cacao.
El pasado febrero el diputado Eugenio Tuma denunció que varios ataques terroristas contra plantaciones de árboles en la sureña IX región, acaecidos durante los últimos meses, podían haber sido llevados a cabo por empleados de las empresas de seguridad contratadas por las compañías forestales para proteger sus propiedades, con el objetivo de echarle la culpa al pueblo indígena Mapuche y así justificar su presencia en la región.
Como parte de su lucha para evitar la ocupación de sus tierras por Occidental Petroleum (Oxy), un grupo de alrededor de 200 integrantes del pueblo indígena U'wa establecieron en noviembre de 1999 un campamento en el área donde la compañía está planificando perforar el pozo petrolero "Gibraltar 1" con la aprobación del Ministerio de Medio Ambiente de Colombia, el cual durante todo este conflicto ha ignorado los derechos de los U'wa y ha defendido los intereses de Oxy (ver Boletín 30 del WRM).
En diciembre de 1999, devastadoras tormentas, inundaciones y deslizamientos de tierras causaron la trágica muerte de más de 30.000 personas y la pérdida de casas, pertenencias y sustento de muchos otros venezolanos. Una pérdida tan terrible de vidas humanas, cultivos, ganado e infraestructura puede ser visto como una tragedia provocada por la furia de la naturaleza. Sin embargo, como usualmente sucede en los llamados "desastres naturales", hay un componente de responsabilidad humana cuya importancia en la mayoría de los casos no es tomada en consideración.
Los cultivos genéticamente manipulados han estado acaparando el centro de la atención pública debido a la controversia que ha surgido acerca de sus consecuencias impredecibles sobre la salud y el medio ambiente. Sin embargo, la ingeniería genética aplicada a los árboles se ha mantenido mayormente en las sombras. Mientras tanto, gigantescas corporaciones han creado "joint ventures" para llevar a cabo investigaciones en el campo de la biotecnología forestal.
El anuncio por parte del Primer Ministro de Papua Nueva Guinea (PNG) Mekere Morauta en diciembre de 1999 de su intención de imponer una moratoria sobre nuevas operaciones de tala y de extensiones a las vigentes y de reexaminar las concesiones existentes, fue recibido de manera entusiasta por ONGs ambientalistas nacionales e internacionales, así como por pequeños operadores locales de aserraderos, quienes consideran que cualquier nueva concesión de tala a gran escala debería ser detenida en un país que ya ha perdido más de un 10% de sus bosques por esta actividad depredadora (ver boletín 30
Del actual proceso de revisión de la implementación de la política y desarrollo de la estrategia sobre bosques (FPIRS, por su sigla en inglés), que está siendo llevado a cabo por el Banco Mundial, parecen estar surgiendo una serie de ideas acerca del enfoque que el organismo adoptará en el futuro en relación con los bosques. Algunas de ellas están claramente expresadas, mientras que otras se encuentran subyacentes pero conteniendo un mensaje igualmente claro.