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En los debates a nivel mundial sobre el papel de los bosques y las plantaciones en las negociaciones sobre el clima se ha prestado muy poca atención a las opiniones de los alrededor de 300 millones de personas que componen los pueblos que habitan los bosques. Estos pueblos, históricamente marginados, cuyos derechos han sido desconocidos por tanto tiempo, exigen hoy que sus opiniones sean escuchadas y que se los respete como los propietarios legítimos de los bosques que habitan.
La siguiente descripción del trabajo en las plantaciones fue escrita en 1987. Desgraciadamente, en términos generales la situación no ha mejorado demasiado y por lo tanto es aplicable a la mayoría de las plantaciones actuales.
En 1996, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM) y la Unión Internacional de los Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA) presentaron una declaración conjunta al Panel Intergubernamental sobre Bosques (IPF), centrada en los aspectos sociales del desarrollo de plantaciones, en la que afirman que "los trabajadores de las plantaciones están entre los más pobres y más explotados de todos los trabajadores agrícolas."
A pesar de los numerosos impactos de las plantaciones de monocultivos de palma aceitera, la industria está constantemente tratando de aumentar su productividad y reducir los costos, lo cual sólo puede llevar a aún peores impactos sobre la gente y la naturaleza. Es la lógica perversa del sistema. Dentro de esa lógica, el evidente paso adelante es la manipulación genética de la palma aceitera. No sólo para aumentar la productividad, sino también para alterar el producto final: el aceite de palma. Y ya están trabajando en esa dirección.
Durante las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, algunos gobiernos se comprometieron a reducir las emisiones de carbono de su propio país. Esta actitud, muy alentadora desde el punto de vista del medio ambiente en cuanto a la reducción del efecto invernadero, puede llegar a ser también la peor decisión en contra del medio ambiente desde el momento que instrumentan esa reducción mediante la promoción de plantaciones de los llamados "sumideros de carbono".
Investigaciones recientes proporcionan argumentos adicionales al movimiento de oposición contra la inclusión de plantaciones de árboles como sumideros de carbono dentro del debate actual de la Convención sobre Cambio Climático sobre la instrumentación del Protocolo de Kioto.
Investigadores del Laboratorio Lawrence Livermore encontraron evidencia que conecta el enfriamiento de la temperatura de la tierra entre los años 1000 y 1900 DC a un extenso proceso de deforestación. Este descubrimiento agrega nuevas complejidades a la ya difícil labor de predecir el cambio climático, y pone en duda la creencia común de que la plantación de árboles reducirá el “calentamiento global”.
Un reciente estudio del World Resources Institute (WRI) acerca de la última evaluación de FAO sobre los bosques en el mundo informa que la deforestación podría no estar disminuyendo e incluso haber aumentado en la zona tropical.
El denominado “libre comercio” consiste en realidad en garantizar el poder ilimitado de las transnacionales para gobernar el mundo, en detrimento de la gran mayoría de la humanidad y de la naturaleza.
La Coalición Mundial por los Bosques (Global Forest Coalition) es una alianza informal de ONGs y Organizaciones de Pueblos Indígenas que participa del debate acerca de la política forestal a nivel mundial, establecida cuando la última sesión del Foro Intergubernamental de Bosques (IFF) en febrero de 2000.
Verónica Yépez, de la ONG ecuatoriana FUNDECOL, nos envió un mensaje en relación con un artículo publicado en el número 43 de nuestro boletín (“Ecuador: acción por los manglares e Guayas). Nos agradece la publicación del artículo y a la vez hace algunas aclaraciones sobre la información allí suministrada.
El 1 de febrero, un grupo de 7 mujeres de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el Frente de Mujeres de la Coordinadora de Movimientos Sociales y Acción Ecológica ocuparon de manera no violenta las oficinas del Consejo Nacional de Modernizacion del Estado (CONAM).