Hoy en día, los mercados financieros especulativos ejercen un poder cada vez mayor sobre la economía y la vida, en respuesta a la crisis capitalista que comenzó en la década de 1970.
Artículos del boletín
El 16 de agosto del año pasado, Ricardo Carrere - quien durante 15 años fuera el coordinador internacional del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) - nos dejó.
La finan¿qué?
El término financierización puede resultar ajeno, complejo, rebuscado. Puede dar lugar a preguntar “finan¿qué?”. No obstante, está cada vez más presente en los debates y reflexiones de la sociedad civil, inclusive vinculado a la creciente especulación financiera sobre la vida, incluidos los bienes y componentes de la naturaleza, como los bosques, que son fundamentales no solamente para la supervivencia de las comunidades locales sino para todo el planeta.
Durante la conferencia Rio+20, hechos relacionados con el evento como la expulsión de un activista mozambiqueño y la realidad que afecta a las poblaciones locales, que sufren a manos de las grandes empresas patrocinadoras del evento oficial, muestran que el poder corporativo no tiene límites.
Quien estuvo en Río de Janeiro entre el 15 y el 23 de junio pudo observar tres procesos paralelos y diferentes pero conectados entre sí.
La compañía filipina A. Brown Inc. está en el negocio de la plantación y el procesamiento de la palma aceitera. En 2010, comenzó a plantar palma aceitera en 520 hectáreas de tierras públicas reclamadas por el pueblo indígena Higaonon.
Como parte de la Cumbre de los Pueblos organizada durante Río+20, se lanzó una Campaña Mundial contra las Transnacionales con la consigna “Desmantelemos el poder corporativo y pongamos fin a la impunidad”. La campaña apunta a unir los cientos de campañas, redes, movimientos sociales y organizaciones que luchan contra los impactos de las empresas multinacionales sobre los derechos humanos, la naturaleza y el planeta.
Aliados de 26 países de Asia, África, América y Europa se reunieron en Sumatra Occidental, Indonesia, del 10 al 15 de julio de 2012, convocados por La Vía Campesina y la Campaña Global por la Reforma Agraria, para analizar el tema “Reforma Agraria y Defensa de la Tierra y el Territorio en el silgo XXI: desafíos y futuro”.
Tradicionalmente, la palma aceitera siempre formó parte de la cultura de las comunidades de África occidental y central, que la plantaron en sus tierras y recogieron sus frutos, hojas y savia. Procesaban los frutos para obtener aceite de palma para su uso doméstico, o para venderlo en los mercados locales para la producción de vino de palma (ver el documento de información del WRM: “Oil palm in Africa: past, present and future scenarios”,http://wrm.org.uy/countries/Africa/Oil_Palm_in_Africa.html).
Salva la Selva ha lanzado una campaña para exigir al Deutsche Bank que se desvincule del gigante malayo del aceite de palma, FELDA Global Ventures Holding. Esta compañía pretende obtener en la bolsa tres mil millones de dólares para establecer nuevas plantaciones de palma aceitera en Indonesia y África, comprando zonas de bosque tropical, destruyéndolas y convirtiéndolas en enormes monocultivos.
El Deutsche Bank, uno de los mayores bancos alemanes, aduce que sus actividades no tienen impactos sociales ni ambientales adversos, pero está ayudando a FELDA a conseguir inversores.
En Chile, la arremetida de grandes grupos económicos forestales respaldados por el Estado se traduce en más de 3 millones de hectáreas cubiertas de monocultivos industriales de pino y eucalipto.
Algunas de las empresas con peor reputación mundial, como Rio Tinto, Dow y BP, están patrocinando los Juegos Olímpicos, utilizándolos como pantalla para esconder las violaciones de derechos humanos y ambientales que cometen en todas partes.