Artículos del boletín

El gigante agroindustrial de Singapur, Wilmar, está expandiendo sus operaciones en África. Ya tiene cerca de 50.000 hectáreas de plantaciones de palma aceitera en Costa de Marfil, Uganda y Ghana y, recientemente, ha llegado a Nigeria, asociándose con PZ Cussons, para establecer enormes plantaciones de palma aceitera en el Estado de Cross River, en la región sureste del país, con la promesa de crear miles de oportunidades de empleo.
La ONG de Gabón Brainforest, en colaboración con FERN y el WRM, realizó el “Etude sur l´impact das plantations agro-industrielles de palmiers a huile et d´hévéa sur les populations du Gabon” (Estudio de los impactos de las plantaciones agroindustriales de palma aceitera y caucho sobre las poblaciones de Gabón), por Franck Ndijimbi, 2013. El presente artículo, basado en dicho informe, destaca algunas de las informaciones recogidas sobre las empresas involucradas y sus proyectos, y alerta sobre los impactos ya detectados y esperados en las regiones afectadas.
El distrito de Garwula, en el condado de Grand Cape Mount, es una de las zonas afectadas por el contrato de arriendo por 63 años firmado por Sime Darby, el gigante malayo productor de palma aceitera, y el gobierno de Liberia en 2009. Cuando la compañía estableció grandes plantaciones de palma aceitera para exportación, los medios de vida de los residentes se vieron alterados y las mujeres debieron hacer frente a numerosas dificultades.
Una petición de la comunidad canalizada por Avaaz.org hace un llamado de acción contra las empresas que, subvencionadas por un programa comercial de la Unión Europea, expulsan a cientos de miles de comunidades campesinas camboyanas de sus tierras. Estos planes supuestamente están destinados a beneficiar a los países pobres, pero en Camboya han incentivado a las empresas a robar la tierra de las comunidades, empobreciéndolas, mientras que los beneficios han sido principalmente para una elite empresarial y política.
La organización Fian International - por el derecho a una alimentación adecuada, inició una acción que finaliza el 30 de abril de 2013, en defensa de las comunidades campesinas de la provincia de Niassa en Mozambique, que han perdido el acceso a la tierra que utilizan para la producción de alimentos y a los bosques naturales, por lo que se enfrentan a la inseguridad alimentaria y a la violación de su derecho alimentario. Todo ello para el establecimiento de plantaciones de árboles a gran escala promovida y financiada por Suecia.
Cerca de tres mil mujeres del Movimiento de Mujeres Campesinas (MMC), llegadas de 23 estados, se reunieron del 18 al 21 de febrero en lo que constituyó el primer encuentro de la organización en torno al tema central del fin de la violencia contra la mujer. En la mañana del último día el color violeta inundó la explanada frente al Congreso Nacional en Brasilia, gritando las consignas.
Comienza un año nuevo. Pero el cambio en el calendario no implica necesariamente un cambio en la agudización de los procesos de dominación y destrucción que son motivo de las luchas y la resistencia de numerosos pueblos y comunidades, así como de las organizaciones sociales que los acompañan. No obstante, es un momento simbólico para hacer un alto, mirar hacia atrás y hacia adelante, juntar fuerzas, flamear banderas, tener esperanzas.
En este número analizamos la generación de energía en gran escala a partir de biomasa de madera. Se trata de una nueva tendencia en la que, especialmente en la Unión Europea, se utiliza más madera para alcanzar los objetivos de uso de “energía renovable”. Lo que se quiso presentar como un aprovechamiento amigable de residuos de madera pronto se mostró como otro proceso en gran escala que requiere un consumo creciente de madera. Están surgiendo nuevas commodities para el mercado energético, como los chips y los pellets de madera.
La biomasa es la fuente de energía más antigua utilizada por los humanos Se encuentra en abundancia en casi todo el planeta y actualmente más de 2.000 millones de personas, sobre todo en los países del Sur global, dependen de ella para cocinar y obtener calor e iluminación. La energía resultante de la combustión de biomasa se llama bioenergía.
En Doha, Qatar, en la 18ª Sesión de la Convención sobre el Clima, las negociaciones en torno a REDD+ se complicaron. La discordancia principal se refiere a cómo verificar la reducción de emisiones derivadas de la deforestación que debería resultar de los proyectos REDD+. Mientras los países del Norte defienden la verificación externa, internacional, los países del Sur quieren realizar dicho control internamente, en sus países. Sin un acuerdo sobre este punto, es difícil que los países del Norte pongan a disposición recursos para REDD+. ¿Qué podemos decir sobre este impasse?
Desde que se creó, el WRM ha trabajado en derechos humanos a la hora de denunciar los distintos procesos de deforestación por extracción de petróleo, minería, explotación maderera, construcción de represas y megaemprendimientos, expansión de monocultivos forestales y agronegocio en general. Es que en cada uno de los casos denunciados sistemáticamente se encuentran lesionados los derechos de comunidades que viven en el bosque o dependen de él.