De cómo el secretismo y la conspiración en la industria de la palma aceitera son una catástrofe para los bosques de la cuenca del Congo.
Artículos del boletín
En 2017, la empresa finlandesa UPM firmó un contrato con el gobierno uruguayo para instalar una tercera mega-fábrica dedicada a la producción de celulosa. El proyecto está sujeto a exorbitantes condiciones impuestas por la multinacional.
Sistemas de organización comunitaria, enraizados en creencias y concepciones sagradas, orientan las relaciones en Bali, Indonesia, y hacen frente al agronegocio y al mega-turismo.
Familias de recolectores de caucho que forman parte de un proyecto REDD+ se enfrentan a una difícil lucha por mantener su forma de vida. Aunque el proyecto ya vendió créditos de carbono, hasta ahora sólo ha proporcionado a la comunidad kits dentales y una visita al dentista.
Sobre como las empresas de celulosa y papel avanzan en estos territorios neutralizando la resistencia de las comunidades, en un proceso que lleva a la población a depender de las empresas económica y simbólicamente.
Este boletín, en el Día Internacional de las Mujeres, es un llamado a una solidaridad directa y radical con aquellas mujeres que sufren, resisten, se organizan y movilizan contra esa violencia y abuso diario que acarrean las plantaciones industriales
Desde violaciones sexuales, registros forzados corporales y de los espacios privados hasta el riesgo de perder la vida, son algunas de los abusos que sufren las mujeres que viven alrededor de plantaciones industriales de árboles en Camerún. Este artículo hace un llamado para que no seamos cómplices de esta violencia.
La expansión de las plantaciones de palma aceitera en Indonesia ha convertido a las mujeres en campesinas sin tierra y mano de obra barata, sin protección adecuada en materia de seguridad laboral y salud, para beneficio de las empresas de plantaciones. (Disponible en indonesio).
Contaminación de agua, trabajos en condiciones deplorables, chantajes de trabajo a cambio de sexo son algunos de los tipos de violencia sobre las mujeres que viven entre plantaciones de palma en Guatemala y Colombia.
Una mujer del pueblo de Mbonjo 1, en Camerún, fuertemente impactado por las plantaciones industriales de palma y la constante presencia de militares, hace un llamado a la solidaridad internacional y lanza un grito de alarma para salvaguardar su derecho a la vida y libertad.
El programa para compensar la destrucción de bosques provocada por supuestos proyectos de desarrollo ocupa áreas comunitarias con monocultivos. Las mujeres, afectadas y en el centro de la resistencia.
Las voces de las mujeres que dependen de los bosques suelen ser acalladas, ignoradas o silenciadas, lo que facilita el acaparamiento de tierras comunitarias. Pero, ¿qué sucede cuando ellas comienzan a hacerse oír?